Litterae Encyclicae · Leo PP. XIV · MMXXVI

Magnifica Humanitas

De persona humana tuenda aetate intellegentiae artificialis

Sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial

Romae, apud Sanctum Petrum · die XV mensis Maii anno MMXXVI

Introducción

Introduction

1. La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos. Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad. Pero en cada época se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto. Allí donde la humanidad corre el peligro de perder su rostro, nosotros, los cristianos, alzamos los ojos hacia el Dios que se hizo carne, sabiendo que «el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado». [1] En Jesucristo, esta magnífica humanidad encuentra el camino, la verdad y la vida, abriendo a cada uno de nosotros la vía para crecer hacia la plenitud.

1. Magnifica humanitas a Deo creata hodie ante decretorium electum constituitur: aut novam Babel turrim erigere, aut civitatem aedificare in qua Deus et homines simul inhabitent. Unaquaeque generatio in hereditatem accipit munus aetatem suam conformandi: historiam maturare tamquam locum in quo cuiusque personae dignitas custodiatur, iustitia promoveatur et fraternitas fieri possit. Sed super omnem aetatem imminet periculum mundum inhumanum atque iniustiorem aedificandi. Ubi humanitas in discrimen venit ne vultum suum amittat, nos christiani oculos in Deum levamus qui caro factus est, scientes « mysterium hominis nonnisi in mysterio Verbi incarnati vere clarescere ». [1] Haec magnifica humanitas in Iesu Christo fit Via, Veritas et Vita, viam ad plenitudinem unicuique nostrum aperiens.

2. Cimentados en Cristo, la piedra viva, experimentamos la acción poderosa y misteriosa del Espíritu Santo, y creemos que todo esfuerzo humano auténtico por cooperar con Él en pro del bien será bendecido por el Padre celestial, en quien ponemos nuestra esperanza. Por este motivo, podemos contribuir con determinación a todas aquellas iniciativas que construyen un mundo más justo, y podemos invitar a otros a colaborar con nosotros en la promoción del desarrollo integral de cada ser humano. Deseamos entrar en diálogo con todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, con quienes participamos juntos en los acontecimientos, las preguntas y las aspiraciones de la humanidad. [2] Queremos identificar, junto con ellos, nuevos caminos para el bien común y la promoción de una vida digna para todos. Esta actitud de diálogo es parte integrante de la vocación de la Iglesia, ya que ella, constituida «en Cristo como un sacramento, […] de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano», [3] reconoce en la historia el lugar donde el Evangelio interpela y acompaña la experiencia humana.

2. In Christo, lapide vivo, fundati, potentem et arcanam Spiritus Sancti actionem experimur, et credimus omnem authenticum humanum conatum ad cooperandum cum Eo in bonum a Patre caelesti, in quo spem nostram ponimus, benedicendum esse. Quapropter actuose participare possumus omnibus illis incepta quae mundum iustiorem aedificant, atque alios homines invitare possumus ut nobiscum in promovenda integrali cuiusque hominis progressione cooperentur. Cupimus in dialogum venire cum omnibus huius temporis viris ac mulieribus quibuscum eventus, quaestiones et humanitatis aspirationes communicamus. [2] Volumus, una cum illis, novas vias invenire pro bono communi et pro promotione vitae dignae pro omnibus. Haec dialogi habitudo pars integralis est vocationis Ecclesiae, quae enim, constituta « in Christo veluti sacramentum […] intimae cum Deo unionis totiusque generis humani unitatis », [3] in historia agnoscit locum ubi Evangelium experientiam humanam interpellat et comitatur.

3. Con este espíritu, en 1891 León XIII publicó la Encíclica Rerum novarum , cuyo 135° aniversario celebramos este año con profunda gratitud. Con ese documento, mi querido Predecesor impulsó aquella reflexión sobre la sociedad, la economía y la política que hoy llamamos “Doctrina social de la Iglesia”. Y cuando algunos objetaban que la Iglesia no debía desperdiciar energías en cuestiones mundanas, sino preocuparse por comunicar un mensaje de vida eterna, él respondía con realismo y sabiduría que el anuncio del Evangelio no puede olvidar la vida concreta de los pueblos. [4] Han pasado muchas décadas desde entonces, y el Magisterio, los pastores, los teólogos y los fieles han seguido reflexionando sobre las cuestiones sociales a la luz del Evangelio. Hoy, la Doctrina social de la Iglesia es un patrimonio de sabiduría, en el que encontramos principios para pensar, criterios para discernir y juzgar, y orientaciones concretas para actuar. Se fundamenta en la Sagrada Escritura y en la Tradición y, en diálogo con las ciencias, nos ayuda a leer con lucidez los desafíos del presente, identificando caminos adecuados para vivir un testimonio cristiano límpido, con alegría y al servicio del mundo. No es un conjunto estático de conceptos, sino un corpus vivo de verdades, que custodia e interpreta la vocación de la humanidad a una vida plena y justa. A esta tradición viva deseo, por tanto, sumar mi voz, invocando la asistencia del Espíritu de sabiduría, que habita en el mundo desde su creación (cf. Pr 8,22-31).

3. Hoc spiritu Leo XIII anno MDCCCXCI Litteras Encyclicas Rerum novarum edidit, quarum hoc anno, alta cum gratitudine, centesimum tricesimum quintum anniversarium celebramus. Per hoc documentum dilectissimus Decessor meus impulsum dedit illi reflexioni de societate, de oeconomia et de politica, quam hodie Doctrinam socialem Ecclesiae appellamus. Et cum nonnulli obicerent Ecclesiam non debere vires suas in mundanis quaestionibus profundere, sed nuntio vitae aeternae communicando incumbere, ille realismo et sapientia respondebat Evangelii praedicationem concretam vitam populorum oblivisci non posse. [4] Multa exinde decennia praeterierunt, et Magisterium, pastores, theologi simulque fideles pergunt de quaestionibus socialibus ad lumen Evangelii meditari. Hodie Doctrina socialis Ecclesiae patrimonium est sapientiae in quo invenimus principia ad cogitandum, criteria ad discernendum vel iudicandum et concretas orientationes ad agendum. Fundatur in Sacra Scriptura et in Traditione. Ita, in dialogo cum scientiis, nos adiuvat ut perspicue praesentis temporis provocationes analysemus, identificando vias aptas ad authenticum testimonium christianum vivendum, in gaudio et in mundi servitio. Non est statica conceptuum congeries, sed vivum corpus veritatum quod vocationem humanitatis ad plenam et iustam vitam custodit et interpretatur. Huic vivae traditioni igitur vocem meam addere desidero, invocans auxilium Spiritus sapientiae qui mundum ab initio inhabitat (cf. Prov 8, 22-31).

Las “res novae” de nuestro tiempo

Res novae nostrae aetatis

4. Si en su momento León XIII hablaba de “nuevos asuntos” ( rerum novarum ), hoy no podemos limitarnos simplemente a repetir sus valiosas enseñanzas, sino que debemos pedirle a Dios la sabiduría para interpretar las grandes tendencias de nuestro tiempo, en particular los avances de la técnica. En los últimos años se ha hecho cada vez más evidente cuán rápida y profundamente la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la robótica están transformando nuestro mundo. La técnica no debe considerarse, en sí misma, como una fuerza antagónica respecto a la persona; por el contrario, está arraigada en nuestra historia desde el principio, en cuanto es «un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y libertad del hombre». [5] A lo largo de los siglos, el desarrollo tecnológico ha contribuido a una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad; al mismo tiempo, cada etapa del progreso también ha puesto de manifiesto el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien. Hoy, sin embargo, nos encontramos ante una situación nueva, en la que el poder y la omnipresencia de las tecnologías emergentes se entrelazan con el tejido de la vida cotidiana, moldean los procesos de toma de decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo: «Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma». [6] Las nuevas tecnologías abren un horizonte que se extiende en direcciones que, aunque intuibles, aún no podemos prever por completo. Esto hace que sea más complejo evaluar su impacto y sus efectos a largo plazo sobre la dignidad de las personas y el bien común.

4. Si suo tempore Leo XIII de « rebus novis » loquebatur ( rerum novarum ), nos hodie eius pretiosa magisteria iterare contenti esse non possumus, sed a Deo sapientiam necessariam petere debemus ut magnos nostrae aetatis motus interpretari valeamus, praesertim technicae progressus. His proximis annis magis magisque manifestum apparuit quantopere digitalizatio, intelligentia artificialis (IA) et robotica mundum nostrum celeriter et alte transformant. Technica per se non debet considerari tamquam vis hominem oppugnans: contra, in historia nostra inde ab initio radices habet, tamquam « realitas profunde humana, autonomiae et libertati hominis coniuncta ». [5] Per saecula technologicus progressus contulit ad significantem condicionum vitae humanitatis emendationem; simul, unaquaeque progressionis pars revelavit etiam ambiguam faciem instrumentorum, quae nocere possunt cum non ad bonum serviunt. Hodie autem in novam condicionem incidimus, ubi potentia et ubiquitas emergentium technologiarum in cotidianae vitae texturam inseruntur, processus decisionales formant et collectivam imaginationem alte signant. Antea, « numquam humanitas tantam potestatem habuit in se ipsam ». [6] Novae technologiae amplum horizontem aperiunt versus directiones quas, etsi intuitivas, plene praevidere nondum possumus. Hoc reddit magis intricatam aestimationem earum effectuum diuturnorum super dignitatem personarum et super bonum commune.

5. Ahora nos corresponde asumir con lucidez y responsabilidad los retos de nuestro tiempo. Es necesario adoptar instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionadores del poder tecnológico. Pero la cuestión no se limita a la regulación. Como advertía el Papa Francisco , debemos preguntarnos con realismo quién detenta hoy ese poder y hacia qué fines lo orienta: «No podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido […] dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para explotarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero». [7] En el pasado, eran principalmente los estados los que impulsaban y orientaban la innovación. Hoy, en cambio, los principales motores del desarrollo son actores privados, a menudo transnacionales, dotados de recursos y capacidad de acción superiores a los de muchos gobiernos. El poder tecnológico adquiere así un rostro inédito, predominantemente “privado”, y por ello aún más difícil de discernir, gobernar y orientar hacia el bien común.

5. Nunc nostrum est, cum perspicacitate et responsalitate, aetatis nostrae provocationes suscipere. Necesse est instrumenta normativa apta adhibere, quae iustitiam custodire valeant et perturbantes potestatis technologicae effectus circumscribere. At quaestio ad normationem non restringitur. Quemadmodum Franciscus Papa illustravit, cum realismo interrogandum est quis hodie hanc potestatem teneat et ad quos fines ea utatur: « Non possumus ignorare nuclearem energiam, biotechnologiam, informaticam, nostrae propriae ADN cognitionem aliasque facultates quas acquisivimus […] illis qui scientiam habent, et praesertim oeconomicam potentiam ad eis utendi, impressionantem dominationem super totam humanitatem et super universum mundum praebere ». [7] In praeterito praecipue Status erant qui innovationem dirigebant et moderabantur. Hodie autem praecipui progressionis impulsores sunt operatores privati, saepe transnationales, opibus et facultatibus interventus instructi superioribus illis multorum gubernationum. Potestas technologica vultum inauditum sumit, essentialiter privatum, et idcirco eo difficiliorem ad circumscribendum, regulandum et ad bonum commune dirigendum.

6. Por esta razón es preciso iniciar un discernimiento compartido capaz de profundizar en las raíces espirituales y culturales de las transformaciones que se están produciendo. Si nos limitamos a las circunstancias contingentes, corremos el riesgo de dejar que la sucesión de emergencias decida por nosotros la dirección del camino. Estamos viviendo una rápida fase de transición, un “cambio de época” en el que —mientras algunos se disputan el futuro de las nuevas tecnologías y otros se dedican a reflexionar sobre ellas— la mayoría de las personas permanece a la espera, observa desde lejos y simplemente aguarda a que todo salga bien. Precisamente por eso se imponen en nuestra conciencia preguntas decisivas, que ya no pueden eludirse: ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos?

6. Quamobrem commune discernimentum incohandum est quod in spiritalibus et culturalibus fundamentis transformationum in cursu radicari valeat. Si nos ad momentanea solum casuum restringimus, periculum est ne urgentium successio loco nostri decernat quam directionem capere debeamus. Phasi celeris transitus vivimus, « historico flexu », ubi — dum quidam de futuro novarum technologiarum altercantur et alii in eo meditari student — plurimi homines exspectantes manent, e longinquo observant et simpliciter sperant omnia in melius cessura esse. Hac ipsa de causa quaestiones decretoriae conscientiae nostrae imponuntur, quaestiones quibus amplius effugere non licet: quo imus? Ad quem finem dirigi volumus? Quam directionem ut communitas humana et ut populi eligere debemus?

Dos imágenes bíblicas

Duae icones biblicae

7. Para responder a estas preguntas y discernir cómo vivir con responsabilidad en la era de la IA, me gustaría evocar dos imágenes bíblicas: la construcción de la torre de Babel (cf. Gn 11,1-9) y la reconstrucción de los muros de Jerusalén (cf. Ne 2-6). En el libro del Génesis, el relato de Babel se sitúa en los orígenes de la humanidad, inmediatamente después de las genealogías de los hijos de Noé. Los seres humanos, habiéndose establecido en la llanura de Senaar, deciden construir una ciudad y una torre «cuya cúspide llegue hasta el cielo» ( Gn 11,4). Quieren así asegurarse estabilidad y poder, y sobre todo “perpetuarse un nombre”, temiendo ser dispersados por la tierra. La empresa parece imponente: una sola lengua, una sola tecnología, una sola dirección. Sin embargo, el proyecto esconde un profundo engaño: es una obra concebida sin referencia a Dios, sustentada por una uniformidad que elimina la diversidad y que, en lugar de la comunión, elige la homogeneización. Cuando la ciudad se edifica sobre el orgullo y la pretensión de bastarse a sí misma, la comunicación se rompe, las lenguas se confunden y los seres humanos ya no se comprenden. El resultado no es la unidad, sino la dispersión. Babel revela así el límite de toda construcción que, por grandiosa que sea, surge de la absolutización de lo humano y de su pretensión de autosuficiencia, sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios.

7. Ad has quaestiones respondendas et ad discernendum quomodo responsabiliter in aetate intelligentiae artificialis vivere debeamus, duas imagines biblicas evocare velim: aedificationem turris Babel (cf. Gen 11, 1-9) et reaedificationem murorum Ierusalem (cf. Neh 2-6). In libro Genesis, narratio de Babel collocatur in originibus humanitatis, statim post genealogias filiorum Noe. Homines, postquam in campo Sennaar sederunt, decernunt civitatem aedificare ac turrim « cuius culmen pertingat ad caelum » ( Gen 11, 4). Ita sibi stabilitatem et potestatem assecurare volunt, et praesertim nomen sibi facere, timentes ne dispergantur super faciem terrae. Inceptum colossum videtur: una lingua, una technologia, una directio. At inceptum profundum laqueum celat: opus est sine ulla ad Deum relatione conceptum, ab uniformitate sustentatum quae diversitatem eliminat et, loco communionis, homogeneizationem eligit. Cum civitas super superbiam et praetensionem sibi sufficiendi aedificatur, communicatio degenerat, linguae confunduntur et homines amplius inter se non intellegunt. Exitus non est unitas, sed dispersio. Babel ita revelat limitem omnis aedificationis quae, etiamsi magnifica, ex absolutizatione humani nascitur eiusque praetensione sibi sufficiendi, dignitatem personarum efficaciae immolat et caelum attingere aspirat sine Dei benedictione.

8. El libro de Nehemías, a su vez, comienza en un momento de gran vulnerabilidad en la historia del antiguo Israel. Tras el exilio babilónico, una parte del pueblo ha regresado a Jerusalén, pero la ciudad sigue en ruinas, las murallas se han derrumbado y las puertas han sido quemadas (cf. Ne 1-2). Nehemías, un judío al servicio del rey persa Artajerjes, recibe la noticia del desastroso estado de la ciudad de sus padres. Antes de actuar, ayuna, reza e intercede por el pueblo; luego pide permiso al rey para regresar a Jerusalén y, una vez allí, examina en silencio los lugares destruidos. No impone soluciones desde lo alto. Convoca a las familias, confía a cada una un tramo de muralla para reconstruir, escucha los temores, coordina los esfuerzos y hace frente a las oposiciones. El relato muestra cómo la ciudad renace no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todo el pueblo: sacerdotes, artesanos, jefes de familia, mujeres y jóvenes. Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los vínculos incluso antes que las piedras. La antigua Jerusalén recupera así un lenguaje común, no el de la uniformidad, sino el de la comunión: la armonía que nace cuando cada uno asume su parte y todo el pueblo reconoce que su fuerza viene del Señor.

8. Liber autem Nehemiae aperitur momento magnae vulnerabilitatis in historia antiqui Israel. Post exsilium babylonicum, pars populi Ierusalem reversa est, sed civitas adhuc in ruinis iacet, muri corruerunt et portae igne consumptae sunt (cf. Neh 1-2). Nehemias, Iudaeus in servitio Artaxerxis regis Persarum, calamitosum statum civitatis patrum suorum discit. Antequam agat, ieiunat, orat, pro populo intercedit; deinde a rege facultatem petit Ierusalem revertendi et, ubi adest, silentio loca destructa lustrat. Solutiones desuper non imponit. Familias convocat, unicuique tractum muri reaedificandum committit, timores auscultat, conatus coordinat, oppositionibus obviam it. Narratio ostendit quomodo civitas renascatur non unius personae incepto, sed compartita totius populi responsalitate: sacerdotes, artifices, capita familiarum, mulieres et iuvenes. Opus est cuius centrum est Deus et quod nexus restituit antequam lapides ponantur. Antiqua Ierusalem ita communem linguam recuperat, non uniformitatis, sed communionis: harmonia oritur cum unusquisque suum munus suscipit et totus populus suam vim a Domino venire agnoscit.

9. A la luz de estas dos imágenes, el Espíritu Santo hoy nos interpela acerca de nuestra relación con la tecnología y con la revolución digital en curso. Los descubrimientos científicos son un talento entregado a la humanidad para que lo haga fructificar (cf. Mt 25,14-30). La tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias. En abstracto, esta, en sí misma, no es una solución a los problemas de la humanidad, como tampoco es un mal en sí; pero, concretamente, no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza. Por eso, la primera elección no es entre un “sí” o un “no” a la tecnología, sino entre construir Babel o reconstruir Jerusalén: entre un poder que pretende dominar el cielo y un pueblo que, en presencia de Dios, se pone a trabajar unido para levantar de nuevo las murallas de la convivencia fraterna.

9. Sub lumine harum duarum iconum, Spiritus Sanctus nos hodie interpellat de nostra cum technica et cum digitali revolutione in cursu relatione. Inventiones scientificae sunt talentum humanitati commissum ut illud fructificare faciat (cf. Mt 25, 14-30). Technologia curare, coniungere, educare, Domum communem tutari potest; sed etiam dividere, repellere, novas iniustitias generare. In theoria, ipsa per se non est solutio humanitatis problematum, sicut neque per se est malum; sed in concreto non est neutralis, quia vultum sumit illorum qui eam concipiunt, finantiant, regulant et adhibent. Quamobrem prima electio non sita est inter « sic » vel « non » technologiae, sed inter Babel aedificare vel Ierusalem reaedificare; inter potestatem quae caelum dominari praetendit, et populum qui, in praesentia Dei, ad opus accingitur ut concorditer muros fraternae cohabitationis erigat.

10. Evitemos, por tanto, el “síndrome de Babel”: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos. Este es el riesgo de la deshumanización —construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo al otro a un medio—, una tentación antigua y siempre nueva, que hoy también toma un rostro técnico. Elijamos, en cambio, el “camino de Nehemías”, que pone de relieve el valor del trabajo compartido para hacer que la ciudad de Dios sea un lugar seguro para los exiliados que regresaron. Hoy, reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe, sin embargo, una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad. Y, en esta obra compartida, los cristianos encuentran su propia forma de construir: orientar la acción hacia Dios, para que, bajo su luz, el pluralismo no se disperse en el desorden, sino que, en la práctica de la sinodalidad, se convierta en el espacio en el que la humanidad recupere sus cimientos sólidos y su fin último. En el Apocalipsis, Juan ve la nueva Jerusalén «que descendía del cielo y venía de Dios» ( Ap 21,2) como un regalo para toda la humanidad. Y esta visión de gracia es para nosotros, los cristianos, una llamada a trabajar juntos, cultivando una vida común pacífica, justa y digna en las “ciudades” de hoy.

10. Cavemus igitur « Babel syndromen »: idololatriam lucri quae infirmiores immolat, uniformitatem quae differentias delet, praetensionem unicae linguae — etiam digitalis — quae omnia translata reddere valeat, etiam ipsum personae mysterium, in data et in « performantias ». Hoc est periculum dehumanizationis — futurum aedificare Deum excludendo et alterum ad medium reducendo —, antiqua semperque nova tentatio quae hodie etiam vultum technicum sumit. Eligamus potius « viam Nehemiae », quae valorem laboris compartiti illustrat ad reddendam tutam civitatem Dei pro exsulibus reversis. Reaedificare hodie est agnoscere quod, in pluralitate vocum et visionum quae interdum linguarum dispersionem revocant, exsistit nihilominus luminosa possibilitas: simul aedificandi, diversitatem in opem transformando et auscultationem ac dialogum facientes solum concordiae super quo iustitia et fraternitas crescant. Intra hoc opus commune, christiani modum proprium aedificandi inveniunt: actionem ad Deum dirigere ita ut, in eius lumine, pluralismus non in confusione dispergatur, sed fiat, in synodalitatis exercitatione, spatium ubi humanitas firma sua fundamenta et ultimum suum finem recuperet. In Apocalypsi, Ioannes videt novam Ierusalem « descendentem de caelo a Deo » ( Apc 21, 2) tamquam donum pro tota humanitate. Et haec visio gratiae est nobis christianis vocatio ad simul operandum, vitam communem pacificam, iustam et dignam in hodiernis « civitatibus » colendo.

Edificar en el bien

Aedificare in bono

11. Edificar una ciudad centrada en el bien común exige, ante todo, edificar sobre la roca de la relación con Dios. Significa reconocer que la verdad de su amor nos llama a una vida «en abundancia» ( Jn 10,10) y a la comunión con Él. Junto con san Agustín, también nosotros podemos decir: «Porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». [8] En efecto, Dios ha inscrito en nuestro corazón un deseo de felicidad que abraza todas las dimensiones de la vida; y la Iglesia, en el diálogo con los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, siente la urgencia de custodiar y orientar esa aspiración hacia su verdad más profunda.

11. Civitatem in bono communi fundatam aedificare exigit igitur, ante omnia, aedificare super petram relationis cum Deo; agnoscere quod veritas eius amoris nos vocat ad vitam « abundantem » ( Io 10, 10) et ad communionem cum Eo. Sicut sanctus Augustinus, et nos dicere possumus: « Fecisti nos ad te, et inquietum est cor nostrum donec requiescat in te ». [8] Deus enim in corde nostro inscripsit beatitudinis desiderium quod omnes vitae dimensiones complectitur, et in dialogo cum viris ac mulieribus nostri temporis Ecclesia urgentiam sentit hanc aspirationem custodiendi et ad eius profundissimam veritatem dirigendi.

12. En segundo lugar, edificar en el bien significa aceptar los límites y la fragilidad de la humanidad sin considerarlos un error que haya que corregir. Hoy en día, el deseo de plenitud del ser humano corre el riesgo de desviarse hacia metas engañosas: la ilusión de una tecnología que promete liberarnos de toda fragilidad o modelos de bienestar que “dejan atrás” a pueblos enteros. No es raro que pongamos nuestra esperanza en un potencial ilimitado, en formas de progreso que pueden agudizar las desigualdades, en soluciones inmediatas incapaces de sanar las heridas de los pueblos. Así, mientras algunos persiguen la quimera de una autoafirmación ilimitada, muchos carecen de lo necesario. La Iglesia recuerda, con voz humilde pero firme, que la verdadera realización no nace de la eliminación de las fragilidades, sino de un crecimiento armonioso: allí donde la libertad y la responsabilidad se entrelazan con el cuidado recíproco y la verdadera solidaridad, y donde el progreso se mide por la dignidad de cada uno y por el bien de los pueblos.

12. Praeterea, in bono aedificare significat accipere limites et fragilitatem humanitatis sine eis tamquam erratum corrigendum reputandis. Hodie hominis plenitudinis desiderium periclitatur ne ad fallaces fines deflectatur: in illusionem technicae quae a omni fragilitate nos liberare promittit, vel in modela bene-esse quae integros populos seponunt. Non raro spem nostram ponimus in illimitatam progressionem, in formas progressus quae inaequalitates exacerbare possunt, vel in immediatas solutiones populorum vulnera curare non valentes. Ita, dum quidam chimaericum somnium sui ipsius affirmationis sine limitibus persequuntur, multi necessario privantur. Humili sed firma voce Ecclesia commemorat veram realizationem non nasci ex suppressione fragilitatum, sed ex harmonica crescentia: ubi libertas et responsalitas iuxta procedunt cum mutua sollicitudine et vera solidarietate, et ubi progressus sub lumine cuiusque dignitatis et boni populorum mensuratur.

13. En tercer lugar, edificar un mundo en el que todos puedan “florecer” exige una corresponsabilidad valiente. Ninguna mano, por sí sola, basta para sostener el peso de los desafíos que atraviesa el mundo; y ninguna es tan débil como para no poder ofrecer su contribución: «Mi poder triunfa en la debilidad» ( 2 Co 12,9). A cada uno corresponde su tramo de muralla: científicos e investigadores, empresarios y trabajadores, educadores y legisladores, sociedad civil, movimientos populares y comunidades de fe. Esta es la lógica de la subsidiariedad, que valora la cooperación entre generaciones, entre pueblos, entre disciplinas y culturas como el camino privilegiado para hacer crecer la estabilidad, la prosperidad y la paz. Las tensiones y las diferencias no deben intimidar; pueden convertirse en energías creativas cuando están orientadas por una responsabilidad compartida.

13. Tertio loco, mundum aedificare in quo unusquisque florescere possit exigit fortem corresponsalitatem. Nulla manus per se sola sufficit ad pondus provocationum mundo incumbentium sustinendum; et nulla tam debilis est ut non possit suam conferre contributionem: « Virtus in infirmitate perficitur » ( 2 Cor 12, 9). Unicuique pars sua muri: scientifici et investigatores, fautores rei oeconomicae et operarii, educatores et legislatores, civilis societas, motus populares et fidei communitates. Talis est logica subsidiarietatis quae cooperationem inter generationes, inter populos, inter disciplinas et culturas valorat tamquam viam regiam ad stabilitatem, prosperitatem et pacem fovendam. Tensiones et divergentiae non sunt timendae: energiae creatrices fieri possunt cum a compartita responsalitate diriguntur.

14. Por último, edificar en el bien requiere un lenguaje evangélico. Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz.

14. Tandem, in bono aedificare exigit linguam evangelicam. Vitemus verba quae humiliant aut opponunt. Eligamus lumen quod illustrat et candorem qui vias aperit. Ne benedicamus naivos enthusiasmos, ne alamus steriles timores. Indicemus potius criteria discernimenti — dignitatem personae, universalem bonorum destinationem, optionem pro pauperibus, curam Domus communis, pacem — eaque in praxim transferamus: responsalem accessum, aestimationes impactus humani et socialis, fragiliorum inclusionem, alphabetizationem digitalem, investigationem et industriam ad iustitiam et pacem directas.

Permanecer siendo humanos

Manere humani

15. En el reciente Jubileo ordinario del 2025, hemos caminado como peregrinos de la esperanza y hemos sido colmados de gracias. Fortalecidos por estos dones, podemos avanzar con ánimo confiado ante las arduas tareas y los exigentes desafíos que se perfilan en nuestro futuro. En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor. El verdadero progreso nace siempre de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar, de una voluntad que busca lo que une más que lo que separa.

15. In recenti Iubilaeo ordinario anni MMXXV peregrinati sumus tamquam spei peregrini et gratiis cumulati sumus. His donis robustati, possumus corde fidenti procedere ante ardua munera et exigentes provocationes quae in horizonte profilantur. In aetate intelligentiae artificialis, ubi humana dignitas periclitatur ne novis dehumanizationis formis obscuretur, urgens nobis incumbit officium profunde humani manendi, cum amore custodientes hanc magnificam humanitatem nobis donatam et in sua plenitudine in Christo manifestatam, quam nulla machina umquam in sua claritate substituere poterit. Verus progressus semper nascitur ex corde alteri aperto, ex intelligentia ad audiendum disposita, ex voluntate quae quaerit quod unit potius quam quod separat.

16. A todos los fieles católicos, a todos los cristianos, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad les dirijo un vehemente llamamiento: no temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo. Como Nehemías, oremos, proyectemos con sabiduría, trabajemos con perseverancia, poniendo a Dios en el horizonte de nuestro actuar y al ser humano en el centro de nuestras decisiones. Entonces las piedras desechadas —los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños— se convertirán en piedras angulares, y sobre la tierra surgirá un hogar común sólido y hospitalario, donde el amor y la verdad finalmente se encontrarán, y la justicia y la paz se besarán (cf. Sal 85,11). Esta es la bendición que imploramos a Dios y la tarea que tenemos por delante: ser constructores de comunión, no arquitectos de Babel; siervos del Reino que viene, no dueños de torres destinadas a derrumbarse. Y, con ánimo de pastor y de padre, pido a todos que detengan la construcción de la enésima Babel y que unan fuerzas para edificar en el bien, para que la humanidad nunca pierda su propia belleza y el mundo pueda reconocer una vez más, en el corazón del ser humano, el lugar donde Dios desea habitar.

16. Omnibus fidelibus catholicis, omnibus christianis, omnibus viris ac mulieribus bonae voluntatis vibrantem voco invitationem: ne timeamus manus nostras inquinare in fabrica nostrae aetatis. Sicut Nehemias, oremus, sapienter consilia ineamus, perseveranter operemur, Deum in horizonte nostrae actionis et hominem in centro nostrarum electionum reponentes. Tunc lapides reiecti — pauperes, infirmi, migrantes, parvuli — fient lapis angularis, et in terra exsurget mansio communis solida atque accipiens, ubi tandem misericordia et veritas obviabunt sibi, iustitia et pax osculabuntur (cf. Ps 84, 11). Talis est benedictio quam a Deo imploramus et munus quod nos manet: aedificatores communionis esse, non architecti Babel; ministri Regni venturi, non domini arcium ad ruinam destinatarum. Et, animo pastoris et patris, omnes rogo ut fabricam alterius Babel desistant et vires nostras coniungant ad bonum aedificandum, ne humanitas umquam pulchritudinem suam amittat et ut mundus iterum agnoscere possit in corde hominis locum ubi Deus inhabitare desiderat.

Un Pensamiento Dinámico Fiel Al Evangelio

Cogitatio Dynamica Evangelio Fidelis

17. En este primer capítulo mi intención es recorrer, de manera sintética, el camino a través del cual la Doctrina social de la Iglesia ha ido tomando forma en el Magisterio reciente de los Papas y del Concilio Vaticano II , para poner de relieve su carácter dinámico. En cada época, de hecho, las res novae instan a esta enseñanza a medirse con las preguntas de la historia a la luz de la Verdad revelada. Por eso, también la IA debe entenderse no como un apéndice temático, o como una emergencia que hay que gestionar, sino como una transformación que interpela desde dentro las categorías de la Doctrina social y exige un mayor desarrollo de la misma, en fidelidad al Evangelio.

17. In hoc primo capite intendimus synthetice repetere iter, quo Doctrina socialis Ecclesiae in recenti Magisterio Summorum Pontificum atque Concilii Vaticani II formam accepit, ut eius indoles dynamica in lucem proferatur. Singulis enim aetatibus res novae hanc doctrinam invitant ut quaestionibus historiae sub luce Veritatis revelatae se conferat. Quapropter intellegentia artificialis non tamquam thema accessorium vel urgens negotium gerendum existimanda est, sed tamquam transformatio quae intrinsecus categorias Doctrinae socialis interpellat atque ulteriorem evolutionem in Evangelii fidelitate postulat.

18. Sin embargo, este itinerario no sería realmente comprensible si, antes de detenernos en la contribución de cada uno de los Pontífices y en los documentos más relevantes, no aclaráramos algunas convicciones fundamentales sobre la forma en que la Iglesia habita la historia y se relaciona con el mundo. Sin esta aclaración, la Doctrina social correría el riesgo de parecer una injerencia indebida en cuestiones temporales o un código ético externo que se aplica arbitrariamente. En realidad, surge de una Iglesia que camina con la humanidad, reconoce la autonomía de las realidades terrenas y la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política y, precisamente por eso, aspira a servir al bien común.

18. Attamen, hoc iter non plene intellegeretur, nisi, antequam in singulorum Pontificum contributionem ac potissima documenta nos demittamus, quasdam fundamentales persuasiones illustraremus de modo quo Ecclesia historiae inseritur et cum mundo se gerit. Sine hac explicatione, Doctrina socialis tamquam indebita intrusio in res temporales aut tamquam externus codex ethicus a summo imponendus apparere posset. Reapse ex Ecclesia profluit quae cum humanitate incedit, autonomiam rerum terrestrium agnoscit, sicut distinctionem inter communitatem ecclesialem et politicam, et propter hanc ipsam rationem ad bonum commune serviendum aspirat.

Una Iglesia en camino en la historia de la humanidad

Ecclesia in itinere per historiam humanitatis

19. La Iglesia, presente en el mundo como signo de unidad para toda la familia humana, reconoce en los interrogantes y los desafíos de la época actual el ámbito en el cual ejercer su vocación a la escucha, al diálogo y al servicio, dejándose interpelar por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy. Este entrelazamiento de vida con los pueblos le hace comprender cada vez más que su misión tiene un alcance histórico e implica una responsabilidad respecto a la forma en que se tejen las relaciones sociales. Por ello no puede considerarse ajena a las dinámicas que configuran el rostro de la sociedad. Más bien, participa con compromiso en los caminos a través de los cuales la sociedad misma crece y se organiza, y ofrece su contribución al logro de una convivencia más justa y fraterna. El Papa Francisco recordaba con fuerza esta dimensión histórica de la misión eclesial, señalando que «nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos». [9]

19. In mundo praesens tamquam signum unitatis totius familiae humanae, Ecclesia in quaestionibus et provocationibus huius temporis agnoscit ambitum in quo suam vocationem ad audiendum, dialogandum et serviendum exercet, se permittens interpellari ab omnibus quae vitam virorum et mulierum hodiernorum tangunt. Haec vitae cum populis complexio facit ut magis magisque intellegat suam missionem historicam portionem habere atque responsabilitatem implicare circa modum quo relationes sociales contexuntur. Quamobrem ipsa non potest se alienam reputare a dynamicis quae vultum societatis effingunt. Immo, processibus quibus societas ipsa evolvitur et ordinatur active participat, contributum suum afferens ad iustiorem fraterniorisque convictum instituendum. Pontifex Franciscus hanc historicam dimensionem missionis ecclesialis fortiter recoluit affirmans nullum a nobis posse exigere ut religionem in secreta personarum intimitate recludamus, sine ullo influxu in vitam socialem et nationalem, sine sollicitudine de salute institutionum societatis civilis, sine vocis significatione super eventus qui cives tangunt. [9]

20. La llamada y el compromiso de caminar con la humanidad en lo concreto de la historia llevan a la Iglesia a reconocer que las realidades terrenas poseen una consistencia y un orden propio. El Concilio Vaticano II expresó con especial precisión este principio en la Constitución pastoral Gaudium et spes , cuyo 60° aniversario celebramos con grato recuerdo el pasado 7 de diciembre de 2025: «Si por autonomía de la realidad se quiere decir que las cosas creadas y la sociedad misma gozan de propias leyes y valores, […] es absolutamente legítima esta exigencia de autonomía». [10] Este énfasis pone de manifiesto que la creación lleva impresa una bondad originaria que la mirada humana debe custodiar, cultivar y hacer madurar. En este horizonte, la Iglesia se ofrece como una presencia que ayuda a leer en profundidad la realidad, sosteniendo con humilde firmeza aquellas decisiones que promueven la dignidad de cada persona, la cohesión de las comunidades y el bien de todos. Así, se sitúa a la par del mundo sin imponerse sobre él, para que en cada acontecimiento humano pueda germinar la promesa de justicia y paz que el Espíritu Santo sigue suscitando en el corazón de la humanidad.

20. Vocatio et officium cum humanitate ambulandi in concreta historiae realitate Ecclesiam ducunt ad agnoscendum res terrestres propriam habere consistentiam et ordinem. Concilium Vaticanum II hoc principium magna cum praecisione expressit in Constitutione pastorali Gaudium et spes, cuius sexagesimum anniversarium die septima decembris anno bismillesimo vicesimo quinto cum gratiarum actione celebravimus: « Si autonomiae rerum terrenarum nomine intelligitur res creatas et ipsas societates propriis legibus valoribusque gaudere […] talis autonomiae exigentia plene legitima est ». [10] Haec illustratio ostendit creationem in se ferre originalem bonitatem quam humanus aspectus conservare, colere et maturare debet. Hac perspectiva, Ecclesia tamquam praesentia apparet quae adiuvat ut realitas in profunditate legatur, humili firmitate sustinens electiones quae dignitatem cuiusque personae, communitatum cohaesionem et omnium bonum fovent. Sic mundo adstat, ei non se superponens, ut in quolibet humano eventu germinare possit promissio iustitiae et pacis quam Spiritus Sanctus in humanitatis corde suscitare pergit.

21. Al reconocer que Dios acompaña la libertad de los seres humanos en el desarrollo de la historia, el Concilio Vaticano II afirmaba la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política, subrayando que cada una de ellas debe actuar con la más plena autonomía. La presencia de la Iglesia en el mundo se expresa así también en su relación con la sociedad civil y con las instituciones públicas. Al dialogar con ellas, la Iglesia reconoce el valor de las realidades sociales y políticas y respeta su propia responsabilidad, apoyando todo lo que protege la vida de las personas y fortalece los cimientos del tejido social. No pretende asumir las funciones que competen al Estado; por el contrario, valora su servicio al bien común y reconoce con convicción la responsabilidad que las instituciones civiles ejercen en la sociedad. Al mismo tiempo, la misión que se le ha confiado la lleva a no permanecer distante de los sufrimientos concretos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Su cercanía no nace de la intención de suplir a las instituciones, ni mucho menos de una crítica implícita a su labor, sino de la caridad evangélica que la impulsa a acercarse a las heridas de la humanidad en los momentos en que estas se manifiestan con mayor gravedad. Cuando interviene, lo hace imitando al buen samaritano, con discreción y cercanía, consciente de que lo que surge de una necesidad inmediata no puede convertirse en norma, ni sustituir las responsabilidades institucionales propias de la comunidad civil.

21. Agnoscens Deum libertatem hominum in historiae cursu comitari, Concilium Vaticanum II distinctionem inter communitatem ecclesialem et politicam affirmavit, perspiciens utramque sua autonomia agere debere. Ecclesiae praesentia in mundo etiam in eius cum societate civili et institutionibus publicis relationibus exprimitur. In dialogo cum his, Ecclesia rerum socialium et politicarum valorem agnoscit eorumque propriam responsabilitatem fovet, sustinens quaecumque vitam personarum tuentur et tessellae socialis fundamenta firmant. Non praetendit officia quae ad Statum spectant suscipere; immo, eius ministerium pro bono communi aestimat et cum convictione responsabilitatem ab institutionibus civilibus in societate gestam agnoscit. Eodem tempore, missio sibi commissa eam impellit ne indifferens maneat coram concretis virorum mulierumque nostrae aetatis afflictionibus. Eius propinquitas non oritur ex voluntate institutionibus substituendi neque ex implicita critica eorum actionis, sed ex caritate evangelica quae eam impellit ut humanitatis vulneribus appropinquet, cum haec gravius manifestantur. Cum intervenit, id agit Samaritani boni instar imitans, cum discretione et propinquitate, conscia ea quae ex necessitate immediata oriuntur normam fieri non posse neque substituere responsabilitates institutionales communitatis civilis proprias.

22. A partir de este doble reconocimiento —la autonomía de las realidades terrenas y la distinción de competencias entre la comunidad eclesial y la política— se comprende mejor la orientación que el Concilio Vaticano II ha dado a la Iglesia en su relación con el mundo. Gaudium et spes recuerda que «es propio de todo el Pueblo de Dios, pero principalmente de los pastores y de los teólogos, auscultar, discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la Palabra de Dios, a fin de que la Verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada en forma más adecuada». [11] Escuchar los “diferentes lenguajes” no es una mera atención sociológica, sino que implica un discernimiento espiritual en el que, con la ayuda del Espíritu, el Pueblo de Dios reconoce en las transformaciones culturales y sociales tanto los signos de la presencia de Cristo, que viene y guía la historia hacia su plenitud, como aquellas desviaciones que oscurecen su rostro. Así, la Verdad revelada no se modifica en su núcleo esencial, sino que se explicita y se asume como criterio vivo para orientar elecciones concretas, inspirar caminos de conversión personal y comunitaria, promover reformas de las estructuras y apoyar nuevas formas de testimonio evangélico en la vida pública. La historia es, por tanto, uno de los lugares en los que la Iglesia se deja instruir por el Espíritu sobre el alcance humanizador del Evangelio y aprende a adaptar su enseñanza al servicio de la dignidad de cada persona y del bien de los pueblos.

22. Ex hac duplici agnitione – autonomia rerum terrestrium et competentiarum distinctione inter communitatem ecclesialem et politicam – facilius intellegitur orientatio quam Concilium Vaticanum II Ecclesiae in relationibus cum mundo dedit. Gaudium et spes commemorat « toti Populo Dei, praesertim pastoribus et theologis, Spiritu Sancto opitulante, incumbit varios loquendi modos nostri temporis perscrutare, discernere et interpretare eosque sub luce Verbi Dei diiudicare, ut revelata Veritas semper penitius percipi, melius intellegi aptiusque proponi possit ». [11] Auditus diversorum linguagiorum non est sola attentio sociologica sed implicat discretionem spiritualem in qua, Spiritus auxilio, populus Dei in transformationibus culturalibus et socialibus agnoscit non solum signa praesentiae Christi venientis et historiam ad suam consummationem ducentis, verum etiam deviationes quae eius vultum obscurant. Sic Veritas revelata in sua essentia non mutatur, sed explicatur et assumitur tamquam criterium vivum ad orientandas concretas electiones, ad inspirandas vias personalis et communitariae conversionis, ad promovendas structurarum reformationes et ad sustinenda nova evangelici testimonii genera in vita publica. Historia ergo unus est ex locis ubi Ecclesia se permittit a Spiritu instrui de humanizante portione Evangelii et discit suam doctrinam ad cuiusque personae dignitatem et populorum bonum servandum evolvere.

La sabiduría de la Palabra y el diálogo con las ciencias humanas

Sapientia Verbi et dialogus cum scientiis humanis

23.La Iglesia considera compañeros de camino a todos aquellos que buscan sinceramente «la verdad, la bondad y la belleza», considerándolos «preciosos aliados» [12] en la defensa de la dignidad de cada persona y en la custodia de la creación. Asumiendo el estilo pastoral del Concilio Vaticano II , que invita a escuchar, discernir e interpretar los signos de los tiempos, la Iglesia, iluminada por la sabiduría de la Palabra, no teme el encuentro con el saber humano. La Palabra de Dios ofrece criterios fiables para orientar los caminos de la justicia y abrir vías de reconciliación y paz entre los seres humanos. Cuando se trata de aplicar estos criterios a las complejas situaciones de nuestro tiempo, resulta esencial la contribución de la filosofía y de las ciencias humanas y sociales, que ayudan a comprender y analizar más a fondo las dinámicas culturales, económicas y políticas. San Juan Pablo II recordaba que la Iglesia acoge la aportación de las ciencias sociales «para sacar indicaciones concretas que le ayuden a desempeñar su misión de Magisterio». [13] El diálogo con esos conocimientos no resta fuerza al Evangelio; al contrario, permite identificar con mayor claridad lo que realmente promueve la vida de las personas y las comunidades. El Papa Francisco , en consonancia con esta perspectiva, subrayaba que, en muchas cuestiones específicas, la Iglesia no pretende ofrecer «una palabra definitiva», [14] pero reconoce la importancia de prestar atención a la investigación científica y de fomentar un diálogo serio y leal entre los académicos, aceptando la diversidad de opiniones.

23. Ecclesia tamquam comites itineris omnes considerat qui sincere quaerunt « veritatem, bonitatem, pulchritudinem », eos « pretiosos socios » [12] reputans in dignitatis cuiusque personae defensione et creationis custodia. Adoptans stilum pastoralem Concilii Vaticani II quod invitat ad audiendum, discernendum et interpretandum signa temporum, et a sapientia Verbi illuminata, Ecclesia non timet occursum cum humano sapere. Verbum Dei certa criteria praebet ad orientandas vias iustitiae et aperiendas vias reconciliationis et pacis inter homines. Cum agitur de his criteriis applicandis complexis nostri temporis condicionibus, philosophiae et scientiarum humanarum et socialium contributus necessarius evadit, quia adiuvant ad altius intellegendas et analysandas dynamicas culturales, oeconomicas et politicas. Sanctus Ioannes Paulus II commemorabat Ecclesiam accipere contributum scientiarum socialium « ut concretas indicationes inde hauriat in suis magisterialibus muneribus implendis ». [13] Confrontatio cum his scientiis vim Evangelii non debilitat; immo, sinit ut clarius discernatur quid revera vitam personarum et communitatum foveat. In huius perspectivae continuitate, Pontifex Franciscus extollebat Ecclesiam non praetendere offerre « definitivum verbum » [14] de multis quaestionibus specificis, sed agnoscere momentum scientificae investigationis audiendae et serii lealisque dialogi inter investigatores fovendi, dum diversitas opinionum accipitur.

24. Alimentada por este diálogo fecundo entre el Evangelio y los conocimientos humanos, la Iglesia ha profundizado progresivamente en su Doctrina social, madurando con el tiempo un patrimonio de sabiduría dotado de una coherencia teológica y antropológica arraigada en la visión cristiana de la persona. Precisamente porque nace de la fe y de su comprensión de la realidad, este patrimonio no se traduce en un repertorio de soluciones técnicas ni en un modelo económico o político que se oponga a otros: tiene una categoría propia, [15] la de los principios que orientan la lectura de los acontecimientos y sustentan una interpretación evangélica de los procesos históricos y de las decisiones que estos implican. De ahí surge la función propia de la Doctrina social, que no pretende sustituir las responsabilidades de la política y de las instituciones, sino que se ofrece como apoyo al discernimiento común, ayudando a reconocer y promover lo que contribuye a la dignidad de las personas, a la vitalidad de las comunidades y al bien de todos.

24. Nutrita ab hoc fecundo dialogo inter Evangelium et humana sapientiae, Ecclesia paulatim suam Doctrinam socialem altius perscrutata est, tempore decurrente maturare faciens patrimonium sapientiae coherentia theologica et anthropologica praeditum, in visione christiana personae radicatum. Praecise quia ex fide oritur eiusque comprehensione realitatis, hoc patrimonium non se vertit in repertorium solutionum technicarum neque in oeconomicum vel politicum exemplar aliis opponendum: ad diversum registrum pertinet, [15] illud principiorum quae lectionem eventuum orientant et evangelicam interpretationem processuum historicorum eorumque electionum sustinent. Hinc fluit propria functio Doctrinae socialis quae non praetendit substituere responsabilitatibus politicae et institutionum, sed se offert ut adiumentum communis discretionis, adiuvans ad agnoscendum et promovendum id quod dignitati personarum, vitalitati communitatum et bono omnium servit.

La Doctrina social como discernimiento comunitario

Doctrina socialis tamquam discretio communitaria

25. La comprensión de la verdad como un don que hay que compartir y no como una posesión que hay que reclamar, libera a la Iglesia de la tentación de añorar formas de presencia basadas en el poder. San Juan Pablo II invitaba a mirar con sinceridad hacia aquellos tiempos en los que se cedió a «métodos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio a la verdad», [16] para reencontrar el camino evangélico del anuncio apacible y de la verdad que no se impone. En la misma línea, he reiterado que la Iglesia «no quiere levantar la bandera de la posesión de la verdad», [17] porque la verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir. Esta misma perspectiva la resumió el Papa Francisco en sus famosas palabras, según las cuales «el tiempo es superior al espacio»: [18] lo importante no es, ante todo, ocupar puestos de poder o controlar bastiones culturales, sino iniciar procesos de bien y dejar que maduren; así, la verdad del Evangelio no se impone desde lo alto, sino que crece con el tiempo, en el entretejido concreto de las vidas, las comunidades y las culturas. Es una verdad que no teme a la diversidad, sino que la acoge y la ordena; que no elimina los conflictos, sino que los transfigura; que recompone lo que la historia tiende a dispersar. De ahí también la imagen del poliedro, una figura de muchas caras donde se refleja, desde diferentes ángulos, la misma verdad del Evangelio. [19]

25. Comprehensio veritatis tamquam doni participandi et non tamquam possessionis vindicandae Ecclesiam liberat a tentatione formarum praesentiae in potestate fundatarum desiderandi. Sanctus Ioannes Paulus II invitabat ad sincerum aspectum proiciendum super tempora in quibus cessum est « methodis intolerantiae et etiam violentiae in servitio veritatis », [16] ut evangelica via annuntiationis suavis et veritatis quae non se imponit recuperetur. Eodem spiritu, reaffirmavi Ecclesiam « vexillum possessionis veritatis erigere nolle », [17] quia veritas non est regio defendenda, sed bonum participandum. Eadem perspectiva a Pontifice Francisco resumpta est in suis celeberrimis verbis quibus « tempus superius est spatio »: [18] non agitur primum de spatiis potestatis occupandis vel propugnaculis culturalibus defendendis, sed de processibus boni inchoandis eosque maturare sinendis. Ita veritas Evangelii non a summo imponitur, sed tempore crescit, in corde concretae articulationis vitae, communitatum et culturarum. Est veritas quae diversitatem non timet, sed eam accipit et ordinat; conflictus non eliminat, sed transfigurat; recomponit quae historia dispergere tendit. Hinc etiam imago polyhedri, figurae multifariae cuius in faciebus eadem Evangelii veritas variis modis refulget. [19]

26. Esta actitud de apertura a la verdad, única y a la vez multifacética, expresa en lo más profundo la catolicidad de la Iglesia, que abarca a toda la familia humana y, al mismo tiempo, vive inmersa en las condiciones concretas de los pueblos y las culturas. El Concilio Vaticano II recuerda que, precisamente en virtud de esta catolicidad, «cada una de las partes colabora con sus dones propios con las restantes partes y con toda la Iglesia», [20] y que, de este modo, tanto en su conjunto como en cada comunidad individual, crece gracias a un intercambio recíproco y a un esfuerzo mutuo hacia una comunión cada vez más plena. De ello se desprende que el Pueblo de Dios no sólo está compuesto por muchos pueblos, sino que en su interior está tejido de funciones, vocaciones, culturas y tradiciones diversas, llamadas a apoyarse y enriquecerse mutuamente. En esta perspectiva, san Pablo VI reconocía que, dada la gran variedad de situaciones históricas, no es realista pensar que la Doctrina social pueda «pronunciar una palabra única», [21] una respuesta exclusiva y válida para todos los contextos; por eso invitaba a cada comunidad cristiana a leer con lucidez y responsabilidad la realidad de su propio país. La tensión fecunda entre la universalidad de la misión y el arraigo local forma parte íntima de la vida de la Iglesia: ella lleva en su aliento el horizonte del mundo entero, pero asume las preguntas de cada contexto como el lugar real en el que el Evangelio cobra vida.

26. Haec habitudo apertae erga veritatem, unam simul ac multiformem, in profundo catholicitatem Ecclesiae exprimit quae totam familiam humanam complectitur et simul in concretis populorum et culturarum realitatibus immersa vivit. Concilium Vaticanum II commemorat, ex hac ipsa catholicitate, « singulae partes proprium suum donum aliis partibus et toti Ecclesiae afferunt », [20] ita ut in suo complexu et in qualibet communitate crescat per mutuam commutationem et communem nisum ad communionem semper pleniorem. Hinc sequitur populum Dei non solum ex multis populis constare, sed in se contextum esse muneribus, vocationibus, culturis et traditionibus diversis, ad mutuum se sustentandum et locupletandum vocatis. Hac perspectiva, attenta magna diversitate historicarum condicionum, sanctus Paulus VI agnoscebat non esse realisticum putare Doctrinam socialem unicum responsum proponere posse omnibus contextibus validum; [21] quapropter unamquamque communitatem christianam invitabat ut suae patriae realitatem cum lucidate et responsabilitate analysaret. Tensio fecunda inter universalitatem missionis et radicationem localem intime ad vitam Ecclesiae pertinet: haec in se gerit horizontem totius orbis, sed quaestiones uniuscuiusque contextus assumit tamquam locum realem ubi Evangelium corpus accipit.

27. A la luz de lo dicho hasta ahora, la Doctrina social de la Iglesia se muestra en su faceta más auténtica: no es un manual de principios y normas que hay que aplicar, sino un camino de discernimiento comunitario. Nace del encuentro entre la verdad eterna del Evangelio y las preguntas de la historia, se deja interpelar por los signos de los tiempos; se nutre de la contribución de las ciencias, las culturas y las experiencias humanas. Por eso, cuando la dignidad de los hermanos se ve desfigurada, cuando la política no responde a los dramas de la humanidad, cuando la economía se vuelve contra la persona o la ciencia traspasa los límites de su método, [22] la Iglesia —junto con las demás confesiones cristianas y los creyentes de otras religiones— debe hacer oír su voz no para dominar, sino para servir a la comunión. Entendida así, la Doctrina social se convierte en una teología de la comunión a; un lugar en el que la Palabra, hecha carne, sigue convirtiéndose en diálogo, memoria y profecía.

27. Sub luce eorum quae hucusque dicta sunt, Doctrina socialis Ecclesiae in suo authentiore lumine apparet: non collectio principiorum et normarum applicandarum, sed iter discretionis communitariae. Oritur ex occursu inter aeternam Evangelii veritatem et quaestiones historiae, se permittit interrogari a signis temporum; nutritur contributu scientiarum, culturarum et experientiarum humanarum. Quamobrem, cum dignitas fratrum conculcatur, cum politica humanitatis tragoediis non respondet, cum oeconomia contra personam vertitur aut scientia limites suae methodi excedit, [22] Ecclesia – cum aliis confessionibus christianis et credentibus aliarum religionum – vocem suam audiri facere debet, non ut dominetur, sed ut communioni serviat. Ita intellecta, Doctrina socialis fit theologia communionis in historia, locus ubi Verbum caro factum se facere pergit dialogum, memoriam et prophetiam.

El desarrollo del Magisterio social desde León XIII hasta hoy

Evolutio Magisterii socialis a Leone XIII ad nostros dies

28. Tras haber recordado la forma en que la Iglesia se sitúa en la historia y entabla diálogo con el mundo, deseo ahora detenerme en el desarrollo de la Doctrina social en el Magisterio, que, desde el siglo XIX hasta nuestros días, ha acompañado las grandes transformaciones sociales. Evidentemente, no podré dar cuenta de toda la riqueza de esta enseñanza, cuyos principios fundamentales se presentan en el Compendio de la doctrina social de la Iglesia y se profundizan aún más en el Magisterio reciente. Tampoco podré retomar de manera sistemática lo que se ha elaborado en las Encíclicas de mis últimos venerados Predecesores, en particular en Laudato si’ y en Fratelli tutti . Sin embargo, quiero recordar algunas líneas esenciales, para mostrar que lo que escribo se coloca en continuidad con esta tradición y, al mismo tiempo, para destacar cómo en ella el núcleo estable de las verdades reveladas sobre la persona y la convivencia humana se entrelaza con una capacidad siempre renovada de escuchar las situaciones históricas y de dejarse interpelar por las preguntas que surgen del presente. Recorreré, por tanto, algunas etapas decisivas de este desarrollo, comenzando por la etapa inaugurada por la Encíclica Rerum novarum .

28. Postquam commemoravimus modum quo Ecclesia in historiam se inserit et cum mundo dialogat, nunc evolutionem Doctrinae socialis in Magisterio attendere velim, quae magnas transformationes sociales saeculi undevicesimi ad nostros dies comitata est. Profecto totam huius doctrinae ubertatem reddere non potero, cuius principia fundamentalia in Compendio Doctrinae socialis Ecclesiae proponuntur ac dein in recenti Magisterio approfunduntur. Neque systematice repetere potero quae in Encyclicis venerandorum Praedecessorum meorum, praesertim in Laudato si’ et in Fratelli tutti, elaborata sunt. Volo tamen quasdam essentiales lineas in memoriam revocare, ut ostendam ea quae scribo huius traditionis continuitati inscribi. Simul illustrare cupio quomodo, intra eam, stabile nucleum veritatum revelatarum de persona et de vita in communitate intexitur cum capacitate semper renovata audiendi historicas condiciones et se permittendi interpellari a quaestionibus quae ex praesenti emergunt. Quasdam ergo decisivas huius evolutionis aetates repetam, incipiens a periodo quam Encyclica Rerum novarum aperuit.

Los primeros pasos de la Doctrina social de la Iglesia

Prima passus Doctrinae socialis Ecclesiae

29. Lo que hoy llamamos “Doctrina social de la Iglesia” no surge de improviso en la era contemporánea, sino que recoge y organiza una larga tradición de reflexión eclesial sobre la vida social, que hunde sus raíces en la Sagrada Escritura, en los Padres de la Iglesia y en las elaboraciones teológicas y jurídicas de la Edad Media y la Edad Moderna. La expresión “Doctrina social de la Iglesia” fue empleada por primera vez por Pío XII en 1950, [23] pero el contenido que encierra, entendido como un corpus orgánico de enseñanzas sociales, comenzó a perfilarse con la Encíclica Rerum novarum de León XIII . Ante los “nuevos asuntos” de su tiempo —el conflicto entre el capital y el trabajo, la cuestión obrera, las transformaciones económicas y sociales—, León XIII no se limitó a constatar el malestar, sino que asumió esas situaciones como ámbito de la misión pastoral de la Iglesia, las sometió a un discernimiento riguroso e iluminó sus causas y las posibles vías de salida a la luz del Evangelio y de una visión integral de la persona, creada a imagen de Dios. San Juan Pablo II vio en esta forma de proceder un «paradigma permanente» [24] de la Doctrina social: una praxis ejemplar mediante la cual la Iglesia, ante tóricas, ejerce su derecho y deber de examinar las realidades sociales, pronunciarse sobre ellas e indicar caminos hacia una solución justa. De este modo, los contenidos perennes de la fe y de la antigua sabiduría eclesial se articulan en una doctrina viva que, permaneciendo fiel al Evangelio, crece en el diálogo con los “nuevos asuntos” de cada época.

29. Quod hodie « Doctrinam socialem Ecclesiae » vocamus non subito apparuit aetate contemporanea, sed longam traditionem reflexionis ecclesialis super vitam socialem colligit et ordinat, suas fontes in Scriptura Sancta hauriens, in Patribus Ecclesiae, in elaborationibus theologicis et iuridicis aetatis Mediae sicut aetatis modernae. Locutio « Doctrina socialis Ecclesiae » primum a Pio XII anno millesimo nongentesimo quinquagesimo adhibita est, [23] sed contentus quem complectitur, tamquam corpus organicum doctrinarum socialium intellectus, delineari coepit cum Encyclica Rerum novarum Leonis XIII. Coram « quaestionibus novis » suae aetatis – conflictu inter capitale et laborem, quaestione opificum, transformationibus oeconomicis et socialibus – Leo XIII non solum incommodum constatare voluit, sed has condiciones tamquam locum missionis pastoralis Ecclesiae habuit, eas rigorosae discretioni subiecit et causas atque possibiles exitus sub luce Evangelii et integrae visionis personae ad Dei imaginem creatae illustravit. Sanctus Ioannes Paulus II in hoc procedendi modo vidit « paradigma permanens » [24] Doctrinae socialis: praxim exemplarem qua Ecclesia, coram transformationibus historicis, suum ius et officium exercet examinandi res sociales, de iis se pronuntiandi et vias solutionis iustae indicandi. Sic, contenta perennia fidei et sapientiae ecclesialis maiorum se articulant in doctrinam vivam quae, Evangelio fidelis manens, ditatur ex contactu cum « quaestionibus novis » singularum aetatum.

30. La Encíclica Rerum novarum de León XIII constituye un hito en la evolución del Magisterio social. El documento sitúa en el centro de su reflexión la dignidad del trabajo y del trabajador, afirma el derecho a un salario justo para uno mismo y para la propia familia, reconoce en las personas un valor esencial que prevalece sobre el capital y el beneficio, defiende la propiedad privada junto con su indispensable función social, aprecia las asociaciones de trabajadores y propone formas de colaboración entre los diversos componentes de la sociedad como alternativa a la lógica de la “lucha de clases”. No sorprende, por tanto, que Pío XI la haya definido como la « Magna Charta » [25] de la acción social de los cristianos: en Rerum novarum , la sabiduría ancestral de la Iglesia sobre la persona y la vida en sociedad adquiere una nueva forma, capaz de enfrentarse a la era industrial y de ofrecer el primer gran marco sistemático de esa Doctrina social que las décadas siguientes desarrollarían aún más. Aunque muchas de las condiciones históricas descritas por León XIII han cambiado, al menos dos de sus principios siguen siendo de gran actualidad: la primacía del trabajo humano sobre cualquier lógica puramente productiva o financiera, con la consiguiente atención a las personas y a las familias más expuestas a la explotación, y el vínculo indisoluble entre el anuncio evangélico y la búsqueda de un orden social más justo. Así, Rerum novarum sigue recordándonos que no hay auténtica evangelización que no toque también las estructuras de la convivencia humana.

30. Encyclica Rerum novarum Leonis XIII miliarium constituit in evolutione Magisterii socialis. Documentum in centro suae reflexionis ponit dignitatem laboris et opificis, ius affirmat ad iustum salarium pro se ipso et familia sua, in personis agnoscit valorem essentialem priorem prae capitali et lucro, defendit proprietatem privatam atque eius functionem socialem indispensabilem, aestimat opificum consociationes et proponit formas collaborationis inter diversa societatis elementa tamquam alternativam logicae luctationis classium. Non ergo mirum est si Pius XI eam « Magnam Chartam » [25] actionis socialis christianorum appellare potuit. In Rerum novarum, sapientia saecularis Ecclesiae de persona et vita socialitatis novam formam accipit, aptam ad aetatem industrialem accomodandam et ad primum magnum cadrum systematicum offerendum huius Doctrinae socialis quam sequentia decennia ulterius evolvenda erant. Quamvis plures historicae condiciones a Leone XIII descriptae mutatae sint, duo saltem principia magnam actualitatem retinent: primatus laboris humani super omnem logicam mere productivam vel financialem, cum attentione quae inde fluit erga personas et familias maxime exploitationi expositas, et indissolubile vinculum inter annuntiationem evangelicam et inquisitionem iustioris ordinis socialis. Sic Rerum novarum commemorare pergit non dari authenticam evangelizationem quae structuras vitae socialis non tangat.

31. La Encíclica Quadragesimo anno de Pío XI , publicada en 1931 con motivo del 40° aniversario de Rerum novarum y en pleno apogeo de la gran crisis económica mundial, da un paso más en el desarrollo del Magisterio social. No se limita a retomar la “cuestión obrera”, sino que amplía su mirada a la configuración general del orden económico y político. Denuncia la concentración del poder económico en manos de unos pocos; critica tanto la competencia sin límites como aquellos proyectos colectivistas que anulan la libertad y la responsabilidad de las personas; recuerda con fuerza el derecho de asociación de los trabajadores y reitera la exigencia de que el salario sea proporcional no sólo al rendimiento, sino a las necesidades del trabajador y de su familia. En este marco, formula de manera sistemática el principio de subsidiariedad, destinado a convertirse en uno de los referentes fijos de la Doctrina social, según el cual lo que puede ser realizado por las personas, las familias, los organismos intermedios y las comunidades locales no debe ser absorbido por instancias superiores. Junto a estas contribuciones, Pío XI recuerda con claridad la función social de la propiedad y, con diversas intervenciones de su Magisterio —desde las Encíclicas Non abbiamo bisogno y Mit brennender Sorge hasta la Divini Redemptoris —, denuncia los totalitarismos que atropellan la dignidad de la persona, sofocan la vida social, exaltan al Estado por encima de su justo valor y adoptan la categoría discriminatoria de la raza. Para nuestra época siguen siendo particularmente actuales al menos tres intuiciones de su enseñanza social: la conciencia de que las injusticias no se refieren sólo a los comportamientos individuales, sino también a las estructuras económicas e institucionales; el valor del principio de subsidiariedad, que invita a fortalecer el tejido asociativo y comunitario, evitando nuevas concentraciones de poder; y el vínculo entre la dignidad del trabajo, la justa remuneración y la posibilidad real para las familias de llevar una vida humana digna.

31. Encyclica Quadragesimo anno Pii XI, anno millesimo nongentesimo tricesimo primo edita quadragesimo anniversario Rerum novarum recurrente et in media crisi oeconomica mundiali, novum gradum transcendit in evolutione Magisterii socialis. Non se contentat solum quaestionem opificum repetere, sed aspectum suum ampliat ad generalem configurationem ordinis oeconomici et politici. Concentrationem potestatis oeconomicae in manibus minoritatis denuntiat; tam concurrentiam sine limitibus quam consilia collectivistica libertatem et responsabilitatem personarum annihilantia critice respicit; firmiter ius associationis opificum commemorat et exigentiam reaffirmat ut salarium proportionatum sit non solum praestationi, sed etiam necessitatibus opificis et familiae eius. In hoc contextu, systematice principium subsidiaritatis enuntiat, destinatum ut fiat unum ex constantibus referentibus Doctrinae socialis, secundum quod ea quae a personis, familiis, organismis intermediis vel communitatibus localibus perfici possunt, ab instantiis superioribus absorberi non debent. Una cum his contributis, Pius XI clare commemorat functionem socialem proprietatis et, per varias interventiones sui Magisterii – ab Encyclicis Non abbiamo bisogno et Mit brennender Sorge usque ad Divini Redemptoris – totalitarismos denuntiat qui personae dignitatem conculcant, vitam socialem suffocant, Statum ultra suum iustum valorem extollunt et ad discriminatricem categoriam stirpis recurrunt. Saltem tres ideae eius doctrinae socialis hodie particulariter actuales manent: conscientia iniustitias non solum singulorum comportamenta sed etiam structuras oeconomicas et institutionales tangere; valor principii subsidiaritatis quod invitat ad tessellam associativam et communitariam roborandam, novas concentrationes potestatis vitantes; et vinculum inter laboris dignitatem, iustam remunerationem et realem possibilitatem familias decentem vitam degendi.

32. En el contexto dramático de la Segunda Guerra Mundial y de los años de la reconstrucción, el Magisterio de Pío XII ofrece una contribución significativa al desarrollo de la Doctrina social, sobre todo a través de los Mensajes radiofónicos navideños, en los que esboza las líneas generales de un orden internacional basado en el reconocimiento de la dignidad humana, la justicia y la paz. En esas ocasiones, el Papa propone un diálogo con la sociedad a partir de una exigente referencia al derecho natural, entendido como un conjunto de principios objetivos que preceden a los intereses de los individuos y de los estados y que deben regular la vida interna de las naciones y sus relaciones recíprocas. Pío XII atribuye además un papel decisivo a las asociaciones profesionales, a las uniones de trabajadores y a los diversos cuerpos intermedios de la vida económica y social, reconociendo en estas formas organizadas de la sociedad un baluarte esencial para el equilibrio civil y para la tutela del bien común. Él sostiene la necesidad de un estado de derecho sólido para prevenir los abusos de poder y reconoce en la democracia un instrumento adecuado para favorecer el ejercicio correcto de la autoridad. Al mismo tiempo, advierte contra toda pretensión de fundar el derecho en el interés o en la fuerza, recordando que un orden internacional regulado por el beneficio de los más fuertes expone a los pueblos más débiles a la opresión y socava de raíz la confianza entre las naciones. Por último, identifica en los profundos desequilibrios económicos entre los países uno de los factores que alimentan los conflictos. [26] En nuestra época, marcada por nuevas formas de poder global y por desigualdades crecientes, siguen siendo especialmente significativos tres principios: la exigencia de que el derecho prevalezca sobre el interés, la conciencia de que las disparidades económicas son terreno fértil para las tensiones y la violencia, y el valor de un tejido asociativo capaz de mediar entre el individuo y el Estado. Estos siguen ofreciendo a la Doctrina social criterios importantes para interpretar las dinámicas de la globalización y para promover un orden internacional más justo y pacífico.

32. In dramatico contextu Secundi Belli Mundialis et annorum reaedificationis, Magisterium Pii XII significans contributum praebet evolutioni Doctrinae socialis, praesertim per suos Nuntios radiophonicos Nativitatis in quibus contornos delineat ordinis internationalis fundati in agnitione humanae dignitatis, iustitiae et pacis. His occasionibus, Pontifex dialogum cum societate proponit incipiens ab exigente commemoratione iuris naturalis, intellecti tamquam complexus principiorum obiectivorum quae interesses singulorum et Statuum praecedunt et vitam internam nationum sicut eorum mutuas relationes regere debent. Pius XII insuper decisivum munus tribuit consociationibus professionalibus, sodalitatibus opificum et variis corporibus intermediis vitae oeconomicae et socialis, in his organizatis societatis formis essentiale propugnaculum agnoscens pro civili aequilibrio et boni communis custodia. Defendit necessitatem solidi Status iuris ad praecavendos abusus potestatis et democratiam considerat instrumentum aptum ad fovendum rectum exercitium auctoritatis. Eodem tempore, monet contra omnem praetensionem ius super utilitate vel vi fundandi, commemorans ordinem internationalem in commodo fortiorum fundatum populos debiliores oppressioni exponere et fiduciam inter nationes minuere. Demum, in profundis aequilibriis oeconomicis inter nationes, unum factorum identificat conflictus alentium. [26] Nostra aetate, novis formis potestatis mundialis et crescentibus inaequalitatibus signata, tres orientationes particulariter momentum servant: necessitas ius prae commodo ponendi, conscientia disparitatum oeconomicarum esse terrenum fecundum tensionibus et violentiis, et valor textus associativi capacis medii muneris inter individuum et Statum. Doctrinae sociali pergunt offerre criteria magni momenti ad interpretandas dynamicas mundializationis et ad promovendum iustiorem et pacificum ordinem internationalem.

Los años del Concilio Vaticano II

Anni Concilii Vaticani II

33. Con san Juan XXIII se abre una nueva etapa del Magisterio social, marcada por una atención más explícita a la dimensión mundial de las cuestiones sociales y al lenguaje de los derechos. En Mater et magistra presenta la fe cristiana como una luz capaz de unir el cielo y la tierra, recordando que la Iglesia, aunque tiene como misión principal la santificación y el anuncio de los bienes eternos, no por ello descuida las necesidades concretas de la vida cotidiana de las personas, sino que se interesa por todo auténtico bien humano. [27] Partiendo de esta visión unitaria del ser humano, subraya que la vida social exige un equilibrio entre la iniciativa de los ciudadanos y de los grupos, llamados a autoorganizarse y colaborar, y la acción del Estado, que debe coordinar y sostener sin sofocar la libertad y la responsabilidad de los sujetos; por ello, presta atención a la justa remuneración del trabajo, a la participación de los trabajadores y a las crecientes disparidades entre los países. Pocos años después, con Pacem in terris , dirigiéndose por primera vez no sólo a los fieles sino a todos los hombres de buena voluntad, san Juan XXIII vincula de manera orgánica la dignidad de la persona con el reconocimiento de los derechos y deberes fundamentales y propone un orden de convivencia —también en el plano internacional— fundado en la verdad, la justicia, el amor y la libertad. [28] En nuestra época, marcada por conflictos generalizados y nuevas formas de interdependencia global, siguen siendo especialmente significativos el alcance universal de su llamamiento, la referencia a los derechos humanos como lengua común y la convicción de que una paz duradera requiere instituciones y relaciones entre los pueblos inspiradas en la dignidad de cada persona.

33. Cum sancto Ioanne XXIII nova aetas Magisterii socialis aperitur, signata attentione magis explicita ad dimensionem mundialem quaestionum socialium et ad linguam iurium. In Mater et magistra, fidem christianam praesentat tamquam lucem capacem caelum et terram nectendi, commemorans Ecclesiam, quamvis primaria missione sit sanctificatio et annuntiatio bonorum aeternorum, non propterea negligere concretas exigentias vitae cotidianae personarum, sed omni vero humano bono interesse. [27] Ex hac unitaria visione humani exorsus, extollit vitam socialem aequilibrium exigere inter initiativam civium et coetuum, ad sese ordinandos et collaborandos vocatos, et actionem Status qui coordinare et sustinere debet sine libertate et responsabilitate singulorum suffocandis; hinc attentio ad iustam laboris remunerationem, ad participationem opificum et ad crescentes disparitates inter nationes. Paucis post annis, in Pacem in terris, primum sese dirigens non solum fidelibus sed omnibus hominibus bonae voluntatis, Ioannes XXIII organice nectit personae dignitatem cum agnitione iurium et officiorum fundamentalium et proponit ordinem vitae socialis – etiam internationalis gradu – in veritate, iustitia, amore et libertate fundatum. [28] Universalis portio eius appellationis, referentia ad iura hominis tamquam communem grammaticam et persuasio pacem stabilem transire per institutiones et relationes inter populos dignitate cuiusque personae inspiratas, particulariter significantes manent pro nostra aetate conflictibus et novis formis interdependentiae generalizatae signata.

34. El Concilio Vaticano II marcó un punto de inflexión en la forma en que la Iglesia se entiende a sí misma en el mundo contemporáneo. En la Constitución pastoral Gaudium et spes nos presentó la imagen de una Iglesia cercana a la humanidad, comprometida con el mundo y dedicada a reflexionar no a partir de esquemas abstractos, sino de la realidad concreta de las situaciones históricas. El texto aborda las grandes cuestiones del matrimonio y la familia, de la vida económica y social, de la comunidad política, de la guerra y la paz, insistiendo en que las estructuras económicas e institucionales son justas sólo en la medida en que sirven al desarrollo integral de la persona y favorecen la participación responsable de todos. [29] La importancia de este documento conciliar para la Doctrina social de la Iglesia radica no sólo en haber abierto perspectivas de reflexión temática, sino también en haber proporcionado un método de discernimiento que invita a interpretar las transformaciones históricas con una mirada evangélica y competencia humana. Este estilo muestra que el diálogo con el mundo no es para la Iglesia una opción táctica, sino una forma concreta de su misión, porque el Evangelio, como levadura, puede transformar desde dentro las estructuras de la convivencia y abrir caminos hacia una mayor humanidad. En este horizonte se inscribe también la Declaración Dignitatis humanae , en la que el Concilio reconoce que la libertad religiosa es un derecho fundamental arraigado en la dignidad de la persona, que debe ser garantizado por el ordenamiento jurídico para que nadie sea obligado a actuar en contra de su conciencia ni impedido de buscar y profesar la verdad en privado y en público. [30] Este principio, de gran relevancia para nuestro tiempo, sigue ofreciendo a la Doctrina social criterios decisivos para la protección de la persona y para la construcción de sociedades pluralistas y pacíficas.

34. Concilium Vaticanum II conversionem signavit in autocomprehensione Ecclesiae in mundo contemporaneo. In Constitutione pastorali Gaudium et spes, nobis imaginem dedit Ecclesiae quae humanitati propinqua fit, in mundo agitur, et determinata est non a schematibus abstractis sed a concreta condicionum historicarum realitate cogitare. Textus magnas quaestiones tractat matrimonii et familiae, vitae oeconomicae et socialis, communitatis politicae, belli et pacis, instans structuras oeconomicas et institutionales iustas esse tantum quatenus integro personae progressui serviunt et participationem responsabilem omnium fovent. [29] Momentum huius conciliaris documenti pro Doctrina sociali Ecclesiae non solum positum est in eo quod perspectivas reflexionum thematicarum aperuit, sed etiam in eo quod methodum discretionis praebuit invitantem ad transformationes historicas legendas aspectu evangelico et competentia humana. Hic stilus ostendit dialogum cum mundo non esse pro Ecclesia optionem tacticam, sed concretam suae missionis formam, quia Evangelium sicut fermentum potest ab intus structuras convictus transformare et vias aperire ad maiorem humanitatem. Hac in perspectiva inscribitur etiam Declaratio Dignitatis humanae in qua Concilium agnoscit libertatem religiosam esse ius fundamentale in dignitate personae radicatum quod a iuridico ordine garantiri debet ut nemo cogatur contra conscientiam suam agere vel impediatur a veritate privatim et publice quaerenda vel profitenda. [30] Hoc principium, magni momenti pro nostra aetate, decisiva criteria pergit offerre Doctrinae sociali pro persona protegenda et pro societatibus pluralisticis et pacificis aedificandis.

35. En el Pontificado de san Pablo VI surge una concepción de la paz que no se reduce a la ausencia de guerra, sino que se concreta en el camino hacia un desarrollo humano integral. En Populorum progressio , describe el desarrollo como el paso de condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas y lo entiende como un proceso que atañe a «todos los hombres y a todo el hombre», [31] es decir, a todas las dimensiones de la persona y a todos los pueblos, sin excepción. Sobre esta base, Pablo VI puede afirmar que un desarrollo así concebido es, en realidad, «el nuevo nombre de la paz», [32] porque tiene como objetivo eliminar las raíces de la injusticia y el conflicto y abrir espacios para una vida más digna para todos. También la creación de la Pontificia Comisión Iustitia et Pax debe interpretarse en este sentido, como un intento de dar una forma estable, a nivel eclesial e internacional, a esta intuición, manteniendo viva la conciencia sobre la brecha creciente entre países ricos y países pobres y sobre la necesidad de políticas que promuevan condiciones de vida realmente más humanas para todos.

35. Sub Pontificatu sancti Pauli VI emergit conceptio pacis quae non reducitur ad absentiam belli, sed formam accipit in itinere versus integrum humanum progressum. In Populorum progressio, progressum describit tamquam transitum a condicionibus vitae minus humanis ad humaniores eumque concipit tamquam processum qui omnem hominem et totum hominem tangit, [31] id est omnes personae dimensiones et omnes populos, sine exceptione. Hac fundamenta, Paulus VI affirmare potest progressum sic conceptum re vera esse « novum nomen pacis », [32] quia radices iniustitiae et conflictus eliminare intendit et spatia vitae digniora omnibus aperire. Institutio Pontificiae Commissionis Iustitia et Pax etiam hac optica legenda est tamquam conatus huic intuitioni formam stabilem dandi, gradu ecclesiali et internationali, vivam servans conscientiam crescentis hiatus inter divites et pauperes nationes et necessitatis politicarum foventium condiciones vitae vere humaniores omnibus.

36. Con la Octogesima adveniens , escrita con motivo del 80° aniversario de la Rerum novarum , Pablo VI traslada esta perspectiva a la sociedad postindustrial, marcada por transformaciones urbanas, nuevas formas de pobreza, cambios en el mundo laboral y rápidos cambios culturales que ponen en tela de juicio el futuro de las personas y las comunidades. Para Pablo VI , el Evangelio, a pesar de haber sido anunciado, escrito y vivido en un contexto histórico-cultural muy diferente al nuestro, no se trata de un mensaje “superado”, sino de una visión de la persona humana, de las relaciones, de la autoridad y del bien común capaz de orientar también hoy las decisiones económicas, políticas y culturales. [33] En otras palabras, el Evangelio sigue siendo actual porque proporciona los criterios para reconocer lo que humaniza o deshumaniza, lo que libera u oprime, en situaciones siempre nuevas. Para la Doctrina social de la Iglesia, el legado más exigente de Pablo VI es precisamente este: mientras en el mundo haya pueblos excluidos de un desarrollo digno del ser humano, la comunidad cristiana no podrá contentarse con proclamar la paz en abstracto, sino que deberá dejar que el Evangelio juzgue, a partir de quienes quedan al margen, aquellas estructuras económicas y políticas que, como recordaría Juan Pablo II, pueden convertirse en auténticas «estructuras de pecado», [34] para que ninguna persona ni ningún pueblo sea tratado como prescindible en los procesos de desarrollo.

36. In Octogesima adveniens scripta occasione octogesimi anniversarii Rerum novarum, Paulus VI hanc perspectivam transponit in societatem post-industrialem, signatam transformationibus urbanis, novis paupertatis formis, mutationibus in labore et culturalibus mutationibus rapidis quae futurum personarum et communitatum in dubium vocant. Pro Paulo VI, Evangelium, quamvis « annuntiatum, scriptum, vixerit » [33] in contextu historico-culturali a nostro valde diverso, non est nuntius desuetus, sed visio personae humanae, relationum, auctoritatis et boni communis capax adhuc hodie orientandi electiones oeconomicas, politicas et culturales. Aliis verbis, Evangelium actuale manet quia criteria praebet quibus agnoscere licet quid humanizet vel dehumanizet, quid liberet vel opprimat intra condiciones semper renovatas. Pro Doctrina sociali Ecclesiae, exigentissima Pauli VI hereditas haec ipsa est: quamdiu in mundo erunt populi a progressu digno homine exclusi, communitas christiana non poterit se contentari pacem abstracte proclamare, sed Evangelio permittere debebit ut illas structuras oeconomicas et politicas iudicet ab his qui ab eis exclusi sunt. Hae, sicut Ioannes Paulus II commemoraturus erat, fieri possunt verae « structurae peccati », [34] ut nulla persona neque ullus populus tamquam sacrificabilis tractetur in processibus progressus.

El Magisterio reciente

Recens Magisterium

37. El fecundo Magisterio social de san Juan Pablo II se sitúa en la encrucijada entre la crisis de los grandes sistemas ideológicos del siglo XX y el inicio de la globalización económica. En la Encíclica Laborem exercens , escrita noventa años después de la publicación de Rerum novarum , se abre una nueva vía de reflexión sobre el trabajo. El salario justo se presenta en ella como una prueba concreta de la equidad de todo el sistema socioeconómico, ya que muestra si al trabajador se le trata como persona o como un simple costo de producción. [35] El trabajo no es considerado sólo un problema que hay que gestionar o un medio para obtener ingresos, sino un bien fundamental para la persona, principio de la actividad económica y clave de toda la cuestión social. En él, el ser humano pone en juego su libertad, su creatividad y su capacidad de cooperar, contribuyendo a la elevación cultural y moral de la sociedad. [36] En vista de ello, las diversas formas de precariedad, la fragmentación de las trayectorias profesionales y la automatización no pueden evaluarse únicamente en términos de eficiencia, sino partiendo de la dignidad del trabajador, del derecho a una remuneración suficiente y de la posibilidad efectiva de participar en la vida social.

37. Fecundum Magisterium sociale sancti Ioannis Pauli II in confinio collocatur crisis magnorum systematum ideologicorum saeculi vicesimi et initiorum mundializationis oeconomicae. In Encyclica Laborem exercens, nonaginta annis post editionem Rerum novarum redacta, novam viam reflexionis super laborem aperit. Iustum salarium ibi praesentatur tamquam concreta verificatio aequitatis totius systematis socio-oeconomici, quatenus ostendit utrum opifex ut persona an ut merus productionis sumptus tractetur. [35] Labor non solum consideratur tamquam problema gerendum vel medium ad reditum obtinendum, sed bonum fundamentale pro persona, principium activitatis oeconomicae et elementum praecipuum totius quaestionis socialis. In eo, homo suam libertatem, creativitatem et cooperandi capacitatem in ludum mittit, sic conferens ad culturalem et moralem elevationem societatis. [36] Sub hac luce, variae formae precariarietatis, fragmentatio itinerum professionalium et automatio non solum aestimari possunt sub specie efficientiae, sed ex dignitate opificis, ex iure ad sufficientem remunerationem et ex effectiva possibilitate participandi vitae sociali.

38. En el 20º aniversario de la Populorum progressio , con la Encíclica Sollicitudo rei socialis , Juan Pablo II vuelve a abordar la lacra del subdesarrollo y reconoce el fracaso de muchos intentos por reducir el retraso económico de los pueblos pobres y acompañar su industrialización, constatando la persistencia y, en ocasiones, la ampliación de la brecha entre el Norte y el Sur del mundo. [37] Denuncia, además, los mecanismos económicos, financieros y comerciales que, gestionados por los países más fuertes, favorecen estructuralmente sus intereses y asfixian a las economías más débiles, y pide que sean sometidos también a un juicio ético riguroso, y no sólo técnico. [38] En este contexto, la solidaridad se entiende como una corresponsabilidad concreta entre personas, pueblos y naciones, una forma de amistad social o caridad política orientada hacia la “civilización del amor” invocada por Pablo VI . [39]

38. Occasione vicesimi anniversarii Populorum progressio, in Encyclica Sollicitudo rei socialis, Ioannes Paulus II revertitur ad pestem subprogressionis. Insuccessum multorum conatuum agnoscit qui ad explendam oeconomicam moram populorum pauperum et ad eorum industrializationem comitandam tendebant, perseverantiam et nonnumquam aggravationem hiatus inter Septemtrionem et Meridiem constatans. [37] Praeterea denuntiat mechanismos oeconomicos, financiarios et commerciales qui, a nationibus potentioribus gesti, structuraliter eorum interesses favent vel debiliores oeconomias suffocant, et postulat ut serio ethico iudicio, non solum technico, subiciantur. [38] Hoc in contextu, solidaritas intellegitur tamquam concreta corresponsabilitas inter personas, populos et nationes, forma amicitiae socialis vel caritatis politicae versus « civilizationem amoris » a Paulo VI invocatam directa. [39]

39. En el centenario de Rerum novarum , la Encíclica Centesimus annus ofrece, por último, una reflexión sobre el colapso del sistema soviético y el afianzamiento de la democracia y la economía de mercado. San Juan Pablo II retoma el mensaje de Pío XII según el cual la Iglesia puede valorar la democracia en la medida en que garantiza la participación efectiva de los ciudadanos, permite elegir y sustituir pacíficamente a los gobernantes e impide que el poder sea monopolizado por élites reducidas movidas por intereses particulares o ideológicos. [40] Del mismo modo, reconoce el potencial positivo del mercado y de la iniciativa privada sólo si se mantienen subordinados a la ley moral y guiados por el principio de solidaridad, sin sacrificar a los más débiles en aras de la lógica del lucro. [41] Para la Doctrina social de la Iglesia esto supone un legado de especial actualidad: la afirmación del vínculo entre la dignidad del trabajo, la solidaridad entre los pueblos y la evaluación crítica de la democracia y la economía de mercado sigue ofreciendo criterios para juzgar las nuevas formas de explotación, exclusión y crisis de la representación política.

39. Occasione centenarii Rerum novarum, Encyclica Centesimus annus tandem discretionem offert super collapsum systematis sovieticae et affirmationem democratiae et oeconomiae mercatus. Sanctus Ioannes Paulus II reiterat nuntium Pii XII secundum quem Ecclesia democratiam aestimare potest quatenus effectivam participationem civium garantit, sinit pacifice eligere et mutare moderatores et impedit ne potestas monopolizetur ab elitis restrictis a particularibus vel ideologicis interessibus motis. [40] Pariter, agnoscit positivum potentiale mercatus et iniziativae privatae tantum si legi morali subiecta manent et a principio solidaritatis directa, sine debilioribus logicae lucri sacrificandis. [41] Doctrina socialis Ecclesiae ita hereditatem particulariter actualem relinquit: affirmatio vinculi inter dignitatem laboris, solidaritatem inter populos et criticam aestimationem democratiae et oeconomiae mercatus pergit offerre criteria ad iudicandas novas formas exploitationis, exclusionis et crisium repraesentationis politicae.

40. El Papa Benedicto XVI , en su Encíclica social Caritas in veritate , quiso retomar y profundizar en el concepto de desarrollo presentado en Populorum progressio , reinterpretándolo en el contexto de la globalización. Recuerda que dicho desarrollo debería traducirse en «un crecimiento real, extensible a todos y concretamente sostenible», [42] es decir, en un progreso económico verdaderamente inclusivo y respetuoso con los límites de la creación. Constata, sin embargo, que en los países ricos surgen nuevas categorías de pobres y se multiplican formas inéditas de exclusión, mientras que en las regiones más pobres pequeños grupos viven en un bienestar consumista que convive con situaciones de miseria deshumanizante. [43] Observa, además, que el nuevo sistema económico-financiero mundial, caracterizado por una gran movilidad de los capitales y los medios de producción, ha reducido el poder político de los estados y su capacidad para orientar los procesos económicos. [44] Por eso reitera que la actividad económica no puede pretender resolver los problemas sociales simplemente ampliando la lógica del mercado, sino que debe estar orientada al bien común, respecto al cual la comunidad política tiene una responsabilidad propia e insustituible. [45]

40. In sua Encyclica sociali Caritas in veritate, Pontifex Benedictus XVI conceptum progressus in Populorum progressio praesentatum repetere et profundius investigare voluit, eum in contextu mundializationis reponens. Commemorat hunc progressum vertere debere in « veram crescentiam, quae ad omnes extendatur et concrete sustinibilis sit », [42] id est in progressum oeconomicum vere inclusivum et limites creationis observantem. Constatat tamen, in nationibus divitibus, novas categorias pauperum apparere et formas ineditas exclusionis multiplicari, dum, in regionibus pauperioribus, parvi coetus in bene-esse consumismi vivunt qui cum condicionibus miseriae dehumanizantis cohabitat. [43] Insuper observat novum systema oeconomicum et financiarium mundiale, magna mobilitate capitalium et mediorum productionis signatum, potestatem politicam Statuum atque eorum capacitatem orientandi processus oeconomicos minuisse. [44] Quamobrem reaffirmat activitatem oeconomicam non posse praetendere problemata socialia solvere amplificando simpliciter logicam mercatus, sed ordinari debere bono communi, erga quod communitas politica propriam et insubstituibilem responsabilitatem fert. [45]

41. En el centro de esta reinterpretación, Benedicto XVI sitúa la caridad, afirmando que esta «es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia», [46] siempre que vaya unida a la verdad; y observa con preocupación que, precisamente en los ámbitos social, jurídico, político y económico, se tiende a declarar su irrelevancia moral. La novedad de su aportación radica en mostrar que el desarrollo, la justicia, las instituciones y el mercado no son realidades neutras, sino espacios en los que la caridad en la verdad debe tomar forma histórica. En la actualidad ―marcada por crecientes desigualdades, la presión de los mercados financieros, la crisis medioambiental y la desconfianza en la política―, esta enseñanza sigue vigente porque exige juzgar cada modelo de desarrollo por su capacidad de ser inclusivo y sostenible, recomponer la relación entre economía y política en torno al bien común y reconocer a la caridad un papel crítico y generativo en la vida pública.

41. Benedictus XVI caritatem in centro huius relectionis ponit, affirmans eam « esse viam magistram Doctrinae socialis Ecclesiae », [46] dummodo semper cum veritate sit unita; et cum sollicitudine constatat, in ambitu sociali, iuridico, politico et oeconomico, ad declarandam eius insignificantiam moralem propendi. Novitas eius contributus in eo posita est quod ostendit progressum, iustitiam, institutiones et mercatum non esse realitates neutras, sed loca ubi caritas in veritate formam historicam accipere debet. Pro hodierna aetate, crescentibus inaequalitatibus, pressione mercatuum financiariorum, crisi ambientali et diffidentia erga politicam signata, haec doctrina actualis manet quia invitat ad iudicandum unumquodque progressus exemplar super eius capacitate essendi inclusivum et sustinibile, ad recomponendam relationem inter oeconomiam et politicam circa bonum commune et ad agnoscendam caritati criticum et generantem munus in vita publica.

42. El Magisterio social del Papa Francisco se desarrolla en la línea de Gaudium et spes , que invita a contemplar la historia partiendo de las heridas y las esperanzas de las personas y a ponerlas en diálogo con el Evangelio. Esta orientación se pone de manifiesto con especial claridad en Evangelii gaudium , donde se afirma que el anuncio cristiano tiene una dimensión social intrínseca y hace referencia a una Iglesia capaz de escuchar el clamor de los pobres, de los migrantes y de las víctimas de las nuevas formas de esclavitud. En esta perspectiva se inscribe también la insistencia de Francisco en una Iglesia sinodal, una Iglesia en la que se “camina juntos”, que busca leer los signos de los tiempos a la luz del Evangelio y se deja evangelizar por los pobres con quienes comparte la historia. [47]

42. Magisterium sociale Pontificis Francisci in linea Gaudium et spes inscribitur quae invitat ad considerandam historiam ex vulneribus et spe personarum eaque cum Evangelio in dialogum mittere. Haec orientatio cum particulari claritate apparet in Evangelii gaudium, ubi affirmatur annuntiationem christianam intrinsecam dimensionem socialem possidere et invocatur Ecclesia capax audiendi clamorem pauperum, migrantium aut victimarum novarum formarum servitutis. Hac in perspectiva inscribitur etiam Francisci instantia in Ecclesiam synodalem, Ecclesiam quae “simul incedit”, signa temporum sub luce Evangelii legere quaerit et a pauperibus, cum quibus suam historiam communicat, se evangelizari sinit. [47]

43. En Laudato si’ , Francisco ofrece el primer gran análisis sistemático de la crisis medioambiental en una Encíclica social, demostrando que no se trata de una cuestión sectorial, sino del aspecto ecológico de la crisis socioeconómica contemporánea. Su propuesta de «ecología integral» aúna el cuidado de la Casa común y la opción preferencial por los pobres, y afirma con determinación que «tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres» [48] no pueden separarse. En este sentido, vuelven a cobrar protagonismo el destino universal de los bienes, la crítica a un paradigma tecnocrático que pretende reducirlo todo a un objeto de dominio, la defensa del trabajo humano amenazado por la lógica del descarte, la exigencia de una justicia intergeneracional y el llamamiento a un diálogo auténtico entre política y economía, para que ninguna de las dos se encierre en su propia autorreferencialidad.

43. Cum Laudato si’, Franciscus primam magnam analysim systematicam crisis ambientalis in Encyclica sociali proponit, ostendens non agi de quaestione sectoriali, sed de aspectu ecologico crisis socio-oeconomicae contemporaneae. Eius propositio ecologiae integralis coniungit custodiam Domus communis et optionem praeferentialem pauperum atque firmiter affirmat « tam clamorem terrae quam clamorem pauperum » [48] separari non posse. Hac optica, in primum planum redeunt destinatio universalis bonorum, critica paradigmatis technocratici praetendentis omnia in obiectum dominationis reducere, defensio laboris humani logica reiectionis minati, exigentia iustitiae inter generationes et appellatio ad verum dialogum inter politicam et oeconomiam, ut neutra sese in sua autoreferentialitate concludat.

44. Ante la desintegración del tejido social, la “guerra mundial a pedazos”, la globalización individualista y las consecuencias de la pandemia sobre los lazos comunitarios, Francisco relanza en Fratelli tutti el sueño de una humanidad capaz de optar por la amistad social y la fraternidad universal. Propone la cultura del encuentro, una “mejor política” capaz de buscar el bien común, caminos de reconciliación y un mundo que garantice «tierra, techo y trabajo para todos». [49] Con Dilexit nos , por último, muestra que estos grandes compromisos sociales no pueden separarse de la relación personal con Cristo: al volver a la Palabra de Dios, recuerda que la respuesta más auténtica al amor del Corazón de Jesús es el amor concreto hacia los hermanos y afirma que «no hay mayor gesto que podamos ofrecerle para devolver amor por amor». [50]

44. Coram disgregatione tessellae socialis, « bello mundiali per frusta », mundializatione individualistica et consequentiis pandemiae Covid-decem novem in vincula communitaria, Franciscus in Fratelli tutti renovat somnium humanitatis capacis eligendi amicitiam socialem et fraternitatem universalem. Proponit culturam occursus, « politicam meliorem » capacem quaerendi bonum commune, vias reconciliationis et mundum qui « terram, tectum et laborem omnibus » assecuret. [49] Demum, cum Dilexit nos, ostendit haec magna social impegna separari non posse a relatione personali cum Christo: ad Verbum Dei revertens, commemorat authenticissimum responsum amori Cordis Iesu esse concretum amorem pro fratribus et affirmat « non esse actum maiorem quem Ei amorem pro amore reddendo offerre possimus ». [50]

Una lectura de la historia a la luz de la fe

Lectio historiae sub luce fidei

45. Al contemplar este recorrido en su conjunto, se comprende que la Doctrina social de la Iglesia no es fruto de un proyecto elaborado en un escritorio, sino el resultado de un proceso paciente, en el que cada Pontífice —junto con el Concilio Vaticano II — ha aportado una contribución original a la luz de los “nuevos asuntos” de su tiempo. Cada uno, asumiendo los retos de su época e interpretando los cambios históricos a la luz del Evangelio, ha puesto de relieve diferentes aspectos de un patrimonio único: la dignidad de la persona, el valor del trabajo, el destino universal de los bienes, la solidaridad y la subsidiariedad, el cuidado de la creación, la centralidad de la paz y la fraternidad. El resultado es un desarrollo armonioso, aunque no siempre lineal, marcado por diferentes acentos, por profundizaciones progresivas y, a veces, por cambios de perspectiva que no rompen con lo anterior, sino que hacen madurar sus implicaciones. Si hoy podemos hablar de un corpus de principios y criterios compartidos, es porque esta lectura de la historia a la luz de la fe nunca se ha interrumpido y ha sabido dejarse interpelar por las preguntas de cada generación. Es a este núcleo fundamental —los grandes principios de la Doctrina social que orientan el discernimiento de los creyentes en la vida personal y pública— al que deseo ahora dirigir la atención, para captar mejor su coherencia interna y su fuerza generadora para nuestro tiempo.

45. Considerantes hoc iter in suo complexu, intellegimus Doctrinam socialem Ecclesiae non esse fructum consilii post mensam elaborati, sed exitum patientis processus, in quo unusquisque Pontifex – cum Concilio Vaticano II – originalem contributum offert sub luce « quaestionum novarum » sui temporis. Quisque, suscipiens provocationes suae aetatis et interpretans mutationes historicas sub luce Evangelii, diversos aspectus unius patrimonii evidentes reddidit: dignitatem personae, valorem laboris, destinationem universalem bonorum, solidaritatem et subsidiaritatem, custodiam creationis, centralitatem pacis et fraternitatis. Hinc resultat evolutio harmonica, sed non semper linearis, signata diversis accentibus, progressivis approfundimentis et, interdum, mutationibus perspectivae quae non praecedentia secant, sed earum implicationes maturare faciunt. Si hodie loqui possumus de corpore principiorum et criteriorum communicatorum, hoc est quia haec lectio historiae sub luce fidei numquam interrupta est et se permisit interpellari a quaestionibus cuiusque generationis. Super hoc nucleo centrali – magnis principiis Doctrinae socialis credentium discretionem in vita personali et publica dirigentibus – nunc attentionem ferre velim, ut melius eorum internam coherentiam et vim generantem pro nostra aetate percipiamus.

Fundamentos Y Principios De La Doctrina Social De La Iglesia

Fondements Et Principes De La Doctrine Sociale De L’Église

46. La Doctrina social de la Iglesia es una realidad viva, en diálogo con la historia, las culturas y las ciencias y, al mismo tiempo, conserva un núcleo de verdad que no declina. Por eso puede ser considerada una forma de sabiduría capaz de orientar todavía hoy la vida personal y social de los creyentes. En este segundo capítulo quisiera detenerme en algunos fundamentos y principios de la Doctrina social que ayudan a leer los “nuevos asuntos” de nuestro tiempo a la luz de la dignidad fundamental de la persona humana. Pienso que actualmente, para custodiar a la persona humana en el tiempo de la IA, debemos volver a reflexionar sobre el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la justicia social. Estoy convencido de que la relación armoniosa entre estos principios requiere que sean analizados conjuntamente, para que se evidencie con claridad cómo se reclaman y se iluminan mutuamente.

46. Doctrina socialis Ecclesiae viva quaedam est realitas, cum historia, culturis ac scientiis colloquens, nucleum tamen veritatis quae non transit servans. Quapropter veluti sapientiae forma haberi potest, quae adhuc hodie vitam personalem ac socialem credentium dirigere valet. In hoc altero capite quibusdam fundamentis ac principiis Doctrinae socialis immorari cupimus, quae ad « quaestiones novas » nostri temporis legendas adiuvant, sub luce dignitatis fundamentalis personae humanae. Existimamus hodie, ad personam humanam aetate intellegentiae artificialis tuendam, ad meditationem de bono communi, de universali bonorum destinatione, de subsidiarietate, de solidarietate ac de iustitia sociali revertendum esse. Persuasum habemus harmonicam inter haec principia relationem postulare ut coniunctim considerentur, ita ut aperte appareat quomodo inter se referantur et mutuo se illuminent.

47. Al proponer estas reflexiones deseo, sobre todo, ayudar a los fieles laicos y a todas las mujeres y los hombres de buena voluntad a redescubrir la propia tarea de hacer presente en lo cotidiano —en las relaciones familiares, en el trabajo y en la participación social— los principios que voy a señalar, dejándose animar por el propósito de encarnar el amor de Dios en la trama concreta de la historia. Al mismo tiempo, quisiera alentar a las academias y a las universidades a revitalizar tales principios, reconsiderándolos de forma que se adapten a los tiempos actuales y sean eficaces para afrontar la revolución digital. De este modo, la investigación teológica y filosófica podrá profundizar y sostener el camino pastoral de la Iglesia, contribuyendo a la tarea del Magisterio de iluminar la conciencia de los creyentes y orientar su compromiso para hacer más justa y fraterna la vida de nuestras sociedades.

47. Has meditationes proponentes, in primis fidelibus laicis omnibusque viris ac mulieribus bonae voluntatis adiumentum praebere cupimus ut suam denuo missionem detegant: ad effectum scilicet adducere, in vita cotidiana, in relationibus familiaribus, in opere et in vita sociali, principia quae mox in memoriam revocabimus, animati intentione amorem Dei in concreto historiae cursu incarnandi. Simul academias et universitates hortari volumus ut his principiis novum impulsum tribuant, ea modo nostrae aetati aptato et ad revolutionem digitalem affrontandam efficaci recogitantes. Hoc modo investigatio theologica ac philosophica iter pastorale Ecclesiae altius scrutari ac sustinere poterit, conferens ad missionem Magisterii, quae in illuminanda conscientia credentium et in dirigendo eorum officio consistit ad reddendam iustiorem ac fraterniorem vitam societatum nostrarum.

Los fundamentos de la Doctrina social

Fundamenta Doctrinae socialis

El ser humano, imagen del Dios trinitario

Homo, imago Dei trinitarii

48. La Doctrina social de la Iglesia nos conduce al corazón mismo de nuestra fe: el misterio del Dios viviente, revelado en Jesucristo como comunión de personas; Padre, Hijo y Espíritu Santo: amor en relación, que se da recíprocamente y se comunica al mundo. [51] Como recuerda el Concilio , el ser humano está llamado a la comunión con Dios y «no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo»; [52] su vocación más profunda es la de entrar en el movimiento trinitario del amor recibido y compartido.

48. Doctrina socialis Ecclesiae ad ipsum cor fidei nostrae nos reducit: ad mysterium Dei vivi, in Iesu Christo revelati ut communio Personarum, Patris, Filii et Spiritus Sancti, amor in relatione qui mutuo se donat et mundo se communicat. [51] Sicut Concilium memorat, persona humana ad communionem cum Deo invitatur nec « plene seipsam invenire potest nisi per sincerum sui ipsius donum »: [52] altissima eius vocatio est in trinitarium motum amoris accepti et participati intrare.

49. Si el misterio de Dios-Amor es la fuente de la Doctrina social, su rostro más concreto lo contemplamos en Jesucristo, Verbo encarnado. Haciéndose hombre, el Hijo de Dios entra en la historia y en nuestra carne, trayéndonos el amor que lo une al Padre y al Espíritu Santo. «El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado», [53] porque su humanidad es plenamente libre, abierta a los demás, capaz de construir relaciones solidarias y preciosas, y entregada al don total de sí. Quien cree en Él está involucrado en la gran obra de renovación inaugurada por el misterio de su pasión, muerte y resurrección, y coopera en la edificación del Reino de Dios, aprendiendo a acoger a toda mujer como hermana y a todo hombre como hermano, hijos de un mismo Padre. Así, tanto el anuncio como la experiencia cristiana, guiados por la acción del Espíritu Santo, tienden a generar en el mundo consecuencias sociales. [54]

49. Si mysterium Dei-Amoris fons est Doctrinae socialis, in Iesu Christo, Verbo incarnato, vultum eius maxime concretum contemplamur. Homo factus, Filius Dei in historiam nostram et in carnem nostram ingreditur, amorem qui eum Patri et Spiritui Sancto coniungit eo apportans. In Ipso « mysterium hominis veram lucem suam invenit », [53] quia eius humanitas plene libera est, aliis aperta, capax aedificandi relationes solidales atque pulchras, toti sui ipsius dono devota. Qui in Eum credit, magno renovationis operi quod ab eius passionis, mortis et resurrectionis mysterio initum est sociatur, et ad Regni Dei aedificationem cooperatur, discens unumquemque virum et unamquamque mulierem ut fratrem sororemve excipere, filios unius Patris. Ita tum annuntiatio tum christiana experientia, ab actione Spiritus Sancti directae, ad consequentias sociales in mundo gignendas tendunt. [54]

50. En el centro de la visión cristiana del ser humano está la gran afirmación según la cual el hombre y la mujer son creados “a imagen y semejanza” (cf. Gn 1,26-27) del Dios trinitario. Cada persona, hecha constitutivamente para la relación, es pensada y querida por Dios para entrar en una historia de comunión con Él, con los demás y con la creación. Su dignidad no depende de las capacidades que posee, de las riquezas o del rol que desempeña, ni de las decisiones justas o equivocadas que toma, sino que es un don que la precede y la excede, dado por Dios como expresión de su amor que nunca falla. Por eso, la persona humana permanece siempre como «el camino primero y fundamental de la Iglesia» [55] y el corazón de toda auténtica vía de desarrollo humano integral. [56]

50. In corde visionis christianae hominis magna affirmatio invenitur secundum quam vir et mulier ad imaginem et similitudinem Dei trinitarii creati sunt (Cf. Gn 1, 26-27). Natura ad relationem destinata, unaquaeque persona a Deo concepta et volita est ut in historiam communionis cum Eo, cum aliis et cum creatione ingrediatur. Eius dignitas non pendet a facultatibus quas possidet, a divitiis eius vel a munere quod tenet, neque a rectis vel erratis electionibus quas peragit, sed donum est, quod eam praecedit eamque excedit, a Deo positum ut expressio amoris eius qui numquam deficit. Quamobrem persona humana semper manet « via Ecclesiae » [55] et cor cuiuscumque authentici itineris ad integralem humanam progressionem. [56]

La igual dignidad de todos los seres humanos

Aequa dignitas omnium hominum

51. San Juan Pablo II afirmaba que «el sentido más profundo de la dignidad de la persona humana y de su unicidad, así como del respeto debido al camino de la conciencia, es ciertamente una adquisición positiva de la cultura moderna». [57] Esta afirmación sigue las huellas ya trazadas por el Concilio Vaticano II , que había constatado un crecimiento en la conciencia de la excelsa dignidad de toda persona, de su valor superior a las cosas y de sus derechos y deberes universales e inviolables. [58] Es importante vigilar para que este crecimiento en la conciencia de la dignidad humana no sea ofuscado bajo la presión de nuevas ideologías o de determinados intereses de gran poder en el mundo de hoy. Entre estas ideologías considero particularmente insidiosa la que sugiere que toda persona deba ganarse o justificar su propio valor, hasta el punto de atribuir mayor valía a quienes son más eficientes y productivos. En semejante perspectiva, la persona termina reduciéndose a un medio para obtener resultados, a un recurso para ser usado y explotado, y no es reconocida como fin en sí misma, jamás instrumentalizable. Pero el valor de la persona no depende de lo que realiza o produce; existen derechos que corresponden a todos por el mero hecho de ser personas. Ningún poder humano puede legítimamente negarlos o limitarlos arbitrariamente. [59]

51. Sanctus Ioannes Paulus II affirmavit « acutiorem sensum dignitatis personae humanae eiusque unicitatis, sicut et observantiae debitae itineri conscientiae, esse positivam culturae modernae acquisitionem ». [57] Haec affirmatio in lineam iam tractam a Concilio Vaticano II inscribitur, quod crescentem conscientiam sublimis dignitatis cuiusque personae, eius valoris rebus superioris atque iurium et officiorum universalium et inviolabilium constataverat. [58] Magni interest curare ne haec crescens conscientia humanae dignitatis sub pressione novarum ideologiarum aut quorundam interessium valde potentium in hodierno mundo obscuretur. Inter has ideologias praesertim insidiosam considero illam quae innuere videtur unamquamque personam suum valorem mereri vel iustificare debere, ita ut maior pretium iis tribuatur quae efficaciores et meliores sunt. In tali prospectu persona tandem ad medium ad effectus obtinendos reducitur, ad opem utendam vel exploitandam, neque amplius ut finis in se ipsa, numquam ad instrumentum redigenda, agnoscitur. At valor personae non pendet ab eo quod efficit vel producit, et exsistunt iura quae omnibus debentur eo ipso quod personae sunt. Nulla humana potestas ea legitime negare vel arbitrarie limitare potest. [59]

52. Cuando hablamos de dignidad no siempre usamos la palabra de la misma manera; en ocasiones nos referimos a la dignidad moral, es decir, al modo en el que la persona orienta sus propias decisiones y su propio obrar; otras veces pensamos en la dignidad social, es decir, en las condiciones de vida de la persona y en el respeto concreto que le es reconocido por la sociedad; en otros casos indicamos la dignidad existencial, que alude al modo en el que una persona percibe el valor de sí y de su propia vida. Estas dimensiones de la dignidad pueden crecer o disminuir. Pero más allá de estos significados hay un nivel más profundo, el más importante, que consiste en la dignidad ontológica. Es la dignidad que pertenece a todo ser humano simplemente por el hecho de existir, de haber sido querido, creado y amado por Dios; [60] ningún pecado, ningún fracaso, ninguna humillación, ninguna exclusión puede afectar el valor profundo de una vida humana que Él ha querido y llamado al ser. [61]

52. Cum de dignitate loquimur, non semper eodem modo hoc verbo utimur: aliquando ad dignitatem moralem referimus, scilicet ad modum quo persona suas electiones et actiones dirigit; alias ad dignitatem socialem cogitamus, id est ad condiciones vitae personae et ad concretum respectum quem societas ei tribuit; aliis adhuc casibus ad dignitatem exsistentialem referimus, scilicet ad modum quo persona valorem sui ipsius et propriae vitae percipit. Hae dimensiones dignitatis crescere vel decrescere possunt. Ultra has tamen significationes, profundior gradus exsistit, maximi momenti, qui in dignitate ontologica consistit. Haec est dignitas quae unicuique homini competit eo ipso quod exsistit, quod a Deo volitus, creatus et amatus est: [60] nullum peccatum, nulla defectio, nulla humiliatio, nulla exclusio profundo valori vitae humanae detrimentum afferre potest, quam Ipse voluit et ad exsistentiam vocavit. [61]

53. Por lo tanto, la dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada. La reciente Declaración Dignitas infinita ha ofrecido una síntesis de las convicciones de la Iglesia sobre este tema: «Una dignidad infinita, que se fundamenta inalienablemente en su propio ser, le corresponde a cada persona humana, más allá de toda circunstancia y en cualquier estado o situación en que se encuentre», [62] es decir, siempre e ineludiblemente. Esta dignidad de todo ser humano puede definirse infinita, como dijo san Juan Pablo II , [63] por dos razones: porque es infinito el amor de Dios que lo llama a la amistad con Él, y porque es absolutamente incondicionada, en el sentido de que, aun buscando hasta el infinito, nunca se encontrará nada que pueda suprimirla o negarla.

53. Quamobrem dignitas fundamentalis cuiusque personae non acquiritur, non meretur, neque demonstrari oportet. Recens Declaratio Dignitas infinita synthesim praebuit convictionum Ecclesiae hac de re: « Dignitas infinita, quae in ipso esse modo inalienabili nititur, cuilibet personae humanae competit, ultra omnem circumstantiam et quaecumque sit status vel condicio in qua versatur », [62] id est semper et modo inelutabili. Haec cuiusque hominis dignitas infinita appellari potest, sicut sanctus Ioannes Paulus II fecit, [63] duas ob rationes: quia amor Dei qui eum ad amicitiam cum Ipso vocat infinitus est, et quia absolute incondicionata est, eo sensu quod, etiamsi in infinitum quaeritur, numquam aliquid invenietur quod eam tollere vel refutare valeat.

El altísimo valor de los derechos humanos

Summus valor iurium hominis

54. La Iglesia reconoce con gratitud que «el movimiento hacia la identificación y la proclamación de los derechos del hombre es uno de los esfuerzos más relevantes para responder eficazmente a las exigencias imprescindibles de la dignidad humana». [64] Y, como afirmó san Juan Pablo II , la Declaración Universal de los Derechos del Hombre , proclamada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, continúa siendo en nuestros días una de las más altas expresiones de la conciencia humana. [65] Esta es «unapiedra miliar en el camino del progreso moral de la humanidad». [66] Por eso, en la perspectiva cristiana, los derechos humanos no son un añadido externo a la persona, sino una traducción histórica de su dignidad intrínseca, que la comunidad internacional está llamada a tutelar y promover.

54. Ecclesia cum gratitudine agnoscit « motum ad agnoscenda et proclamanda iura hominis unum esse e potissimis conatibus efficaciter respondendi exigentiis irreductibilibus dignitatis humanae ». [64] Et, sicut Ioannes Paulus II affirmavit, Declaratio universalis iurium hominis, a Nationibus Unitis die 10 decembris 1948 proclamata, hodie quoque una ex altissimis expressionibus conscientiae humanae manet. [65] Est « lapis miliarius in itinere progressionis moralis humanitatis ». [66] Quamobrem, in prospectu christiano, iura hominis non sunt additio extrinseca personae, sed historica translatio dignitatis eius intrinsecae, quam communitas internationalis vocatur tueri et promovere.

55. Los derechos humanos son inviolables, porque son «inherentes a la persona humana y a su dignidad». [67] En consecuencia, son universales e inalienables. [68] Precisamente porque están fundados en la común dignidad de todo hombre y de toda mujer, estos derechos comportan consecuencias prácticas y efectos jurídicos, porque «sería vano proclamar derechos, si al mismo tiempo no se pone en práctica todo lo necesario para asegurar el deber de respetarlos, por todos, en todas partes y para todos». [69] Entre estos, el primer derecho humano es el derecho a la vida, desde la concepción hasta su fin natural, [70] sin el cual es imposible ejercitar cualquier otro derecho. Cuando este derecho fundamental es negado —como sucede con el aborto provocado, el asesinato de inocentes y la eutanasia— nos encontramos frente a decisiones que la Iglesia juzga gravemente ilícitas. [71]

55. Iura hominis inviolabilia sunt, quia « inhaerentia personae et eius dignitati ». [67] Itaque universalia et inalienabilia sunt. [68] Praecise quia communi dignitate cuiusque viri et cuiusque mulieris fundantur, consequentias practicas atque effectus iuridicos habent, quia « vanum esset iura proclamare, nisi simul omnia adhiberentur ut officium ea observandi ab omnibus, ubique et erga omnes praestaretur ». [69] Inter ea primum ius humanum est ius ad vitam, a conceptione usque ad eius naturalem terminum, [70] sine quo nullum aliud ius exerceri potest. Cum hoc ius fundamentale negatur, sicut in abortu provocato, in necibus innocentium et in euthanasia, ante electiones nos invenimus quas Ecclesia graviter illicitas iudicat. [71]

56. Al observar nuestro tiempo, no podemos ignorar que la tutela de los derechos humanos hoy está expuesta a dos riesgos particularmente graves. El primero es el de una declaración puramente formal, mientras que, junto con el progreso tecnológico, avanzan de manera disimulada o evidente violaciones de la dignidad humana. El segundo, que en realidad está en la base del primero, es el de no poder reconocer el fundamento de su universalidad, porque se ha renunciado a la «búsqueda de los fundamentos más sólidos que están detrás de nuestras opciones y también de nuestras leyes». [72] El Papa Francisco invitaba a no subestimar este último problema. Recordaba que, cuando la razón se deja interrogar seriamente sobre la naturaleza humana, es capaz de descubrir valores aplicables a todos, porque derivan de ella. Si este trabajo de búsqueda fuera abandonado, podría suceder que derechos hoy considerados intocables, en el futuro terminaran siendo cuestionados o negados por quienes ostentan el poder, quizá después de haber obtenido un consenso sólo aparente por parte de poblaciones aterrorizadas o manipuladas. [73]

56. Nostram aetatem considerantes, ignorare non possumus tutelam iurium hominis hodie duobus periculis praesertim gravibus expositam esse. Primum est declarationis pure formalis horum iurium, dum, parallelo progressui technologico, violationes dignitatis humanae aperte vel occulte diffunduntur. Alterum, quod re vera primi origo est, eo consistit quod fundamentum eorum universalitatis amplius agnoscere non possumus, quia renuntiatum est « inquisitioni fundamentorum solidiorum nostrarum electionum atque legum ». [72] Papa Franciscus monebat ne hoc ultimum problema minoris aestimaretur. Memorabat quod, cum ratio serio de natura humana interrogari sinit, valores omnibus applicabiles detegere valet, quia ex ea oriuntur. Si haec investigatio derelinqueretur, fieri posset ut iura hodie intangibilia habita in posterum a potestatem habentibus in dubium vocentur vel negentur, fortasse postquam consensum modo apparentem a populis territis vel manipulatis obtinuerint. [73]

57. Junto a una mayor conciencia del valor de toda persona humana y de sus derechos, ha crecido también el reconocimiento de los derechos de las minorías. Sin embargo, todavía hay mucho camino por recorrer para que los derechos de una gran parte, por ejemplo, los de las mujeres, estén realmente garantizados en todo el mundo. Es una realidad que «doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos». [74] Por lo tanto, no es suficiente afirmar con palabras que hombres y mujeres tienen la misma dignidad y los mismos derechos; es necesario que esto se traduzca en decisiones concretas, en las leyes, en el acceso al trabajo, a la instrucción, a las responsabilidades sociales y políticas, en el modo en el que la sociedad escucha y valora el aporte de las mujeres. Mientras exista esta disparidad, no podremos decir que la sociedad reconoce realmente y en profundidad que las mujeres tienen la misma dignidad que los hombres.

57. Parallele cum auctiore conscientia valoris cuiusque personae humanae eiusque iurium, etiam agnitio iurium minoritatum evoluta est. Multum tamen restat ut ubique in mundo iura magni numeri, scilicet feminarum, vere modo aequali garantiantur. Hoc certum est: « duplici modo pauperes sunt mulieres quae situationibus exclusionis, malae habitationis et violentiae patiuntur, quia saepe minores possibilitates habent sua iura defendendi ». [74] Non sufficit igitur verbis affirmare viros et mulieres eandem habere dignitatem et eadem iura; oportet ut hoc in electiones concretas vertatur, in leges, in accessum ad opus, ad educationem, ad responsabilitates sociales ac politicas, in modum quo societas auscultat et valorat contributionem feminarum. Quamdiu hoc discrimen perseverabit, dicere non poterimus societatem vere ac sine reservatione agnoscere mulieres eandem dignitatem ac viros habere.

58. Son las personas concretas las que cuentan, cada una de ellas y sus familias. Los movimientos sociales, las grandes proclamas políticas en favor del pueblo y las ideologías comunitarias no sirven para nada si no están orientadas a la promoción de las personas —hombres y mujeres— con sus derechos inalienables. Del mismo modo, no basta con exaltar la libertad individual o la iniciativa privada, si después se acepta que una multitud de personas siga viviendo sin un trabajo digno, sin tutelas y sin acceso a los bienes fundamentales.

58. Personae concretae sunt quae numerantur, unaquaeque, simul cum suis familiis. Motus sociales, magnae declarationes politicae pro populo et ideologiae communitariae nihil prosunt si ad promotionem personarum – virorum et mulierum – cum eorum inalienabilibus iuribus non diriguntur. Item, non sufficit libertatem individualem vel initium privatum laudare si deinde acceptatur multitudinem personarum pergere vivere sine decenti opere, sine tutela, sine accessu ad bona fundamentalia.

Los principios de la Doctrina social

Principia Doctrinae socialis

El principio del bien común

Principium boni communis

59. Reconocer que toda mujer y todo hombre poseen una dignidad inalienable y derechos que ningún poder humano puede perjudicar o eliminar requiere configurar el modo en el que vivimos juntos, nuestras decisiones económicas y políticas, el rostro concreto de nuestras ciudades. De aquí nace el primer gran principio de la Doctrina social al que deseo referirme: el bien común. Podemos describirlo como la forma social de la dignidad que se reconoce a cada uno. Cuando Benedicto XVI hizo alusión a los valores no negociables que la Iglesia siempre debe defender, incluyó entre estos «la promoción del bien común». [75] Para un cristiano, en efecto, salir del pequeño mundo de sus propios intereses y comprometerse por el bien común —en los límites de sus propias posibilidades— es un valor no negociable, como lo es la promoción de la vida.

59. Agnoscere unumquemque virum et unamquamque mulierem in se ferre dignitatem inalienabilem ac iura habere quae nulla potestas humana laedere vel abolere potest, postulat ut modus quo simul vivimus, electiones nostrae oeconomicae ac politicae, atque concreta facies urbium nostrarum formentur. Hinc oritur primum magnum principium Doctrinae socialis quod memorare volo: bonum commune. Illud describere possumus tamquam formam socialem dignitatis unicuique agnitae. Cum Benedictus XVI commemoravit valores non negotiabiles quos Ecclesia semper defendere debet, inter eos inclusit « promotionem boni communis ». [75] Christiano enim exire e parvo mundo propriorum interessium et operam dare, pro suis possibilitatibus, pro bono communi, valor est non negotiabilis, sicut est promotio vitae.

60. El Concilio Vaticano II ha afirmado que el bien común consiste en «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección». [76] Esta definición nos ofrece una primera orientación valiosa, porque el bien común no se puede reducir a un simple listado de condiciones o de instituciones. No coincide con la suma de méritos de los individuos, ni con la unión de sus intereses particulares; es un bien mayor, que pertenece a todos, y que sólo juntos podemos construir, acrecentar y custodiar. Podemos decir que la acción social alcanza su plenitud cuando tiende a este bien compartido, así como la acción moral de la persona encuentra cumplimiento en la elección del verdadero bien. [77]

60. Concilium Vaticanum II affirmavit bonum commune consistere in « illa summa condicionum vitae socialis quae tum coetibus, tum singulis membris permittunt ut propriam perfectionem plenius atque expeditius consequantur ». [76] Haec definitio primam pretiosam directionem nobis offert, quia bonum commune non reducitur ad simplicem indicem condicionum vel institutionum. Non coincidit cum summa commodorum individuorum nec cum intersectione eorum interessium particularium; bonum maius est quod omnibus pertinet et quod construere, augere et tueri solum coniunctim possumus. Dicere possumus actionem socialem plenam suam mensuram attingere cum ad hoc bonum participatum tendit, sicut actio moralis personae perfectionem suam in electione veri boni invenit. [77]

61. En este sentido, podemos afirmar que «el todo es más que las partes» [78] y que precisamente por eso «la mera suma de los intereses individuales no es capaz de generar un mundo mejor para toda la humanidad». [79] Es una ilusión pensar que sea suficiente con buscar el propio progreso para contribuir al bien de todos, sin tener que preocuparse realmente de los demás. Esta visión ignora el valor propio y específico del bien común; este es fruto de la «interdependencia» [80] que provoca una red de bien social que se difunde e incide en las personas. El bien común es un plus , resultado de la interacción y de la influencia recíproca que une diferentes acciones, iniciativas, esfuerzos y decisiones. Si se sumaran simplemente los bienes individuales, no se podría explicar la existencia de este plus que los supera y al mismo tiempo los enriquece.

61. Hoc sensu affirmare possumus « totum esse plus quam summam partium » [78] et, ob hanc praecise rationem, « simplicem summam interessium individualium incapacem esse creandi meliorem mundum pro tota humanitate ». [79] Illusio est cogitare sufficere ut quis suum progressum quaerat ut ad bonum omnium conferat, sine cura reali pro aliis. Haec visio proprium et specificum valorem boni communis ignorat: hoc enim fructus est « interdependentiae » [80] quae rete bonorum socialium gignit, quod in personas diffunditur et resonat. Bonum commune est plus aliquid, fructus interactionis et mutuae influxus, qui varias actiones, incepta, conatus vel decisiones connectit. Si bonis individualibus solum addendis se contineret quis, exsistentiam huius plus eos excedentis et simul ditantis explicare non posset.

62. La búsqueda del bien común es lo que da vida a un pueblo, entendido no como una mera suma de individuos, sino como una realidad viva donde las personas aprenden a reconocerse vinculadas las unas a las otras y corresponsables de la res publica . En este sentido, cada persona contribuye a construir su propio pueblo con «un trabajo lento y arduo que exige querer integrarse y aprender a hacerlo hasta desarrollar una cultura del encuentro en una pluriforme armonía». [81] Trabajar juntos en pos del bien de todos significa tener un proyecto compartido. Es evidente que entre las diversas personas hay muchas diferencias ideológicas y pragmáticas, hay variedad de intereses y frecuentes contrastes, pero eso no significa que sea imposible un proceso de diálogo para configurar una base de consenso que permita constituir un proyecto para todos y caminar juntos.

62. Quaestio boni communis populum vivificat, intellectum non ut simplicem summam individuorum, sed ut realitatem vivam in qua personae discunt se invicem coniunctas agnoscere et co-responsales rei publicae. Hoc ex puncto, unaquaeque persona suum populum aedificare contribuit per « laborem lentum et arduum qui postulat ut quis se integrari sinat et hoc facere discat usque ad culturam congressus in harmonia multiformi evolvendam ». [81] Coniunctim operari ad bonum omnium quaerendum significat commune consilium habere. Manifestum est inter personas multas exsistere differentias ideologicas et pragmaticas, interesses divergentes et frequentes dissensus, sed hoc non significat impossibile esse dialogum instituere ad consensum constituendum qui sinit consilium pro omnibus formare et coniunctim progredi.

63. Corresponde al Estado garantizar la cohesión, la unidad y una justa organización de la sociedad civil, para que el bien común realmente pueda ser procurado con la contribución de todos. Esto significa, en concreto, que el poder público tiene la delicada tarea de «armonizar con justicia» [82] los diversos intereses en juego, buscando el equilibrio entre bienes particulares y bienes de conjunto, sin dejar atrás a los más débiles. Cuando la política renuncia a una visión a largo plazo y se reduce a cálculos de corto plazo o a polarizaciones estériles, los discursos sobre el bien común pierden credibilidad, y al mismo tiempo crecen las desigualdades y las fracturas sociales.

63. Status est garantire cohaesionem, unitatem ac aequam ordinationem societatis civilis, ut bonum commune vere quaeri possit cum contributione cuiusque. Hoc concrete significat publicas potestates habere delicatum munus « cum iustitia componendi » [82] varia interesses in re, aequilibrium quaerentes inter bona particularia et bonum commune, sine debilioribus seponendis. Cum politica longinquae visioni renuntiat et ad calculos breves vel logicas oppositionis reducitur, lingua boni communis credibilitatem amittit et inaequalitates ac fracturae sociales augentur.

64. Esto vale también para la política internacional. Mientras las distancias entre los pueblos aumentan, se abren camino lógicas de confrontación y de agresividad, y el difícil recorrido hacia un mundo más unido y fraterno sufre nuevos y dolorosos contratiempos. En este marco, hablar de un camino compartido hacia un desarrollo más justo para toda la familia humana «suena a delirio». [83] Pero no podemos perder la esperanza. Invito a todos a pensar en formas de cooperación y de instituciones internacionales más eficaces, capaces de cuidar el bien común global sin anular la legítima pluralidad de los pueblos y de los estados. En efecto, la promoción del bien común nunca puede separarse del respeto al derecho de los pueblos a existir, a custodiar su propia identidad y a contribuir con su propia originalidad a la familia de las naciones. [84] Cualquier intento o proyecto de eliminar o someter una nación es gravemente inmoral y, por lo tanto, inaceptable.

64. Hoc etiam de politica internationali valet. Dum distantiae inter populos crescunt, logicae oppositionis ac aggressionis adoptantur, atque difficile iter ad mundum magis unitum ac fraternum novos doloresque casus subit. In hoc contextu, loqui de communi via ad iustiorem progressionem pro tota familia humana « stultitia videtur ». [83] Sed spem amittere non possumus. Unumquemque hortor ad cogitandum de formis cooperationis et institutionum internationalium efficaciorum, capacium globale bonum commune servandi sine legitima pluralitate populorum et Statuum tollenda. Etenim promotio boni communis numquam separari potest a respectu iuris populorum ad exsistendum, ad propriam identitatem servandam et ad familiam nationum sua specificitate conferendum. [84] Quivis conatus aut propositum nationem eliminandi vel subiciendi graviter immoralis est et ideo inacceptabilis.

El principio del destino universal de los bienes

Principium universalis destinationis bonorum

65. «Entre las múltiples implicaciones del bien común, adquiere inmediato relieve el principio del destino universal de los bienes». [85] Este principio nos recuerda sobre todo que los bienes de la tierra —el suelo, el agua, el aire y los recursos naturales— han sido dados por Dios a toda la familia humana para sostener la vida de todos, hoy y en las futuras generaciones, y que toda persona tiene un derecho originario al uso de dichos bienes. San Juan Pablo II recordaba que «Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno». [86] En consecuencia, «no es conforme con el designio de Dios, usar este don de modo tal que sus beneficios favorezcan sólo a unos pocos». [87] Hoy estamos llamados a reconocer que este destino universal no se refiere sólo a los bienes materiales, sino también a los bienes inmateriales y culturales.

65. « Inter multiplices implicationes boni communis, principium universalis bonorum destinationis immediati momenti est ». [85] Hoc principium in primis memorat bona terrae – solum, aquam, aerem, opes naturales – a Deo toti familiae humanae dari ad sustinendam vitam uniuscuiusque, hodie sicut pro generationibus futuris, et unamquamque personam habere ius originarium ad usum horum bonorum. Sanctus Ioannes Paulus II memorabat « Deum dedisse terram universo generi humano ut omnia eius membra alat, nemine excluso vel privilegiato ». [86] Itaque « non est consentaneum consilio Dei hoc donum eo modo adhibere ut beneficia eius solum quibusdam prosint ». [87] Hodie vocamur ad agnoscendum hanc universalem destinationem non solum spectare ad bona materialia, sed etiam ad bona immaterialia et culturalia.

66. Existe un derecho a la propiedad privada que tiene su sentido y su función propia, pero siempre subordinado al destino universal de los bienes. Según san Juan Pablo II , dicha subordinación es la regla de oro del comportamiento social y el «primer principio de todo el ordenamiento ético-social». [88] La tradición de la Iglesia ha visto en la propiedad un medio para custodiar y administrar los bienes de manera que puedan servir mejor al bien común. Dado que «la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada», [89] su función social no debe ser considerada como una mera opinión teológica, sino como una doctrina cierta de la Iglesia, ya presente en las Sagradas Escrituras y en los Padres. Por eso, el Papa Francisco recordó que la solidaridad, vivida en profundidad, significa también «devolverle al pobre lo que le corresponde». [90]

66. Exsistit ius ad proprietatem privatam quod proprium sensum et munus habet, semper tamen subordinatum universali destinationi bonorum. Iuxta Ioannem Paulum II, haec subordinatio est aurea regula moris socialis ac « primum principium totius ordinis ethico-socialis ». [88] Traditio Ecclesiae in proprietate vidit medium servandi et administrandi bona ut melius bono communi inservire possent. Quia « traditio christiana numquam ius ad proprietatem privatam ut absolutum vel intangibile agnovit », [89] eius munus sociale non simplex opinio theologica habendum est, sed certa Ecclesiae doctrina, iam in Sacris Scripturis et apud Patres praesens. Quamobrem Papa Franciscus memoravit solidarietatem, in profundo vivendam, etiam significare « reddere pauperi quod ei competit ». [90]

67. Hoy, entre los bienes que están destinados universalmente a todos, debemos incluir también las nuevas formas de propiedad: patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras tecnológicas, datos. En un contexto donde la riqueza de las naciones depende cada vez más de conocimientos y tecnologías, cuando estos bienes quedan concentrados en las manos de unos pocos, sin adecuadas formas de intercambio y de acceso, se crea un nuevo desequilibrio que contradice el destino universal de los bienes y alimenta la brecha entre incluidos y excluidos, entre quienes pueden participar en la revolución digital y quienes permanecen al margen. Además, el cuidado de la Casa común y la responsabilidad hacia los pobres y hacia las generaciones futuras requieren que el uso de los bienes de la creación y de las nuevas posibilidades ofrecidas por la técnica esté regulado de tal modo que respete el ambiente y evite despilfarros y nuevas formas de estafa.

67. Hodie, inter bona universaliter omnibus destinata, etiam novas proprietatis formas numerare debemus: brevetta, algorithmos, plateas digitales, infrastructuras technologicas, data. In contextu in quo divitiae nationum semper magis a cognitionibus et technologiis pendent, cum haec bona in manibus paucorum concentrata manent, sine adaequatis formis participationis et accessus, novum oritur disaequilibrium quod universali destinationi bonorum contradicit et chasm inter inclusos et exclusos alit, inter eos qui revolutioni digitali participare possunt et eos qui ab ea exclusi manent. Praeterea cura Communis Domus sicut responsabilitas erga pauperes et generationes futuras postulant ut usus bonorum creationis et novarum possibilitatum a technica oblatarum ita reguletur ut ambitus respectetur, sumptus inutilis et novae spoliationis formae vitentur.

El principio de subsidiariedad

Principium subsidiarietatis

68. El principio de subsidiariedad nace de la misma visión sobre la persona que ha guiado nuestra reflexión sobre la dignidad y el bien común. Si toda mujer y todo hombre están llamados a ser protagonistas de su propia vida y a participar en la construcción de la sociedad, entonces también la organización social debe respetar y favorecer esta responsabilidad. La Doctrina social de la Iglesia llama “subsidiariedad” al principio según el cual aquello que pueden hacer las personas, las familias, las comunidades locales y los cuerpos intermedios no debe ser absorbido por instancias superiores. Las instituciones de nivel superior deben reconocer, proteger y promover la libertad y la creatividad de los niveles inferiores, coordinando sus aportaciones para que cooperen eficazmente al bien común. [91]

68. Principium subsidiarietatis ex eadem visione personae oritur quae nostram meditationem de dignitate et bono communi direxit. Si omnis vir omnisque mulier vocatur ut suae vitae actor fiat et societati construendae participet, etiam ordinatio socialis hanc responsabilitatem respicere et favere debet. Doctrina socialis Ecclesiae « subsidiarietatem » vocat principium secundum quod id quod personae, familiae, communitates locales et corpora intermedia facere possunt non debet ab instantibus superioribus assumi. Institutiones superioris gradus libertatem et creativitatem inferiorum graduum agnoscere, tueri et promovere debent, eorum contributiones componentes ut efficaciter ad bonum commune cooperentur. [91]

69. Desde el inicio del Magisterio social moderno, a partir de León XIII , la Iglesia ha insistido en el hecho de que ni la persona ni la familia deben ser absorbidas por el Estado, sino que deben actuar libremente, en la medida de lo posible, sin causar daño al bien común. [92] San Juan Pablo II retomó y profundizó esta perspectiva, recordando que la comunidad política está al servicio de la sociedad civil y que el Estado debe velar por el bien común, interviniendo cuando sea necesario, pero sin sustituir de manera permanente la responsabilidad de los cuerpos intermedios y de las entidades sociales. [93] La subsidiariedad no justifica el desinterés del Estado, sino que orienta su acción; la intervención pública se requiere precisamente para permitir que todos los sujetos sociales desarrollen su misión sin ser aplastados. Corresponde a la comunidad política crear las condiciones para que personas, familias, asociaciones y cuerpos intermedios puedan realizar su propia vocación social, sin ser sustituidos o reducidos a meros ejecutores. [94]

69. Ab initiis Magisterii socialis moderni, a Leone XIII, Ecclesia insistit neque personam neque familiam a Statu absorbendas esse, sed liberas relinquendas esse ad agendum, quantum fieri potest, sine bono communi laeso. [92] Sanctus Ioannes Paulus II hanc perspectivam reassumpsit et altius investigavit, memorans communitatem politicam in servitio societatis civilis esse, et Statum bonum commune curare debere, interveniendo cum necessarium est, sed sine responsabilitate corporum intermediorum et realitatum socialium stabiliter substituenda. [93] Subsidiarietas non iustificat desidiam Status, sed eius actionem dirigit: interventus publicus necessarius est praecise ut omnibus actoribus socialibus permittatur suam missionem implere sine pressione. Communitatis politicae est creare condiciones quae personis, familiis, associationibus et corporibus intermediis permittant suam vocationem socialem perficere, sine substitutione vel reductione ad simplices exsecutores. [94]

70. Este principio alienta a superar toda forma de gestión paternalista o asistencialista de la vida social, promoviendo un estilo de corresponsabilidad: un Estado que valora la iniciativa de los ciudadanos y una sociedad civil capaz de generar vínculos y activar energías al servicio del bien común. En una lógica de subsidiariedad, las decisiones se toman al nivel más cercano posible a las personas involucradas, valorando la vida asociativa, de modo que el pueblo no se encuentre frente a decisiones ya tomadas, sino que pueda entrar en su camino de construcción. Allí donde familias, asociaciones, comunidades locales, realidades del voluntariado y del denominado “tercer sector” son reconocidas y sostenidas, la vida social se vuelve más cercana a las personas, los servicios se brindan con mayor atención a las necesidades reales y las respuestas son más creativas y respetuosas de la dignidad de cada uno. [95]

70. Hoc principium hortatur ad transcendendam omnem formam administrationis paternalisticae vel assistentialismi vitae socialis, favens stilo coresponsabilitatis: Status qui civium initium aestimat, societas civilis capax nexus tessendi et energias suscitandi in servitium boni communis. In logica subsidiarietatis, electiones gradu proxime possibili personis affectis sumuntur, vitam associativam valorantes ita ut populus non ante decisiones iam sumptas se inveniat, sed earum elaborationi participare possit. Ubi familiae, associationes, communitates locales, realitates voluntariatus et tertii sectoris agnoscuntur et sustinentur, vita socialis personis appropinquat, servitia attentius necessitatibus realibus respondent, responsa creativiora ac dignitatis cuiusque magis observantia fiunt. [95]

71. El principio de subsidiariedad vale de manera particular en el contexto de la revolución digital. Aquí el nivel superior no es el Estado, sino todo gran actor económico y tecnológico que ejerce un poder fáctico sobre las condiciones de la vida común. El nivel que absorbe competencias, datos y capacidad decisional está constituido por empresas y plataformas, que definen condiciones de acceso, reglas de visibilidad, formas de relación e incluso oportunidades económicas. La subsidiariedad requiere que dichos procesos no se impongan desde lo alto de modo opaco y unilateral, sino que estén orientados al bien común mediante la transparencia, la responsabilidad y formas reales de participación (auditorías independientes, transparencia en los algoritmos, acceso equitativo a los datos, herramientas de apelación). [96]

71. Principium subsidiarietatis modo peculiari in contextu revolutionis digitalis applicatur. Hic gradus superior non Status est, sed quivis magnus actor oeconomicus et technologicus potestatem de facto exercens super condiciones vitae communitariae. Gradus qui competentias, data et potestatem decisivam concentrat constituitur ab inceptis et plateis quae condiciones accessus, regulas visibilitatis, formas relationis et etiam occasiones oeconomicas definiunt. Subsidiarietas postulat ne hi processus ab alto modo opaco et unilaterali imponantur, sed ad bonum commune dirigantur per transparentiam, responsabilitatem et reales formas participationis (controlationes independentes, transparentiam de algorithmis, accessum aequum ad data, instrumenta recursus). [96]

72. En este contexto, los estados y las instituciones supranacionales están llamados a garantizar reglas justas y mecanismos de protección eficaces para que las comunidades locales, los cuerpos intermedios, las escuelas y las universidades, así como las realidades eclesiales y asociativas puedan tener voz y contribuir al discernimiento de las decisiones que inciden en la vida de las personas: trabajo, acceso a los servicios, gestión de los datos y ambientes digitales. En las decisiones que se refieren a los flujos económicos, las plataformas digitales, la gestión de los datos y los algoritmos, no se puede dejar que pocos actores por sí solos orienten los procesos, sino que es necesario construir formas de cooperación que respeten los diversos niveles de la comunidad mundial y los hagan corresponsables del bien común. [97]

72. In hoc contextu, Status et institutiones supernationales vocantur ad iustas regulas et efficaces tutelas garantiendas, ut communitates locales, corpora intermedia, scholae, universitates, realitates ecclesiales et associativae verbum suum dicere et ad discernimentum de electionibus quae vitam personarum afficiunt – opus, accessum ad servitia, gubernationem data et ambituum digitalium – conferre possint. In electionibus circa fluxus oeconomicos et plateas digitales, in gubernatione data et algorithmorum, permitti non potest ut pauci tantum actores processus dirigant; e contrario formae cooperationis aedificandae sunt quae varios gradus communitatis mundialis respiciant eosque co-responsales boni communis reddant. [97]

El principio de solidaridad

Principium solidarietatis

73. Después de haber considerado el bien común y la subsidiariedad, deseo detenerme en el principio de solidaridad. Este principio nace de la visión de persona concebida por la fe; todo ser humano es creado a imagen de Dios e incorporado a una red de relaciones que lo vinculan a los demás, a los pueblos y a la creación. San Pablo VI recordaba que las obligaciones de solidaridad, justicia y caridad están radicadas en la fraternidad humana y sobrenatural que une a los hombres y a los pueblos entre ellos. [98] La fraternidad no es solamente una aspiración interior del que cree, sino una forma social y política que se ha de encarnar en decisiones e itinerarios compartidos. La solidaridad, pues, es el reconocimiento concreto de que el destino de cada uno está ligado al destino de todos; realmente «nadie se salva solo». [99] Así se manifiesta de manera evidente el estrecho vínculo entre subsidiariedad y solidaridad. Cuando la subsidiariedad no está acompañada de la solidaridad, termina por transformarse en la simple protección de intereses particulares; cuando la solidaridad no está sostenida por la subsidiariedad, degenera en asistencialismo que no promueve la responsabilidad. [100] Este entramado remite también a la responsabilidad de una auténtica participación; la solidaridad se expresa cuando cada uno, personalmente y junto con los demás, toma parte en la vida de la comunidad —se informa, se asocia, hace sentir su propia voz, contribuye a las decisiones y a las opciones públicas— asumiendo responsabilidades reales para que el bien común se traduzca en toma de decisiones compartidas.

73. Postquam bonum commune et subsidiarietatem consideravimus, in principio solidarietatis immorari volumus. Hoc principium originem trahit ex visione personae a fide generata: omnis homo ad imaginem Dei creatus est et in rete relationum inscribitur quae eum aliis, populis et creationi coniungunt. Sanctus Paulus VI memorabat obligationes solidarietatis, iustitiae et caritatis in fraternitate humana et supernaturali radicatas esse, quae homines et populos inter se coniungit. [98] Fraternitas non est solum interior aspiratio credentis, sed forma socialis et politica in electiones et itinera participata incarnanda. Solidarietas igitur est concreta agnitio quod fatum uniuscuiusque cum fato omnium coniunctum est: enim « nemo per se salvatur ». [99] Arcta connexio inter subsidiarietatem et solidarietatem ita evidens apparet. Cum subsidiarietas non comitatur solidarietate, in simplicem defensionem interessium particularium tandem mutatur; cum solidarietas non sustinetur a subsidiarietate, in assistentialismum degenerat qui responsabilitatem non favet. [100] Haec implexio etiam ad responsabilitatem authenticae participationis remittit: solidarietas exprimitur cum unusquisque, personaliter et cum aliis, vitae communitatis participat – se informat, se sociat, vocem suam audiri facit, ad decisiones et electiones publicas confert – responsabilitates reales assumens ut bonum commune in participatas electiones traducatur.

74. En muchos ámbitos experimentamos ya una especie de “solidaridad de hecho”; nuestras vidas están entrelazadas, las economías y las comunicaciones globales hacen que aquello que sucede en un lugar produzca efectos lejanos, y las redes digitales unen en tiempo real a personas y comunidades de todas partes del mundo. Sin embargo, esta trama de relaciones no es aún solidaridad en sentido pleno si no se convierte en una decisión consciente. La fe nos invita a leer esta realidad como una llamada; no somos simplemente vecinos unos de otros, sino que estamos confiados los unos a los otros, para que cada uno se haga cargo, en la medida de lo posible, de la vida y de las heridas del hermano y de la hermana. La solidaridad nace precisamente cuando decidimos no permanecer indiferentes frente a aquello que le sucede a nuestro prójimo y transformamos vínculos inevitables —económicos, culturales y tecnológicos— en itinerarios de intercambio, de cooperación y de cuidado mutuo, aprendiendo a «pensar y actuar en términos de comunidad». [101]

74. In multis ambitibus iam quandam « solidarietatem de facto » experimur: vitae nostrae arcte coniunctae sunt, oeconomiae et communicationes mundiales faciunt ut quod in uno loco accidit longinquas repercussiones habeat, et retia digitalia personas et communitates ab omnibus terrae partibus in tempore reali coniungunt. Hoc tamen relationum textum nondum est solidarietas pleno sensu, nisi conscia electio fiat. Fides nos invitat ad hanc realitatem legendam ut vocationem: non solum invicem proximi sumus, sed invicem commendati, ut unusquisque, secundum suas vires, vitam et dolores fratris vel sororis suae in se suscipiat. Solidarietas oritur praecise cum decernimus non manere indifferentes coram eo quod proximo nostro accidit et transformamus nexus inevitabiles – oeconomicos, culturales, technologicos – in vias participationis, cooperationis et mutuae curae, discentes « cogitare et agere terminis communitatis ». [101]

75. El Magisterio social ha insistido en el hecho de que la solidaridad es al mismo tiempo un principio y una virtud. En cuanto principio, expresa el orden objetivo de las relaciones entre personas, grupos y pueblos, y alude a la conciencia de una interdependencia, por lo que el bien de cada uno pasa a través del bien de los demás. En cuanto virtud, requiere en cambio una «determinación firme y perseverante» [102] de trabajar por el bien común, con una atención particular a los más débiles. El Papa Francisco ha recordado que la solidaridad es «un modo de hacer historia» [103] que construye pueblos y no simples masas de individuos. Por eso, implica estilos de vida sobrios y compartidos, capacidad de renunciar a beneficios inmediatos para abrir espacios de futuro a los demás, y disponibilidad para cuestionar hábitos y privilegios —incluidos aquellos que están vinculados al consumo digital y al uso de las tecnologías— cuando impiden que los demás vivan con dignidad.

75. Magisterium sociale insistit solidarietatem esse simul et principium et virtutem. Ut principium, exprimit obiectivum ordinem relationum inter personas, coetus et populos, et ad conscientiam interdependentiae remittit, secundum quam bonum uniuscuiusque per bonum aliorum transit. Ut virtus autem postulat « firmam et perseverantem determinationem » [102] ad bonum commune operandum, peculiari attentione ad debiliores. Papa Franciscus memoravit solidarietatem esse « modum historiae faciendae » [103] qui populos aedificat et non simplices massas individuorum. Quamobrem implicat sobrios et participatos vitae modos, capacitatem renuntiandi commodis immediatis ad aliorum futurum aperiendum, paratitudinem in dubium vocandi habitus et privilegia – etiam in materia consumptionis digitalis et usus technologiarum – cum aliis impediunt cum dignitate vivere.

76. En un mundo marcado por relaciones cada vez más estrechas entre personas, comunidades y naciones, la solidaridad asume también una dimensión global. Benedicto XVI señaló con fuerza el nexo entre desarrollo, justicia y responsabilidad hacia las generaciones futuras, recordando que el auténtico progreso requiere una solidaridad intergeneracional [104] y una atención a los lazos que nos unen con el ambiente natural. Hoy esta responsabilidad se extiende también a las infraestructuras digitales e informativas; como el ambiente natural, también el “ecosistema digital” puede ser cuidado o explotado, compartido o monopolizado. La solidaridad requiere que las decisiones en materia de datos, algoritmos, plataformas e IA tengan en cuenta no sólo el beneficio inmediato de algunos, sino el impacto en todos los pueblos y en las generaciones futuras.

76. In mundo magis arctis relationibus inter personas, communitates et nationes notato, solidarietas etiam globalem dimensionem induit. Benedictus XVI vehementer memoravit nexum inter progressionem, iustitiam et responsabilitatem erga generationes futuras, declarans authenticam progressionem postulare solidarietatem intergenerationalem [104] ac peculiarem attentionem ad nexus qui nos ambitui naturali coniungunt. Hodie haec responsabilitas etiam ad infrastructuras digitales aut informationis extenditur: sicut ambitus naturalis, ita « oecosystema digitale » servari potest vel exploitari, participari vel monopolizari. Solidarietas postulat ut electiones in materia data, algorithmorum, platearum et intellegentiae artificialis non solum immediatum commodum quorundam considerent, sed etiam impactum in universos populos sicut in futuras generationes.

El principio de la justicia social

Principium iustitiae socialis

77. Para la comunidad cristiana, la justicia social es una forma concreta de seguimiento de Jesús y de fidelidad a su Evangelio. En el Nuevo Testamento, Jesús anuncia una «Buena Noticia a los pobres» ( Lc 4,18) y se identifica con los pequeños, los enfermos, los presos y los extranjeros (cf. Mt 25,31-46). Así nos enseña que la justicia nace y se realiza en la fraternidad, porque el modo en el que nos acercamos a los últimos y nos relacionamos con ellos se convierte, en concreto, en la medida de nuestra relación con Dios y con los hermanos. La justicia, sin embargo, no se refiere solamente al comportamiento de los individuos, sino también al modo en el que son concebidas y organizadas las estructuras de la convivencia. A este respecto, el Concilio Vaticano II recuerda que toda institución está llamada a servir a la persona humana y a su dignidad. [105] La justicia social se reconoce, entonces, por la capacidad de un orden social, económico y político que permita a todos —y en particular a los más frágiles— vivir de manera realmente humana, sin que ninguno se quede atrás.

77. Communitati christianae iustitia socialis est concreta forma vitae Iesum sequendi et eius Evangelio fidelitas. In Novo Testamento, Iesus annuntiat « bonum nuntium pauperibus » (Lc 4, 18) et se identificat cum pusillis, aegrotis, captivis, peregrinis (cf. Mt 25, 31-46). Sic nos docet iustitiam nasci et perfici in fraternitate, quia modus quo magis egentibus appropinquamus et cum eis in relationem intramus fit, concrete, mensura nostrae relationis cum Deo et cum fratribus nostris. Iustitia tamen non solum spectat ad individuales mores, sed etiam ad modum quo structurae vitae socialis concipiuntur et ordinantur. Concilium Vaticanum II hac de re memorat omnem institutionem vocari ad serviendum personae humanae eiusque dignitati. [105] Iustitia socialis igitur agnoscitur in capacitate ordinis socialis, oeconomici et politici permittendi omnibus – et praecipue fragilioribus – vere humanum modum vivendi, sine eo quod quis derelinquatur.

78. El Magisterio reciente ha insistido en el hecho de que la justicia social exige una mirada cuyo punto de partida sean los últimos. San Juan Pablo II habló de una opción preferencial por los pobres [106] que debe marcar las decisiones personales y sociales, mientras el Papa Francisco denunció una «cultura del “descarte”» [107] que provoca cada vez más formas nuevas de exclusión. En esta perspectiva, la justicia social exige mirar a las personas y a los pueblos comenzando por los que son más vulnerables: los pobres, los migrantes, los refugiados, los desplazados internos, las víctimas de la violencia, las personas que viven en periferias urbanas o existenciales.

78. Recens Magisterium insistit iustitiam socialem postulare aspectum qui ab egentioribus incipiat. Sanctus Ioannes Paulus II evocavit « optionem praeferentialem pro pauperibus » [106] quae electiones personales et sociales dirigere debet, dum Papa Franciscus denuntiavit « culturam « abiectionis » » [107] quae sine intermissione novas exclusionis formas gignit. In hoc prospectu iustitia socialis postulat personas et populos considerare incipiens a vulnerabilioribus: pauperibus, migrantibus, profugis, personis intra propriam terram displaceadis, victimis violentiae, personis in periphericis urbanis vel exsistentialibus viventibus.

79. La idea de “justicia social” ayuda a reconocer que las injusticias no nacen sólo de decisiones equivocadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos, sistemas económicos y culturales que producen desigualdad casi automáticamente. San Juan Pablo II habló en este sentido de estructuras de pecado [108] que se oponen a la voluntad de Dios y requieren un esfuerzo de conversión personal y social. En esta perspectiva, la justicia no concierne sólo a la distribución equitativa de los bienes o a la corrección de las injusticias presentes, sino que asume también una dimensión reparadora. Ella mira a recomponer los vínculos rotos y a reintegrar al que ha sido excluido, teniendo en cuenta las heridas provocadas por las injusticias: guerras, colonialismo, discriminaciones raciales o de género, violencia contra pueblos enteros y explotación. Esto puede significar restituir dignidad y voz a quienes han sido ignorados, favorecer procesos de sanación de la memoria colectiva, combatir leyes y prácticas discriminatorias, y sostener concretamente a quienes cargan aún con las consecuencias de agravios sufridos en el pasado.

79. Notio iustitiae socialis adiuvat ad agnoscendum iniustitias non solum oriri ex malis individualibus electionibus, sed etiam ex structuris, mechanismis, ordinibus oeconomicis et culturalibus quasi automatice producendis inaequalitates. Sanctus Ioannes Paulus II hoc sensu locutus est de structuris peccati [108] quae voluntati Dei opponuntur et officium conversionis personalis et socialis postulant. In hoc prospectu, iustitia non solum spectat ad aequiorem bonorum distributionem vel ad praesentium iniustitiarum correctionem, sed etiam reparatoriam dimensionem induit. Tendit ad nexus ruptos restituendos et ad eos qui excludebantur reintegrandos, considerans vulnera ab iniustitiis relicta: bella, colonialismum, discriminationes raciales vel sexus, violentias contra integros populos, exploitationem. Hoc significare potest dignitatem et vocem redonare iis qui neglecti sunt, processus sanationis memoriae collectivae fovere, leges et praxes discriminatorias debellare, concrete sustinere eos qui adhuc hodie consequentias iniuriarum praeteritarum portant.

80. En este tiempo, la justicia social debe confrontarse también con el ambiente creado por las tecnologías digitales. La difusión de redes globales, plataformas y sistemas de IA cambia el modo de informarse, de comunicar y de acceder a los servicios. La justicia exige que se impida el surgimiento de nuevas formas de exclusión y privación de la libertad: personas y pueblos a los que se les niega o dificulta el acceso a las tecnologías básicas, comunidades expuestas a vigilancia invasiva y grupos sociales perjudicados por algoritmos opacos que reproducen prejuicios y discriminaciones. Un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza a todos un acceso igualitario a las oportunidades, protege a los más pequeños y a los más frágiles, se opone al odio y a la desinformación, y somete a control público el uso de los datos y de las tecnologías, de modo que el criterio no sea sólo el beneficio sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos.

80. Nostra aetate iustitia socialis etiam contextui a technologiis digitalibus generato confrontari debet. Diffusio retium mundialium, platearum et systematum intellegentiae artificialis modum quo nos informamus, communicamus et ad servitia accedimus mutat. Iustitia postulat ut emergentia novarum formarum exclusionis et privationis libertatis impediatur: personae et populi quibus negatur vel restringitur accessus ad technologias fundamentales, communitates surveillantiae invasivae expositae, coetus sociales ab algorithmis opacis qui praeiudicia et discriminationes reproducunt poenati. Aetate digitali, iustus ordo socialis est ille qui omnibus aequum accessum ad opportunitates garantit, minores et fragiliores tuetur, contra odium et desinformationem dimicat, et usum data et technologiarum publico controli subicit, ut criterium non sit lucrum solum, sed dignitas uniuscuiusque personae et bonum populorum.

81. Un examen decisivo para la justicia social hoy está representado por la condición de los migrantes, de los refugiados y de cuantos son obligados a desplazarse a causa de la pobreza, la violencia, el cambio climático y los desastres naturales. El modo en el cual una sociedad los trata muestra si su idea de justicia está guiada por el miedo o por la fraternidad. El Papa Francisco invitaba a reconocer en los migrantes no simplemente un problema a resolver, sino «una imagen viva del Pueblo de Dios en camino»; [109] personas con dignidad, recursos y sueños, que tienen derecho a ser tratadas con respeto y piden la oportunidad de poder formar parte activa de las sociedades que las reciben. La justicia social, en este campo, implica al menos dos compromisos complementarios. Por una parte, proteger el derecho a la esperanza de quien está obligado a partir, garantizándole vías seguras y legales, condiciones de acogida dignas y procesos reales de integración. Por otra, promover también el derecho a permanecer en la propia tierra en paz y seguridad, afrontando las causas profundas que obligan a migrar, incluidas las causas vinculadas a las injusticias económicas y a la crisis climática. Cuando estos derechos son respetados, las migraciones pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos.

81. Condicio migrantium, profugorum et omnium qui propter paupertatem, violentiam, mutationem climaticam vel calamitates ambientales se movere coguntur, hodie decisivum examen pro iustitia sociali constituit. Modus quo societas eos tractat revelat utrum eius idea iustitiae a timore an a fraternitate dirigatur. Papa Franciscus invitabat ad agnoscendum in migrantibus non simplex problema gerendum, sed « vivam imaginem Populi Dei iter facientis »; [109] personas dignitate, opibus et somniis praeditas, ius habentes cum respectu tractari et cupientes partem fieri societatum quae eos suscipiunt. Iustitia socialis hac in re saltem duos officios complementares implicat. Ex una parte, servare ius ad spem eorum qui discedere coguntur garantiendo tutas et legales vias, dignas condiciones receptionis, concretos integrationis itinera. Ex alia parte, etiam promovere ius manendi in propria terra in pace et securitate, profundas causas quae ad migrationem impellunt aggrediendo, etiam illas iniustitiis oeconomicis et crisi climaticae nexas. Cum haec iura observantur, migrationes occasio fieri possunt congressus et mutuae ditationis inter populos.

El desarrollo humano integral

Integralis progressio humana

82. En la Encíclica Populorum progressio , san Pablo VI afirma que el desarrollo es auténtico sólo si es “integral”, es decir, dirigido a «promover a todos los hombres y a todo el hombre». [110] En los decenios sucesivos, la Doctrina social de la Iglesia ha retomado y profundizado esta expresión para indicar el modo concreto en el cual los grandes principios —dignidad, bien común, destino universal de los bienes, subsidiariedad, solidaridad y justicia social— se aplican en la historia. Por “desarrollo humano integral” entendemos un proceso en el cual el crecimiento de las personas y de los pueblos abarca todas las dimensiones de la existencia y abre el futuro también a las generaciones venideras.

82. In Litteris Encyclicis Populorum progressio, Paulus VI affirmat progressionem authenticam non esse nisi « integralem », id est « directam ad promotionem uniuscuiusque hominis et totius hominis ». [110] Sequentibus decenniis Doctrina socialis Ecclesiae hanc expressionem reassumpsit et altius investigavit ad indicandum modum concretum quo magna principia – dignitas, bonum commune, universalis bonorum destinatio, subsidiarietas, solidarietas, iustitia socialis – suam applicationem in historia inveniunt. Per « integralem humanam progressionem » intellegimus processum in quo crescentia personarum et populorum omnes dimensiones exsistentiae attingit et futurum generationibus venturis aperit.

83. El desarrollo, tanto para las personas como para las naciones, es una tarea y al mismo tiempo un derecho; requiere condiciones mínimas que hagan posible a cada persona y a cada pueblo madurar según la propia dignidad, sin ser mantenidos en dependencia o excluidos del acceso a los bienes necesarios. El desarrollo es humano cuando pone en el centro a las personas y no la acumulación de bienes, y cuando se refiere también a los pueblos, no sólo a los individuos. La justicia exige el reconocimiento de los derechos sociales y de los derechos de los pueblos, e incluye la responsabilidad hacia los que vendrán después de nosotros. Por eso no es humano un desarrollo que aumenta el consumo de algunos a expensas de costos y heridas en otros, o que relega regiones enteras a roles subordinados impidiéndoles expresar sus propias potencialidades. [111] El desarrollo es integral cuando no se reduce al ámbito económico, sino que promueve la calidad de vida en sus dimensiones espirituales, culturales, morales y relacionales, en el respeto a la Casa común, a la diversidad de los pueblos y a sus modos de vivir. [112]

83. Progressio, tum personarum tum nationum, simul officium et ius est: postulat minimas condiciones quae unicuique personae et unicuique populo permittant secundum suam dignitatem florere, sine dependentia retenta vel ab accessu ad necessaria bona exclusa. Progressio humana est cum personas in centro ponit non bonorum accumulationem, sed etiam cum populos spectat, et non solum individuos. Iustitia postulat agnitionem iurium socialium et iurium populorum, et includit responsabilitatem erga eos qui post nos venient. Quamobrem progressio quae consumptionem quorundam auget alios sumptus et dolores ferre faciens, vel quae integras regiones ad subordinata munera retrahit eas impediens suam potentialitatem exprimere, humana non est. [111] Progressio integralis est cum non ad solam dominium oeconomicum reducitur, sed qualitatem vitae in eius dimensionibus spiritualibus, culturalibus, moralibus et relationalibus favet, in respectu Communis Domus, diversitatis populorum et eorum vitae modorum. [112]

84. La idea de desarrollo humano integral encuentra hoy un criterio decisivo de verificación en la ecología integral, convertida en una dimensión imprescindible de la Doctrina social de la Iglesia. La calidad del desarrollo, de hecho, se mide por su capacidad de mantener unidos, sin separar, la justicia hacia las personas y la custodia de la Casa común, favoreciendo condiciones de vida digna, acceso a los bienes necesarios, relaciones sociales justas, cuidado de la creación y atención a las generaciones futuras. De ahí se sigue que no es verdadero progreso aquello que aumenta el bienestar de algunos degradando los ecosistemas, descargando costos sobre las comunidades más vulnerables o comprometiendo las condiciones de vida de quienes vendrán después de nosotros.

84. Idea progressionis humanae integralis hodie decisivum criterium verificationis invenit in oecologia integrali, quae facta est dimensio omnino necessaria Doctrinae socialis Ecclesiae. Qualitas progressionis enim mensuratur eius capacitate conciliandi, sine separatione, iustitiam erga personas et tutelam Communis Domus, favens dignas condiciones vitae, accessum ad necessaria bona, iustas relationes sociales, attentionem ad creationem et ad generationes futuras. Inde sequitur non esse verum progressum augere benestar quorundam ecosystemata degradando, sumptus in vulnerabiliores communitates onerando vel condiciones vitae eorum qui post venient periclitando.

85. Así comprendido, el desarrollo humano integral es el horizonte en el cual se han de leer las transformaciones de nuestro tiempo, incluyendo las de la revolución digital. Las innovaciones tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— no son neutrales; pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión. Por eso, han de ser examinadas con una pregunta decisiva: ¿contribuyen realmente a hacer crecer a las personas y a los pueblos en humanidad y fraternidad, en el respeto a la Casa común y a las generaciones futuras? Es aquí donde los principios de la Doctrina social se vuelven criterios concretos de discernimiento en los ámbitos que afrontaremos en los próximos capítulos.

85. Sic intellecta, integralis humana progressio est horizon ex quo transformationes nostri temporis legere possumus, etiam revolutionis digitalis. Innovationes technologicae – praesertim intellegentia artificialis – neutrae non sunt: participationem et iustitiam favere possunt, vel inaequalitates, controlum et exclusionem aggravare. Quamobrem ad lumen decisivae quaestionis aestimandae sunt: vere conferuntne ad personas et populos in humanitate et fraternitate adulescendos, in respectu Communis Domus et generationum futurarum? Hic principia Doctrinae socialis fiunt concreta criteria discernimenti pro thematibus quae in sequentibus capitibus tractabimus.

Un examen para la Iglesia

Examen pro Ecclesia

86. En conclusión, deseo tocar un punto que me preocupa de manera particular. La Doctrina social no es sólo una palabra dirigida a la sociedad; es también un examen de conciencia para la Iglesia, casa y escuela de comunión, siempre llamada a verificar que los principios expuestos en este capítulo se vivan sobre todo en su interior. El bien común, en el ámbito eclesial, toma el rostro de un estilo sinodal para la misión al servicio del Reino. La Iglesia, en efecto, es «el sujeto comunitario e histórico de la sinodalidad y de la misión». [113] Esto requiere atención al modo de tomar decisiones y de ejercer la responsabilidad. El Documento final del Sínodo identifica, entre las prácticas decisivas para la transformación misionera, la cultura de la transparencia, la rendición de cuentas y la evaluación. [114]

86. Ut concludam, punctum aggredi velim quod mihi peculiariter cordi est. Doctrina socialis non est solum nuntius ad societatem directus: est etiam examen conscientiae pro Ecclesia, domo et schola communionis, semper vocata ad verificandum principia in hoc capite memorata in primis intra eam vivi. Bonum commune, in contextu ecclesiali, vultum induit stili synodalis pro missione in servitio Regni. Ecclesia enim est « subiectum communitarium et historicum synodalitatis et missionis ». [113] Hoc postulat attentionem ad modum sumendi decisiones et exercendi responsabilitatem. Documentum finale Synodi identificat, inter praxes decisivas pro missionali transformatione, culturam transparentiae, redditus rationis et aestimationis. [114]

87. En esta perspectiva, la subsidiariedad se convierte en un criterio de gobierno y de vida pastoral, que reconoce y sostiene la responsabilidad de los fieles y de los cuerpos intermedios eclesiales, valorando carismas y competencias, y evitando todo paternalismo que sofoca la libertad evangélica. Concretamente, la participación de los bautizados en los procesos de decisión y la corresponsabilidad en la misión pasan a través de organismos de participación reales, no nominales. [115]

87. In hac perspectiva, subsidiarietas fit criterium gubernii et vitae pastoralis quod responsabilitatem fidelium et instantiarum ecclesialium intermediarum agnoscit et sustinet, charismata et competentias aestimat et omne paternalismum vitat quod libertatem evangelicam suffocat. Concrete, participatio baptizatorum in processibus decisivis et coresponsabilitas in missione per organismos participationis reales, et non nominales, transeunt. [115]

88. La solidaridad, para la comunidad cristiana, tiene su fuente en el misterio de Cristo y se nutre de la Eucaristía. Esta nace de la comunión en la fe y en los sacramentos: el Bautismo y la Confirmación nos unen en Cristo, para que seamos un solo cuerpo y un solo espíritu, un solo corazón y una sola alma (cf. Ef 4,4; Hch 4,32). La Eucaristía, sacramento de la unidad, alimenta nuestra pertenencia al cuerpo de Cristo y nos enseña a compartir. Las diversas sensibilidades presentes en la Iglesia, las convicciones fuertes que animan a cada uno, son una riqueza si permanecen ancladas en la certeza de la unidad como don recibido y como tarea por asumir.

88. Communitati christianae solidarietas suum fontem invenit in mysterio Christi et Eucharistia nutritur. Oritur ex communione in fide et in Sacramentis: Baptismus et Confirmatio nos Christo coniungunt, ut unum corpus et unum spiritum, unum cor et unam animam efficiamur (cf. Eph 4, 4; Act 4, 32). Eucharistia, sacramentum unitatis, nostram pertinentiam Corpori Christi nutrit et nos ad participationem educat. Variae sensibilitates in Ecclesia praesentes, firmae convictiones quae unumquemque animant, divitiae sunt si in certitudine unitatis ut dono accepto et munere assumendo radicatae manent.

89. Vivir la justicia en la Iglesia significa sanear las relaciones y las estructuras eclesiales de aquellas distorsiones que generan desigualdades, falta de claridad y atropellos. Al respecto, la escucha de las víctimas de abusos espirituales, económicos, institucionales, sexuales, de poder y de conciencia es parte integrante de un camino de justicia, que comprende el reconocimiento del daño, la reparación justa y la prevención. Todo poder está al servicio de la comunión y la misión. Toda autoridad está al servicio del Pueblo de Dios. Esta diaconía se manifiesta no sólo en la fe celebrada y vivida en los sacramentos, y en la adopción de un estilo sinodal, sino también en el hecho de compartir concretamente los bienes. Siguiendo el ejemplo de la Iglesia primitiva, los recursos eclesiales están llamados a ser realmente comunes, para que entre nosotros no haya necesitados (cf. Hch 4,34) y para que su administración sostenga la misión de anunciar el Evangelio a los más pobres. Han de promoverse formas regulares de evaluación del ejercicio de las responsabilidades ministeriales, que no sean un juicio sobre las personas, sino instrumentos de formación y de corrección orientados a la misión. [116] Estos principios de la Doctrina social se encarnan en la vida eclesial en la medida en que estemos abiertos a la acción del Espíritu Santo. De ese modo, la Iglesia es capaz de ofrecer a la sociedad un signo creíble: porque buscar juntos el bien de todos, en la corresponsabilidad y en la fraternidad, no es una utopía, sino una posibilidad real. [117]

89. Iustitiam vivere in Ecclesia significat sanare relationes et structuras ecclesiales ab his distorsionibus quae inaequalitates, opacitatem et abusus potestatis gignunt. Hac de re, auscultatio victimarum abusuum spiritualium, oeconomicorum, institutionalium, sexualium, potestatis et conscientiae partem integralem habet itineris iustitiae quod comprehendit agnitionem detrimenti, iustam reparationem et praeventionem. Omnis potestas in servitio communionis et missionis est. Omnis auctoritas in servitio populi Dei est. Haec diakonia se manifestat non solum in fide in Sacramentis celebrata et vissa, in adoptione synodalis styli, sed etiam in concreta bonorum participatione: ad exemplum Ecclesiae originum, ecclesiastica opes vocantur ut vere communes fiant, ne quis inter nos in necessitate sit (cf. Act 4, 34) et ut earum administratio sustineat missionem annuntiandi Evangelii pauperibus. Promovendae sunt regulares formae aestimandi exercitium responsabilitatum ministerialium quae non sint iudicium de personis, sed instrumenta discendi et corrigendi ad missionem versa. [116] Quatenus actioni Spiritus Sancti aperti sumus, haec principia Doctrinae socialis in vita ecclesiali corpus induunt. Sic Ecclesia capax est societati credibile signum offerre: communem boni omnium quaestionem, in coresponsabilitate et fraternitate, non esse utopiam, sed realem possibilitatem. [117]

Técnica Y Dominio. La Grandeza De La Persona Humana Ante Las Promesas De La Ia

La grandeur de la personne humaine face aux promesses de l’IA

90. Después de haber recordado los principios que iluminan la Doctrina social, deseo dirigir la mirada hacia algunos desafíos que afectan a nuestro modo de vivir este tiempo. La imagen bíblica que acompaña estas páginas es la de una construcción: por un lado, la torre de Babel, donde la obra común está guiada por un proyecto de dominio que termina por deshumanizar (cf. Gn 11,1-9); por otro lado, las ruinas de Jerusalén, que con Nehemías se reconstruyen pieza por pieza, como una labor de responsabilidad compartida (cf. Ne 2-6). Estamos llamados a interrogarnos sobre el gran proyecto de nuestra época: ¿qué estamos construyendo? Mientras el desarrollo tecnológico cambia rápidamente lenguajes, relaciones, instituciones y formas de poder, nosotros, los creyentes, debemos y podemos elegir en qué proyecto trabajar y con qué estilo, para custodiar y valorar la magnífica humanidad que nos ha sido brindada como don. No se trata de una decisión sobre nuestro futuro, sino sobre nuestro presente, porque la IA y las demás tecnologías emergentes ya son parte de nuestra vida cotidiana.

90. Postquam principia quae Doctrinam socialem illustrant in memoriam revocavimus, in nonnulla discrimina animum intendere cupimus quae rationem vivendi nostrae aetatis proxime contingunt. Imago biblica quae has paginas comitatur aedificationis est: ex altera parte, turris Babel ubi opus commune a consilio dominationis ducitur quod tandem in dehumanitatem desinit (cf. Gn 11, 1-9); ex altera parte, ruinae Ierusalem quae, sub Nehemia, lapis post lapidem reaedificantur, tamquam opus communis responsabilitatis (cf. Ne 2-6). Vocamur ut nos interrogemus de magna fabrica nostrae aetatis: quid aedificare aggredimur? Cum progressio technologica linguas, relationes, instituta et formas potestatis celeriter immutet, nos, fideles, debemus possumusque eligere cui consilio operam demus et quo modo, ut magnificam humanitatem nobis in donum oblatam servemus atque extollamus. Non agitur de electione quae ad futurum nostrum spectet, sed ad praesens, quoniam intellegentia artificialis aliaeque technologiae emergentes iam partem cotidianae vitae nostrae constituunt.

91. Me acompaña la convicción de que el modo concreto de vivir las relaciones sociales a la luz del Evangelio no está establecido de una vez para siempre, sino que sigue siendo una tarea confiada de generación en generación a la comunidad cristiana. Bajo la guía del Espíritu Santo, la Iglesia se deja iluminar por la Palabra, para leer los signos de los tiempos y buscar con creatividad nuevos caminos para que las relaciones entre las personas y los pueblos estén cada vez más de acuerdo con las exigencias del Reino de Dios. [118] Por eso animo a todos, de manera particular a los fieles laicos, a no tener miedo de dejarse interpelar por la realidad, de ponerse a la escucha recíproca y de asumir con firmeza la propia responsabilidad en la construcción de una sociedad más humana y fraterna.

91. Persuasum mihi est concretam rationem vivendi relationes sociales sub luce Evangelii non semel pro semper definitam esse, sed manere munus communitati christianae de generatione in generationem commissum. Sub ductu Spiritus Sancti, Ecclesia se a Verbo illuminari sinit, ut signa temporum legat et cum creatrice ingenii vi novas vias quaerat, ut relationes inter personas et populos magis exigentiis Regni Dei conformes fiant. [118] Quapropter omnes hortor, praesertim laicos fideles, ne timeant a realitate interrogari, ut alii alios audiant et firmiter suam responsabilitatem suscipiant in aedificatione societatis magis humanae et magis fraternae.

El paradigma tecnocrático y el poder digital

Paradigma technocraticum et potestas digitalis

92. En la Encíclica Laudato si’ el Papa Francisco denunciaba el creciente afianzamiento de un paradigma tecnocrático [119] en el mundo globalizado: la tendencia a dejar que la lógica de la eficiencia, del control y del lucro gobierne por sí sola las decisiones personales, sociales y económicas. Así se manifiesta con mayor evidencia que la técnica no es un simple instrumento y que, cuando se vuelve criterio, termina por establecer qué cuenta y qué puede descartarse, reduciendo la creación a un objeto de explotación y a las personas a engranajes de un sistema que sea cada vez más eficaz.

92. In Litteris Encyclicis Laudato si’, Summus Pontifex Franciscus crescentem affirmationem paradigmatis technocratici [119] in mundo globalizato denuntiabat: inclinationem nempe sinendi logicam efficaciae, dominii et lucri solam regere electiones personales, sociales et oeconomicas. Clarius ita apparet technicam non esse simplex instrumentum et, cum criterium fit, tandem definire quid momenti habeat et quid abici possit, creationem reducens ad obiectum exploitationis et personas ad rotulas systematis quod semper magis efficax reddi oporteat.

93. Este paradigma se ha extendido rápidamente en los últimos años, también como efecto de la difusión de la IA, las ciencias cognitivas, la nanotecnología, la robótica y la biotecnología. En sí mismas, dichas innovaciones pueden ser una gran ayuda para el desarrollo humano integral y el cuidado de la Casa común. Pero, precisamente por su poder, pueden actuar como un acelerador del paradigma tecnocrático y, por ello, necesitan un nuevo marco espiritual, ético y político. Más poderoso no significa necesariamente mejor. En este sentido, siguen siendo actuales las palabras de Romano Guardini: «El hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto». [120]

93. Hoc paradigma his ultimis annis celeriter extentum est, praesertim ob diffusionem intellegentiae artificialis, scientiarum cognitivarum, nanotechnologiae, robotices et biotechnologiae. In se hae innovationes pretiosum auxilium fieri possunt pro integro humano progressu et pro tutela Domus communis. Sed, propter ipsam earum vim, accelerator paradigmatis technocratici esse possunt et novum requirunt cadrum spirituale, ethicum et politicum. Potentius non necessario significat melius. Hoc sensu, verba Romani Guardini hodieque valent: « Homo modernus non recepit educationem necessariam ut bono modo utatur sua potestate ». [120]

94. El peligro de que la humanidad sea víctima de sus propias conquistas había sido ya percibido con lucidez por san Pablo VI , cuando advertía que «los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados de un auténtico progreso social y moral, se vuelven, en definitiva, contra el hombre». [121] Por eso el progreso técnico, valioso en sí mismo, requiere un discernimiento sobre la visión antropológica que lo guía y los fines que persigue. Si el desarrollo tecnológico avanza sin una adecuada maduración ética y social, puede suceder que aumenten los medios sin que crezca en la misma medida la humanidad: se “tiene más”, pero no se “es más”, y la persona corre el riesgo de ser valorada principalmente en base al rendimiento que ofrece. [122]

94. Periculum ne humanitas victima fiat propriarum victoriarum iam clare a sancto Paulo VI perceptum erat, cum monebat « progressus scientificos maxime extraordinarios, technicas inventiones maxime stupendas, oeconomicum incrementum maxime prodigiosum, nisi authentico sociali et morali progressu comitentur, in fine adversus hominem converti ». [121] Quapropter progressus technicus, in se pretiosus, discretionem exigit de visione anthropologica quae eum dirigit et de finibus quos persequitur. Si evolutio technologica sine adaequata morali et sociali maturatione procedit, fieri potest ut media augeantur quin humanitas pari mensura crescat: « plus habetur » sed « non amplius est », et persona periclitatur aestimari potissimum secundum operationes quas praestat. [122]

95. Aquí es necesario reconocer un aspecto decisivo, que ya he mencionado antes: en muchos casos, en el contexto digital, el control de las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo no es prerrogativa de los estados, sino de grandes actores económicos y tecnológicos que, de hecho, determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación. Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades.

95. Hic oportet factum decretorium agnoscere, quod iam supra commemoravi: in multis casibus, in contextu digitali, dominium platformarum, infrastructurarum, datorum et virtutis computandi non ad Status pertinet, sed ad magnos actores oeconomicos et technologicos qui, re ipsa, condiciones accessus, regulas visibilitatis et possibilitates participationis statuunt. Cum potestas tantae amplitudinis in paucas manus concentratur, opaca fieri tendit et publicum effugere dominium, et periculum auget evolutionis distortae quae novas dependentias, exclusiones, manipulationes et inaequalitates generat.

96. Frente a esta concentración de poder en el mundo digital, los grandes principios de la Doctrina social se convierten en criterios para juzgar y discernir el nuevo escenario: la dignidad inalienable de la persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social. Estos principios exigen verificar si el poder de las infraestructuras digitales y de los algoritmos favorece realmente la participación y la responsabilidad, protege a los más vulnerables, asegura un acceso equitativo a las oportunidades y se ordena al bien de todos. Con estas premisas podemos entonces considerar más de cerca qué es la inteligencia artificial, qué posibilidades abre y qué riesgos comporta.

96. Coram hac concentratione potestatis in mundo digitali, magna principia Doctrinae socialis fiunt criteria ad hoc novum scenarium aestimandum et discernendum: inalienabilis dignitas personae, bonum commune, universalis destinatio bonorum, subsidiarietas, solidarietas et iustitia socialis. Nos invitant ut verificemus an potestas infrastructurarum digitalium et algorithmorum revera participationem et responsabilitatem foveat, fragiliores tueatur, aequum accessum ad opportunitates praebeat et ad bonum omnium ordinata maneat. His praemissis positis, iam possumus pressius examinare quid sit intellegentia artificialis, ad quas possibilitates aperiat et quae pericula secum ferat.

La inteligencia artificial

Intellegentia artificialis

97. No es mi intención ofrecer aquí un tratado sobre la inteligencia artificial, ni recorrer una bibliografía que ya es muy amplia; existen actualmente contribuciones importantes, también en el ámbito eclesial, a las que es posible hacer referencia. [123] Me limito a recordar algunos elementos esenciales para un discernimiento moral y social que proteja el primado de la persona, con el fin de que sea siempre la inteligencia humana, con su conciencia y su libertad, la que guíe las innovaciones técnicas y establezca con responsabilidad su uso y sus límites.

97. Non est consilium meum hic proponere analysim de intellegentia artificiali, neque immorari in bibliographia iam admodum copiosa; iam exstant auctorabilia adlata, etiam in ambitu ecclesiali, ad quae referri potest. [123] Solummodo paucula essentialia commemorabo pro discretione morali et sociali quae primatum personae servet, ita ut semper sit intellegentia humana, cum sua conscientia et libertate, quae innovationes technicas ducat earumque usum et limites cum responsabilitate constituat.

98. Es oportuno anteponer dos consideraciones: la primera es que cualquier afirmación sobre la IA corre el riesgo de quedar obsoleta en poco tiempo, dada la impresionante velocidad de desarrollo de estos sistemas. En segundo lugar, todos nosotros, incluidos quienes los diseñan, sabemos muy poco sobre su funcionamiento efectivo. Las inteligencias artificiales modernas están más “cultivadas” que “construidas”: los desarrolladores no diseñan directamente cada detalle, sino que crean una arquitectura sobre la cual la IA “crece”. En consecuencia, los aspectos científicos fundamentales —como las representaciones internas y los procesos computacionales de estos sistemas— siguen siendo desconocidos. Se manifiesta, por tanto, la urgencia de un doble compromiso: por una parte, una profundización de la investigación científica; por otra, un ejercicio de discernimiento moral y espiritual.

98. Convenit duas praeliminares observationes proferre: prima est quod omnis affirmatio de IA periclitatur celeriter obsoleta fieri, ratione habita celeritatis impressionantis qua haec systemata evolvuntur. Altera est nos omnes, etiam eos qui ea concipiunt, pauca scire de eorum reali functione. Modernae intellegentiae artificiales enim magis « coluntur » quam « construuntur »: evolvendi periti non directe singula concipiunt, sed architecturam creant super quam IA « se evolvit ». Consequenter, aspectus scientifici fundamentales – sicut repraesentationes internae et processus computationales horum systematum – adhuc ignoti manent. Hinc oritur urgentia duplicis officii: ex una parte, profundioris investigationis scientificae; ex altera, exercitii discretionis moralis et spiritualis.

99. No es posible dar una definición única y completa de la IA. Lo que podemos decir es que hay que evitar el equívoco de equiparar esta “inteligencia” a la humana. Estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana. Al hacerlo, a menudo la superan en velocidad y amplitud de cálculo, ofreciendo beneficios concretos en numerosos campos. Y, sin embargo, esta potencia sigue ligada exclusivamente al tratamiento de datos: las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones; pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio. Incluso cuando dichos instrumentos se presentan como capaces de “aprender”, lo hacen de modo diferente al de la persona humana. No es la experiencia de quien se deja modelar por la vida y crece en el tiempo por medio de decisiones, errores, perdón y fidelidad; es más bien una adaptación estadística a partir de datos y retroalimentaciones, que puede ser muy eficaz, pero no implica un crecimiento interior.

99. Non possibile est definitionem univocam et completam IA dare. Quod affirmare possumus est nos vitare debere errorem aequationis huius intellegentiae cum intellegentia humana. Haec systemata quasdam functiones intellegentiae humanae imitantur. Ita faciendo, eam saepe superant quod ad celeritatem et amplitudinem computationis attinet, concretas utilitates in multis ambitibus offerentes. Et tamen, haec potentia exclusive ad datorum tractationem alligata manet: ita dictae intellegentiae artificiales non ex experientia vivunt, non corpus habent, neque gaudium neque dolorem cognoscunt, in relatione non maturescunt, nesciunt ab intus quid significent amor, labor, amicitia, responsabilitas. Conscientiam moralem non habent: bonum et malum non iudicant, ultimum sensum rerum non capiunt, pondus consequentiarum non assumunt. Linguas, mores, aestimationes imitari possunt, empathiam vel intellectum simulare possunt, sed non intellegunt quod producunt, quia non habitant horizontem affectivum, relationalem et spiritualem in quo humanus sapiens fit. Etiamsi haec instrumenta praesentantur tamquam capacia « discendi », modus quo id faciunt differt a modo hominis. Non agitur de experientia eius qui se a vita conformari sinit et tempore procedente crescit per electiones, errores, veniam et fidelitatem; agitur potius de adaptatione statistica ex datis et exitibus, quae efficacissima fieri potest, sed quae interiorem incrementum non implicat.

Una ayuda valiosa que requiere atención

Pretiosum auxilium quod attentionem requirit

100. A la luz de cuanto se ha dicho, podemos comprender mejor por qué la IA puede ser una valiosa ayuda y, al mismo tiempo, exija un enfoque prudente y cauteloso. En los últimos años su uso privado ha crecido notablemente, y desde distintos ámbitos se reflexiona sobre las oportunidades y los riesgos vinculados a su rápida difusión. En el uso personal, tres aspectos, en particular, deben ser tenidos en especial consideración: la facilidad para lograr el resultado, la impresión de objetividad y la simulación de la comunicación humana. La velocidad y la sencillez con la que es posible obtener indicaciones, elaboraciones complejas, contenidos mediáticos y formas de asistencia concreta simplifican nuestras vidas, pero también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado y a buscar respuestas rápidas, debilitando el juicio personal y la creatividad. La impresión de objetividad que las respuestas y las propuestas de estos sistemas pueden suscitar, corre el riesgo de hacernos olvidar que estas reflejan los parámetros culturales de quienes las han proyectado y adiestrado, con todas sus virtudes y defectos. La imitación artificial de una comunicación humana positiva —palabras de consejo, de empatía, de amistad, de amor— puede resultar gratificante e incluso útil, pero en usuarios poco conscientes puede inducir a engaño y dar la falsa impresión de estar en una relación con un auténtico sujeto personal. Cuando la palabra es simulada, esta no construye una relación, sino una apariencia. La imitación artificial de la relación de cuidado o de acompañamiento puede ser peligrosa cuando se introduce en un contexto pobre de relaciones y de afectos reales; entonces el riesgo no es tanto que una persona crea que está hablando con otra persona, sino que pierda el deseo mismo de buscar realmente al otro.

100. Ad lucem eorum quae modo diximus, melius intellegere possumus cur IA pretiosum auxilium esse possit, requirens tamen accessum moderatum et vigilantem. His ultimis annis eius usus ad privatos fines valde excrevit et multae voces audiuntur ad opportunitates et pericula cum eius rapida diffusione coniuncta cogitanda. In usu personali, tres praecipui aspectus considerandi sunt: facilitas obtinendi exitum, impressio obiectivitatis et simulatio communicationis humanae. Celeritas et simplicitas quibus indicationes, complexa elaborationes, contenta mediatica et formae concreti auxilii obtineri possunt vitas nostras simpliciores reddunt, sed nos assuefacere possunt ad nimium delegandum et ad immediatas responsiones quaerendas, debilitantes iudicium personale et creatricem nostram facultatem. Impressio obiectivitatis quam responsiones et propositiones horum systematum suscitare possunt periculum infert oblivionis quod illae parametros culturales reflectunt eorum qui ea concepierunt et formaverunt, cum omnibus eorum qualitatibus et defectibus. Artificialis imitatio communicationis humanae positivae – verba consilii, empathiae, amicitiae, amoris – gratificans et etiam utilis videri potest, sed apud utentes minus peritos in errorem inducere potest et illusionem dare relationis cum subiecto personali authentico. Cum verbum simulatur, non relationem aedificat, sed eius speciem. Artificialis imitatio relationis curae vel comitatus periculosa fieri potest cum in contextum pauperem relationibus et affectibus realibus se insinuat: periculum tunc non tantum est ne persona credat se cum alia persona loqui, sed ne perdat ipsum desiderium revera alterum quaerendi.

101. Ampliando la mirada al uso de la IA en nuestras sociedades, constatamos que ya está presente en procesos de decisión en todos los ámbitos y a diversos niveles: en la comunicación, la gestión y el control. Las ventajas en términos de eficiencia y las potencialidades de mejora de algunos servicios son evidentes; sin embargo, una adopción rápida y acrítica nos expone a diversos riesgos, como el de subestimar el impacto ambiental. Los actuales sistemas de IA requieren grandes cantidades de energía y agua, inciden de manera significativa en las emisiones de anhídrido carbónico y consumen recursos de manera intensiva. Con el aumento de la complejidad, sobre todo en los grandes modelos lingüísticos, crecen también las necesidades de potencia de cálculo y capacidad de almacenamiento, que se apoyan en un conjunto de máquinas, cables, centros de datos e infraestructuras consumidoras de energía. Por eso es esencial desarrollar soluciones tecnológicas más sostenibles para reducir el impacto sobre el medioambiente y cuidar nuestra Casa común. [124]

101. Visum nostrum dilatantes super recursum ad IA in societatibus nostris, animadvertimus eam iam praesentem esse in processibus decisionalibus in omnibus ambitibus et diversis gradibus: in communicatione, in administratione, in dominio. Utilitates quoad efficaciam et potentialitas meliorationis quorundam servitiorum manifestae sunt; attamen rapida et sine discretione adoptio nos diversis periculis exponit, praesertim aestimandi minus eius impactum environmentale. Systemata IA hodierna magnas energiae et aquae quantitates requirunt, significantem impactum habent super emissiones dioxydi carbonii et resources intensive consumunt. Cum complexitatis incremento, praesertim in magnis linguisticis exemplaribus, etiam necessitates virtutis computandi et capacitatis depositi crescunt, innixae in complexu machinarum, funium, centrorum datorum et infrastructurarum quae multam energiam vorant. Quapropter essentiale est solutiones technologicas magis sustinibiles evolvere ad impactum super environmentum minuendum et ad curam Domus communis. [124]

Responsabilidad, transparencia y gobernanza de la IA

Responsabilitas, perspicuitas et gubernatio IA

102. El uso de la IA nunca es un hecho puramente técnico: cuando entra en procesos que inciden en la vida de las personas, afecta a sus derechos, oportunidades, reputación y libertad. Las decisiones delicadas que repercuten en el trabajo, el acceso a créditos y a otros servicios, y la reputación de las personas, corren el riesgo de ser confiadas completamente a sistemas automatizados que no conocen «la compasión, la misericordia, el perdón y, sobre todo, la apertura a la esperanza de cambio en el individuo», [125] pudiendo así producir nuevas formas de descarte. Puede haber usos evidentemente antihumanos, como la manipulación de la información o la violación de la privacidad, pero puede haber también un engaño menos evidente, cuando los sistemas de IA, presentándose como neutrales y objetivos, reflejan y refuerzan estereotipos o posiciones ideológicas de quienes los han diseñado y programado.

102. Usus IA numquam est factum mere technicum: cum in processus intervenit qui vitam personarum afficiunt, iura, opportunitates, famam et libertatem tangit. Decisiones delicatae quae laborem, creditum, accessum ad servitia et famam personarum tangunt periclitantur totaliter committi systematibus automaticis quae non cognoscunt « compassionem, misericordiam, veniam et, praesertim, apertionem ad spem mutationis personae », [125] et ita novas formas exclusionis generare possunt. Esse possunt usus manifeste inhumani, sicut informationis manipulatio vel privatae vitae violatio, sed periculum etiam minus evidens esse potest, cum systemata IA, se praesentantia tamquam neutralia et obiectiva, stereotypa vel positiones ideologicas eorum qui ea concepierunt et formaverunt reflectant et corroborent.

103. Confiar, en la práctica, a un algoritmo el poder de seleccionar quién es digno y quién no, sin que nadie asuma el peso de la decisión, significa encomendarle la tarea de redefinir los límites de las posibilidades humanas. Lo que disminuye, en este proceso, no es sólo la empatía hacia el excluido, que puede ser imitada artificialmente, sino la responsabilidad política, porque el descarte de los débiles queda revestido de una neutralidad y una objetividad ante las cuales es imposible protestar. Y, de ese modo, la injusticia se realiza silenciosamente y la compasión, la misericordia y el perdón, no como simple apariencia, sino como gestos políticos, desaparecen del horizonte.

103. Re ipsa committere algorithmo potestatem seligendi qui meretur et qui non meretur, ita ut nemo iam pondus huius decisionis assumat, idem est ac ei committere munus redefiniendi limites possibilitatum humanarum. Quod in hoc processu deest, non est tantum empathia erga exclusum, quae artificialiter imitari potest, sed responsabilitas politica, quia repulsio debiliorum neutralitate et obiectivitate vestitur, contra quas reclamare impossibile est. Sic iniustitia tacita fit, et compassio, misericordia et venia, non tamquam merae apparentiae, sed tamquam gestus politici, ex horizonte evanescunt.

104. De esto se deriva una consecuencia sencilla pero apremiante: no podemos considerar a la IA como moralmente neutra. En realidad, todo artefacto técnico lleva consigo decisiones y prioridades: lo que mide, lo que ignora, lo que optimiza y el modo en que clasifica personas y situaciones. Si un sistema se concibe o emplea tratando algunas vidas como menos dignas, o las excluye sin posibilidad de apelación, no es un simple instrumento que “hay que usar correctamente”; introduce ya un criterio que contradice la dignidad inalienable de la persona. Por eso, el discernimiento ético no se puede limitar a preguntarse si usamos un determinado sistema para un fin bueno o malo, sino que debe interrogarse también sobre el modo en el que está diseñado y qué idea de persona y de sociedad queda inscrita en los datos y en los modelos que lo guían. [126]

104. Hinc oritur consequentia simplex sed ineluctabilis: non possumus IA considerare tamquam moraliter neutralem. Re ipsa, omne dispositivum technicum electiones et praeferentias implicat: quid metiatur, quid ignoret, quid optimet, et quomodo personas et condiciones ordinet. Si systema ita concipitur vel adhibetur ut quasdam vitas tractet tamquam minus dignas vel eas excludat sine possibilitate appellationis, non agitur de simplici instrumento « bene utendo »; iam introducit criterium quod inalienabili dignitati personae contradicit. Quapropter discretio ethica non potest se limitare ad interrogandum num quoddam systema ad bonos vel malos fines adhibeamus, sed etiam interrogare debet de modo quo concipitur et de conceptione personae et societatis quae datis et exemplaribus eum dirigentibus inscribitur. [126]

105. Para que la IA respete la dignidad humana y sirva realmente al bien común, es esencial que las responsabilidades estén claras en todas las etapas: desde quienes diseñan y programan los sistemas hasta quienes los utilizan y quienes resuelven confiarles las decisiones concretas. En muchos casos, sin embargo, los procesos internos que conducen a un resultado pueden ser poco transparentes, y eso hace más difícil atribuir responsabilidades y corregir los errores. Es aquí donde se vuelve decisivo lo que llamamos “responsabilidad”( accountability ): la posibilidad de identificar quién debe “rendir cuentas” de las decisiones, motivarlas, controlarlas y, cuando es necesario, cuestionarlas y remediar los daños que derivan de ellas. [127]

105. Ut IA dignitatem humanam observet et bono communi vere serviat, essentiale est ut responsabilitates clare definiantur in singulis gradibus: ab iis qui systemata concipiunt et programmant usque ad eos qui ea adhibent vel qui eis decisiones concretas committere statuunt. Attamen, in multis casibus, processus interni qui ad exitum ducunt perspicuitate carere possunt, quod difficiliorem reddit responsabilitatum attributionem et errorum correctionem. Ibi responsabilitas decretoria fit, scilicet possibilitas identificandi quis debeat « rationem reddere » de decisionibus, eas motivare, dominari et, si necesse fuerit, contestari et damna inde profluentia reparare. [127]

106. Pedir prudencia, controles rigurosos y, en ocasiones, también una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable hacia la familia humana. Esta exigencia es aún más urgente porque existe a menudo un desequilibrio entre la velocidad del desarrollo tecnológico y el ritmo al que maduran la conciencia, las normas, los controles y las instituciones capaces de gobernar sus efectos. No basta invocar genéricamente la ética; se necesitan marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente, educación de los usuarios, una política que no renuncie a su tarea. De otro modo, el cambio será gobernado sólo por lógicas tecnocráticas y presentado como necesario e imprescindible, terminando por imponer reglas dictadas por quienes poseen datos, infraestructuras y capacidad de cálculo.

106. Appellare ad prudentiam, ad rigorosos controlatus et interdum etiam ad retardationem in adoptione IA non significat esse contra progressum, sed exercere responsabilem attentionem erga familiam humanam. Haec exigentia eo magis urget quod saepe exsistit discrepantia inter celeritatem progressionis technologicae et rhythmum quo crescunt conscientiae, normae, controlatus et instituta capacia eius effectus moderandi. Non sufficit ethicam generice invocare: necessaria sunt adaequata iuridica cadra, independens superintendentia, educatio utentium, politica quae officium suum non abdicet. Aliter mutatio non regetur nisi a logicis technocraticis et praesentabitur tamquam necessaria et inevitabilis, tandem regulas imponens ab iis dictatas qui data, infrastructuras et facultates computandi possident.

107. No podemos limitarnos a invocar la moralización de la máquina, la denominada “alineación” de la IA con los valores humanos, sin tener la valentía de poner una condición ulterior: la posibilidad de discutir el código ético que debe ser usado, sometiéndolo a criterios de justicia social compartida. De lo contrario, quien controla la IA impondrá su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de los sistemas. No serviría de nada una IA más moral, si esta moral es decidida por unos pocos. Se necesita una política más presente, capaz de ralentizar donde todo acelera y de proteger los espacios en los que las comunidades pueden seguir participando e interrogándose.

107. Non possumus contenti esse invocando moralizationem machinae, illud quod dicitur « alignamentum » IA cum valoribus humanis, sine audacia proferendi condicionem additam: possibilitatem nempe disceptandi de codice ethico adhibendo, eum subicientes criteriis iustitiae socialis communiter participatae. Aliter qui IA dominantur propriam visionem moralem imponent quae fiet invisibilis infrastructura systematum. IA magis moralis nihil prodest si haec moralis a pauculis hominibus decernitur. Necessaria est politica magis praesens, capax retardandi ubi omnia accelerantur et tuendi spatia ubi communitates adhuc participare et interrogare possunt.

108. En efecto, como ocurre con todo gran avance tecnológico, la IA tiende a aumentar sobre todo el poder de quien ya dispone de recursos económicos, competencias y acceso a los datos. A la luz del bien común y del destino universal de los bienes, este fenómeno suscita seria preocupación: pequeños grupos muy influyentes pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social y la solidaridad entre los pueblos. Por eso es indispensable que el uso de la IA —sobre todo cuando involucra bienes públicos y derechos fundamentales— esté acompañado de criterios claros y controles efectivos, inspirados en la participación y la subsidiariedad; las comunidades y los cuerpos intermedios no pueden ser reducidos a destinatarios de decisiones tomadas en otros lugares, sino que deben poder contribuir al discernimiento y a la vigilancia. Además, la propiedad de los datos no puede confiarse sólo al sector privado, sino que debe reglamentarse. Estos son fruto del aporte de muchos y no pueden ser vendidos o confiados a unos pocos. Hace falta una creatividad capaz de gestionarlos como uno de los bienes comunes o colectivos, en la lógica del compartir, como ya sugería san Juan Pablo II a propósito de los bienes colectivos. [128]

108. Re vera, sicut in omni magna progressione technologica accidit, IA praesertim tendit ad corroborandam potestatem eorum qui iam resursibus oeconomicis, competentiis et accessu ad data fruuntur. Sub luce boni communis et universalis destinationis bonorum, hoc phaenomenon graves sollicitudines suscitat: parvi coetus valde influentes informationem et consumptionem dirigere possunt, processus democraticos condicionare et dynamicas oeconomicas in suum favorem influere, contradicentes iustitiae sociali et solidarietati inter populos. Quapropter omnino necessarium est ut usus IA – praesertim cum bona publica et iura fundamentalia tangit – comitetur claris criteriis et effectivis controlatibus, ex participatione et subsidiarietate inspiratis: communitates et corpora intermedia non possunt reduci ad simplices destinatarios decisionum alibi captarum, sed conferre debent ad discretionem et vigilantiam. Praeterea, dominium datorum non potest committi solis actoribus privatis, sed regulari debet. Sunt enim fructus contributionis multorum actorum et non possunt vendi nec paucis committi. Necessaria est creatrix facultas capax ea administrandi tamquam bonum commune vel collectivum, in logica communicationis, sicut iam sanctus Ioannes Paulus II suggesserat de bonis collectivis. [128]

109. Los principios de la Doctrina social nos ayudan a leer esta nueva realidad. En un mundo donde pocos sujetos concentran datos, capital informático y capacidad normativa, hablar de bien común significa desenmascarar esta nueva asimetría epistémica, económica y política, nombrando los nuevos monopolios de la IA. Hablar de destino universal de los bienes significa encontrar modos de asegurar el acceso universal a las tecnologías y a la formación. Hablar de subsidiariedad exige proteger la capacidad de las comunidades de decidir y corregir, sin relegar su intervención a una vigilancia posterior, una vez que los estándares hayan sido establecidos en otro sitio. Hablar de solidaridad obliga a reconocer el trabajo invisible, a menudo explotado, que alimenta los modelos algorítmicos. Hablar de justicia pide cuestionar las geografías del poder que definen quién puede programar los modelos y quién es sólo objeto de esa programación, y reconocer que la justicia social no es sólo un objetivo que hay que tutelar después de la adopción de las tecnologías, sino una condición que se debe poner en práctica desde su diseño.

109. Principia Doctrinae socialis nos adiuvant hanc novam realitatem legere. In mundo ubi pauci subiecti data, resursus informaticos et potestatem regulamentariam concentrant, loqui de bono communi significat hanc novam asymmetriam epistemicam, oeconomicam et politicam denudare, denuntiantes nova monopolia IA. Loqui de universali destinatione bonorum significat invenire modos ad universalem accessum ad technologias et ad formationem assecurandum. Loqui de subsidiarietate exigit tueri capacitatem communitatum eligendi et corrigendi, sine relegando eorum interventum ad simplex munus vigilantiae, postquam normae alibi statutae sunt. Loqui de solidarietate cogit agnoscere laborem invisibilem, saepe abusum, qui exemplaria algorithmica alit. Loqui de iustitia imponit interrogare de geographiis potestatis quae definiunt qui exemplaria instruere possit et qui solum instructionis sit obiectum, et agnoscere iustitiam socialem non esse solum finem post technologiarum adoptionem tuendum, sed condicionem praeliminarem iam ab earum conceptione exsequendam.

110. Quisiera, por último, usar una palabra muy importante para mí: “desarmar”. Desarmar la IA significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva. Es la carrera por el algoritmo más eficaz y por el banco de datos más amplio, para consolidar una ventaja geopolítica o comercial sobre todos los demás. Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida. La tarea, hoy, no es sólo ética o técnica; es ecológica en el sentido más radical, porque interpela una nueva dimensión de nuestra Casa común. La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora.

110. Verbum denique adhibere velim quod mihi cordi est: « exarmare ». Exarmare IA significat eam subtrahere logicae armatae competitionis quae hodie iam non solum militaris est, sed etiam oeconomica et cognitiva. Est cursus ad algorithmum maxime efficacem et ad datorum thesaurum amplissimum ad consolidandam praeeminentiam geopoliticam vel commercialem super omnes alios. Exarmare significat rumpere hanc aequivalentiam inter potentiam technicam et ius gubernandi. Exarmare non significat technologiae renuntiare, sed eam impedire ne humanum dominetur. Hoc significat eam monopoliis subtrahere, eam disputabilem, contestabilem ideoque habitabilem reddere, eam restituendo pluralitati culturarum humanarum et formarum vitae. Munus, hodie, non est tantum ethicum aut technicum: ecologicum est sensu maxime radicali, quoniam novam dimensionem Domus nostrae communis in iudicium vocat. IA iam est environmentum in quo immersi sumus et potestas cum qua componere debemus. Quapropter non sufficit eam regulamentare: exarmari debet et accessibilis fieri.

111. Hago un vehemente llamamiento a quienes desarrollan sistemas de IA. La innovación tecnológica puede ser, en cierto modo, una forma humana de participación en el acto divino de la creación. Los desarrolladores llevan, por tanto, un importante peso ético y espiritual, ya que cada elección de proyecto expresa una visión de la humanidad. Así como el autor de una obra artística o literaria está obligado a considerar los valores que manifiesta, así también ellos están llamados a tratar con la debida seriedad los valores que infunden en sus proyectos: con transparencia, con responsabilidad hacia las comunidades involucradas y con atención a verificar que lo que se cultiva sea realmente un bien.

111. Particularem appellationem dirigo ad eos qui intellegentias artificiales evolvunt. Innovatio technologica esse potest, certo modo, forma humana participationis actus divini creationis. Evolvendi periti igitur particularem responsabilitatem ethicam et spiritualem ferunt, quoniam omnis electio conceptionis visionem humanitatis exprimit. Sicut auctor operis artistici vel litterarii tenetur considerare valores quos exprimit, ita illi vocantur tractare cum debita gravitate valores quos in sua consilia infundunt: cum perspicuitate, cum responsabilitate erga communitates implicatas et vigilando ut verificent num quod colitur revera sit bonum.

Lo que no podemos perder

Quod amittere non possumus

112. Después de haber recordado las cuestiones de la responsabilidad y del gobierno de la IA, es necesario volver a nuestro tema central: qué significa custodiar lo humano. El riesgo no es sólo que algunas tecnologías se usen mal, sino que el paradigma tecnocrático en el que estamos inmersos, potenciado por la revolución digital y la IA, haga parecer justa y normal una visión antihumana, según la cual la plenitud de la vida consistiría en tener más, reducir la fragilidad, eliminar lo imprevisto y controlarlo todo. Cuando la eficiencia se vuelve medida de valor, el ser humano es tentado a considerarse como un proyecto que debe optimizarse más que como una criatura llamada a la relación y a la comunión.

112. Postquam quaestiones responsabilitatis et gubernationis IA commemoravimus, ad nostrum centrale argumentum redire oportet: quid significat humanum servare? Periculum non est tantum ne quaedam technologiae male adhibeantur, sed ne paradigma technocraticum in quo immersi sumus, a revolutione digitali et IA roboratum, tamquam iustum et normale praesentari faciat visionem anti-humanam, secundum quam plenitudo vitae consistat in plus habendo, in fragilitate minuenda, in imprevisto eliminando, in singulis dominando. Cum efficacia mensura valoris fit, homo tentatur se considerare tamquam consilium optimandum potius quam tamquam creaturam vocatam ad relationem et communionem.

113. En realidad, absolutizar una sola dimensión del ser humano es siempre erróneo. En efecto, no es sólo la carencia lo que genera desorden. También aquello que crece sin medida puede convertirse en una forma de pobreza. En un ecosistema, la armonía se rompe cuando una sola especie prolifera en detrimento de las demás; en lo humano, ocurre lo mismo cuando una facultad pretende ser la medida de todo. Así, la inteligencia, si se absolutiza, termina por velar otras dimensiones esenciales de la vida: el afecto, la voluntad, la entrega y la relación. El poder técnico, si no se equilibra, no nos hace más capaces; nos aísla, y nos expone aún más a lógicas de dominio y de exclusión. No se trata ciertamente de oponerse a la inteligencia, sino de recordar que, cuando se repliega en sí misma, olvida que ha sido hecha para servir a la vida y a la persona humana.

113. Re vera, unam tantum dimensionem hominis absoluere semper error est. Non enim sola privatio disordinem generat. Etiam quod sine mensura crescit, forma paupertatis fieri potest. In oecosystemate, harmonia rumpitur cum una sola species in detrimentum aliarum proliferat. In homine, idem accidit cum una facultas mensura omnium fieri praetendit. Sic intellegentia, si absoluitur, tandem alias dimensiones essentiales vitae obtegit: affectum, voluntatem, dedicationem vel relationem. Potestas technica, si non aequilibratur, non nos capaciores reddit: nos magis solos reddit et magis expositos logicis dominationis et exclusionis. Certe non agitur de opponendo se intellegentiae, sed de revocando eam, cum in se revertitur, oblivisci se factam esse ad serviendum vitae et personae humanae.

114. La calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función. La capacidad de saber cuidarnos los unos a los otros es una dimensión importante de nuestro ser humano. Esta capacidad se aprende y se perfecciona con la experiencia. Leer cuentos a un niño, acompañar a una persona anciana o hacer acogedor un espacio, son gestos que se viven en un ambiente familiar, pero que nos ayudan a aprender y a interiorizar la importancia del cuidado a nivel social y nos entrenan para reconocer al otro como persona digna de atención. La tecnología puede sostener también el cuidado mutuo entre personas, por ejemplo si ofrece instrumentos que ayuden a prever y organizar, sin despojar al ser humano de su libertad y de su juicio, en cuanto sujeto de relaciones y responsable de decisiones.

114. Qualitas civilizationis non mensuratur potentia eius mediorum, sed attentione quam praestare scit, eius capacitate agnoscendi alterum tamquam vultum et non tamquam functionem. Capacitas curam mutuam praebendi pondus magnum nostrae humanitatis constituit. Haec capacitas discitur et perficitur experientia. Fabulas puero legere, seni comitatum praestare, spatium hospitale reddere sunt gestus qui in ambitu familiari vivuntur, sed qui nos adiuvant ad discendam et interiorizandam benignitatis momenti in gradu sociali et nos exercent ad agnoscendum alterum tamquam personam dignam attentione. Technologia etiam mutuam attentionem inter personas fovere potest, exempli gratia si instrumenta praebet quae adiuvant ad praeveniendum et organizandum, sed sine privando libertate vel iudicio hominem, subiectum relationum et responsabilem decisionum.

Narrativas de fondo: transhumanismo y posthumanismo

Narrationes fundamentales: transhumanismus et posthumanismus

115. Tratando de hacer emerger los presupuestos culturales que acompañan la revolución digital en curso, quisiera ahora dirigir la atención a algunas corrientes que interpretan el progreso como una superación del ser humano y que podemos clasificar con los nombres de transhumanismo y posthumanismo. Estas corrientes constituyen el trasfondo ideológico que reside en algunos centros de poder tecnológico y colonizan el imaginario colectivo de forma simplificada, especialmente en los medios y en las redes sociales, induciendo el entusiasmo por las nuevas tecnologías con una visión futurista de “humanidad potenciada” o de “hombre hibridado” con la máquina.

115. Conantes praesuppositiones culturales emergere facere quae revolutionem digitalem in cursu comitantur, nunc nonnullis fluxibus animum advertere velim qui progressum tamquam humani transcensum interpretantur et qui sub nominibus transhumanismi et posthumanismi colligi possunt. Ipsi constituunt ideologica fundamenta quae nonnulla centra potestatis technologicae animant et imaginarium collectivum forma simplificata colonizant, praesertim in mediis communicationis et in retibus socialibus, secum trahentes enthusiasmum pro novis technologiis ex visione futurista « hominis emendati » vel « hominis hybridati » cum machina.

116. El transhumanismo y el posthumanismo comprenden en su interior una pluralidad de corrientes y sensibilidades, y resulta difícil hacer una descripción unívoca de ellas. Pueden ser comparadas con un archipiélago de islas conceptuales diferentes, pero unidas por el mismo mar de presupuestos: la centralidad de la técnica y el sueño de superar los límites de la condición humana. En general, el transhumanismo imagina una potenciación del ser humano por medio de las tecnologías —biomedicina, ingeniería del cuerpo, dispositivos, algoritmos—, con la aspiración de incrementar el rendimiento y las capacidades. El posthumanismo, sobre todo en sus versiones más radicales, va más allá: critica el antropocentrismo y plantea una forma de hibridación entre el ser humano, la máquina y el ambiente, hasta imaginar que atravesará el umbral en el que la humanidad se superará a sí misma, entrando en una nueva etapa evolutiva. Aun cuando estas hipótesis siguen siendo en gran parte especulativas, van adquiriendo relevancia, porque modifican el imaginario colectivo y, en consecuencia, orientan las decisiones sociales, económicas y políticas. [129]

116. Transhumanismus et posthumanismus in se multitudinem fluxuum et sensibilitatum comprehendunt, et difficile est eorum descriptionem univocam dare. Comparari possunt cum archipelago insularum conceptualium diversarum, eodem tamen oceano praesuppositionum coniunctarum: centralitas technicae et somnium superandi limites condicionis humanae. Generaliter, transhumanismus imaginatur corroborationem hominis ope technologiarum (biomedicina, ingenieria corporalis, dispositiva, algorithma), cum ambitione augendi praestationes et capacitates. Posthumanismus, praesertim in suis versionibus magis radicalibus, ultra progreditur: anthropocentrismum criticat et formam hybridationis inter hominem, machinam et environmentum imaginatur, usque ad imaginandam transitionem liminis ubi humanitas se ipsam superabit ingrediens novum gradum evolutionarium. Etiamsi hae hypotheses magna ex parte speculativae manent, momentum acquirunt, quia imaginarium collectivum immutant et, consequenter, electiones sociales, oeconomicas et politicas dirigunt. [129]

117. El punto crítico, a la luz de la Doctrina social de la Iglesia, no es el uso de la técnica en cuanto tal, sino la visión que allí subyace; si el ser humano es tratado como materia para ser perfeccionada o superada, entonces se vuelve más fácil aceptar que algunos sean considerados menos útiles, menos deseables, menos dignos. En nombre del progreso se puede llegar a pensar en “sacrificios necesarios”, y hacer pagar a los más vulnerables el precio de una presunta optimización de la especie. La ya mencionadaadvertencia de san Pablo VI sigue siendo una gran intuición: realmente las conquistas de la ciencia y de la técnica, desvinculadas del progreso moral y social, terminan por volverse contra el hombre. [130] Por ello es necesario distinguir con claridad: una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional; otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecia el límite y promete una “salvación” puramente técnica.

117. Ad lucem Doctrinae socialis Ecclesiae, punctum crucis non est usus technicae per se, sed visio quae eam subtendit: si homo tractatur tamquam materia perficienda vel superanda, facilius fit acceptare ut quidam minus utiles, minus desiderabiles, minus digni considerentur. Nomine progressus, imaginari posse « sacrificia necessaria » et facere fragiliores solvere pretium pretensae optimationis speciei. Monitio iam memorata sancti Pauli VI manet tunc magnae perspicacitatis: vere sunt acquisitiones scientiae et technicae a progressu morali et sociali liberatae quae tandem contra hominem convertuntur. [130] Quapropter clare distinguere oportet: aliud est technologias in visione humana et relationali integrare; aliud est se duci sinere ab imaginario quod limites minimam reddit et « salutem » mere technicam pollicetur.

El límite, el corazón, la grandeza del ser humano

Limes, cor, magnitudo hominis

118. Hoy nuestra relación con la vida parece estar en crisis. Todo lo que representa un “límite” —incapacidad, enfermedad, ancianidad, sufrimiento, vulnerabilidad— tiende a ser leído principalmente como un defecto que hay que corregir, más que como un espacio en el que el ser humano madura y se abre a la relación. En cambio, debemos recordar que el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite. Una visión de la realidad a la luz de la fe ayuda a reconocer lo que llamamos “contingencia” de las cosas de este mundo. Si por un lado es necesario tratar de eliminar el sufrimiento que marca la vida humana, por el otro, es sabio reconocer nuestra finitud constitutiva, sabiendo que «la experiencia religiosa, en particular la fe cristiana, proponen habitar sin simplificaciones esta ambivalencia entre la grandeza y el límite de lo humano, interpretándola a la luz de la relación originaria y fundante con Dios». [131]

118. Nostra relatio ad vitam hodie videtur in crisi versari. Omne quod tamquam « limes » apparet – incapacitas, morbus, senectus, dolor, vulnerabilitas – tendit percipi potissimum tamquam defectus corrigendus, potius quam spatium in quo humanum maturescit et ad relationem aperitur. At meminisse debemus humanum non efflorescere quamvis limitem habeat, sed saepe per limitem ipsum. Visio realitatis ad lucem fidei adiuvat ad agnoscendam quam vocamus « contingentiam » rerum huius mundi. Si, ex una parte, officium nostrum est conari dolorem qui humanam vitam signat tollere, ex altera parte, sapiens est nostram constitutivam finitudinem agnoscere, scientes « experientiam religiosam, et praesertim fidem christianam, proponere habitare, sine simplificationibus, hanc ambivalentiam inter magnitudinem et limitem humani, eam legentes ad lucem originalis et fundantis relationis cum Deo ». [131]

119. Es precisamente en nuestro ser limitados donde encuentran lugar la compasión, la sincera preocupación ante las necesidades de los demás, la generosidad que sorprende incluso en medio de la oscuridad y el fracaso, la experiencia espiritual y la adoración a Dios. Lo vemos en tantos momentos en los que el límite se hace tangible en nuestra vida: cuando recibimos un rechazo, cuando sufrimos a causa de la enfermedad o la muerte de una persona amada, cuando experimentamos la incapacidad o el error. Misteriosamente, es en estos casos que podemos encontrar una nueva sabiduría, palpar el afecto de las personas y experimentar la presencia del Señor.

119. Praecise in nostra natura limitata locum suum inveniunt compassio, sincera sollicitudo coram necessitatibus aliorum, generositas quae etiam in medio tenebrarum et defectus mirum facit, experientia spiritualis et adoratio Dei. Hoc constatamus in multis momentis quibus limes in nostra vita concretus fit, cum repulsam patimur, cum morbo vel morte cari hominis affligimur, cum incapacitatis vel defectus experientiam facimus. Mysteriose, praecise in his momentis novam sapientiam invenire possumus, manibus nostris affectum hominum tangere et praesentiam Domini experiri.

120. Aun cuando el límite se manifiesta como dolor interior, la sensatez humana enseña a no negarlo ni eliminarlo, sino a integrarlo. Para eliminar totalmente el dolor sería necesario, a fin de cuentas, apagar también el amor y el deseo. Quien ama y desea, en efecto, no puede evitar atravesar la prueba y el sufrimiento, y por eso, a lo largo de los años conservamos en nosotros enseñanzas que quedan marcadas como cicatrices, memoria del camino realizado entre libertad y caídas, sueños y decepciones. Sólo gracias al entramado de estos elementos, se realizan en el corazón esas maravillas interiores que nos hacen saborear el gusto más dulce de nuestro ser humanos. [132] Renunciar a esta aventura, al mismo tiempo dramática y espléndida, en nombre de una presunta superación de todo límite podría ser cualquier cosa, pero no significaría ser humanos.

120. Etiam cum limes per interiores dolores manifestatur, sapientia humana nos docet eum non reprimere nec opprimere, sed integrare. Ut dolor totaliter eliminetur, oporteret, in fundo, etiam amorem et desiderium exstinguere. Re vera, qui amat et desiderat vitare non potest quin per probationem et dolorem transeat, et quapropter, annis procedentibus, intra nos servamus doctrinas quae tamquam cicatrices imprimuntur, memoria itineris percursi inter libertatem et casus, somnia et frustrationes. Solum gratia harum elementorum implexui, in corde, eveniunt illa miracula animae quae nos faciunt saporem dulcissimum nostrae humanitatis gustare. [132] Renuntiare huic adventurae, simul dramaticae et splendidae, nomine pretensi superamenti omnium limitum, posset significare multa, sed non humanum esse.

121. La corrupción moral de nuestro límite creatural —el mal que evidentemente agita el corazón del hombre— arruina la sociedad y la vida, llegando incluso a extremos de deshumanidad. Y, sin embargo, también esta dolorosa forma de límite deja resquicios al bien. Aun cuando el ser humano se deshumaniza y provoca tragedias, una pequeña luz sigue brillando en la humanidad y sigue siendo capaz de reavivarse, con la gracia de Dios, recorriendo caminos de conversión y reconciliación. Viktor Frankl decía justamente que en los momentos de horror «hemos llegado a conocer al hombre en estado puro: el hombre es ese ser capaz de inventar las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha entrado en esas mismas cámaras con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shemá Israel en los labios». [133]

121. Corruptio moralis nostrae condicionis creaturae – malum quod manifeste agitat cor hominis – societatem et vitam ruinat, usque ad extrema dehumanitatis. Et tamen, etiam haec dolorosa forma limitationis sinit intueri scintillas boni. Etiam cum homo dehumanizatur et tragoedias provocat, parva lux pergit in humanitate splendere et capax manet, gratia Dei, reaccendi in viis conversionis et reconciliationis. Victor Frankl recte dicebat in horroris momentis « didicimus cognoscere hominem qualis revera est. Postremo, homo est ens quod cameras gasis Auschwitz invenit; sed est etiam ille qui in eas stans intravit, Pater noster vel Shema Israel in labris ». [133]

122. La finitud, cuando se acoge en la verdad, no empobrece al ser humano, sino que lo abre al reconocimiento del rostro de Dios y del otro. Por lo demás, precisamente porque experimenta el límite —la vulnerabilidad, el dolor, el fracaso— puede reconocer la dignidad propia y ajena como inviolable. Y en la misma experiencia del límite, sigue siendo capaz de intuir una fraternidad más grande que él mismo y de reconocer la injusticia como escándalo. La cultura y el arte, cuando son auténticos, custodian esta chispa, impidiendo la normalización del mal. De ese modo, algunas obras han asumido un valor casi profético: la Novena Sinfonía de Beethoven como deseo de unidad; Guernica como denuncia de la deshumanización; La lista de Schindler como una invitación a no entregar el pasado al olvido.

122. Finitudo, cum in veritate accipitur, hominem non depauperat, sed eum aperit ad agnitionem vultus Dei et alterius. Immo, praecise quia experitur limitem – vulnerabilitatem, dolorem, defectum – propriam dignitatem et alterius tamquam inviolabiles agnoscere potest. Et in hac eadem experientia limitis manet capax percipiendi fraternitatem maiorem quam ipse et agnoscendi iniustitiam tamquam scandalum. Cultura et ars, cum authenticae sunt, hanc scintillam servant, impedientes mali normalizationem. Ita quaedam opera valorem fere propheticum acceperunt: Nona Symphonia Beethoven tamquam desiderium unitatis; Guernica tamquam denuntiatio dehumanitatis; Index Schindler tamquam invitatio ne praeteritum oblivioni tradatur.

123. La historia no se presenta sólo como el catálogo de nuestras acciones violentas, sino también como la prueba de que el ser humano sabe fundar instituciones capaces de proteger la vida común. En los últimos dos siglos lo vemos en algunos acontecimientos emblemáticos: el nacimiento del Comité Internacional de la Cruz Roja (1863), cuya neutralidad operativa garantiza un cuidado compasivo para todos; el largo proceso que ha llevado a la abolición de la esclavitud, que no ha sido un simple cambio jurídico, sino una transformación de la conciencia; la fundación de la Organización de las Naciones Unidas (1945) y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), que han fijado un lenguaje común para decir, al menos como ideal compartido, que la dignidad es universal; la Convención sobre los refugiados (1951), que reconoce un deber de protección hacia los que huyen de persecuciones y amenazas. En estos ejemplos, el deseo de bien se traduce concretamente en formas públicas —normas, instituciones, prácticas— capaces de limitar la fuerza y defender a los vulnerables. Pero nada de eso ha surgido sin ser enfrentado por resistencias, intereses mezquinos e inercias culturales. Las conquistas morales tienen casi siempre el rostro de un camino largo y fatigoso, marcado también por contratiempos; pensemos en los procesos de paz interrumpidos o en la lenta aplicación de los compromisos ambientales. Aun así, precisamente la fragilidad de estos resultados demuestra cuán preciosa es la responsabilidad de quienes los inician y los sostienen.

123. Historia apparet non solum tamquam catalogus violentiarum nostrarum, sed etiam tamquam testimonium hominem scire instituta creare capacia tuendi vitam in communitate. Per duo ultima saecula, hoc illustratur in nonnullis emblematicis adimpletionibus: fundatio Comitatus Internationalis Crucis Rubrae (1863), cuius neutralitas operativa curas cum compassione omnibus praebitas garantit; longus processus qui ad servitutis abolitionem duxit, qui non fuit simplex mutatio iuridica, sed mutatio conscientiae; creatio Organizationis Nationum Unitarum (1945) et Declaratio universalis iurium hominis (1948), quae linguam communem statuerunt ad affirmandum, saltem tamquam ideale commune, dignitatem humanam universalem esse; Conventio de statu refugiorum (1951) quae officium tutelae erga eos qui persecutiones et minas fugiunt agnoscit. In his exemplis, desiderium boni concrete in formas publicas convertitur – normae, instituta, praxes – capaces limitandi vim et defendendi maxime vulnerabiles. Sed nihil horum lucem vidit sine resistentiis, sine vilibus interessibus et inertiis culturalibus. Conquisitiones morales fere semper formam longi et laboriosi itineris assumunt, etiam reversionibus signati: cogitemus de processibus pacis interruptis vel de officiis environmentalibus tarde exsecutis. Et tamen, praecise fragilitas horum exitum ostendit quantum sit pretiosa responsabilitas eorum qui ea inchoant et sustinent.

124. Algunos acontecimientos ayudan a ver que la historia puede cambiar cuando al menos un solo hombre o una sola mujer se toma realmente en serio la dignidad de todos: el movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos de América, vinculado al testimonio de Martin Luther King Jr., o el fin del apartheid en Sudáfrica después de la liberación de Nelson Mandela y su decisión de no poner el futuro en manos del odio. En diversos contextos se han distinguido además mujeres valientes y generosas como santa Laura Montoya, santa Teresa de Calcuta, Dorothy Day, Maria Skłodowska-Curie, Maria Montessori, Elisabeth Elliot, Wangari Maathai, Benazir Bhutto y tantas otras de todos los continentes, que con su esfuerzo han contribuido a hacer más humana la historia.

124. Nonnulli eventus nos adiuvant ad intellegendum historiam posse mutari simulac unus solus vir vel una sola mulier dignitatem cuiusque vere graviter accipit: motus iurium civilium in Civitatibus Foederatis Americae, praesertim cum testimonio Martini Lutheri King Jr. coniunctus, vel finis apartheid in Africa Australi post liberationem Nelson Mandela eiusque electionem non relinquendi futurum odio. In diversis contextibus, etiam mulieres animosae et generosae se distinxerunt, sicut sancta Laura Montoya, sancta Teresa Calcuttensis, Dorothea Day, Maria Skłodowska-Curie, Maria Montessori, Elisabeth Elliot, Wangari Maathai, Benazir Bhutto et tot aliae, in omnibus continentibus, quae, suo officio, contulerunt ad historiam magis humanam reddendam.

125. Junto a estos signos públicos, existe una trama más discreta pero decisiva: las comunidades religiosas que eligen lugares pobres y peligrosos; los mártires de la fraternidad y de la justicia como san Maximiliano María Kolbe, san Óscar Romero y el beato Enrique Angelelli, junto con testigos que han encarnado, en condiciones duras y a menudo inhumanas, la esperanza del Evangelio y la dignidad del hombre, como el venerable François-Xavier Nguyễn Văn Thuận. Y, sobre todo, los “mártires de lo cotidiano” que curan, educan, acompañan y consuelan discretamente, como los padres de familia, los enfermeros, los médicos, los voluntarios y las personas que están junto a los ancianos o a los excluidos. Su testimonio muestra que el bien no progresa de manera automática, sino que requiere perseverancia, memoria y una conversión que hace capaces de recomenzar incluso después de las derrotas.

125. Iuxta haec signa publica, exsistit tela magis abscondita sed decretoria: communitates religiosae quae loca paupera et periculosa eligunt; martyres fraternitatis et iustitiae sicut sanctus Maximilianus Maria Kolbe, sanctus Oscar Romero et beatus Henricus Angelelli, et testes qui incarnaverunt, in condicionibus difficilibus et saepe inhumanis, spem Evangelii et dignitatem hominis, sicut venerabilis Franciscus-Xaverius Nguyễn Văn Thuận. Et, praesertim, « martyres cotidiani » qui curant, educant, comitantur, consolantur sine strepitu, sicut parentes, infirmarii, medici, voluntarii, personae quae iuxta senem vel exclusum manent. Eorum testimonium ostendit bonum non automatice fieri, sed perseverantiam, memoriam et conversionem exigere quae capacem reddat denuo incipiendi etiam post defectus.

126. Precisamente esta convergencia de instituciones justas, testimonios creíbles y fidelidades cotidianas mantiene viva la esperanza e indica una dirección: hacer que la técnica crezca sin que se repliegue el corazón. Por eso la humanidad —magnífica y herida— no debe ser sustituida ni superada; puede acoger los progresos de la técnica para aliviar los sufrimientos y abrir posibilidades nuevas, siempre que no reniegue de aquello que la hace ser ella misma, es decir, la capacidad de relación y de amor. A este punto se impone una pregunta decisiva: si existe un auténtico “más que humano”, ¿dónde se encuentra? La fe cristiana responde indicando una plenitud que no deriva de una divinización tecnológica, sino de aquella que produce la gracia de Dios, recibida en Cristo.

126. Praecise haec implexio iustorum institutorum, credibilium testimoniorum et cotidianarum fidelitatum spem alit et directionem indicat: facere progredi technicam sine retrogressu cordis. Quapropter humanitas – magnifica et vulnerata – neque substituenda neque superanda est: technicae progressus accipere potest ad dolores leniendos et ad novas possibilitates aperiendas, dummodo ne reneget id quod eam facit quod est, scilicet capacitatem relationis et amoris. Hoc in puncto, quaestio decretoria se imponit: si exsistit authenticum « plus quam humanum », ubi reperitur? Fides christiana respondet indicans adimpletionem quae non oritur ex divinizatione technologica, sed ex operatione gratiae Dei in Christo receptae.

El verdadero “más que humano”: gracia y humanismo cristiano

Verum « plus quam humanum »: gratia et humanismus christianus

127. La expresión “más que humano” no pertenece sólo al lenguaje de las promesas técnicas. Desde hace siglos, la tradición cristiana afirma que el ser humano no está encerrado en los límites de la propia naturaleza, sino que está llamado a trascenderse a sí mismo; no para huir de la realidad o despreciar el límite, sino para realizarse en el amor. La fe conoce un “más allá” que nace del don de Dios. Esta transformación es obra del Espíritu Santo. Como enseñaba santo Tomás de Aquino, este proceso de elevación y transformación «sobrepasa la capacidad de la naturaleza humana» [134] , porque hay una distancia infinita [135] entre nuestra naturaleza y la vida de Dios. Sin embargo, es posible ser introducidos en el seno de esa vida inextinguible, incluso mientras caminamos entre los límites de este mundo. Y quien hace posible este camino sólo puede ser el Infinito que se da: es Dios mismo quien supera la desproporción “infinita”. [136] Así se realiza la re-creación de lo humano: «El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente» ( 2 Co 5,17).

127. Expressio « plus quam humanum » non pertinet solum ad linguam promissionum technicarum. A saeculis traditio christiana affirmat hominem non esse inclusum intra limites propriae naturae, sed vocari ad se transcendendum: non ut a realitate fugiat vel ex contemptu limitum, sed ut in amore floreat. Fides cognoscit « ultra » quod ex Dei dono nascitur. Haec transformatio opus est Spiritus Sancti. Sicut sanctus Thomas Aquinas docebat, hic processus elevationis et transformationis « facultates naturales excedit », [134] quia exsistit infinita distantia [135] inter nostram naturam et vitam Dei. Tamen, possibile est nos inseri in hanc inexhaustam vitam, dum ambulamus intra limites huius mundi. Et qui hoc iter possibile reddit non potest esse nisi Infinitus qui se donat: est Deus ipse qui « infinitam » disproportionem superat. [136] Sic fit re-creatio humani: « Si quis ergo in Christo, nova creatura; vetera transierunt, ecce, facta sunt nova » (2 Cor 5, 17).

128. Cuando aceptamos esta posibilidad de trascendernos a nosotros mismos con la gracia de Dios no renegamos de nosotros mismos, no nos volvemos menos humanos. Por el contrario, como explicaba el Papa Francisco , «llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero». [137] Aquí se encuentra la diferencia radical respecto a los sueños prometeicos: lo que salva lo humano no es la autosuficiencia potenciada, sino una relación que libera, una comunión que transforma. Frente a esto, una tecnología que clasifica y optimiza lo que ya existe puede ser, sin querer, un obstáculo al cambio y al crecimiento. Para un algoritmo, el error es algo que hay que corregir; para una persona, puede ser el inicio de un cambio profundo. El futuro de una persona no es calculable, sino que está confiado a su libertad ―elevada por la inagotable gracia divina― y a las relaciones que cultiva.

128. Cum hanc possibilitatem nos transcendendi gratia Dei accipimus, non nos abnegamus, non minus humani fimus. E contra, sicut Summus Pontifex Franciscus explicabat, « pervenimus ad plene humani essendi cum sumus plus quam humani, cum Deo permittimus ut nos ultra nos ipsos ducat ut perveniamus ad nostrum verissimum esse ». [137] Ibi consistit differentia radicalis a somniis prometheicis: quod humanum salvat, non est autosufficientia corroborata, sed relatio quae liberat, communio quae transformat. Coram hoc, technologia quae classificat et optimet id quod iam exsistit fieri potest, sine velle, impedimentum mutationi et incremento. Pro algorithmo, error est aliquid corrigendum; pro persona, esse potest principium profundae mutationis. Futurum personae non est praevidendum, sed pendet ex eius libertate gratia divina inexhausta sustentata, et ex vinculis quae colit.

Dos ciudades y dos amores

Duae civitates et duo amores

129. El humanismo cristiano no rechaza la ciencia ni la técnica, sino que las asume con gratitud y realismo, y las sitúa “con los pies en la tierra” dentro de una vocación más alta. La inteligencia creativa del ser humano es un don que puede aliviar sufrimientos y abrir nuevas posibilidades, pero debe permanecer ordenada al bien común, a la justicia, al cuidado de los frágiles y de la creación. En este sentido, la verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder. Al final, la pregunta decisiva sigue siendo la indicada por san Juan Pablo II : la IA, ¿«hace la vida del hombre sobre la tierra, en todos sus aspectos, “más humana”?; ¿la hace más “digna del hombre”?». [138] Si la respuesta es “sí”, entonces podemos reconocer en ella una posibilidad buena para usar con responsabilidad, en un camino de reconstrucción compartida y paciente, según el modelo del renacimiento de Jerusalén narrado en el libro de Nehemías. Si, en cambio, el poder crece mientras el corazón se marchita y los vínculos se rompen, entonces estamos frente a una nueva versión de Babel: una construcción grandiosa, pero inhumana.

129. Humanismus christianus scientiam et technicam non respuit, sed cum gratitudine et realismo eas assumit, easque inscribit « pedibus in terra » in vocatione altiore. Creatrix intellegentia hominis donum est quod dolores levare et novas possibilitates aperire potest, sed manere debet ad servitium boni communis, iustitiae, tutelae fragiliorum et creationis. Hoc sensu, vera electio non versatur inter enthusiasmum et timorem, sed inter duos modos aedificandi: progressum ad servitium personae et populorum, vel progressum qui eos logicis potestatis subicit. Tandem, quaestio decretoria manet illa a sancto Ioanne Paulo II proposita: num IA reddat « vitam humanam in terra “magis humanam” omni ex parte? Num eam reddit magis “dignam homine”? ». [138] Si responsio est affirmativa, tunc in ea agnoscere possumus opportunitatem cum responsabilitate accipiendam, in itinere patientis et communis reaedificationis, ad exemplum renascentiae Ierusalem in libro Nehemiae narratae. Si, contra, potestas crescit dum cor arescit et vincula rumpuntur, tunc coram nova forma Babel sumus: aedificio grandioso, sed inhumano.

130. Interrogarnos sobre esta alternativa de progreso y sobre nuestro modo de interpretarlo y vivirlo significa siempre, a fin de cuentas, examinar también nuestro corazón. De hecho, el modo en el que pensamos y estructuramos las relaciones, el trabajo y las instituciones, manifiesta nuestros valores fundamentales y, en definitiva, nace de lo que tenemos en el corazón. Es un amor que nos guía: aquello que amamos realmente, como individuos y como sociedad, orienta nuestra vida y nuestras acciones. San Agustín describe la historia humana como un lugar de lucha entre dos amores, que han construido dos modos de habitar el mundo y de convivir, dos “ciudades”: por un lado, el amor a Dios y al prójimo; por otro, únicamente el amor a sí mismo. «Dos amores han dado origen a dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial». [139] Como en toda la historia humana, también hoy estos dos amores luchan en nuestro corazón por el predominio. El tiempo de la IA no escapa a esta regla: la construcción de Babel o la de Jerusalén comienza en cada uno de nosotros.

130. Interrogare nos de hac possibilitate progressus et de modo quo eum interpretamur et vivimus revenit semper, in fundo, ad interrogandum nos etiam de corde nostro. Modus quo relationes, laborem et instituta concipimus et organizamus reflectit enim valores nostros fundamentales et, in ultima analysi, oritur ex eo quod nobis maxime cordi est. Amor est qui nos dirigit: quod vere amamus, tam ut individui quam ut societas, vitam nostram et agendi rationem orientat. Sanctus Augustinus historiam humanam describit tamquam theatrum certaminis inter duos amores, qui duos modos habitandi mundum et simul vivendi aedificaverunt, duas « civitates »: ex una parte, amor Dei et proximi; ex altera, amor sui solius. « Fecerunt itaque civitates duas amores duo: terrenam scilicet amor sui usque ad contemptum Dei, caelestem vero amor Dei usque ad contemptum sui ». [139] Sicut in tota historia humana, hodie etiam hi duo amores primatum in corde nostro disputant. Aetas IA huic regulae non subtrahitur: aedificatio Babel vel illa Ierusalem in unoquoque nostrum incipit.

Custodiar Lo Humano En La Transformación. Verdad, Trabajo, Libertad

Vérité, travail, liberté

131. Tras haber esbozado el panorama en el que se inscribe el reto de la transformación tecnológica, en particular el vinculado con la IA y las corrientes transhumanistas y posthumanistas, no podemos limitarnos a simples análisis generales. Cuando cambian los lenguajes y las herramientas, también cambian los gestos cotidianos y las relaciones sociales. Por ello, es necesario detenerse en algunos ámbitos en los que estas transformaciones tienen repercusiones muy concretas, a veces dramáticas. A la luz de los principios de la Doctrina social de la Iglesia, la transformación digital nos pide redescubrir la verdad como bien común, proteger la dignidad del trabajo y salvaguardar la libertad frente a toda dependencia y mercantilización.

131. Postquam contextum adumbravimus in quo provocatio transformationis technologicae collocatur, praesertim ea quae cum intellegentia artificiali et cum motibus transhumanisticis et posthumanisticis cohaeret, generalibus analysibus contenti esse non possumus. Cum sermones et instrumenta mutantur, etiam cotidiani gestus et relationes sociales mutantur. Quapropter oportet in quibusdam regionibus immorari in quibus hae transformationes effectus valde concretos, interdum tragicos, producunt. Sub luce principiorum Doctrinae socialis Ecclesiae, transformatio digitalis nos invitat ut veritatem tamquam bonum commune rursus inveniamus, ut dignitatem laboris tueamur, et ut libertatem contra omnem dependentiam et omnem mercaturam servemus.

La verdad como bien común

Veritas tamquam bonum commune

Verdad y democracia

Veritas et democratia

132. El uso de las plataformas digitales y los sistemas de IA acelera los profundos cambios en la comunicación pública y política. Herramientas que podrían favorecer el debate y la participación se utilizan a menudo para construir narrativas sesgadas y difuminar los límites entre lo verdadero y lo falso, mezclando datos y opiniones. La desinformación no surge con la IA, pero encuentra hoy en ella un potente multiplicador. La posibilidad de manipular contenidos, imágenes y vídeos expone a los ciudadanos a perspectivas parciales o engañosas. El problema afecta a la dimensión cultural y moral, ya que la calidad de la comunicación pública depende directamente de la confianza social y repercute en ella. Una información veraz, de hecho, no surge de un control centralizado o automatizado. En el discurso público, la verdad de los hechos tiene una dimensión racional, ya que requiere verificación, cotejo de fuentes y responsabilidad argumentativa; pero es aún más relacional: se construye a través de vínculos de confianza y prácticas compartidas, en un diálogo honesto con los demás y con el mundo. Sólo la búsqueda compartida de la verdad de los hechos, asumida como bien común, puede sentar las bases de una comunicación justa.

132. Usus platearum digitalium et systematum intellegentiae artificialis profundas mutationes accelerat quae communicationem publicam et politicam afficiunt. Instrumenta quae disputationi et participationi favere possent saepe adhibentur ad narrationes deformatas construendas et ad fines inter verum et falsum confundendos, dum data et opiniones miscentur. Falsa informatio cum intellegentia artificiali non nata est, sed hodie in ea potens multiplicator invenitur. Possibilitas contenta, imagines et taeniolas manipulandi cives spectaculis partialibus vel deceptoriis exponit. Quaestio dimensionem culturalem et moralem attingit, quoniam qualitas communicationis publicae directe a fiducia sociali pendet et in eam influit. Vera enim informatio non oritur ex regimine centralizato aut automatico. In sermone publico, veritas factorum dimensionem rationalem possidet, quia requirit verificationem, fontium comparationem et responsabilitatem argumentativam; sed veritas magis etiam relationalis est, quae per vincula fiduciae et consuetudines communes construitur, in honesta cum aliis et cum mundo confrontatione. Sola conquisitio communis veritatis factorum, tamquam bonum commune habita, communicationem iustam fundare potest.

133. Quienes disponen de poderosos recursos técnicos y económicos —y, con ellos, también de muchos recursos humanos para intervenir— tienen una gran capacidad para provocar cambios culturales y, en última instancia, para convencer a un número significativo de personas acerca de cuál es la verdad sobre el ser humano, sobre el mundo, sobre el sentido de la existencia, sobre la familia, e incluso sobre Dios. Se trata de puro poder carente de verdad, que impone sutil o abiertamente lo que quiere que los demás consideren como verdadero. Detrás de todo ello hay una raíz enferma difícil de reconocer: el hecho de que «el hombre moderno tiene la errónea convicción de ser el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad. Es una presunción fruto de la cerrazón egoísta en sí mismo». [140] Por ello, cree que puede construir la realidad y que lo que mejor se adapte a sus pretensiones es válido. San Juan Pablo II reflexionó sobre las consecuencias de la “crisis en torno a la verdad”, llegando a afirmar que, «abandonada la idea de una verdad universal sobre el bien, que la razón humana puede conocer, ha cambiado también inevitablemente la concepción misma de la conciencia». [141] De este modo, disminuye el reconocimiento de verdades universalmente válidas que nos preceden y que la conciencia debe aceptar. Esto llevó al Papa Francisco a preguntarse con realismo: «¿Qué es la ley sin la convicción alcanzada tras un largo camino de reflexión y de sabiduría, de que cada ser humano es sagrado e inviolable?», y a concluir: «Para que una sociedad tenga futuro es necesario que haya asumido un sentido respeto hacia la verdad de la dignidad humana, a la que nos sometemos. Entonces no se evitará matar a alguien sólo para evitar el escarnio social y el peso de la ley, sino por convicción. Es una verdad irrenunciable que reconocemos con la razón y aceptamos con la conciencia. Una sociedad es noble y respetable también por su cultivo de la búsqueda de la verdad y por su apego a las verdades más fundamentales». [142]

133. Qui potentibus opibus technicis et oeconomicis fruuntur — et, per haec ipsa, multis opibus humanis ad agendum — magnam habent facultatem mutationes culturales suscitandi et, in fine, multos homines persuadendi quid sit verum de homine, de mundo, de sensu existentiae, de familia, immo de Deo. Hoc est purum potestatis dominium, veritate carens, quod subtiliter vel aperte imponit id quod vult alios verum reputare. Post haec omnia latet radix infirma quae difficile cognoscitur: nempe quod « homo hodiernus saepe falso persuasus est se solum auctorem esse sui ipsius, vitae suae et societatis. Haec est praesumptio, quae oritur ex egoistica in se ipsum clausione ». [140] Quamobrem putat se realitatem construere posse et validum reputare id quod suis praetensionibus melius congruit. Sanctus Ioannes Paulus II de consecutionibus « crisis circa veritatem » meditatus est, eo usque progressus ut affirmaret: « semel amissa idea veritatis universalis circa Bonum quod ratione humana cognoscitur, conceptus conscientiae quoque inevitabiliter mutatur ». [141] Ita defectus exsurgit agnitionis veritatum universaliter validarum quae nos antecedunt et quas conscientia accipere debet. Quod Papam Franciscum induxit ad realiter interrogandum: « Quid est lex sine convictione, post longum cogitationis et sapientiae iter acquisita, omnem hominem sacrum et inviolabilem esse? », et ad concludendum: « ut societas futurum habeat, necesse est sensum reverentiae colat circa veritatem dignitatis humanae cui nos subicimus. Proinde, non vitabitur aliquem occidere solummodo ad effugiendam societatis reprehensionem et legis pondus, sed ex convictione. Haec est veritas inevitabilis quam ratione agnoscimus et conscientia accipimus. Societas nobilis et veneranda est etiam per suum sensum conquisitionis veritatis et adhaesionem ad veritates fundamentaliores ». [142]

134. La búsqueda de la verdad es un elemento esencial para la democracia, que es en sí misma un instrumento de participación en el bien común. Cuando la pregunta sobre lo que es verdadero pierde interés y se impone un pragmatismo que se conforma con lo que parece útil o eficaz, la vida democrática se debilita. Esta, en efecto, no se sustenta únicamente en normas y procedimientos, sino, ante todo, en una relación leal con los hechos y en una orientación real hacia el bien de las personas y del conjunto de la sociedad. El desinterés por la verdad conduce lenta pero inexorablemente hacia el totalitarismo, para el cual, como escribió la filósofa Hannah Arendt, los súbditos ideales no son tanto aquellos ideológicamente convencidos, sino «las personas para quienes ya no existe la distinción entre el hecho y la ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso (es decir, las normas del pensamiento)». [143]

134. Conquisitio veritatis elementum essentiale est democratiae, quae ipsa instrumentum est participationis ad bonum commune. Cum quaestio de eo quod verum sit interest amittit et pragmatismus diffunditur, eo contentus quod utile vel efficax videtur, vita democratica infirmatur. Haec enim non solum regulis et processibus alitur, sed praesertim fideli ad facta relatione et vera ordinatione ad bonum personarum et societatis. Indifferentia erga veritatem lente sed inexorabiliter ducit ad lapsum in totalitarismum, cui, ut philosopha Hannah Arendt scripsit, ideales subiecti non tantum sunt qui ideologice persuasi sunt, sed « homines pro quibus distinctio inter factum et fictionem (id est, realitas experientiae) et distinctio inter verum et falsum (id est, normae cogitationis) iam non existunt ». [143]

Comunicación e imaginario colectivo

Communicatio et imaginatio collectiva

135. En este horizonte es importante recordar que la comunicación «no es sólo transmisión de informaciones, sino creación de una cultura». [144] Los contenidos que circulan en los entornos digitales influyen en la forma en que las personas perciben el mundo e introducen en la conciencia colectiva imágenes y relatos que orientan los deseos e influyen en las decisiones cotidianas. «No es un mundo paralelo o puramente virtual», [145] porque lo que surge en internet pasa a formar parte de la vida de las personas, sobre todo de los más jóvenes.

135. Hac perspectiva, magni momenti est meminisse communicationem « non solum esse transmissionem informationum, sed etiam creationem culturae ». [144] Contenta quae in spatiis digitalibus circumferuntur modum quo homines mundum percipiunt influunt et in conscientiam collectivam imagines et narrationes inducunt quae desideria dirigunt et quotidianas electiones afficiunt. Hoc « non est mundus parallelus vel mere virtualis », [145] quoniam id quod in linea oritur iam pars integralis vitae personarum est, praesertim iuvenum.

136. Por eso, quienes controlan las plataformas digitales y los medios de comunicación tienen una notable capacidad para influir en el imaginario colectivo y presentar como deseable una determinada visión de la realidad. Es un poder que debe ser continuamente iluminado por la búsqueda de la verdad y el respeto de la dignidad humana, para que la cultura que se genera en la red no se convierta en instrumento de distracción excesiva, de homogeneización y de dominio, sino en un espacio en el que puedan madurar la libertad interior y el pensamiento crítico.

136. Quamobrem qui plateas digitales et media communicationis regunt insignem habent facultatem ad imaginationem collectivam influendam et ad quandam realitatis visionem tamquam desiderabilem proponendam. Haec potestas est quae constanter illuminari debet conquisitione veritatis et reverentia dignitatis humanae, ne cultura quae in interrete crescit fiat instrumentum nimiae distractionis, uniformitatis et dominationis, sed spatium ubi libertas interior et cogitatio critica florere possint.

Por una ecología de la comunicación

Pro oecologia communicationis

137. La primera tarea que nos corresponde es no demonizar ni idolatrar los medios, sino gestionarlos a partir de un punto fijo: la verdad es un bien común y no una propiedad de quienes tienen poder o visibilidad. Por lo tanto, es necesario promover una ecología de la comunicación: en el ámbito de las normas públicas, esto significa establecer reglas que hagan más transparentes los criterios con los que se seleccionan y amplifican los contenidos y que protejan los datos personales; en el ámbito social y cultural, en cambio, implica el fortalecimiento de los organismos intermedios, un periodismo serio y espacios de debate en los que primen la argumentación y la verificación por encima de la reacción inmediata; en el ámbito de la escuela y la familia, la creciente necesidad de una nueva conciencia educativa y la formación en el uso correcto y crítico de las herramientas digitales, la IA y las plataformas de compra e inversión; en el ámbito de la universidad, el gran reto de la integración de los conocimientos, formando tanto en la capacidad de conectar y fusionar saberes para interpretar la complejidad, como en las técnicas de verificación de los hechos.

137. Primum officium nobis incumbens est instrumenta neque diabolizare neque idolatrare, sed ea gubernare ex puncto anchorae proficiscentes: veritas est bonum commune, et non proprietas eorum qui potestatem vel visibilitatem detinent. Oportet ergo oecologiam communicationis promovere: in plano regularum publicarum, hoc significat normas statuere quae rationes secundum quas contenta seliguntur et amplificantur magis perspicuas reddant et quae data personalia tueantur; in plano sociali et culturali, contra, hoc implicat corporum intermediorum confirmationem, seriosum diurnalismum et loca disputationis ubi plus valent argumentatio et verificatio quam reactio immediata; ex parte scholae et familiae, incrementum necessitatis novae conscientiae educativae et formationem ad rectum et criticum usum instrumentorum digitalium, intellegentiae artificialis, platearum emptionis et investimenti; ex parte universitatis, magna provocatio integrationis scientiarum, formando simul ad facultatem nectendi et coniungendi cognitiones ad complexitatem capiendam, et ad technicas verificationis factorum.

138. Las comunidades cristianas también deben comprometerse con una comunicación transparente y con la búsqueda honesta de los hechos. Lamentablemente, no siempre ha sido así. Hemos sido testigos, con vergüenza, del arduo descubrimiento de verdades dolorosas incluso sobre miembros de la Iglesia y sobre realidades eclesiales. En particular, algunos periodistas comprometidos con la verdad han desempeñado un papel fundamental a la hora de sacar a la luz injusticias y abusos. A ellos quisiera reiterar las palabras del Papa Francisco al dirigirse a los vaticanistas: «Les agradezco también por lo que dan a conocer de lo que no funciona en la Iglesia, por lo que nos ayudan a no ocultar bajo la alfombra y por la voz que han dado a las víctimas de abusos». [146] Sin embargo, la vigilancia y la transparencia son, ante todo, una grave responsabilidad de la propia Iglesia y no debemos esperar a que otros nos obliguen a afrontar verdades incómodas sobre nosotros mismos.

138. Etiam communitates christianae se obligare debent ut perspicue communicent et facta fideliter conquirant. Pro dolor, hoc non semper accidit. Cum pudore assistimus dolorosae inventioni gravium veritatum etiam circa membra Ecclesiae et realitates ecclesiales spectantium. Praesertim quidam diurnarii veritatis amantes munus fundamentale gesserunt in patefaciendis iniustitiis et abusibus. His ipsis verba repetere vellem quae Papa Franciscus, vaticanistas alloquens, pronuntiavit: « Vobis quoque gratias ago propter ea quae narratis de iis quae in Ecclesia non recte se habent, propter ea quae nos adiuvatis ne sub tapete abscondamus, et propter vocem quam victimis dedistis ». [146] Attamen, vigilantia et perspicuitas in primis grave officium sunt ipsius Ecclesiae, neque exspectare debemus ut alii nos cogant ad veritates molestas de nobis ipsis affrontandas.

Una alianza educativa para la era digital

Foedus educativum pro aetate digitali

139. En una época en la que la verdad suele verse supeditada a intereses y estrategias comunicativas, el mundo de la educación adquiere una importancia decisiva. Sin embargo, las rápidas transformaciones tecnológicas ponen de manifiesto lo poco preparados que estamos en el ámbito educativo. La omnipresencia de los medios digitales genera una cultura de la inmediatez y la sobreestimulación, que alimenta el cansancio, el aburrimiento y la apatía ante el esfuerzo que supone buscar la verdad.

139. In aetate qua veritas saepe interessibus et strategiis communicationis subicitur, mundus educationis cruciale momentum induit. Sed celeres transformationes technologicae nostram defectum praeparationis in plano educativo manifestant. Omnipraesentia mediorum digitalium culturam immediatatis et hyperstimulationis generat, quae fatigationem, taedium et apathiam alit coram labore necessario ad veritatem conquirendam.

140. Los procesos educativos, en cambio, requieren tiempo para madurar, una confrontación con la realidad más allá de las apariencias y un camino paciente. La cuestión es fundamental, porque toda tecnología educa a quien la utiliza. Educar en el uso de la IA implica, por tanto, educar para decidir cuándo y para qué no utilizarla. La rapidez y la facilidad con las que se obtiene una respuesta o una síntesis hacen correr el riesgo de que se apague el deseo de plantear preguntas, que sólo da fruto con el tiempo. Como escribe Platón, las cosas más profundas e importantes sólo se aprenden tras mucho tiempo y mucho esfuerzo, comprometiéndose en la discusión con los demás para “frotar” los conceptos y las experiencias como si fueran pedernal, hasta que en nosotros salte la chispa de la comprensión. [147] Debemos aprender a prescindir de la IA y proteger a nuestros jóvenes de la promesa de la máquina perfecta, de esa sutil seducción que hace parecer inútil el pensamiento humano precisamente cuando más se necesita.

140. E contrario, processus educativi indigent temporibus crescentiae, confrontatione cum realitate ultra apparentias, et patienti itinere. Quaestio fundamentalis est, quia omnis technologia eos qui ea utuntur educat. Educare ad usum intellegentiae artificialis implicat ergo educare ad decernendum quando et cur ea non utamur. Velocitas et facilitas quibus responsum vel synthesis obtinetur extinguere periclitantur desiderium quaestiones ponendi, quod fructus suos non fert nisi cum tempore. Ut Plato scribit, res profundissimae et maximi momenti non discuntur nisi post multum tempus et laborem, in disputatione cum aliis assidue versando ut conceptus et experientias « fricemus » quasi essent silices, donec in nobis scintilla intellegentiae exsiliat. [147] Nos educare debemus ad ieiunium ab intellegentia artificiali et iuvenes nostros tueri a promissione machinae perfectae, ab illa subtili seductione quae cogitationem humanam inutilem facere videtur eo ipso momento quo maxime necessaria est.

141. En los últimos años, la literatura psicológica y psiquiátrica ha documentado con creciente insistencia cómo una exposición precoz y sin supervisión a los dispositivos digitales y a las redes sociales puede afectar negativamente al sueño, a la atención, a la regulación emocional y a las relaciones, especialmente en las edades más vulnerables, con consecuencias a veces dramáticas. A esto se suma la facilidad de acceso a escenas violentas o crueles que hieren la sensibilidad, a contenidos pornográficos e hipersexualizados, a mensajes que banalizan el cuerpo y la afectividad, y a propuestas que normalizan comportamientos de riesgo. En la red no son raros los fenómenos de captación, chantaje y explotación sexual de menores, que se vuelven más insidiosos por el uso de perfiles falsos, de algoritmos que amplifican contactos peligrosos y de herramientas de IA capaces de manipular imágenes y vídeos. Tener un teléfono móvil personal demasiado pronto y utilizarlo sin el control de los adultos puede acentuar la fragilidad y favorecer las adicciones en los jóvenes, exponiéndolos a dinámicas de aislamiento, acoso y ciberacoso, así como a la presión para compartir imágenes íntimas o datos sensibles.

141. His ultimis annis, litteratura psychologica et psychiatrica crescente insistentia ostendit quomodo praecox et indirecta expositio ad apparatus digitales et ad retia socialia possit effectus negativos habere in somno, in attentione, in regulatione affectuum et in vita relationali, praesertim apud iuvenes, cum consecutionibus interdum tragicis. His accedit facilitas accessus ad scaenas violentas vel crudeles, quae sensibilitatem vulnerant, ad contenta pornographica et hypersexualia, ad nuntios qui corpus et affectionem vilificant, atque ad propositiones quae periculosos mores normales reddunt. In Interrete, phaenomena seductionis minorum, extorsionis et exploitationis sexualis non rara sunt; insidiosiora redduntur usu falsorum profilorum, algorithmorum qui contactus periculosos amplificant et instrumentorum intellegentiae artificialis capacium imagines et taeniolas manipulandi. Nimis praecox dispositio telephonii portabilis personalis eiusque usus sine paterno control fragilitatem augere potest et dependentias apud iuvenes favere, exponendo eos dynamicis isolationis, vexationis et cybervexationis, atque pressionibus ad imagines intimas vel data sensibilia communicanda.

142. A los padres de familia les resulta difícil resistir por sí solos al condicionamiento de modelos de negocio que monetizan la atención y el tiempo. Por eso es indispensable una alianza entre la política, las instituciones educativas y las familias, capaz de sostener de manera concreta a los adultos en su tarea. Es necesario oponerse, con decisiones públicas de largo alcance, a los intereses inmediatos de las plataformas —concentradas en pocas manos— cuando estos entran en conflicto con el bien de los menores. En esta perspectiva, son oportunas intervenciones legislativas que establezcan límites de edad, responsabilicen a los proveedores de servicios ―sin descargar, sobre las familias, el peso de la limitación― y prevean protecciones específicas contra toda forma de explotación y violencia sexual en internet, de modo que la infancia y la adolescencia se custodien verdaderamente como bienes preciosos confiados a nuestro cuidado. [148] Al mismo tiempo, es necesario educar a los niños, adolescentes y jóvenes para que aprendan a reconocer las manipulaciones, a defender su propia dignidad y a respetar la de los demás, también en los entornos digitales. [149]

142. Parentibus difficile est solis resistere conditionamento modellorum oeconomicorum quae attentionem et tempus in pecuniam vertunt. Quapropter foedus inter publicos magistratus, instituta educativa et familias necessarium est, ut concretum auxilium adultis in suo officio praebeatur. Oportet, per publicas electiones longi temporis, immediatis interessibus platearum opponi — paucis manibus concentratarum — cum bono minorum adversantur. Hac perspectiva, conveniet legislativas mensuras suscipere quae limites aetatis statuant, fornitores servitiorum responsabiles reddant — onere harum restrictionum non in familias imposito — et specificas tutelas provideant contra omnem formam exploitationis et violentiae sexualis in linea, ut vere infantia et adolescentia tueantur tamquam bona pretiosa curis nostris commendata. [148] Simul, oportet pueros, adolescentes et iuvenes educare ut manipulationes agnoscere discant, ut suam dignitatem tueantur et aliorum reverentur, etiam in ambientibus digitalibus. [149]

Rol central de la escuela

Munus centrale scholae

143. La escuela es el lugar donde las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse el sentido de la vida y la dignidad de cada persona. Por eso, muchos padres de familia, que desean que sus hijos crezcan siendo capaces de relacionarse, de pensar con espíritu crítico y de tener valores sólidos, depositan en ella grandes esperanzas, como una valiosa aliada en la educación de sus hijos. En efecto, los padres tienen el derecho primario e inalienable de elegir el tipo de educación y de formación que se imparte a sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas. El mundo educativo se encuentra hoy frente a algunos retos impostergables.

143. Schola est locus ubi novae generationes discere possunt veritatem conquirere et amare, de sensu vitae et de dignitate uniuscuiusque personae interrogare. Quapropter multi parentes, qui filios suos cupiunt crescere capacitates relationales, spiritum criticum et solidos valores evolventes, magnas spes in ea ponunt, eam pretiosam sociam in educatione filiorum suorum reputantes. Parentes enim primarium et inalienabile ius habent eligendi genus instructionis et formationis suis filiis dandum, secundum suas morales, culturales et religiosas convictiones. Mundus scholasticus, hodie, provocationibus confrontatur quae differri non possunt.

144. El primer reto es de carácter sociopolítico. Tanto dentro de cada país como entre las distintas regiones del mundo, persisten fuertes desigualdades en el acceso a la educación básica y a los estudios superiores. En no pocos países, el Estado todavía no ha invertido los recursos necesarios para garantizar una educación de calidad para todos, ya sea apoyando adecuadamente el sistema escolar público o sosteniendo a las instituciones privadas que ofrecen este servicio fundamental. Cuando una parte importante de la educación, en varios niveles, se encomienda a instituciones privadas, puede ocurrir que, a falta de un apoyo público adecuado, el acceso a la escuela dependa demasiado de las posibilidades económicas de las familias. Frente a este riesgo, sin embargo, se debe reconocer y sostener la contribución de muchas obras educativas católicas que, aunque sean instituciones privadas, garantizan una acogida inclusiva a niños y jóvenes de todas las procedencias, incluso cuando las condiciones económicas de las familias no lo permitirían.

144. Prima provocatio sociopolitici ordinis est. Tam intra varias nationes quam inter varias regiones mundi, fortes inaequalitates persistunt in accessu ad educationem fundamentalem et superiorem. In multis nationibus, Civitas necessarias opes nondum investivit ut omnibus qualitativam educationem garantiret, tam adaequate sustinendo systema scholasticum publicum quam sustinendo instituta privata quae hoc fundamentale servitium offerunt. Cum magna pars docentiae, in diversis gradibus, institutis privatis committitur, accidere potest ut accessus ad scholam nimis pendeat ex mediis pecuniariis familiarum, cum publicum auxilium adaequatum desit. Coram hoc periculo, tamen, agnoscenda et sustinenda est contributio multorum operum educativorum catholicorum quae, etsi instituta privata sunt, inclusivam receptionem pueris et iuvenibus omnium originum garantiunt, etiam cum oeconomica condicio familiarum hoc non permittit.

145. El segundo gran reto es de carácter pedagógico. Muchos sistemas educativos tienen dificultades para actualizarse al ritmo de los cambios y para apoyar un crecimiento integral de los alumnos. El desarrollo de las tecnologías de la información y de la IA hace que los planes de estudios concebidos para otra época queden rápidamente obsoletos, mientras que la organización de la escuela, los espacios, los métodos de evaluación y la propia figura del docente deben replantearse con vistas a una educación verdaderamente integral, abierta a todas las dimensiones de la persona. Es necesario favorecer la formación continua de los docentes a lo largo de toda su vida profesional, para que sepan dialogar de manera positiva con las nuevas tecnologías, ayudando a los alumnos a hacer un uso responsable, crítico y creativo de ellas, y a no sufrir pasivamente su influencia.

145. Secunda magna provocatio paedagogica est. Multa systemata educativa laborant ut ad mutationum velocitatem se aptent et ad globalem alumnorum maturationem sustinendam. Progressio technologiarum informationis et intellegentiae artificialis curricula studiorum pro alia aetate concepta celeriter inadequata reddit, dum scholae ordinatio, spatia, methodi aestimationis, et ipsa figura magistri repensandae sunt in perspectiva educationis vere globalis, omnibus dimensionibus personae apertae. Necessarium est continuam magistrorum formationem per totam eorum vitam professionalem sustinere, ut sciant positive cum novis technologiis colloqui, alumnos adiuvantes ut responsabili, critico et creativo modo iis utantur, et ne passive earum influxum patiantur.

146. El tercer gran desafío es de carácter intelectual y sapiencial. Si no estamos atentos, puede surgir un sistema educativo carente de amor por la verdad, en el que el flujo incesante de información sustituya al ejercicio de la investigación, la reflexión y el discernimiento. Se multiplican los conocimientos fragmentarios, pero se hace más difícil captar la realidad en su conjunto, plantear preguntas sobre el sentido de las cosas y desarrollar un auténtico pensamiento crítico y creativo. Muchos educadores perciben ya los signos de una posible deshumanización, en la que las personas “saben muchas cosas” pero tienen dificultades para dar un sentido a su vida ―también debido a la incapacidad de conectar la información y los conocimientos― y para no perder de vista el horizonte de sentido. Es necesario promover una verdadera higiene de la atención: ritmos que incluyan silencio, estudio reflexivo, lectura, análisis ponderado; sin estos elementos, la libertad interior puede verse comprometida.

146. Tertia magna provocatio intellectualis est et cum sapientia coniuncta. Si non attendemus, periclitatur systema educativum sine amore veritatis exsurgere, in quo continuus informationum fluxus locum substituit conquisitionis, meditationis et discretionis. Cognitiones fragmentariae multiplicantur, sed difficilius fit realitatem in sua totalitate comprehendere, quaestiones de rerum sensu ponere et veram cogitationem criticam et creativam evolvere. Multi educatores iam signa percipiunt possibilis deshumanizationis, ubi homines multa sciunt sed laborant ut sensum vitae suae dent, praesertim ob incapacitatem informationes et cognitiones nectendi, neque earum sensum amittere. Oportet veram hygienen attentionis promovere: rhythmos qui silentium, profundum studium, lectionem, mensuratam confrontationem provideant; sine his elementis, libertas interior periclitatur compromitti.

147. La Doctrina social de la Iglesia invita a las familias, las escuelas, las comunidades cristianas y las instituciones públicas a una alianza educativa renovada. Esta se hace realidad cuando los principios fundamentales se traducen en objetivos educativos: educar en la sobriedad y en el sentido de los límites; educar en el reconocimiento del derecho del otro y de quienes vendrán después de nosotros a disfrutar de los bienes que nos han sido dados, o que el ingenio humano pone a nuestra disposición; educar en la libertad y en la responsabilidad; educar en el sentido de la trascendencia y del bien común. La escuela no está llamada a perseguir la velocidad del mundo digital, sino a ofrecer aquello que lo digital por sí solo no puede dar: tiempo compartido para aprender y relaciones fiables.

147. Doctrina socialis Ecclesiae familias, scholas, communitates christianas et instituta publica invitat ad renovatum foedus educativum. Hoc concrete fit cum principia fundamentalia in obiectiva educativa traducuntur: educare ad sobrietatem et ad sensum limitis; educare ad agnitionem iuris alterius et eorum qui post nos venient, ut bonis quae nobis data sunt vel quae humana ingeniositas reddit disponibilia fruantur; educare ad libertatem et responsabilitatem; educare ad sensum transcendentiae et boni communis. Schola non vocatur ad sequendam velocitatem mundi digitalis, sed ad praebendum id quod sola res digitalis dare non potest: tempus commune ad discendum et relationes fiduciae.

La dignidad del trabajo en la transición digital

Dignitas laboris in transitione digitali

El valor del trabajo

Valor laboris

148. Desde el nacimiento de la Doctrina social, con la Rerum novarum , la Iglesia ha llamado la atención sobre la protección de los trabajadores y la necesidad de combatir toda forma de explotación. Pero, sobre todo, el Magisterio ha reconocido en el trabajo «la clave esencial» [150] para comprender la cuestión social en su totalidad, ya que a través de él la persona desarrolla muchas dimensiones de su propia existencia. Desde esta perspectiva se comprende también la gran intuición de san Benito de Nursia, quien unió la oración y el trabajo, señalando la actividad cotidiana como parte de la respuesta de la persona a la llamada de Dios. Creados a imagen del Creador, mediante nuestras obras prolongamos de algún modo la suya: contribuimos al progreso de la sociedad y a la construcción del bien común, ponemos en práctica las capacidades recibidas, mejoramos y embellecemos el mundo, sostenemos a nuestras familias, entablamos relaciones de cooperación y aprendemos a construir juntos, en la escucha y el diálogo, algo que nadie podría realizar por sí solo.

148. A nativitate Doctrinae socialis, cum Rerum novarum, Ecclesia attentionem advocavit super tutelam operariorum et super necessitatem omnem formam exploitationis impugnandi. Sed, praesertim, Magisterium in labore agnovit « clavem essentialem » [150] ad totam quaestionem socialem intellegendam, quia per eum persona multas dimensiones suae existentiae evolvit. Hac perspectiva intellegitur etiam magna intuitio sancti Benedicti Nursini, qui orationem et laborem coniunxit, cotidianam actionem tamquam partem responsionis personae ad vocationem Dei indicans. Ad imaginem Creatoris creati, per opera nostra Eius opera prolongamus, ad progressum societatis et ad aedificationem boni communis contribuimus, capacitates acceptas in fructum vertimus, mundum melioramus et ornamus, familias nostras sustentamus, in cooperationis relationes intramus et discimus simul construere, in auscultatione et dialogo, aliquid quod nemo solus efficere posset.

149. Por estas razones, el trabajo no es un simple instrumento, sino que expresa y acrecienta la dignidad de nuestra vida. Es una necesidad inherente a la condición humana, un camino habitual hacia la madurez, el desarrollo y la realización personal. En esta óptica, las ayudas económicas a los pobres siguen siendo a veces necesarias en situaciones de emergencia, pero no pueden convertirse en la única respuesta, ya que el objetivo es ofrecer a cada persona las condiciones para vivir dignamente a través de su propio trabajo. [151]

149. Quapropter labor non est simplex instrumentum, sed dignitatem vitae nostrae exprimit et confirmat. Postulatio est in condicione humana inscripta, ordinaria via ad maturitatem, evolutionem et personalem perfectionem. Hac mente, oeconomica auxilia pauperibus interdum necessaria manent in situationibus emergentibus, sed sola responsio fieri non possunt, quia finis est ut unicuique permittatur digne vivere gratia sui laboris. [151]

150. Hoy en día, la combinación de la automatización, la robótica y la IA está transformando rápidamente la estructura misma del trabajo. Se dice que esto traerá grandes mejoras para todos. En realidad, los “nuevos modos” de trabajar no son necesariamente mejores, porque «mientras la IA promete impulsar la productividad haciéndose cargo de tareas ordinarias, a menudo los trabajadores se ven obligados a adaptarse a la velocidad y a las exigencias de las máquinas, en lugar de que estas últimas estén diseñadas para ayudar a quienes trabajan. Así, contrariamente a los beneficios anunciados sobre la IA, los enfoques actuales de la tecnología pueden paradójicamente desespecializar a los trabajadores, someterlos a una vigilancia automatizada y relegarlos a tareas rígidas y repetitivas. La necesidad de seguir el ritmo de la tecnología puede erosionar el sentido de la propia capacidad de obrar de los trabajadores y ahogar las capacidades innovadoras que están llamados a aportar en su trabajo». [152] Precisamente para evitar esta deriva, es necesario diseñar sistemas centrados en la persona y no sólo en el rendimiento.

150. Hodie, contextus inter automationem, robotica et intellegentiam artificialem ipsam structuram laboris celeriter transformat. Secundum quosdam, hoc magnas omnibus afferet meliorationes. Re vera, « novi modi » laborandi non necessarie meliores sunt: « dum intellegentia artificialis pollicetur productivitatem stimulare suscipiendo munera ordinaria, operarii saepe cogantur ad velocitatem et exigentias machinarum se aptare, loco ut hae ad eos qui laborant adiuvandos concipiantur. Sic, contra annuntiata commoda intellegentiae artificialis, praesentes ad technologiam accessus paradoxe possunt operarios discaliferare, eos automatae vigilantiae subicere, et ad rigida et repetitiva munera relegare. Necessitas rhythmum technologiae sequendi sensum autonomiae operariorum erodere potest et innovativas competentias suffocare quas in suo opere afferre vocantur ». [152] Praecise ut hic lapsus vitetur, oportet systemata concipere centrata in persona et non solum in efficacia.

El problema del desempleo

Quaestio cessationis a labore

151. San Juan Pablo II recordó que el desempleo es un mal grave y que, sobre todo cuando adquiere proporciones masivas, puede convertirse en una verdadera calamidad social, lo que pone especialmente de relieve la responsabilidad del Estado. [153] Hoy en día, en la “cuarta revolución industrial”, esta preocupación se agudiza, ya que la innovación suele acogerse únicamente con el fin de reducir costes y aumentar los beneficios. [154] En algunos contextos, es realista temer una reducción significativa y rápida de los puestos de trabajo disponibles, con un efecto en cadena que afecta profundamente a las familias, a los jóvenes y a las economías locales. En muchos sectores, esto ya se traduce en nuevas formas de precariedad y desigualdad, con remuneraciones muy elevadas para una minoría altamente especializada y salarios cada vez más bajos para una gran parte de la población activa.

151. Sanctus Ioannes Paulus II memoravit cessationem a labore esse grave malum quod, praesertim cum proportiones massivas assumit, vera calamitas socialis fieri potest, quae responsabilitatem Civitatis singulariter interpellat. [153] Hodie, in quarta revolutione industriali, haec sollicitudo augetur quia innovatio saepe non accipitur nisi secundum reductionem expensarum et augmentum lucrorum. [154] In quibusdam contextibus, realiter timendum est ne magna et celeris contractio operum disponibilium accidat, cum effectu sequenti qui familias, iuvenes et oeconomias locales profunde tangit. In multis sectoribus, hoc iam in novas formas praecarietatis et inaequalitatis traducitur, cum altissimis stipendiis pro minoritate valde specializata et cum salariis magis ac magis humilibus pro magna parte populationis activae.

152. Sin duda, es deseable que la tecnología libere al hombre de trabajos especialmente pesados, repetitivos o peligrosos y que ofrezca un apoyo inteligente a la actividad humana, pero la norma general debe seguir siendo la protección de los puestos de trabajo y del papel insustituible de la persona. El objetivo de obtener mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo, porque la persona humana es un fin y no un medio, y el orden económico debe permanecer subordinado a su dignidad y al bien común.

152. Optandum certe est ut technologia hominem ab quibusdam laboribus particulariter onerosis, repetitivis vel periculosis sublevet et ut intelligens adiumentum humanae actioni praebeat, sed regula generalis manere debet tutela operum et insubstituibilis muneris personae. Conquisitio maioris lucri non potest iustificare electiones quae systematice opus immolant, quia persona humana est finis et non medium, et ordo oeconomicus subiectus manere debet eius dignitati et bono communi.

153. Simultáneamente, debemos reconocer que toda transición real se produce a través de una discontinuidad: es desigual, fragmentaria y, a veces, conflictiva. Por lo tanto, no existe un modelo de cambio único, ni una solución global; hay territorios e historias que exigen respuestas diferentes. Dada la desigualdad que caracteriza a nuestro mundo, la difusión de la IA y de los sistemas computacionales produce efectos distintos en cada lugar. Las sociedades ricas se automatizan rápidamente y de forma caótica, reduciendo la necesidad de mano de obra y generando zonas de desempleo y fricciones institucionales. En cambio, vastas regiones del mundo permanecen atrapadas en economías híbridas, donde el trabajo humano mal remunerado y las tecnologías parciales conviven sin llegar a transformarse realmente. Estos territorios se convierten en reservas de mano de obra precaria y focos de inestabilidad y migraciones forzadas. Las soluciones, por tanto, deben encontrarse a nivel nacional y local, involucrando a las comunidades intermedias. Se necesitan herramientas capaces de adaptarse: modelos articulados, experimentos locales, redistribuciones progresivas, nuevos derechos de acceso a los bienes esenciales. Sin perseguir una armonía abstracta, se trata de construir formas concretas de convivencia humana en la transformación.

153. Pariter agnoscere debemus omnem realem transitionem per saltus fieri: inaequalis, fragmentaria, interdum conflictualis. Non datur ergo unicum modellum mutationis neque globalis solutio: dantur territoria et historiae quae diversas responsiones exigunt. Considerantes inaequalitates quae mundum nostrum signant, diffusio intellegentiae artificialis et systematum informaticorum diversos effectus secundum loca producit. Societates divites celeriter et chaotice se automatizant, necessitatem manuum operarum reducendo, quod cessationis zonas et frictiones institutionales generat. Vastae regiones mundi, contra, captivae manent oeconomiarum hybridarum ubi humanus labor sub aequo solutus et technologiae partiales coexistent sine umquam vera transformatione. Haec territoria fiunt promptuaria manuum operarum praecariarum et focularia instabilitatis et migrationum coactarum. Solutiones igitur inveniendae sunt in gradibus nationali et locali, communitates intermedias implicando. Oportet instrumenta capacia se aptandi: modella articulata, experimenta locales, redistributiones progressivae, nova iura accessus ad bona essentialia. Sine quaerendo harmoniam abstractam, agitur de aedificandis concretis formis coexistentiae humanae in hac transformatione.

154. El trabajo sigue siendo una dimensión fundamental de la experiencia humana; no es sólo un medio de subsistencia, sino también un espacio de expresión, de relaciones y de contribución a la comunidad. Por eso, los problemas vinculados con el trabajo no se limitan únicamente a los ingresos necesarios para la supervivencia de las familias. Una sociedad que garantizara trabajo sólo a una pequeña parte de la población expondría a muchos a una situación de inactividad forzada, de ausencia de responsabilidades, de falta de compromiso y de estímulos cotidianos, con consecuencias de empobrecimiento humano y cultural en contraste con el elevado nivel de desarrollo técnico. Nos encontraríamos ante una paradoja de progreso material y regresión antropológica, en la que desaparecerían las condiciones para una paz social justa y estable. Por eso, la Doctrina social de la Iglesia insiste en que el acceso al trabajo para todos debe seguir siendo un objetivo prioritario de las políticas públicas y de los procesos económicos, criterio de juicio para evaluar la calidad humana de un modelo de desarrollo. [155] Por otra parte, en aquellas partes del mundo en las que el empleo tiende a reducirse o a transformarse radicalmente, como consecuencia de procesos tecnológicos y organizativos que escapan al control democrático, es necesario replantearse el propio concepto de trabajo y su relación con la ciudadanía, para que la falta de empleo no menoscabe la participación social.

154. Labor manet fundamentalis dimensio experientiae humanae: non solum medium subsistentiae, sed etiam locus expressionis, relationum et contributionis ad communitatem. Quapropter quaestiones cum labore coniunctae non solum reditum ad familiarum supervivendum necessarium spectant. Societas quae laborem nonnisi parvae populationis parti garantiret, multos homines situationi inactionis coactae, defectui responsabilitatum, defectui actionis et cotidianorum stimulorum exponeret, cum consequenti depauperatione humana et culturali in contradictione cum elato gradu evolutionis technicae. Tunc paradoxo confrontaremur progressionis materialis et regressionis anthropologicae, in quo condiciones pacis socialis iustae et stabilis defecturae essent. Quapropter Doctrina socialis Ecclesiae insistit accessum ad laborem pro omnibus manere debere primarium obiectivum politicarum publicarum et processuum oeconomicorum, criterium aestimationis qualitatis humanae cuiusdam modelli evolutionis. [155] Insuper, in regionibus mundi ubi labor diminui vel se radicaliter transformare tendit ob processus technologicos et ordinationales qui regimen democraticum effugiunt, necessarium est ipsum laborem et eius relationem cum civitate repensare, ne absentia operis participationem socialem compromittat.

155. A la luz de esta convicción, podemos también reinterpretar la historia de la Doctrina social de la Iglesia tras la Rerum novarum . Las iniciativas surgidas en ese contexto —asociaciones, sindicatos, cooperativas, obras de asistencia social— han contribuido de manera decisiva a mejorar la legislación laboral, a proteger a los más vulnerables y a promover condiciones más humanas. [156] Hoy en día, sin embargo, tales instrumentos ya no bastan por sí solos ante las transformaciones provocadas por la IA, la nueva organización de los mercados y la competitividad que rara vez se preocupa por la sostenibilidad social. Es necesario un nuevo esfuerzo conjunto por parte de los responsables políticos, las organizaciones de trabajadores, el mundo empresarial y la comunidad científica para elaborar con celeridad normas y medidas de protección adecuadas y consensuadas, también a nivel internacional. [157] Las organizaciones sindicales, a las que la Iglesia siempre ha apoyado, están llamadas a abrirse a las nuevas formas de trabajo y a los nuevos trabajadores, para representarlos y defenderlos en un contexto en el que, sin decisiones valientes, surgen más pobreza y más desigualdades, con una multitud de excluidos rodeados de máquinas y sistemas automatizados que han ocupado su lugar.

155. Sub luce huius convictionis possumus etiam historiam Doctrinae socialis Ecclesiae post Rerum novarum relegere. Incepta in hac via nata — consociationes, syndicatus, cooperativae, opera caritativa — decisive contribuerunt ad meliorandam legislationem laboris, ad tuendos fragiliores et ad promovendas humaniores condiciones. [156] Hodie tamen haec instrumenta non amplius sola sufficiunt coram transformationibus quas intellegentia artificialis, nova ordinatio mercatuum et competitivitas inducunt, quae raro de sustentabilitate sociali sollicita est. Novus consociatus nisus politicorum responsabilium, organizationum operariorum, mundi inceptorum et communitatis scientificae necessarius est ad celeriter elaborandas regulas et tutelas adaequatas et communes, etiam in plano internationali. [157] Organizationes syndicales, quas Ecclesia semper sustentavit, vocantur ad sese aperiendas novis formis laboris et novis operariis, ut eos repraesentent et defendant in contextu in quo, sine fortibus electionibus, plures paupertates et inaequalitates profilantur, cum multitudine exclusorum a machinis et systematibus automatis quae eorum locum occupaverunt circumdatorum.

156. En esta transición, no basta con reaccionar cuando desaparecen los puestos de trabajo, sino que es necesario gestionar la transformación de forma proactiva. Una forma viable consiste, en primer lugar, en establecer criterios sociales para la innovación: toda introducción de automatización y de IA debería ir acompañada de medidas verificables de protección del empleo, de recualificación y de participación de los trabajadores, para que la tecnología se oriente a liberar tiempo y capacidades humanas, no a generar exclusión. En segundo lugar, es necesario que políticas activas hagan accesibles a todos la formación continua y las transiciones profesionales, sin descargar sobre los individuos todo el coste de la adaptación a las transformaciones. Por último, se necesita una responsabilidad empresarial que incluya la calidad y la dignidad del trabajo entre los indicadores de éxito. Cuando se dan estas condiciones, la innovación puede convertirse en aliada de un trabajo más seguro, más creativo y más digno; cuando faltan, tiende a transformarse en una aceleración de la injusticia.

156. In hac transitione, non sufficit reagere cum opera evanescunt, sed transformationem anticipare oportet. Via percurribilis consistit primum in stabiliendis criteriis socialibus pro innovatione: omnis institutio automationis et intellegentiae artificialis sociari deberet mensuris verificabilibus in materia tutelae operis, professionalis reconversionis et participationis operariorum, ut technologia ad liberandum tempus et capacitates humanas tendat, et non ad exclusionem generandam. Secundo, necessarium est ut activae politicae continuam formationem et professionales transitiones omnibus accessibiles reddant, sine imponendo singulis totum onus adaptationis ad transformationes. Denique, necessaria est responsabilitas inceptorum quae qualitatem et dignitatem laboris inter indicatores successus includat. Cum hae condiciones adimplentur, innovatio fieri potest socia laboris securioris, creativioris et dignioris; cum desunt, ipsa tendit ad accelerationem iniustitiae transformandam.

Una economía que valore la dignidad

Oeconomia quae dignitatem aestimat

157. El mercado laboral es uno de los ámbitos en los que los riesgos de las nuevas tecnologías se manifiestan con mayor claridad. Por eso es necesario recordar que la libertad económica no es absoluta y debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona. La iniciativa empresarial puede ser una verdadera vocación, capaz de generar riqueza y mejorar la vida de todos, siempre que reconozca la creación de empleo digno y de valor como parte esencial de su servicio a la sociedad, y no como una variable dependiente únicamente del beneficio. [158]

157. Mercatus laboris una est regionum ubi pericula cum novis technologiis coniuncta clarissime apparent. Quapropter memorare oportet libertatem oeconomicam absolutam non esse. Semper mensuranda est ad regulam boni communis et dignitatis uniuscuiusque personae. Inceptum imprenditorialis vera vocatio esse potest, capax divitias generandi et vitam omnium meliorandi, dum tamen creatio operum dignorum et valoris habetur tamquam pars essentialis sui servitii societati, et non tamquam variabilis sola a lucro pendens. [158]

158. Con espíritu profético, el Papa Francisco advirtió acerca de una libertad económica proclamada sólo de palabra, mientras que las condiciones reales impiden que muchos se beneficien realmente de ella. [159] Los modelos económicos que resaltan la eficiencia y el éxito individual tienden a considerar inútil o poco rentable invertir en las personas que parten de situaciones de desventaja o que siguen trayectorias de crecimiento más lentas, como si su destino dependiera exclusivamente de su capacidad para seguir el ritmo de los ganadores. En realidad, una sociedad justa requiere un Estado presente e instituciones civiles capaces de superar la mera lógica de la eficiencia, orientando explícitamente los recursos, la creatividad y las normas a favor de los más vulnerables. [160] En lugar de esperar los beneficios de un crecimiento que “al final” llegará también a los pobres, se necesitan decisiones que hagan que el crecimiento sea inclusivo desde el principio. Las experiencias de las últimas décadas demuestran que, en las crisis económicas y financieras, son siempre los pobres quienes pagan el precio más alto, mientras que las teorías que prometen un bienestar general automático suelen resultar ilusorias.

158. Prophetico spiritu, Papa Franciscus monuit contra libertatem oeconomicam quae verbis tantum proclamatur, dum reales condiciones impediunt ne multi homines effective ab ea fruantur. [159] Modella oeconomica quae efficaciam et individualem successum exaltant tendunt ad inutile vel parum lucrosum reputandum investimentum in personas ex desfavorabilibus situationibus profectas vel quarum iter crescentiae lentius est, quasi earum sors solummodo pendeat ex earum capacitate rhythmum victorum sequendi. Re vera, iusta societas Civitatem praesentem et instituta civilia exigit capacia logicam solius efficaciae superandi, explicite opes, creativitatem et normas in favorem fragilis ipsi orientantes. [160] Loco exspectandi commoda crescentiae quae fortasse etiam pauperibus prodest, opus est electionibus quae crescentiam inclusivam reddant a principio. Experientiae ultimorum decenniorum ostendunt, in crisibus oeconomicis et financiariis, semper pauperes pretium altissimum solvere, dum theoriae quae automaticam generalem prosperitatem pollicentur saepe illusoriae apparent.

159. Se observa la necesidad de superar los actuales parámetros de medición del grado de desarrollo —anclados desde hace más de ochenta años en el concepto de Producto Interno Bruto— que hacen que se pasen por alto, de forma casi sistemática, aspectos esenciales para el bienestar general de las personas y del medioambiente. Al mismo tiempo, dichos parámetros valoran actividades que tienen un impacto, a corto o largo plazo, en la vida de nuestro planeta. El desarrollo de parámetros y métricas complementarios al PIB es decisivo para mejorar los datos de base utilizados para realizar análisis, tomar decisiones políticas y de política económica, así como para seleccionar las prioridades regionales, nacionales e internacionales. La introducción de nuevos parámetros permitirá evaluar, con una visión amplia y adecuada a los tiempos, los efectos de las deliberaciones legislativas y normativas sobre la dignidad del trabajo, la prosperidad compartida, la reducción de las desigualdades y la protección del medioambiente. Repercutirá en el propio concepto de desarrollo, en los procesos formativos, en la mentalidad y en la opinión pública, y también en la paz, que sólo es verdadera si se basa en la justicia.

159. A pluribus quam octoginta annis, observatur necessitas superandi praesentes parametros mensurae gradus evolutionis arcte cum conceptu Producti Interni Bruti (PIB) coniunctos. Fere systematice, PIB neglegit aspectus essentiales globalis prosperitatis personarum et ambitus. Pariter, PIB aestimat actiones quae effectum habent, brevi vel longo tempore, in vitam nostri planetae. Praeparatio parametrorum et indicatorum complementorum ipsi PIB decisiva est ad meliorandam fundamentalium datorum copiam adhibitam ad analyses faciendas, ad politicas et oeconomicas decisiones sumendas, et ad regionales, nationales et internationales prioritates definiendas. Introductio novorum parametrorum permittet aestimare, cum lata et nostrae aetati apta visione, effectus decisionum legislativarum et regulativarum in dignitatem laboris, communicatam prosperitatem, reductionem inaequalitatum et tutelam ambitus. Habebit etiam incidentiam in ipsum conceptum evolutionis, in formationis processus, in mentes et publicam opinionem, atque etiam in pacem quae vera non est nisi in iustitia fundetur.

160. Las finanzas han adquirido una importancia creciente en los últimos años y han experimentado una innovación significativa, incluso después de la introducción de las criptomonedas. Las reflexiones y directrices contenidas en el Magisterio de mis Predecesores, particularmente en sus Encíclicas, han puesto de relieve el funcionamiento de la intermediación financiera «cuyo funcionamiento, habiéndose desvinculado de fundamentos antropológicos y morales apropiados, no sólo ha producido abusos e injusticias evidentes, sino que se ha demostrado también capaz de crear crisis sistémicas en todo el mundo». [161] Y es igualmente cierto que la renta del capital corre el riesgo de sustituir a los ingresos del trabajo, que a menudo quedan relegados a un segundo plano respecto a los principales intereses del sistema económico. Sin embargo, el ahorro que se transforma en crédito para la economía real, y por ende para crear empleo tanto por cuenta ajena como por cuenta propia, sigue siendo fundamental para el desarrollo y para las inversiones que deben acompañar a las transiciones en curso. La función social del crédito sigue siendo insustituible. La financiación por la financiación misma es algo muy distinto de la financiación para el desarrollo y para la creación y evolución del trabajo.

160. Res financiaria crescens momentum his ultimis annis acquisivit et fortem novationem etiam post introductionem cryptomonetarum experta est. Meditationes et indicationes in Magisterio Praedecessorum meorum continentes, praesertim in Encyclicis, in lucem extulerunt functionem intermediationis financiariae « cum a iustis fundamentis anthropologicis et moralibus deiungitur, non solum producere abusus et iniustitias evidentes, sed capacem se ostendere creandi systemicas crises portionis mundialis ». [161] Pariter verum est lucrositatem capitalis periclitari reditum laboris substituere, saepe ad marginem principalium interessium systematis oeconomici relegatum. Tamen, parsimonia quae in creditum pro oeconomia reali fit, et pro creandis operibus stipendiariis vel autonomis, centralis manet pro evolutione et pro investimentis quae transitiones in cursu comitari debent. Munus sociale crediti insubstituibile manet. Res financiaria pro re financiaria valde differt a re financiaria pro evolutione et pro creatione et evolutione laboris.

161. Esta perspectiva debe considerarse dentro de una visión más amplia de las dinámicas globales. La riqueza mundial ha crecido en términos absolutos, pero su concentración en pocas manos ha aumentado y los desequilibrios se han acentuado, tanto entre países como dentro de un mismo país: «pocos tienen demasiado y demasiados tienen poco, esta es la lógica de hoy». [162] Los avances científicos y tecnológicos, incluso en el ámbito médico, no son fácilmente accesibles para la gran mayoría de la población, como se vio de forma dramática durante la reciente pandemia. Mientras que en algunas regiones se invierte en intervenciones superfluas o en sueños de superación personal que pocas personas pueden permitirse, en otras partes del mundo aún faltan equipos esenciales para salvar millones de vidas humanas. Pensar que las nuevas tecnologías beneficiarán automáticamente a todos significa ignorar una evidencia: si no se gestionan las transformaciones fijando como objetivo prioritario, desde la fase de planificación, la prevención de nuevas y mayores desigualdades, el progreso tecnológico genera automáticamente desigualdades estructurales. Hoy la justicia pasa también por el acceso a los beneficios de la innovación: cuidados, conocimiento, herramientas y oportunidades.

161. Haec perspectiva inscribenda est in latiore visione dynamicarum mundialium. Divitiae mundiales in absolutis terminis creverunt, sed earum concentratio in paucis manibus auxit et squilibria profundiora facta sunt, tam inter nationes quam intra eandem nationem: « Quidam nimis habent et nimis multi nimis parum habent, haec est logica hodierna ». [162] Progressus scientifici et technologici, etiam in regione medica, non sunt facile accessibiles magnae populationis parti, ut tragice visum est durante recenti pandemia Covid-19. Dum in quibusdam regionibus investitur in supervacaneis interventionibus vel in somniis individualis melioramenti quae pauci sibi permittere possunt, in aliis mundi partibus adhuc desunt instrumenta essentialia ad servandas miliones vitae humanae. Putare novas technologias automatice omnibus profuturas significat ignorare evidens: si transformationes non administrantur, sibi ut primarium obiectivum statuendo, ab ipsa conceptionis phasi, praeventionem novarum additarum disparitatum, technologicus progressus automatice inaequalitates structurales generabit. Iustitia hodie etiam per accessum ad commoda innovationis transit: curationes, cognitiones, instrumenta, occasiones.

162. No cabe duda de que se necesitan leyes justas e instrumentos de redistribución que corrijan los desequilibrios, incluso mediante sistemas fiscales que alivien la carga sobre los más débiles y exijan más a quienes disponen de mayores recursos. Pero no hay que considerar la búsqueda de la justicia social como un tema separado y posterior a la producción de riqueza, como si la economía debiera limitarse a crear valor y la política interviniera sólo después para distribuirlo. Por el contrario, la justicia afecta a todas las fases de la actividad económica, desde la obtención de recursos hasta la financiación, desde la producción hasta el consumo, y cada elección tiene consecuencias morales. [163]

162. Necessariae certe sunt leges iustae et instrumenta redistributionis quae squilibria corrigant, praesertim per systemata fiscalia, onus in fragilioribus levando et plus exigendo ab his qui maioribus opibus fruuntur. Sed conquisitio iustitiae socialis non est habenda tamquam quaestio distincta et posterior productionis divitiarum, quasi oeconomia simplici creare valorem deberet et politica intervenire deinde tantum ad eum redistribuendum. E contrario, iustitia omnes phases actionis oeconomicae spectat, a mobilizatione opum ad financiamentum, a productione ad consumptionem, et omnis electio consecutiones morales habet. [163]

163. Más aún, en la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la “mano invisible” del mercado: [164] la política tiene la tarea de orientar las dinámicas económico-tecnológicas hacia el bien común, promoviendo el trabajo digno, la inclusión social y una distribución equitativa de los beneficios de la innovación. Dado que muchas decisiones económicas traspasan las fronteras de los estados, también es necesaria una cooperación internacional capaz de definir estrategias comunes, sobre todo en favor de los países y los grupos más vulnerables, para promover el desarrollo y superar el asistencialismo. La lógica que inspira estas decisiones es la de la inmensa dignidad de cada persona, del bien común y de un mundo verdaderamente pensado para todos. La interdependencia entre paz y desarrollo, como escribió proféticamente san Pablo VI en 1967, [165] podría actualizarse hoy así: la prosperidad puede contribuir a construir y fortalecer la paz sólo si es generalizada, inclusiva y sostenible.

163. A fortiori, in aetate intellegentiae artificialis et roboticae, non amplius possibile est fidere solummodo « manui invisibili » mercatus: [164] politica habet missionem dirigendi dynamicas oeconomico-technologicas ad bonum commune, decentem laborem, socialem inclusionem et aequam distributionem commodorum innovationis favendo. Cum multae decisiones oeconomicae fines Civitatum superent, etiam internationalis cooperatio necessaria est capax communes strategias definiendi, praesertim in favorem nationum et coetuum fragiliorum, ut evolutio promoveatur et assistentialismus superetur. Logica quae has electiones inspirat est illa infinitae dignitatis uniuscuiusque personae, boni communis et mundi vere pro omnibus excogitati. Interdependentia inter pacem et evolutionem, ut prophetice scribebat anno 1967 sanctus Paulus VI, [165] sic hodie actualizari posset: prosperitas non potest pacem aedificare et confirmare nisi sit generalizata, inclusiva et durabilis.

164. En términos concretos, orientar la economía hacia la dignidad significa adoptar algunos criterios de actuación estables incluso en la era de la IA. En primer lugar, transparencia y responsabilidad: cuando los datos y los algoritmos influyen en la concesión de créditos, la selección de personal o el acceso a servicios u oportunidades, es necesario que las decisiones sean comprensibles, cuestionables y sometidas a control, para que la persona no quede reducida a un perfil. En segundo lugar, inclusión y acceso: los beneficios de la innovación deben ir acompañados de inversiones en competencias, infraestructuras y servicios esenciales, para que la tecnología no amplíe la brecha entre quienes tienen y quienes no tienen. Por último, medidas de equidad: la fiscalidad, las protecciones sociales y las políticas industriales deben corregir los desequilibrios creados por la concentración de riqueza y poder. Estos criterios no son un freno a la innovación; en realidad, la hacen viable y humana.

164. Concrete, oeconomiam ad dignitatem dirigere significat assumere quaedam criteria actionis stabilia, etiam in aetate intellegentiae artificialis. Inprimis, perspicuitas et responsabilitas: cum data et algorithmi influunt in concessionem creditorum, selectionem personalis, accessum ad servitia vel occasiones, necessarium est decisiones esse intellegibiles, contestabiles et controllo subiectas, ne persona ad simplicem profilum reducatur. Secundo, inclusio et accessus: commoda innovationis sociari debent investimentis in competentiis, infrastructuris et servitiis essentialibus, ne technologia hiatum inter habentes et non habentes magis ampliet. Denique, mensurae aequitatis: fiscalitas, tutela socialis et politicae industriales squilibria a concentratione divitiarum et potestatis creata corrigere debent. Haec criteria non sunt freni innovationi: re vera eam viabilem et humanam reddunt.

Familia y jóvenes: condiciones sociales de la esperanza

Familia et iuvenes: condiciones sociales spei

165. La familia es un bien social primario. Fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer, es el primer entorno en el que cada persona desarrolla su potencial, toma conciencia de su dignidad y aprende las primeras formas de verdad y bondad, interiorizando hábitos que la preparan para la vida en sociedad. [166] La familia, la primera sociedad natural, dotada de derechos originales, es la célula fundamental e insustituible de toda organización comunitaria. [167] En consecuencia, cuando los proyectos políticos y las decisiones económicas importantes la relegan a un papel marginal o secundario, se compromete el crecimiento auténtico de todo el cuerpo social. [168]

165. Familia est primarium sociale bonum. Stabili viri et mulieris unione fundata, prima est ambitudo in qua quisque suas potentialitates evolvit, suae dignitatis conscius fit, et primas formas veritatis et bonitatis discit, intus assumendo consuetudines quae ad vitam socialem praeparant. [166] Prima societas naturalis, originali iure dotata, familia est fundamentalis et insubstituibilis cellula totius organizationis communitariae. [167] Quapropter, cum projecta politica et magnae electiones oeconomicae eam ad marginale vel secundarium munus relegant, authentica crescentia totius socialis corporis compromittitur. [168]

166. La familia es, sin embargo, un bien social frágil, que se ve afectado de forma inmediata por las transformaciones económicas y tecnológicas que están cambiando el mundo laboral, y que requiere apoyo cultural, jurídico y económico. Es bien conocido el impacto devastador del desempleo y la precariedad en el tejido familiar. A corto plazo puede parecer ventajoso reducir el coste laboral o maximizar la eficiencia financiera, pero a largo plazo esto socava los cimientos mismos de la convivencia: mientras se celebran los avances tecnológicos, la estructura social se ve progresivamente erosionada como por un virus silencioso.

166. Familia tamen fragile sociale bonum est, quae transformationes oeconomicas et technologicas, quae mundum laboris perturbant, plene patitur, et quae sustentamento culturali, iuridico et oeconomico indiget. Devastans impactus cessationis a labore et praecarietatis in textu familiari notus est. Brevi tempore, advantageus videri potest minuere expensas laboris vel maximizare efficaciam financiariam, sed longo tempore, hoc fundamenta ipsa vitae in societate succidit: dum technologici successus celebrantur, structura socialis progressive eroditur, quasi per silentem virum.

167. Para los jóvenes, la precariedad laboral es especialmente grave. Como recuerdan los obispos de Estados Unidos de América, el trabajo no es sólo fuente de ingresos, sino un ámbito decisivo en el que se forma la identidad, se tejen amistades y relaciones, se aprenden responsabilidades concretas y se discierne la propia vocación. [169] Cuando el acceso al empleo se ve obstaculizado por altas tasas de desocupación, sistemas de formación inadecuados o barreras estructurales, muchos jóvenes ven bloqueado su camino hacia la realización personal y profesional. La necesidad de cambiar de trabajo varias veces a lo largo de la vida exige itinerarios de actualización y recualificación permanentes, que hagan capaces a las nuevas generaciones de asumir, con competencia y autonomía, los riesgos de un contexto económico cambiante y a menudo impredecible. [170]

167. Pro iuvenibus, praecarietas operis singulariter tragica est. Ut Episcopi Statuum Unitorum Americae memorant, labor non est solummodo fons reditus, sed regio determinans ubi identitas formatur, ubi amicitiae et relationes nectuntur, ubi concretas responsabilitates discitur et ubi sua vocatio discernitur. [169] Cum accessus ad opus elatis cessationis ratis, inadaequatis formationis systematibus vel structuralibus claustris impeditur, multi iuvenes vident suum iter ad humanam et professionalem perfectionem impedito. Necessitas pluries opus mutandi per vitam exigit itinera permanentis actualizationis et requalificationis, quae novas generationes capaces reddunt, cum competentia et autonomia, suscipiendi pericula contextus oeconomici mutabilis et saepe imprevidibilis. [170]

168. De ahí se deriva una específica responsabilidad pública. El Estado tiene el deber de apoyar la actividad de las empresas creando condiciones favorables para el empleo, fomentando el trabajo donde escasea y defendiéndolo en tiempos de crisis, ya que este es un bien primario para las familias y para la sociedad. [171] Especialmente en una época de profundos cambios tecnológicos, se necesita una creatividad política “a favor del empleo” que sitúe en el centro a la familia y a las nuevas generaciones, si no queremos que los avances económicos se traduzcan en nuevas formas de inseguridad y exclusión.

168. Inde specifica responsabilitas publica oritur. Civitas officium habet sustinendi actionem inceptorum, condiciones operis favorabiles creando, laborem promovendo ubi deest et eum defendendo crisis tempore, quia bonum est essentiale pro familiis et pro societate. [171] Praesertim in hac aetate profundarum technologicarum transformationum, politica creativitas in favorem operis quae familiam et novas generationes in centro ponat requiritur, si nolumus ut progressus oeconomici in novas formas insecuritatis et exclusionis transferantur.

169. Sostener a las familias y a los jóvenes en esta transición requiere medidas que hagan posible la estabilidad. Como ya se mencionó anteriormente, se necesitan políticas laborales que favorezcan la continuidad y la calidad del empleo, combatiendo la precariedad como condición normal de vida y promoviendo itinerarios realistas de acceso y desarrollo profesional. En segundo lugar, se necesitan medidas que garanticen ritmos humanos: sin un equilibrio entre trabajo, servicios y descanso, la familia se debilita y a los jóvenes les cuesta madurar el sentido de responsabilidad. Además, es fundamental invertir en formación y capacitación profesional accesibles, para que la movilidad profesional que exige la economía digital no se convierta en una selección cruel entre quienes pueden actualizarse y quienes no. Por último, hay que apoyar los vínculos sociales: redes y comunidades educativas que acompañen las elecciones de vida e impidan que la incertidumbre genere soledad y dependencias. Así, la transformación tecnológica puede ser atravesada sin romper aquello que hace generativa una sociedad: la capacidad de construir el futuro.

169. Sustinere familias et iuvenes in hac transitione exigit electiones quae stabilitatem possibilem reddant. Ut supra indicatum est, opus est politicis operis quae continuitatem et qualitatem eiusdem foveant, contra praecarietatem tamquam normalem condicionem vitae pugnando et realistas vias accessus ad opus et professionalis evolutionis promovendo. Secundo, opus est mensuris quae rhythmos humanos garantiant: sine aequilibrio inter laborem, servitia et requiem, familia infirmatur et iuvenes laborant ut sensum responsabilitatis suae evolvant. Insuper, essentiale est investire in formationem et reconversionem accessibiles, ne mobilitas professionalis ab oeconomia digitali exacta crudelis selectio fiat inter eos qui se formare possunt et eos qui non possunt. Denique, sustinendi sunt socii nexus: retia et communitates educativae quae vitae electiones comitentur et impediant ne incertitudo solitudinem et dependentias generet. Sic, technologica transformatio percurri potest sine rumpendo id quod societatem fecundam reddit: capacitatem aedificandi futurum.

Custodiar la libertad frente a la dependencia y la mercantilización

Tueri libertatem coram dependentia et mercatura

Dependencias y control social

Dependentiae et regimen sociale

170. Tras haber analizado la verdad y la educación, el trabajo y las familias, debemos hablar del efecto de la revolución digital sobre la libertad humana, reflexionando sobre cómo abordar tanto los riesgos relacionados con la psicología individual como los grandes dramas sociales. No deben subestimarse las formas más sutiles de dependencia vinculadas a la economía digital de la atención, donde las plataformas y los servicios están diseñados para captar el tiempo y la mirada de los usuarios, explotando sus fragilidades y debilitando la libertad interior. Cuando los modelos de negocio prosperan a costa de la debilidad humana, la persona es tratada como un medio y no como un fin, y quienes diseñan o financian estos sistemas asumen una responsabilidad moral de la que no pueden eximirse. Es urgente promover un uso de las tecnologías que refuerce la libertad interior: educación en la sobriedad digital, protección de los menores y lucha contra los modelos que prosperan a costa de la vulnerabilidad.

170. Postquam de veritatis et educationis, laboris et familiae argumentis egimus, nunc nobis incumbit pendere impactus revolutionis digitalis in humanam libertatem, meditando de modo affrontandi tam pericula cum psychologia individuali coniuncta quam magna socialia drammata. Non sunt minuendae subtiliores formae dependentiae cum oeconomia digitali attentionis coniunctae, ubi plateae et servitia ad capiendum tempus et aspectum usuariorum concipiuntur, eorum fragilitates exploitando et libertatem interiorem infirmando. Cum modella commercialia in humana infirmitate florent, persona tractatur tamquam medium et non tamquam finis, et qui haec systemata concipiunt vel financiant moralem responsabilitatem assumunt cui se subducere non possunt. Urget promovere technologiarum usum qui libertatem interiorem confirmet: educatio ad sobrietatem digitalem, tutela minorum et pugna contra modella quae in vulnerabilitate florent.

171. Un riesgo adicional, menos visible pero no menos grave, es el del control social que la recopilación masiva de datos y el uso de sistemas algorítmicos hacen posible. Cuando cada gesto deja huellas ―desplazamientos, compras, relaciones, preferencias― se crea un poder nuevo: el de perfilar, prever y orientar los comportamientos, a menudo sin que las personas tengan plena conciencia de ello. Si estos datos se utilizan para tomar decisiones que inciden en oportunidades concretas (acceso al crédito, selección de personal, servicios), existe el riesgo de socavar la libertad y discriminar a los más vulnerables. Además, el control no pasa sólo por prohibiciones explícitas, sino por la arquitectura de la visibilidad: lo que se amplifica o se vuelve invisible, lo que se recompensa o se penaliza, termina moldeando opiniones y elecciones, generando conformismo y autocensura. Por eso la libertad, en la era digital, no es sólo una cuestión interior; es también un asunto público, que exige normas claras, transparencia, vías de recurso y límites proporcionados al uso de tecnologías invasivas, para que la tecnología siga estando al servicio de la persona y no se convierta en una forma de dominio de las conciencias.

171. Aliud periculum, minus visibile sed non minus grave, est illud regiminis socialis, possibile factum per massivam datorum collectionem et usum algorithmicorum systematum. Cum omnis gestus vestigia relinquit — itinera, emptiones, relationes, praeferentiae —, nova potestas creatur: illa profilandi, praevidendi et dirigendi mores, saepe sine pleno hominum conscientia. Si haec data adhibentur ad sumendas decisiones quae in concretas occasiones incidunt (accessus ad creditum, conscriptio, servitia), periclitatur libertas laedi et fragiliores discriminari. Insuper, regimen non solum per explicitas prohibitiones transit, sed per architecturam visibilitatis: id quod amplificatur vel invisibile redditur, id quod praemiatur vel paenatur, opiniones et electiones format, conformismum et autocensuram generando. Quapropter libertas, in aetate digitali, non est solum quaestio interior: etiam publica quaestio est, quae claras regulas, perspicuitatem, vias recursus et limites proportionales usui technologiarum intrusivarum exigit, ut technica in servitio personae maneat et non fiat forma occupationis conscientiarum.

172. La raíz de estos problemas es una mentalidad tecnocrática y posthumanista, que tiende a considerar a la persona como un objeto manipulable o un recurso para optimizar, [172] eliminando todo lo que pone límites a la maximización del beneficio: lo que importa es la eficiencia, no el respeto a la libertad y a la dignidad humana. Algunas corrientes posthumanistas llegan incluso a plantear la existencia de seres humanos “de segunda clase”, al servicio de los intereses de élites que se perciben a sí mismas como superiores: una perspectiva inquietante, más grave aún si se combina con instrumentos tecnológicos que amplían de forma exponencial el poder de control y de selección. También ciertas lógicas de endeudamiento estructural, que mantienen a pueblos enteros en condiciones de dependencia, revelan la misma mentalidad que acepta, bajo nuevas formas, relaciones de subordinación cercanas a la esclavitud.

172. Ad originem horum problematum mentalitas technocratica et posthumanistica invenitur, quae personam tamquam manipulabilem obiectum vel optimizandam opem reputare tendit, [172] omnia eliminando quae limites maximizationi lucri ponunt: quod momenti est, efficacia est, et non reverentia libertatis et humanae dignitatis. Quidam motus posthumanistici eo usque progrediuntur ut excogitent esse humana « secundae classis » in servitio interessium electarum sese tamquam superiores percipientium: inquietans perspectiva, eo gravior cum technologicis instrumentis sociatur quae exponentialiter potestatem controlli et selectionis amplificant. Eodem modo quaedam logicae structuralis aeris alieni quae integros populos in condicionibus dependentiae detinent, eandem mentalitatem revelant, sub novis formis acceptantes relationes subordinationis servituti proximae.

Romper las cadenas de las nuevas esclavitudes

Frangere catenas novarum formarum servitutis

173. Esta visión distorsionada del ser humano se traduce hoy en diversas formas de sometimiento vinculadas directamente a la economía digital. En el mundo de la IA nada es inmaterial o mágico. Cada respuesta que parece inmediata y perfecta proviene de una larga cadena de mediaciones, de una extensa red de recursos naturales, de infraestructuras energéticas y, sobre todo, de personas. Una parte significativa del funcionamiento de la economía digital se sustenta en el trabajo silencioso de millones de seres humanos, empleados en actividades poco visibles pero esenciales: etiquetado de datos, moderación de contenidos —a menudo pésimos— y entrenamiento de modelos. En muchos casos se trata de jóvenes, en su mayoría mujeres, que trabajan duro a cambio de remuneraciones mínimas. A este arduo trabajo invisible se suma la tarea, aún más brutal, de la extracción de los recursos necesarios para la producción de los dispositivos y microprocesadores en los que se basa la IA. En algunas regiones del mundo, adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas en la trituración de los materiales de los que se obtienen las tierras raras. Cuerpos marcados, mutilados, consumidos para que el flujo de los cálculos no se interrumpa. Además, las redes criminales utilizan plataformas en internet, sistemas de mensajería, pagos anónimos y técnicas de perfilado para reclutar, controlar y trasladar a víctimas de la trata, muchas veces menores de edad, convirtiendo a hombres y mujeres en “datos” que rastrear y “paquetes” para transferir dentro de los mismos circuitos digitales que sustentan gran parte de la economía global. Esta realidad interpela profundamente la conciencia moral de nuestro tiempo. No basta con invocar la eficiencia ni con alabar los beneficios de la innovación, si estos se basan en una cadena de explotación que se mantiene deliberadamente oculta. Si una tecnología promete emancipación, pero produce nuevas formas de subordinación global, contradice el principio fundamental de la dignidad de la persona.

173. Haec deformata visio personae hodie in varias formas subiugationis traducitur directe coniunctas cum oeconomia digitali. Nihil, in mundo intellegentiae artificialis, immateriale est aut magicum. Omnis responsio quae immediata et perfecta videtur ex longa catena mediationum oritur, ex vasto retia opum naturalium, infrastructurarum energeticarum et, praesertim, personarum. Magna pars functionis oeconomiae digitalis innititur silente labore millionum hominum, in actionibus parum visibilibus sed essentialibus occupatorum: signatione datorum, moderatione contentorum — saepe valde pravorum —, modellorum disciplina. In multis casibus agitur de iuvenibus, maxima parte mulieribus, qui laboriose pro miserabili salario laborant. Huic invisibili fatigationi adicitur illa, etiam brutalior, extractionis opum necessariarum ad productionem apparatuum et microprocessorum in quibus intellegentia artificialis innititur. In quibusdam regionibus mundi, pueri et adolescentes in periculosis condicionibus laborant in contusione materialium ex quibus terrae rarae exsculpentur. Corpora signata, mutilata, adhibita ut fluxus computationis nunquam interrumpatur. Insuper, retia criminalia plateis in linea, systematibus nuntiorum, solutionibus anonymis et profilandi technicis utuntur ad recipiendas, regendas et movendas tractus victimas, frequenter minores, viros et mulieres in « data » tractanda et in « sarcinas » movendas intra eosdem circuitus digitales transformantes qui magnam partem oeconomiae mundialis sustinent. Haec realitas moralem nostrae aetatis conscientiam profunde interpellat. Non sufficit efficaciam invocare, neque innovationis commoda celebrare, si in catena exploitationis innituntur quae deliberate invisibilis manet. Si technologia emancipationem pollicetur sed novas formas subordinationis mundialis producit, contradicit fundamentale principium dignitatis personae.

174. La lucha contra las nuevas formas de esclavitud constituye una prueba de fuego decisiva para el discernimiento ético de la IA y la transformación digital. Siguiendo la tradición iniciada por León XIII , la Iglesia renueva su firme condena de toda forma de esclavitud, trata y mercantilización de las personas, y recuerda la urgencia de un amplio movimiento de reflexión y acción que sitúe en el centro la dignidad inalienable de todo ser humano y el bien común, como fines de la sociedad y como criterios de toda decisión personal, social y política. Sin esta reflexión ética y humanizadora, el creciente poder de los sistemas digitales corre el riesgo de conducirnos hacia nuevas atrocidades, no menos vergonzosas que las del pasado que hoy deploramos, mientras seguimos presentándonos como sociedades “avanzadas” y “civilizadas”.

174. Pugna contra novas formas servitutis decretorium experimentum constituit pro ethica discretione intellegentiae artificialis et digitalis transformationis. In via traditionis a Leone XIII inauguratae, Ecclesia firmam suam damnationem renovat omnis formae servitutis, tractus et mercaturae personarum, et urgentiam memorat amplae motus meditationis et actionis quae in centro ponat inalienabilem dignitatem cuiusvis hominis et bonum commune tamquam fines societatis et tamquam criteria omnis personalis, socialis et politicae electionis. Sine hac ethica et humanizante meditatione, crescens potestas digitalium systematum periclitatur nos ducere ad novas atrocitates, non minus pudendas quam illas praeteritas quas hodie deploramus, dum pergimus nos praesentare tamquam societates « progressas » et « humanas ».

175. La trata debe reconocerse como una forma contemporánea de esclavitud y como una grave violación de la dignidad humana; no reaccionar con firmeza o tolerar de cualquier modo estas prácticas significa, en cierta medida, hacerse cómplice hoy de las culpas cometidas ayer, cuando la esclavitud se justificaba o se silenciaba. [173]

175. Tractus agnoscendus est tamquam contemporanea forma servitutis et tamquam gravis offensa contra dignitatem humanam; non firme reagere vel quolibet modo has practicas tolerare aequivalet, certo modo, hodie complicem se reddere culparum heri commissarum, cum servitus iustificabatur vel silebatur. [173]

176. La Iglesia, a medida que su doctrina fue madurando, fue tomando conciencia, progresivamente, de la gravedad de estas realidades. Es cierto que los acontecimientos del pasado no pueden juzgarse de forma ahistórica, como si todos los criterios que se han ido madurando con el tiempo hubieran estado siempre disponibles. Sin embargo, no podemos negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud. Si en la Antigüedad y en la Edad Media muchas personas e instituciones eclesiásticas tuvieron esclavos, ya en la Edad Moderna la Sede Apostólica romana, instada por las peticiones de los soberanos, intervino en varias ocasiones para regular y legitimar las modalidades de sometimiento y, en algunos casos, de reducción a la esclavitud de los “infieles”. [174] Hubo que esperar hasta el siglo XIX para encontrar una condena formal, absoluta y universal de la esclavitud, en particular con León XIII . [175] Esto constituye un claro ejemplo de los progresos de la Iglesia en la comprensión de las verdades perennes de la Revelación que ella custodia. Aunque no encontramos homogeneidad en la cuestión en sí —habiendo tolerado durante mucho tiempo la esclavitud y llegando sólo posteriormente a condenarla de manera absoluta—, existe una continuidad a lo largo de toda la historia en cuanto a la convicción acerca de la dignidad de todo ser humano, creado a imagen de Dios, aunque sin haber logrado, en dieciocho siglos, explicitar de manera oficial la total incompatibilidad de la esclavitud con dicha dignidad. Se trata de una herida en la memoria cristiana a la que no podemos considerarnos ajenos. [176] Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor. Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón.

176. Pro ut sua doctrina maturabat, Ecclesia progressive conscia facta est gravitatis harum realitatum. Verum est praeterita non posse iudicari extra contextum historicum, quasi omnia criteria quae cum tempore subtiliora facta sunt semper exstitissent. Tamen, negare non possumus neque minuere tarditatem cum qua Ecclesia et societas plagam servitutis damnaverunt. Si in Antiquitate et in Medio Aevo multae personae et instituta ecclesiastica servos habebant, ab aetate moderna, Sedes Apostolica Romana, ad postulationes principum sollicitata, iterum ac iterum intervenit ut regularet et legitimaret modos subiectionis et, in quibusdam casibus, reductionis ad servitutem « infidelium ». [174] Expectandum est saeculum XIX ut inveniatur formalis, absoluta et universalis damnatio servitutis, praesertim cum Leone XIII. [175] Hoc constituit clarum exemplum evolutionis intellectionis, ab Ecclesia, aeternarum veritatum Revelationis quarum custos est. Etsi non invenitur homogeneitas in ipsa quaestione — Ecclesia diu servitutem tolerante et nonnisi postea ad eam absolute damnandam venientem —, exsistit continuitas, per totam historiam, convictionis dignitatis cuiusvis humani entis ad imaginem Dei creati, etsi, in decem et octo saeculis, Ecclesia non pervenit ad eius totalem cum servitute incompatibilitatem officialiter exprimendam. Agitur de vulnere in memoria christiana a qua nos alienos reputare non possumus. [176] Inevitabile est sentire profundum dolorem considerantes immensum sufferentium et humiliationis quod servitus tot personis significavit, a Domino infinite amatis, in contrastu cum earum dignitate sine limitibus. Quapropter, nomine Ecclesiae, sincere veniam peto.

177. Precisamente por eso, el recuerdo de la complicidad y la ceguera del pasado ante la injusticia de la esclavitud se convierte para nosotros en un llamamiento a la vigilancia: lo que hemos aprendido debe traducirse en discernimiento y responsabilidad en el presente. Si no queremos pedir perdón en el futuro por no haber sido fieles al tesoro de la dignidad humana que contiene nuestra fe, hoy nos corresponde ser directos y firmes a la hora de denunciar la trata en sus múltiples manifestaciones y de apoyar, paso a paso, junto con todos aquellos que se comprometen con esta causa, caminos reales de prevención, protección, liberación y rehabilitación.

177. Hac ipsa de causa memoria complicitatis et caecitatis hesternae, coram iniustitia servitutis, fit pro nobis ad vigilantiam appellatio: id quod didicimus traduci debet in discretionem et responsabilitatem in praesenti. Si nolumus in futuro veniam petere debere ne fideles fuerimus thesauro humanae dignitatis quem fides nostra continet, nostrum est hodie esse directos et firmos in denuntiatione tractus sub eius multiplicibus formis et sustinere, gradatim, una cum omnibus qui ei se obligant, concretas vias praeventionis, tutelae, liberationis et rehabilitationis.

178. El colonialismo muestra en la actualidad un rostro inédito. No sólo domina los cuerpos, sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable. Territorios enteros, sobre todo aquellos con menos relevancia geopolítica y mayor fragilidad estructural, se ven, en el presente, atravesados por una nueva lógica de extracción: la de los flujos sanitarios, perfiles epidemiológicos, mapas genéticos y datos demográficos. Estas son las nuevas “tierras raras” del poder: informaciones vitales que, una vez correlacionadas, pueden utilizarse para entrenar modelos predictivos, orientar estrategias de inversión, anticipar crisis y, sobre todo, seleccionar quién y qué importa. Quien posee los datos sanitarios de poblaciones enteras, hoy recopilados a menudo bajo el pretexto de la ayuda, la investigación o la innovación, posee en realidad una palanca estructural sobre el futuro: puede moldear las necesidades y los mercados. Y puede decidir, antes que los demás, a quién destinar medicamentos, inversiones y protecciones. Es aquí donde se juega una de las cuestiones morales más urgentes de nuestro tiempo: transformar el conocimiento compartido en bien común, no en herramienta de dominio; devolver a los pueblos no sólo los datos que los describen, sino también la posibilidad de decidir cómo se utilizarán, quién los utilizará y para quién. De lo contrario, la era digital no será postcolonial, sino colonial bajo otra forma.

178. Colonialismus hodie novam facient induit. Non solum corpora dominatur, sed data sibi appropriat, transformando personales vitas in exploitabiles informationes. Tota territoria, praesertim ea minoris momenti geopolitici et maioris fragilitatis structuralis, hodie nova logica extractionis percurruntur: illa fluxuum sanitariorum, profilorum epidemiologicorum, chartarum geneticarum et datorum demographicorum. Hae sunt novae « terrae rarae » potestatis: vitalia informationes quae, semel in relatione positae, possunt servire ad exercendos modellos praedictivos, ad dirigendas strategias investimenti, ad anticipandas crises et praesertim ad seligendas personas et res quae momenti sunt. Qui sanitaria data integrarum populationum detinet, hodie saepe sub specie auxilii, investigationis vel innovationis collectis, re vera structuralem libellum in futurum tenet: potest necessitates et mercatus modulare. Et potest decernere, ante alios, cui medicamenta, investimenta et tutelas destinare. Hic agitur unus ex urgentissimis moralibus discriminibus nostrae aetatis: transformare communicatam cognitionem in bonum commune, et non in libellum dominationis; reddere populis non solum data quae eos describunt, sed etiam possibilitatem decernendi quomodo, a quo et pro quo adhibeantur. Aliter, aetas digitalis non erit postcolonialis, sed colonialis sub nova forma.

179. Las nuevas esclavitudes se alimentan de cadenas económicas e infraestructuras digitales. Por lo tanto, es necesario actuar en varios frentes: en primer lugar, para exigir una mayor transparencia de las cadenas de suministro que sustentan la industria tecnológica y la economía digital, de modo que ninguna ventaja competitiva se construya sobre la explotación invisible. En segundo lugar, es necesario que las empresas y los inversionistas adopten criterios claros de verificación ética preventiva ( due diligence ), incluyendo entre las prioridades la protección de los trabajadores, la lucha contra el trabajo forzoso y el impacto social de los modelos de negocio basados en datos. Además, se debe exigir a las plataformas digitales que cooperen de manera responsable con las autoridades y con la sociedad civil para impedir que las herramientas de comunicación, pago y elaboración de perfiles se conviertan en canales de captación y control de las víctimas. Cuando estas decisiones convergen, el entorno digital puede transformarse de espacio de depredación en espacio de protección, prevención y promoción de la dignidad.

179. Novae formae servitutis catenis oeconomicis et infrastructuris digitalibus nutriuntur. Oportet ergo operari in pluribus directionibus: inprimis, augendo exigentias in materia perspicuitatis filierorum quae industriam technologicam et oeconomiam digitalem sustinent, ne ulla competitiva commoditas in invisibili exploitatione innitatur. Secundo, necessarium est ut incepta et investitores clara criteria praeventivae ethicae verificationis (due diligence) assumant, includendo inter suas prioritates tutelam operariorum, pugnam contra opus coactum et socialem impactum modellorum inceptorum in datis fundatorum. Insuper, plateae digitales vocandae sunt ad responsabili modo cooperandum cum auctoritatibus et societate civili ne instrumenta communicationis, solutionum et targetationis fiant canales recipiendi et regendi victimas. Cum hae electiones convergunt, ambitus digitalis potest transformari ex spatio praedationis in spatium tutelae, praeventionis et promotionis dignitatis.

Una responsabilidad compartida

Communicata responsabilitas

180. Los distintos ámbitos considerados —la búsqueda de la verdad en la vida pública, la educación en el entorno digital, las transformaciones del mundo laboral, la fragilidad de las familias y las nuevas formas de esclavitud— no son fenómenos aislados. Todos ellos ponen en juego lo mismo: si la técnica se convierte en criterio absoluto, la persona corre el riesgo de ser tratada como un dato, un engranaje o una mercancía; si, por el contrario, la técnica se inscribe en un horizonte de sabiduría, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, justicia y fraternidad.

180. Variae regiones tractatae — conquisitio veritatis in vita publica, educatio in ambitu digitali, transformationes mundi laboris, fragilitas familiarum et novae formae servitutis — non isolata phaenomena constituunt. Idem discrimen manifestant: si technica criterium absolutum fit, persona periclitatur tractari tamquam datum, rotula vel merx; si, contra, technica in perspectiva sapientiae inscribitur, occasio crescentiae, iustitiae et fraternitatis fieri potest.

181. Desde esta perspectiva, la Doctrina social de la Iglesia propone una responsabilidad compartida. Pide que estos procesos sean gestionados con visión de futuro: por instituciones capaces de regular sin asfixiar y de proteger sin suplantar; por empresas que reconozcan en el trabajo y en la dignidad un criterio de éxito; por organismos intermedios y comunidades educativas que reconstruyan la confianza y los vínculos; por ciudadanos que cultiven la responsabilidad, la sobriedad, el discernimiento y el sentido de la verdad. Sólo así la innovación podrá convertirse realmente en desarrollo humano integral y no en factor de exclusión y dominio; y sólo así la promesa del progreso podrá ser reconocida como verdadera, porque estará medida en función de la dignidad inviolable de cada hombre y cada mujer.

181. Hac perspectiva, Doctrina socialis Ecclesiae communicatam responsabilitatem proponit. Postulat ut hi processus cum perspicacia ducantur: ab institutis capacibus regulandi sine suffocando et tuendi sine se substituendo; ab inceptis quae in labore et dignitate criterium successus agnoscant; a corporibus intermediis et a communitatibus educativis quae fiduciam et nexus restituant; a civibus qui responsabilitatem, sobrietatem, discretionem et sensum veritatis colant. Sic tantum innovatio vere fieri poterit humana integralis evolutio et non factor exclusionis et dominationis; et sic tantum promissio progressionis tamquam vera agnosci poterit, quia ad regulam inviolabilis dignitatis cuiusque viri et cuiusque mulieris mensurata.

La Cultura Del Poder Y La Civilización Del Amor

La culture du pouvoir et la civilisation de l’amour

182. Tras haber analizado cómo la IA está transformando algunos aspectos de la vida y de la sociedad, con graves repercusiones para la dignidad humana, es necesario dirigir la mirada hacia un ámbito aún más dramático: la guerra. Aquí la cuestión no se refiere únicamente a la eficiencia de los nuevos instrumentos, sino al riesgo de que la tecnología, separada de la ética y de la responsabilidad, haga más rápida e impersonal la decisión sobre la vida y la muerte, y presente el uso de la fuerza como una opción inmediata y viable. En un mundo cada vez más interdependiente, la paz no es un tema entre otros, sino una condición del bien común universal y una prueba para la madurez moral de los pueblos, y especialmente de quienes son llamados a puestos de responsabilidad en el gobierno.

182. Postquam perscrutati sumus quomodo intellegentia artificialis quasdam vitae societatisque rationes immutet, gravibus cum repercussionibus in humanam dignitatem, necesse est ut oculos nostros convertamus ad campum etiam magis tragicum, scilicet ad bellum. Hic quaestio non solum efficaciam novorum instrumentorum respicit, sed periculum ne technica ars, ab ethica et responsabilitate seiuncta, decisionem de vita et morte celeriorem et impersonalem reddat, atque usum vis tamquam optionem statim praesentem et possibilem proponat. In mundo magis magisque inter se conexo, pax non est argumentum inter alia, sed condicio universalis boni communis et palaestra maturitatis moralis populorum, praesertim eorum qui ad munera gubernandi suscipienda vocantur.

183. La revolución digital está modificando la gramática de los conflictos. A la guerra visible se suman formas híbridas: ataques cibernéticos, manipulación de la información, campañas de influencia y automatización de decisiones estratégicas. La IA entra en estos procesos como factor de aceleración, en un contexto en el que muchas tecnologías son intrínsecamente ambivalentes: lo que nace para proteger puede convertirse rápidamente en ataque, y la frontera entre protección y agresión tiende a difuminarse. La IA puede potenciar la defensa y la protección de los civiles, pero también puede bajar el umbral del uso de la fuerza, hacer opacas las responsabilidades y alimentar una cultura en la que el enemigo queda reducido a un dato y la víctima a un “daño colateral”. Ante estas transformaciones, debemos recurrir a los principios de la Doctrina social —dignidad de la persona, bien común, destino universal de los bienes, subsidiariedad, solidaridad y justicia— como criterios para juzgar si las tecnologías sirven realmente a la humanidad o terminan por someterla, y considerarlas como orientaciones para nuestras decisiones.

183. Revolutio digitalis grammaticam conflictuum immutat. Bellum visibile iam coniunctum est cum formis hybridis: oppugnationibus cyberneticis, manipulatione informationis, campaniis influentiae, automatisatione decisionum strategicarum. Intellegentia artificialis in his processibus interest tamquam factor accelerationis, in contextu in quo multae technologiae intrinsece ambiguae sunt: id quod ad defendendum excogitatur cito in oppugnationem converti potest, et limes inter tutelam et aggressionem evanescere tendit. Intellegentia artificialis defensionem et civium tutelam confirmare potest, sed etiam limen ad vim adhibendam demittere, responsabilitates obscurare, culturam alere ubi hostis ad datum redigitur et victima ad “damnum collaterale”. Coram his mutationibus, ad principia Doctrinae socialis – dignitatem personae, bonum commune, universalem bonorum destinationem, subsidiarietatem, solidarietatem, iustitiam – referri debemus, tamquam criteria ad iudicandum num technologiae humanitati revera serviant an eam in servitutem redigant, eaque tamquam normas directrices electionum nostrarum considerare.

184. En este capítulo pretendo, por tanto, comparar dos lógicas opuestas, que ya he evocado con imágenes bíblicas: por un lado, la tentación de construir la torre de Babel, confiando en el poder y en el orgullo; por otro, la paciencia de reconstruir Jerusalén, como en tiempos de Nehemías, “pieza por pieza”, cuidando lo humano y el bien común.

184. In hoc capite igitur duas oppositas logicas inter se conferre intendo, quas iam adumbravi adhibitis imaginibus biblicis: ex una parte, tentationem aedificandi turrim Babel, potentiae ac superbiae innixam; ex altera parte, patientiam reaedificandi Ierusalem sicut tempore Nehemiae, lapidem post lapidem, servando humanum et bonum commune.

185. Si observamos las dinámicas mundiales, reconocemos cada vez con mayor claridad la expansión de una cultura del poder, hecha de polarizaciones y violencias. La Babel moderna no es sólo el paradigma tecnocrático globalizado, sino también el enfrentamiento a distancia entre imperialismos contrapuestos, entre potencias que quieren conservar su primacía y potencias que aspiran a conquistarla, con una multiplicidad de conflictos locales. Es, además, la carrera por desarrollar tecnologías cada vez más poderosas, o por asegurarse su control, según una dinámica deshumanizante que parece no conocer límites. Y, sin embargo, junto a esta deriva, vislumbramos a gran parte de la humanidad que trata de seguir siendo humana y de esforzarse por construir la ciudad de la convivencia y la paz. De ella, todos somos a menudo artífices inconscientes y arquitectos desunidos, capaces de gestos generosos pero carentes de una visión de conjunto: es una construcción más lenta, menos visible y menos llamativa, que espera ser mejor comprendida y más coordinada, para convertirse así en el compromiso consciente y articulado de cada comunidad, desde la familia hasta el gobierno de los estados y sus relaciones. Es a este horizonte de compromiso, a esta obra de esperanza, al que damos el nombre de “civilización del amor”.

185. Si dynamicam mundialem observamus, semper clarius cernimus expansionem culturae vis, polarizationibus et violentiis confectae. Babel hodierna non est solum paradigma technocraticum globalizatum, sed etiam confrontatio e longinquo inter oppositos imperialismos, inter potentias quae primatum retinere volunt et eas quae eum acquirere appetunt, cum multitudine conflictuum localium. Est etiam cursus ad technologias semper potentiores excolendas, vel ad earum dominium sibi vindicandum, secundum dynamicam dehumanizantem quae nullum limitem cognoscere videtur. Et tamen, iuxta hanc declinationem, magnam partem humanitatis intuemur quae humana manere conatur seseque impendere ad civitatem pacis et convictus aedificandam. Eius artifices inscii saepe omnes sumus et architecti disiuncti, generosis impetibus capaces sed visione universali destituti: aedificatio est lentior, minus conspicua minusque spectaculosa, quae melius intellegi et coordinari expectat, ut ita fiat conscium et structuratum munus uniuscuiusque communitatis, a familia ad gubernationem civitatum eorumque mutuas relationes. Huic spei prospectui, huic operi spei, nomen “civilizationis amoris” damus.

La civilización del amor en la era digital

Civilizatio amoris in aetate digitali

186. Cuando san Pablo VI introdujo la expresión “civilización del amor”, [177] el mundo se veía marcado por la Guerra Fría, la carrera armamentista y fuertes desequilibrios económicos. En ese contexto, la Iglesia indicaba un camino alternativo a la oposición ideológica entre sistemas, imaginando un orden social en el que la justicia y la caridad se entrelazan y el amor se convierte en principio de organización de la vida económica, política y cultural. Hoy debemos recuperar con fuerza esta visión: la civilización del amor no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente. Consiste en traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad y en considerar al otro —ya sea persona o pueblo— como un aliado necesario para la construcción del bien común. Como nos ha recordado la Encíclica Fratelli tutti , sólo este amor social, capaz de convertirse en cultura y norma, puede generar un orden internacional estable, transformando la convivencia de simple coexistencia armada en comunidad de destino. [178]

186. Cum sanctus Paulus VI locutionem “civilizationis amoris” intulit, [177] mundus signatus erat Bello Frigido, cursu armorum et magnis discriminibus oeconomicis. In hoc contextu, Ecclesia viam alternam proposuit ad oppositionem ideologicam inter systemata, ordinem socialem imaginans in quo iustitia et caritas inter se conectuntur et ubi amor fit principium ordinandi vitam oeconomicam, politicam et culturalem. Hodie hanc visionem fortiter recuperare debemus: civilizatio amoris non est ingenua utopia, sed propositum exigens. Consistit in transferenda caritate in structuras iustitiae, in tribuendo formam institutionalem fraternitati et in considerando alterum – sive persona sive populus sit – tamquam socium necessarium ad bonum commune aedificandum. Sicut nos admonuit Litterae Encyclicae Fratelli tutti, solus hic amor socialis, qui cultura et norma fieri potest, ordinem internationalem stabilem generare valet, transformando convictum ex sola coexistentia armata in communitatem fati. [178]

187. Hoy, en el contexto de la revolución digital, esta intuición resulta aún más decisiva. Las redes digitales, la economía globalizada y el desarrollo de la IA crean vínculos cada vez más estrechos, conectando en tiempo real las decisiones tomadas en un lugar con los efectos que producen en otro. Por eso, siguen siendo actuales las palabras del Concilio Vaticano II sobre la creciente interdependencia entre los pueblos: el bien común adquiere cada vez más una dimensión universal, con derechos y deberes que conciernen a toda la familia humana. [179] El proyecto de la civilización del amor asume aquí la tarea decisiva de transformar esta interdependencia padecida en una solidaridad deseada y elegida. Es el criterio para orientar los procesos tecnológicos: no basta con que la IA nos haga más eficientes o conectados, debe servir para edificar esa familia humana universal, con derechos y deberes compartidos, donde la proximidad digital se convierta en una ocasión real de encuentro y de cuidado recíproco.

187. Hodie, in contextu revolutionis digitalis, haec intuitio etiam magis decretoria apparet. Retia digitalia, oeconomia globalizata et progressus intellegentiae artificialis vincula semper artiora creant, in tempore reali connectentia decisiones in uno loco captas cum effectibus quos alibi efficiunt. Verba Concilii Vaticani II de crescente interdependentia inter populos hodie quoque valent: bonum commune semper magis dimensionem universalem assumit, cum iuribus et officiis quae totam familiam humanam respiciunt. [179] Propositum civilizationis amoris hic decretorium munus suscipit transformandi hanc passivam interdependentiam in solidarietatem voluntariam et electam. Hoc est criterium quod processus technologicos dirigere debet: non sufficit ut intellegentia artificialis nos efficaciores aut magis connexos reddat, oportet ut universali humanae familiae aedificandae inserviat, cum iuribus et officiis communibus, ubi proximitas digitalis fit reapse occasio occursus et mutuae sollicitudinis.

La cultura del poder

Cultura potentiae

188. En los tiempos que vivimos se está consolidando una cultura del poder, en la que la disponibilidad de medios y la capacidad de dominar tienden a dictar la agenda y los criterios de decisión, relegando el bien común de la humanidad a un segundo plano y reduciendo el drama concreto de los pueblos en guerra a una variable secundaria respecto a los intereses estratégicos. Esta cultura del poder penetra en la sociedad, modifica las relaciones y los comportamientos, se expande normalizando la guerra, persiguiendo un poder militar cada vez mayor, aprovechándose de la crisis del multilateralismo y alimentando un falso realismo, el cual repite que no existen alternativas.

188. In hodierno mundo paulatim cultura potentiae sese insinuat, ubi instrumentorum praesto habitio et dominandi facultas agendi ordinem et decidendi criteria dictare tendunt, bonum commune humanitatis in secundum locum relegantes et concretum populorum bello affectorum dramatum ad secundariam variabilem reducentes coram interesse strategico. Haec cultura potentiae societatem permeat, relationes et mores immutat, diffunditur bellum normalizando, potentiam militarem semper maiorem quaerendo, crisi multilateralismi utendo et falsum realismum alendo qui repetit nullas alternativas adesse.

La normalización de la guerra

Banalizatio belli

189. En 1965 resonó con fuerza el grito de san Pablo VI ante la Asamblea de la ONU : «¡Nunca más la guerra, nunca más la guerra!». [180] Debemos reconocer que, a pesar de los deseos y las proclamas de paz, los últimos sesenta años han estado marcados por conflictos de una ferocidad impresionante, que a menudo han afectado masivamente a las poblaciones civiles, causando víctimas inocentes, oleadas de refugiados, desestabilización social y heridas de larga duración. Sin embargo, en el discurso público prevalecía la convicción de que la guerra debía seguir siendo una extrema ratio , sujeta a rigurosos límites éticos y jurídicos y, en cualquier caso, a un horizonte político orientado a la paz. A raíz de los acontecimientos ocurridos en el período de entreguerras, tras la Segunda Guerra Mundial se produjo un giro: la paz se situó en el centro del orden internacional, como lo atestigua en particular la Carta de las Naciones Unidas , que se propone «preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra». [181] Muchas Constituciones nacionales, en la misma línea, habían relegado el uso de las armas a casos extremos y rigurosamente delimitados. Incluso durante la Guerra Fría, a pesar de la presencia de conflictos graves, persistía la conciencia de que había que evitar a toda costa un nuevo conflicto mundial.

189. Anno 1965, clamor sancti Pauli VI vehementer resonuit coram Coetu Generali Nationum Unitarum: «numquam amplius bellum, numquam amplius bellum!». [180] Agnoscere debemus, quamvis aspirationibus et proclamationibus pacis, sexaginta annos ultimos conflictibus ferocitatis impressivae notatos fuisse, qui saepe massive populationes civiles implicaverunt, victimas innocentes, undas profugorum, deturbationem socialem et vulnera diuturna causantes. Tamen, in publico sermone, communiter admittebatur bellum manere debere extremam rationem, intra ethicos et iuridicos limites rigorosos circumscriptum, et utique intra prospectum politicum ad pacem ordinatum. Post eventus inter duo bella mundialia, conversio facta est post Secundum Bellum Mundiale: pax in medio ordinis internationalis posita erat, sicut testatur praesertim Charta Nationum Unitarum, quae proponit «futuras generationes a flagello belli praeservare»; [181] multae Constitutiones nationales, eodem spiritu, recursum ad arma ad casus extremos strictissimeque circumscriptos relegaverant. Etiam tempore Belli Frigidi, quamvis gravia conflicta adessent, conscientia perdurabat omni modo novum conflictum mundialem vitandum esse.

190. Hoy, en cambio, asistimos a un verdadero cambio de paradigma en el discurso público y en las decisiones de rearme, con una preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional, mientras se erosionan precisamente aquellos criterios éticos que habían limitado su uso. Los conflictos regionales que se prolongan en el tiempo, la escalada de tensiones y las amenazas cruzadas se vuelven casi habituales, y resurgen formas de conflicto por la expansión territorial que se creían superadas. La opinión pública se orienta y acostumbra progresivamente a narrativas mediáticas polarizadas, a menudo amplificadas por algoritmos que valoran el enfrentamiento y la oposición.

190. Hodie autem, vera mutatio paradigmatis in publico sermone et in electionibus rearmatoriis adest, cum inquietante rehabilitatione belli tamquam instrumenti politicae internationalis, dum eadem ethica criteria quae eius usum limitaverant gradatim eroduntur. Conflictus regionales qui perpetuantur, escalatio tensionum et mutuae minae fere consuetudinem fiunt, et formae conflictuum pro territoriali expansione, quas obsoletas existimabamus, reapparent. Publica opinio gradatim dirigitur et assuefit narrationibus mediaticis polarizantibus, saepe ampliatis ab algorithmis qui confrontationem et oppositionem fovent.

191. También asistimos a una preocupante pérdida de la memoria histórica. La desaparición gradual de los testimonios directos del Holocausto y de las dos guerras mundiales facilita la reescritura selectiva o distorsionada del pasado, en un clima en el que las noticias falsas y las manipulaciones narrativas empañan las lecciones aprendidas. Sin una memoria viva de los horrores de la guerra, las decisiones políticas corren el riesgo de tomarse sobre la base de cálculos de fuerza, carentes de una visión de las consecuencias a largo plazo.

191. Inquietantem etiam memoriae historicae iacturam observamus. Progressivus interitus testium directorum Shoah et duorum bellorum mundialium facilem reddit selectivam aut distortam praeteriti rescriptionem, in climate ubi falsae informationes et manipulationes narrativae lectiones discitas obscurant. Sine viva memoria belli horrorum, decisiones politicae periclitantur ut super calculis virium capiantur, sine visione consequentiarum diuturnarum.

192. A todo esto se suma un elemento nuevo y decisivo: la dimensión mediática y digital. Las redes de comunicación, los entornos informativos fragmentados y los algoritmos que premian el enfrentamiento pueden amplificar la polarización y el resentimiento, acelerar la propaganda y dificultar el discernimiento común. Así, la guerra no sólo se libra, sino que también se prepara culturalmente a través de narrativas simplistas, lógicas de amigo-enemigo, desinformación y miedo. Cuando se atenúa la memoria histórica y se debilitan los criterios éticos que protegen a los civiles y a los más frágiles, se vuelve más fácil presentar la violencia como necesaria, inevitable o incluso “limpia”. Es en este clima donde la humanidad está cayendo en la cultura violenta del poder, donde la paz ya no se presenta como una tarea por asumir, sino como un intervalo precario entre conflictos. Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la “guerra justa”, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto. [182] La humanidad cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón. El recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles.

192. Ad haec omnia accedit elementum novum et decretorium: dimensio mediatica et digitalis. Retia communicationis, spatia informationis fragmenta et algorithmi qui confrontationem fovent polarizationem et rancorem amplificare possunt, propagandam accelerare et communem discretionem difficiliorem reddere. Ita bellum non solum geritur, sed etiam culturaliter praeparatur per narrationes simplicistas, logicas amici-hostis, desinformationem ac timorem. Cum memoria historica evanescit et ethica criteria quae cives et fragiliores tuentur infirmantur, facilius fit violentiam tamquam necessariam, inevitabilem, immo “mundam” proponere. In hoc climate humanitas ad violentam potentiae culturam declinat, ubi pax non amplius apparet ut munus suscipiendum, sed ut praecarium intervallum inter conflictus. Hodie magis quam umquam, magni momenti est reaffirmare superationem theoriae “belli iusti” saepe nimis invocatae ad quodvis bellum iustificandum, salvo iure legitimae defensionis sensu strictissimo. [182] Magnifica humanitas instrumentis longe efficacioribus ac vitam humanam promovendi capacibus disponit ad conflictus tractandos, scilicet dialogo, diplomatia, venia. Recursus ad vim, violentiam et arma testatur paupertatem relationalem quae semper consequentias funestas in populationes civiles exercet.

La fuerza sin límites

Vis sine finibus

193. Un elemento decisivo del panorama actual es el crecimiento de la industria bélica, que se ha convertido en un sector clave de la economía de algunos países. La estrecha conexión entre los intereses económicos, los aparatos militares y las decisiones políticas genera una “nación armada”, en la que la guerra parece casi una prolongación natural de la política y el mercado de las armas se convierte en un motor autónomo de las decisiones bélicas. No podemos ignorar los enormes intereses económicos que están detrás de la guerra. Las industrias armamentísticas y los países que suministran armas se benefician de un mercado que prospera precisamente gracias a los conflictos. En este sentido, existe también una lógica económica que contribuye a alimentar tensiones en diversas regiones del mundo.

193. Elementum decretorium hodierni prospectus est progressus industriae belli, quae factus est sector clavis oeconomiae quarundam nationum. Artum vinculum inter oeconomicas utilitates, apparatus militares et politicas decisiones “nationem armatam” generat, ubi bellum fere ut naturalis politicae prolongatio apparet et ubi forum armamentorum fit motor autonomus electionum bellicarum. Nequimus ignorare immensas oeconomicas utilitates quae bello subsunt. Industriae armorum et nationes quae arma furniunt lucrum capiunt ex foro quod precise propter conflictus prosperatur. Hoc sensu, etiam logica oeconomica adest quae tensiones in variis mundi regionibus alit.

194. Los arsenales militares están en el centro de la atención. En el pasado, el reconocimiento de la amenaza que representaban las armas capaces de destruir a toda la humanidad había favorecido vías de distensión y de negociación sobre el desarme. Lamentablemente, hemos salido de ese horizonte y la evolución de los arsenales nucleares —incluida la perspectiva de usos “tácticos”— hace que el recurso a tales artefactos parezca una posibilidad cada vez menos remota. En este contexto, la entrada en vigor en 2021 del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares , respaldado por más de setenta países, representa una señal importante, pero corre el riesgo de quedar en gran parte simbólica, ya que las principales potencias atómicas no se han adherido a él. Así se ha extendido la creencia, errónea, de que la disuasión nuclear es una condición indispensable para la seguridad, lo que ha alimentado una nueva y difícilmente controlable carrera armamentística, acompañada del desmantelamiento progresivo de los acuerdos de reducción de las armas nucleares y del desarrollo de armas “miniaturizadas”, que hacen más fácil considerar su uso como una opción viable.

194. Armamentaria militaria attentionem renovatam suscipiunt. Praeterito tempore, conscientia minae ab armis humanitatem totam delere capacibus illata vias detensionis et negotiationis de exarmatione foverat. Heu, ab hoc prospectu exivimus et evolutio armamentariorum nuclearium – inclusa perspectiva usuum tacticorum – recursum ad haec instrumenta tamquam possibilitatem minus minusque remotam apparere facit. In hoc contextu, ingressus in vigorem anno 2021 Tractatus de prohibitione armorum nuclearium, a plus quam septuaginta nationibus sustentatus, signum magni momenti constituit, sed periclitatur ut magna ex parte symbolicus maneat, cum praecipuae potentiae nucleares ei non adhaereant. Ita diffusa est persuasio erronea dissuasionem nuclearem esse condicionem indispensabilem securitatis. Hoc effectum habet alendi novum cursum armorum vix controllabilem, comitatum progressiva demolitione conventionum reductionis armorum nuclearium et progressu instrumentorum “miniaturizatorum”, quae eorum usum tamquam optionem viabilem facilem reddunt.

195. La misma lógica se observa en los conflictos convencionales: la fuerza militar, la debilidad de las iniciativas diplomáticas y la complejidad de los intereses en juego favorecen conflictos que tienden a hacerse crónicos, con un costo humano y ambiental altísimo. Es mucho más fácil iniciar una guerra que detenerla y, sin embargo, la reflexión sobre la prevención de conflictos sigue siendo dramáticamente marginal.

195. Eadem logica reperitur in conflictibus conventionalibus: potentia militaris, debilitas inceptorum diplomaticorum et complexitas utilitatum in lusu favent conflictibus qui in longum protrahi tendunt, cum pretio humano et environmentali altissimo. Multo facilius est bellum incipere quam finire, et tamen, reflexio de conflictuum praeventione dramatice marginalis manet.

196. El panorama se vuelve aún más inestable por la presencia de nuevos actores armados —grupos yihadistas, milicias privadas, redes criminales— que marcan el fin del monopolio estatal de la fuerza. A menudo, estos sujetos entrelazan motivaciones ideológicas vagas con intereses económicos muy concretos, transformando la guerra en un verdadero modo de vivir para generaciones enteras de jóvenes y niños: el objetivo ya no es una victoria definitiva, sino la perpetuación del conflicto como fuente de poder y beneficios.

196. Adhuc instabilior situs est propter praesentiam novorum armatorum protagonistarum – coetuum iihadistarum, militiarum privatarum, retium criminalium – qui finem indicant monopolii Status super vim. Saepe hi homines vagas ideologicas motivationes cum oeconomicis utilitatibus admodum concretis miscent, bellum in verum vivendi modum convertentes pro integris generationibus iuvenum et puerorum: scopus non amplius est victoria definitiva, sed perpetuatio conflictus tamquam fons potestatis et reditus.

Armas e IA

Arma et intellegentia artificialis

197. A este panorama se suma el desarrollo incesante de los sistemas de armas y en particular de las armas relacionadas con la IA. La Santa Sede ha señalado recientemente que la creciente facilidad con la que se pueden emplear los sistemas de armas con autonomía operativa hace que la guerra sea más “viable” y menos sujeta al control humano, lo que contradice el principio de que recurrir a la fuerza armada debe ser un último recurso en caso de legítima defensa. [183] Por ello, el desarrollo y el uso de la IA en el ámbito bélico deben estar sujetos a las restricciones éticas más rigurosas, y al respeto de la dignidad humana y de la sacralidad de la vida, evitando una carrera armamentista. [184]

197. Huic contextui accedit incessabilis progressus systematum armorum, praesertim armorum cum intellegentia artificiali coniunctorum. Sancta Sedes nuper notavit crescentem facilitatem cum qua systemata armorum cum operativa autonomia adhiberi possunt bellum “accessibilius” et minus controllo humano subiectum reddere, quod contra principium est secundum quod usus vis armatae solum ut ultimum recursum, in casu legitimae defensionis, fieri debet. [183] Quapropter progressus et usus intellegentiae artificialis in campo militari severissimis ethicis vinculis subici debent, in observantia dignitatis humanae et sacralitatis vitae, evitando cursum armorum. [184]

198. A veces se habla de “agentes morales artificiales”, como si una máquina pudiera garantizar, con mayor coherencia que un ser humano, la distinción entre el bien y el mal. Pero el juicio moral no se puede reducir a un cálculo: implica conciencia, responsabilidad personal y reconocimiento del otro como persona. Por eso no es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales o, en cualquier caso, irreversibles. No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable. La IA no libera al conflicto de su intrínseca inhumanidad: sólo puede hacerlo más rápido e impersonal, bajando el umbral del recurso a la violencia y transformando la defensa en previsión operativa, con las víctimas reducidas a datos. Así, nos acostumbra a la idea de que la violencia sea inevitable y sólo deba optimizarse. Por tanto, es de máxima importancia infundir valores y un juicio prudente en la programación de los sistemas artificiales que construimos; estos pueden contribuir a un ecosistema moral en el que los seres humanos estén mejor preparados para escuchar su propia conciencia y en el que los modelos de IA establezcan límites adecuados.

198. Aliquando loquimur de “agentibus moralibus artificialibus”, quasi machina garantire posset, cum maiore cohaerentia quam homo, discrimen inter bonum et malum. Sed moralia iudicia non reducuntur ad simplicem calculum: implicant conscientiam, personalem responsabilitatem et alterius tamquam personae agnitionem. Non est ergo acceptabile decisiones mortales aut utique irreversibiles systematibus artificialibus committere. Nullus algorithmus est qui bellum moraliter acceptabile reddere possit. Intellegentia artificialis conflictum a sua intrinseca inhumanitate non eximit: eum solum celeriorem et impersonalem reddere potest, demittendo limen ad violentiam adhibendam et transformando defensionem in operativam praevisionem, victimis ad simplices datos reductis. Ita assuefacit nos ad ideam violentiam inevitabilem esse et sufficere eam optimizare. Primarii igitur momenti est inserere valores et prudens iudicium in programmatione systematum artificialium quae construimus, quae conferre possunt ad oecosystema morale in quo homines melius valeant conscientiae suae auscultare et in quo exemplaria intellegentiae artificialis aptos limites statuant.

199. No es suficiente invocar la ética de manera genérica: es necesario indicar criterios precisos de discernimiento. El primero se refiere a la responsabilidad personal. Cuando la decisión de atacar se automatiza o se vuelve opaca, aumenta el riesgo de que se pierda el sentido de la responsabilidad. Por eso, la cadena de responsabilidades debe seguir siendo identificable y verificable: quienes planifican, entrenan, autorizan y emplean deben poder rendir cuentas de sus decisiones. El segundo criterio se refiere al tiempo del juicio moral. La IA tiende a acortar los tiempos de decisión; pero, en la guerra, las decisiones irreversibles no pueden tener como criterios supremos la rapidez y la eficiencia. El tercer criterio es la distinción y la protección de los civiles. Toda tecnología que facilite atacar sin ver el rostro del otro baja el umbral moral del conflicto. La selección de objetivos y el uso de la fuerza no pueden confundir a combatientes y no combatientes, ni ignorar el impacto sobre las poblaciones indefensas.

199. Non sufficit ethicam generaliter invocare: necesse est praecisa discretionis criteria definire. Primum personalem responsabilitatem respicit. Cum decisio feriendi automatica vel obscura fit, periculum deresponsabilizationis augetur. Quapropter catena responsabilitatum identificabilis et verificabilis manere debet: qui consilia ineunt, instituunt, auctorizant et adhibent rationem electionum suarum reddere debent. Secundum criterium tempus iudicii moralis respicit. Intellegentia artificialis tempora decisionis breviare tendit; sed, in tempore belli, decisiones irreversibiles non possunt habere ut suprema criteria celeritatem et efficaciam. Tertium criterium est identificatio et tutela civium. Quaevis technologia quae feriendi facilitatem praebet sine altero vultu cernendo limen morale conflictus demittit. Selectio scoporum et usus vis non possunt confundere pugnatores et non-pugnatores, neque ignorare impactum in populationes defensione carentes.

200. De estos criterios se derivan algunas exigencias ineludibles. En primer lugar, para cada sistema empleado en el ámbito bélico deben garantizarse la trazabilidad y la posibilidad de reconstruir las decisiones, de modo que la responsabilidad y las posibles culpas no se disuelvan “en la máquina”. En segundo lugar, la decisión de emplear la fuerza letal no puede delegarse en procesos turbios o automatizados, sino que debe permanecer bajo un control humano efectivo, consciente y responsable. Por último, es necesario establecer reglas compartidas, incluso a nivel internacional, que frenen la carrera armamentística tecnológica y aseguren una protección especial a los civiles y a las infraestructuras esenciales para su supervivencia.

200. Ex his criteriis quaedam exigentiae ineluctabiles derivantur. Imprimis, pro omni systemate in contextu belli adhibito, tractabilitas et possibilitas decisiones reconstruendi garantiri debent, ne responsabilitates et culpae fortasse in machinatione amittantur. Deinde, decisio recurrendi ad vim letalem non potest processibus obscuris aut automatizatis delegari, sed sub controllo humano efficaci, conscio et responsabili manere debet. Denique, necesse est regulas communes etiam in gradu internationali statuere, quae cursum armorum technologicorum cohibeant et particularem tutelam civibus et infrastructuris ad eorum supervivendum essentialibus assecurent.

La crisis del multilateralismo

Crisis multilateralismi

201. La cultura del poder surge también de la crisis del sistema multilateral. Las instituciones creadas para salvaguardar la idea de un destino común de los pueblos y de un bien común a nivel mundial parecen debilitadas, no sólo por limitaciones estructurales, sino porque a menudo falta una voluntad compartida de apoyarlas, reformarlas y reconocer su autoridad moral. En lugar de avanzar, estamos retrocediendo con respecto al giro histórico del siglo XX. Después de 1989, el colapso de los regímenes comunistas en Europa vino acompañado de una globalización predominantemente económica, carente de una arquitectura política adecuada capaz de sostener el diálogo y la paz. Se confió casi ciegamente a los mercados la capacidad de producir bienestar, democracia y estabilidad, mientras que, en realidad, la globalización no ha generado automáticamente unidad y paz, sino que ha suscitado reacciones fundamentalistas, identitarias y nacionalistas. El resultado está lejos de un auténtico multilateralismo: se presenta más bien como un multipolarismo desordenado y conflictivo, donde prevalece la desconfianza hacia el otro.

201. Cultura potentiae etiam ex crisi systematis multilateralis derivat. Institutiones creatae ad defendendam ideam communis fati populorum et boni communis mundialis infirmatae videntur, non solum propter limites structurales, sed etiam quia saepe deest communis voluntas eas sustinendi, reformandi et eorum moralem auctoritatem agnoscendi. Loco progrediendi, retrocedimus respectu ad historicam conversionem saeculi XX. Post annum 1989, communistarum regiminum in Europa collapsus comitatus est globalizatione essentialiter oeconomica, destituta architectura politica idonea ad dialogum et pacem sustinendam. Marcatibus fere caece commissa est facultas producendi prosperitatem, democratiam et stabilitatem, cum reapse globalizatio automatice unitatem et pacem non genuerit, sed reactiones fundamentalistas, identitarias et nationalistas suscitaverit. Eventus longe abest ab authentico multilateralismo: potius assimilatur multipolarismo perturbato et conflictuali, ubi diffidentia in alterum praevalet.

202. Reaparece la tentación de construir la identidad colectiva contra un enemigo, alimentando narrativas en las que cada uno se presenta como víctima legitimada para la revancha. La simplificación en esquemas —“yo primero”, “amigo-enemigo”, “nosotros-ustedes”— facilita decisiones, a menudo irresponsables, que minan la confianza recíproca entre las naciones. La fuerza del derecho internacional es así sustituida por el supuesto “derecho del más fuerte”, y sus instrumentos —desde los tribunales competentes en crímenes de guerra hasta los tribunales llamados a resolver las controversias entre estados— son a menudo eludidos o debilitados, con consecuencias devastadoras para la cultura política y la convivencia. [185]

202. Tentatio aedificandi identitatem collectivam contra hostem rursus emergit, narrationes alendo in quibus singuli sese ut victimas praesentant ius vindicandi habentes. Simplificatio in schematibus – “ego primus”, “amicus-hostis”, “nos-vos” – decisiones saepe irresponsabiles facilem reddit, quae mutuam fiduciam inter nationes subvertunt. Vis iuris internationalis ita substituitur a sic dicto “iure fortioris”, et eius instrumenta – a tribunalibus pro criminibus belli competentibus ad tribunalia inter civitates discordias componenda – saepe circumeuntur aut infirmantur, cum consequentiis devastantibus in politicam culturam et convictum. [185]

203. En este contexto, la construcción de la paz ha pasado a un segundo plano: la cooperación para el desarrollo, el desarme, la prevención de conflictos y el fomento de la confianza mutua quedan relegados, en nombre de lógicas de poder. Así se debilitan también los logros del derecho humanitario: el principio de proporcionalidad en la respuesta a las agresiones, la protección del acceso al agua, los alimentos y los bienes esenciales, y el respeto por la vida de los civiles y de los niños son tratados como ingenuas reminiscencias del pasado.

203. In hoc contextu, pacis aedificatio in secundum locum relegatur: cooperatio ad progressum, exarmatio, conflictuum praeventio et mutuae fiduciae institutio seponuntur, in nomine logicarum potentiae. Ita etiam conquistae iuris humanitarii infirmantur: principium proportionalitatis in responsione ad aggressiones, tutela accessus ad aquam, cibum et essentialia bona, observantia vitae civium et puerorum tractantur tamquam ingenuae praeteriti reliquiae.

Un supuesto realismo político

Realismus politicus simulatus

204. Vivimos en una época de notable ceguera espiritual y cultural. Un falso pragmatismo invita a cortar las raíces de la memoria, como si se pudiera inaugurar una especie de “nueva creación” desvinculada del pasado; incluso quienes invocan grandes principios morales pueden caer en este nihilismo histórico, creyendo ilusoriamente que las atrocidades del siglo XX ya no pueden repetirse. En realidad, las mismas dinámicas resurgen bajo nuevas formas. Parece volver a imponerse la lógica del equilibrio armado y de la disuasión. Pero, a diferencia del escenario bipolar de la Guerra Fría, hoy la multiplicación de los actores y de los frentes de conflicto hace que esta lógica sea cada vez más frágil. La conflictividad exacerbada empuja hacia guerras asimétricas e “híbridas”, libradas también en el terreno económico, financiero e informático, con el uso de la desinformación y campañas que alimentan el miedo para influir en la opinión pública. En muchos países, incluso en el Sur global, el aumento del gasto militar se presenta como la única respuesta a un futuro incierto o a amenazas percibidas, mientras que el costo real recae sobre los más pobres, que ven reducirse los recursos destinados a la salud, a la educación y a los servicios sociales.

204. Aetatem magnae caecitatis spiritualis et culturalis vivimus. Falsus pragmatismus nos invitat ad memoriae radices abscindendas, quasi possemus inaugurare quamdam “novam creationem” a praeterito abscissam; etiam qui magna principia moralia invocant in hunc historicum nihilismum cadere possunt, illusioni indulgentes atrocitates saeculi XX iam non posse iterari. Reapse, eadem dynamica novis sub formis reemergit. Logica aequilibrii armati et dissuasionis videtur reverti ad sese imponendam. Sed, contra scenarium bipolare Belli Frigidi, multiplicatio actorum et frontium conflictuum hanc logicam hodie semper fragiliorem reddit. Exacerbatio confrontationum ad bella asymmetrica et “hybrida” ducit, etiam in oeconomico, financiali et informatico planis gesta, cum recursu ad desinformationem et campanias timoris alentes, ad publicam opinionem afficiendam. In multis nationibus, etiam in nationibus Meridionalis, augmentum sumptuum militarium praesentatur tamquam sola responsio ad futurum incertum aut ad minas perceptas, dum reale pretium pauperrimos gravat qui resources sanitati, educationi et socialibus servitiis assignatas diminui vident.

205. Detrás de todo esto se esconde un falso “realismo”, basado no sólo en la lógica arraigada de la fuerza, sino también en una convicción cultural y antropológica, como si la guerra fuera inevitablemente parte de la naturaleza humana. Siempre ha sido así —se dice— salvo breves paréntesis, ¡y así será siempre! Por lo tanto, el problema ya no es la paz, perdida como referencia en el horizonte internacional, sino cómo y cuándo actuar militarmente, mientras se sostiene que sería irresponsable no prepararse para el enfrentamiento. En cambio, lo que es verdaderamente irresponsable es la Realpolitik , esta forma de “realismo” político, que siembra en las conciencias y en la cultura la resignación ante una guerra ineludible, y califica la paz y el diálogo como posiciones utópicas o irracionales, que ignoran los riesgos en juego. Por el contrario, la paz no es una esperanza ingenua ni sólo una ausencia de guerra: es fruto, siempre posible, de la justicia y la caridad.

205. Sub his omnibus latet falsus “realismus”, fundatus non solum in logica vis bene stabilita, sed etiam in convictione culturali et anthropologica, quasi bellum inevitabiliter pars naturae humanae sit. Ita semper fuit, dicunt, exceptis brevibus parenthesibus, et ita semper erit! Problema igitur non amplius est pax, amissa tamquam relatio in internationali prospectu, sed quomodo et quando militariter agere, dum affirmant irresponsabile fore ad confrontationem non se praeparare. E contrario, quod vere irresponsabile est, est Realpolitik, illa forma politici “realismi” quae in conscientiis sicut in cultura resignationem coram inevitabili bello seminat, et pacem ac dialogum considerat tamquam positiones utopicas vel irrationales quae pericula in lusu ignorant. E contrario, pax non est ingenua spes neque simplex absentia belli: est fructus, semper possibilis, iustitiae et caritatis.

206. En este clima, el nihilismo y el pragmatismo terminan entrelazándose y normalizando errores gravísimos: los extremismos religiosos y los fanatismos identitarios se alían con un economicismo irracional, mientras que la política recurre con facilidad a la desinformación, a la ridiculización del adversario y a la construcción sistemática de miedos y resentimientos. Así, la diversidad del otro se vive cada vez más como una amenaza, alimentando el deseo de posesión, la voluntad de dominio, las ambiciones hegemónicas, los abusos de poder y el miedo a la diferencia, y preparando un terreno en el que pueden madurar nuevos conflictos sin apenas darnos cuenta. [186]

206. In hoc climate, nihilismus et pragmatismus simul intexuntur et gravissimos errores banalizant: extremismi religiosi et fanatismi identitarii cum oeconomismo irrationali iunguntur, dum politica facile recurrit ad desinformationem, ad adversarium ridendum et ad systematicam fabricationem timorum et rancorum. Ita diversitas alterius semper magis percipitur tamquam minatio, possessionis cupiditatem alens, dominandi voluntatem, hegemonicas ambitiones, abusus potestatis et timorem diversitatis, terrenum praeparans in quo nova conflicta maturescere possunt fere sine nostra conscientia. [186]

207. Este es un terreno fértil para nuevas guerras, tal vez aún más peligrosas que las anteriores, ya que tienden a perder todo límite ético. Lo que antes se consideraba inaceptable hoy puede llevarse a cabo casi sin vacilaciones, mientras que la reacción internacional se adapta a la conveniencia de cada gobierno más que a la gravedad objetiva de los hechos. Las decisiones ahora parecen ser guiadas casi exclusivamente por cálculos económicos, defendidas a través de ilusiones mediáticas, euforias artificiales y “sueños” que inevitablemente se desvanecen, generando frustración y nueva violencia. Cuando uno se persuade de que nada es verdaderamente real y de que los “principios” no son más que un envoltorio vacío, la mecha de nuevas explosiones de intolerancia y agresividad se enciende en el corazón mismo de las personas.

207. Hoc terrenum aptum constituit pro novis bellis, fortasse periculosioribus quam praeteritis, quia tendunt ad omnem ethicum limitem dissipandum. Quod olim ut inacceptabile habebatur hodie potest fere sine haesitatione perfici, dum reactio internationalis magis accommodatur ad convenientiam variarum gubernationum quam ad obiectivam gravitatem factorum. Decisiones nunc fere exclusive videntur duci a calculis oeconomicis, ab illusionibus mediaticis defensis, ab euphoriis artificialibus et a “somniis” quae inevitabiliter collabuntur, frustrationes et novas violentias procreantia. Cum sibi quis persuadet nihil vere verum esse et “principia” solam vacuam corticem esse, fomes novarum explosionum intolerantiae et aggressivitatis in ipso corde personarum accenditur.

208. En este escenario, la pregunta sobre las garantías reales contra nuevas violencias sigue abierta. Cuando una cultura normaliza y justifica el conflicto, se abre una deriva peligrosa: lo que hoy parece impensable puede volverse mañana aceptable en base a cálculos de utilidad o de seguridad. En países marcados por graves tensiones sociales, no podemos excluir que alguien termine considerando el conflicto armado como una forma eficaz de desviar la atención de los problemas internos y como un instrumento de gestión cínica de las dificultades.

208. In hoc contextu, quaestio de realibus garantiis contra novas violentias aperta manet. Cum cultura conflictum normalizat et iustificat, periculosa declinatio sese insinuat: quod hodie impensabile videtur cras acceptabile fieri potest secundum calculos utilitatis aut securitatis. In nationibus gravibus tensionibus socialibus notatis, non possumus excludere quod aliqui in finem conflictum armatum considerent tamquam efficax medium ad attentionem ab internis problematibus avertendam et tamquam instrumentum cynicae difficultatum gestionis.

209. Una responsabilidad particular recae sobre quienes trabajan en el mundo de la investigación. Todos los protagonistas de este ámbito —científicos, empresarios, inversionistas, autoridades académicas, políticos, entre otros— están llamados a trabajar con una lógica de transparencia y responsabilidad, manteniendo viva la conciencia del amplio marco en el que se inscriben los avances tecnológicos a los que contribuyen, incluidos los relacionados con la IA. Cuando uno se limita a mirar sólo a su propio sector, se engaña a sí mismo creyendo que realiza una tarea moralmente neutra y evita las preguntas sobre los fines últimos que orientan determinados experimentos: así se corre el riesgo de cooperar, tal vez sin quererlo, en proyectos oscuros que alimentan nuevas formas de violencia, manipulación y dominio.

209. Particularis responsabilitas incumbit eis qui in mundo investigationis operantur. Omnes actores in hoc campo – scientifici, imprenditores, academicae auctoritates, politici responsabiles, et alii – vocantur ad operandum in logica transparentiae et responsabilitatis, in mente servantes universum contextum in quo progressus technologici inseruntur, ad quos conferunt, inclusi ei qui ad intellegentiam artificialem pertinent. Cum quis se limitat ad considerandum solum suum sectorem, perperam credit moraliter neutram operam absolvere et vitat interrogationem de ultimis finibus qui quaedam experimenta dirigunt. Periculum tunc est cooperandi, fortasse non sponte, in obscuris propositis quae novas formas violentiae, manipulationis et dominationis alunt.

Construir la civilización del amor

Civilizationem amoris aedificare

210. La construcción de un mundo en estado de beligerancia permanente es un mal, y hay que llamarlo por su nombre. Esta forma de describir la realidad que vivimos puede parecer sombría o pesimista, pero considero que es una denuncia necesaria. La perspectiva cristiana, sin embargo, no se agota en la denuncia del mal. Nosotros miramos la historia a la luz del Crucificado Resucitado, a quien el Padre ha dado «todo poder en el cielo y en la tierra» ( Mt 28,18). No interpretamos el presente como un destino cerrado, sino como un campo abierto a la conversión personal y colectiva. Y creemos en la fuerza del Reino, que se desarrolla a partir de la pequeñez de un grano de mostaza, como una semilla que, una vez sembrada, brota y crece (cf. Mc 4,26-32). Mientras el ruido de la confusión nos rodea, el bien crece silenciosamente desde la tierra. Con las palabras del profeta: «Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?» ( Is 43,19).

210. Aedificatio mundi in statu belli perpetui est malum, et oportet illud suo nomine appellare. Hic modus describendi realitatem quam vivimus videri potest obscurus vel pessimisticus, sed credo agi de necessaria denuntiatione. Christiana tamen perspectiva non se limitat ad malum denuntiandum. Historiam intuemur in luce Crucifixi resuscitati, cui Pater dedit «omnem potestatem in caelo et in terra» (Mt 28, 18). Praesens non interpretamur tamquam fatum immobile, sed tamquam campum apertum conversioni personali et collectivae. Et credimus in vi Regni, quod ex parvitate granuli sinapis crescit, sicut semen quod, semel seminatum, germinat et crescit (cf. Mc 4, 26-32). Dum strepitus confusionis nos circumdat, bonum silenter ex terra crescit. Ut dicit propheta: «Ecce ego facio nova: et nunc orientur, utique cognoscetis ea» (Is 43, 19).

211. Una lectura atenta de la historia lo confirma. Incluso en las noches más oscuras, el Señor suscita hombres y mujeres capaces de no resignarse y de perseverar en el bien: personas que protegen a los frágiles y abren caminos de reconciliación. La memoria de los santos y de los justos, de los constructores de paz a menudo olvidados, muestra que la gracia no elimina el conflicto con un gesto mágico, sino que genera una resistencia activa al mal y una creatividad sorprendente en el bien. Los cristianos ven las tinieblas y las llaman por su nombre, pero no se quedan paralizados contemplándolas: conocen la luz y saben que las tinieblas no la recibieron y no pueden vencerla (cf. Jn 1,5). Por eso, sirven al bien incluso donde el dolor parece tener la última palabra, sostenidos por una esperanza teologal que da a la realidad un horizonte y una dirección.

211. Attenta lectio historiae hoc confirmat. Etiam in noctibus obscurissimis, Dominus suscitat viros et mulieres qui non sese resignant et in bono perseverant: personas fragiliores tuentes et vias reconciliationis aperientes. Memoria sanctorum et iustorum, artificum pacis saepe oblitorum, ostendit gratiam non eliminare conflictum magico gestu, sed activam contra malum resistentiam et miram in bono creativitatem generare. Christiani tenebras vident easque suo nomine appellant, sed non manent immobiles ad eas contemplandas: lucem agnoscunt et sciunt tenebras eam non comprehendisse neque eam vincere posse (cf. Io 1, 5). Quapropter bono serviunt etiam ubi dolor ultimum verbum habere videtur, sustentati spe theologali quae realitati prospectum et directionem praebet.

Todos podemos dar nuestro aporte

Omnes nostram contributionem afferre possumus

212. En este punto, sin embargo, se insinúa una tentación sutil: pensar que los problemas son demasiado grandes y nosotros demasiado pequeños, y que, por tanto, nuestras decisiones no cambian nada. Es una forma elegante de rendirse, a menudo disfrazada de realismo. Claro, no todos tienen el mismo poder de influir sobre la realidad: hay quienes gobiernan, quienes deciden inversiones, quienes dirigen instituciones, quienes investigan, quienes educan, quienes informan, quienes producen; y hay quienes parecen tener sólo su propia vida cotidiana. Sin embargo, nadie está exento de responsabilidad. Cada uno dispone de un ámbito propio de acción, y ahí —no en otro lugar— está llamado a elegir si alimenta la lógica de la fuerza —aunque sea sólo con indiferencia, cinismo, mentira y odio—; o si promueve la lógica de la paz —con verdad, sobriedad, cercanía y cuidado—.

212. Tamen, hoc in puncto, subtilis tentatio insinuat: cogitandi problemata nimis magna esse et nos nimis parvos, ita ut nostrae electiones nihil mutent. Est elegans capitulationis forma, saepe realismi habitu velata. Certe, non omnes eandem agendi facultatem in realitatem habent: sunt qui gubernant, qui de investitionibus decidunt, qui institutiones moderantur, qui investigant, qui educant, qui informant, qui producunt; et sunt qui solum cotidianam vitam habere videntur. Tamen, nemo est sine responsabilitate. Singulis suus campus actionis est, et ibi – et nullibi alibi – vocantur eligere inter alendam logicam vis (sive sola indifferentia, cynismo, mendacio, odio), sive servandam logicam pacis (cum veritate, sobrietate, proximitate, attentione).

213. Un escritor católico del siglo XX, John Ronald Reuel Tolkien, por boca de uno de los protagonistas de una de sus novelas, describió así nuestra responsabilidad: «No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza». [187] La civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización. Por eso vale la pena detenerse y considerar algunos aspectos de cómo, cada uno en su ámbito, podemos colaborar en su construcción. Sin pretender agotar el tema, propongo cinco vías de responsabilidad cotidiana y pública: desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo.

213. Scriptor catholicus saeculi XX, Ioannes Ronald Reuel Tolkien, ita nostram responsabilitatem descripsit per os unius ex protagonistis cuiusdam fabulae: «Non est tamen nostrum omnes mundi aestus colligere, sed facere quod in nobis est ad subveniendum annis in quibus positi sumus, malum exstirpando in agris quos cognoscimus, ita ut qui post nos vivent terram habere possint colendam mundam». [187] Civilizatio amoris non nascitur ex uno spectaculoso gestu, sed ex summa parvarum et tenacium fidelitatum quae dehumanizationi obstant. Quapropter operae pretium est subsistere et examinare quomodo unusquisque in suo campo ad eius aedificationem conferre possit. Sine ulla praetensione exhauriendi argumentum, quinque proponam vias responsabilitatis cotidianae et publicae: verba exarmare, pacem in iustitia aedificare, victimarum aspectum assumere, sanum realismum colere, dialogum et multilateralismum repetere.

Desarmar las palabras

Verba exarmare

214. La primera contribución que podemos hacer a una civilización más humana es prestar atención a nuestras palabras. «Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la tierra». [188] El poder de las palabras es enorme y lo experimentamos en nuestra comunicación cotidiana, cuando alguien nos dice algo que cambia nuestro estado de ánimo, ya sea para bien o para mal. «La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; y, en este sentido, el modo en que comunicamos tiene una importancia fundamental; debemos decir “no” a la guerra de las palabras y de las imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra». [189] Todos debemos, por tanto, hacer un examen de conciencia sobre las palabras que usamos, sobre los prejuicios de los que están impregnadas y sobre la agresividad, abierta o encubierta, que las motiva. Tenemos una posibilidad real de contribuir al bien cada vez que decimos la verdad, que damos un consejo sabio, que apoyamos a quien necesita consuelo, que denunciamos una injusticia o damos voz a quien no la tiene.

214. Prima contributio quam ad humaniorem civilizationem afferre possumus est verbis nostris attendere. «Verba exarmemus et ad Terram exarmandam conferemus». [188] Potestas verborum immensa est et eam experimur in cotidiana nostra communicatione, cum aliquis nobis aliquid dicit quod animum nostrum mutat, in bono vel malo. «Pax incipit ab unoquoque nostrum: a modo quo alios aspicimus, eos auscultamus, de eis loquimur; et, hoc sensu, modus quo communicamus fundamentalis est momenti: dicere debemus “non” bello verborum et imaginum, paradigma belli reicere debemus». [189] Omnes igitur conscientiae examen facere debemus de verbis quae adhibemus, de praeiudiciis quibus onerantur et de aggressivitate, aperta vel latente, quae in eis habitat. Realem possibilitatem habemus conferendi ad bonum quotiescumque veritatem dicimus, prudens consilium praebemus, eos qui solatio indigent sustinemus, iniustitiam denuntiamus, et eis qui voce carent vocem damus.

Construir la paz en la justicia

Pacem in iustitia aedificare

215. Todos, a cualquier nivel, podemos contribuir al fundamento de la paz, que es la justicia. De hecho, no buscamos una paz cualquiera, una ausencia de conflicto a cualquier precio, sino esa paz verdadera que nace de la justicia. «Hay una estrecha relación entre la justicia de cada uno y la paz para todos». [190] Al comentar el versículo del salmo «la justicia y la paz se besarán» ( Sal 85,11b), san Agustín escribe: «Nadie hay que no desee estar en paz, pero no todos quieren practicar la justicia. […] Pero tú debes practicar la justicia, ya que la paz y la justicia se besan, no están en discordia. Y tú, ¿por qué no estás de acuerdo con la justicia? Por ejemplo, te dice la justicia: no robes, y tú no le haces caso; no cometas adulterio, y te haces el sordo; no hagas a otro lo que tú no quieres que te hagan; no comentes de otros lo que no quieres que comenten de ti. […] ¿Quieres encontrarte con la paz? Practica la justicia». [191] ¡No nos cansemos, entonces, de buscar la justicia!

215. Omnes, in quovis gradu, ad pacis fundamentum conferre possumus, quod est iustitia. Non quaerimus quamlibet pacem, absentiam conflictus quolibet pretio, sed illam veram pacem quae ex iustitia oritur. «Arctum vinculum est inter iustitiam uniuscuiusque et pacem omnium». [190] Commentans psalmi versum «iustitia et pax osculatae sunt» (Ps 85, 11b), sanctus Augustinus scribit: «Nemo est qui pacem non desideret, sed non omnes faciunt iustitiam. [...] Fac autem iustitiam, quia iustitia et pax osculatae sunt nec inter se dissentiunt. Quare cum iustitia bellum geres? Iustitia tibi dicit: Ne fureris, et non audis; Ne adulteres, et nolis audire; Ne facias alii quod tibi fieri non vis; ne dicas alii quod tibi dici nolis. [...] Vis ergo ad pacem pervenire? Fac iustitiae opera!». [191] Ne defatigemur igitur iustitiam quaerentes!

Asumir la mirada de las víctimas

Victimarum aspectum assumere

216. Hay situaciones en las que, para seguir siendo humanos, debemos abandonar las vacilaciones y tomar partido. Hay conflictos en los que no es justo permanecer neutrales y no basta pensar en “no ser cómplices”. [192] Cuando nos enfrentamos a bombardeos contra civiles, a ataques contra hospitales, escuelas o infraestructuras vitales, a abusos que afectan a los niños, nos encontramos ante escándalos que hieren a la humanidad misma. Por eso no podemos quedarnos a nivel de análisis abstractos. Como recordó el Papa Francisco , debemos “tocar la carne” de quienes sufren: [193] mirar los rostros, escuchar las historias, reconocer las heridas. Los acontecimientos dolorosos necesitan tanto de historia como de memoria: la una para tratar de relatar los hechos, la otra para dar testimonio de lo vivido.

216. Sunt rerum condiciones in quibus, ut humani maneamus, dubitationes nostras deponere debemus et stationem capere. Sunt conflicta in quibus non est iustum neutralem manere et non sufficit aestimare “se complicem non esse”. [192] Cum coram bombardamentis super civiles, oppugnationibus contra nosocomia, scholas aut infrastructuras vitales, violentiis puerorum ferientibus stamus, coram scandalis sumus quae ipsam humanitatem vulnerant. Quapropter non possumus contineri intra abstracta analyses. Sicut admonuit Papa Franciscus, debemus “humanitatem tangere” eorum qui patiuntur: [193] vultus inspicere, historias audire et vulnera agnoscere. Eventus dolorosi simul historia et memoria indigent, hac ad facta enarranda conanda, illa ad experientias vitae testandas.

217. Dar espacio, en la información y en la educación, a la mirada y a la voz de las víctimas ayuda a tomar verdadera conciencia del abismo de maldad que encierra la guerra y, en general, toda forma de violencia; a no aceptar como normal la lógica del conflicto; a no apartar la mirada cuando se comete una afrenta contra la dignidad humana; y a devolver a las personas afectadas la dignidad de ser reconocidas y escuchadas. [194] La atención a estas voces alimenta la convicción de que, más allá de las minorías violentas, la humanidad no desea la guerra. La Iglesia puede ser de modo especial un lugar de memoria viva de las víctimas. Como recordaba san Pablo VI , ella siente que debe hacer suyas tanto la voz de los muertos de las guerras pasadas como la de los vivos que aún llevan sus heridas, para que su grito se convierta en un llamamiento a la paz y a la concordia, y no en un preludio de nuevos conflictos. [195]

217. Tribuere locum, in informatione et in educatione, aspectui et voci victimarum adiuvat ut vere conscientia capiatur abyssi mali quod bellum recondit et, generalius, omnis violentiae forma; adiuvat ne logicam conflictus tamquam normalem accipiamus, ne aspectum avertamus cum violatio dignitatis humanae perficitur, et ut personis affectis reddatur dignitas se agnitas et auscultatas sentiendi. [194] Attentio his vocibus praebita persuasionem alit ultra violentas minoritates, humanitatem bellum non desiderare. Ecclesia particulari modo locus esse potest vivae memoriae victimarum. Sicut admonebat sanctus Paulus VI, sentit se vocatam ad suam faciendam et vocem eorum qui in praeteritis bellis perierunt et viventium qui adhuc vulnera eorum portant, ut eorum clamor fiat appellatio ad pacem et concordiam et non praeludium ad nova conflicta. [195]

Cultivar un sano realismo

Sanum realismum colere

218. Necesitamos un sano realismo, que evite tanto el idealismo político como el cinismo. De hecho, existe un idealismo que, para salvar su propia visión del mundo, selecciona los hechos, los manipula, los renombra y termina habitando una realidad construida a la medida de sus propias convicciones. Por otro lado, existe también un realismo degradado que confunde la constatación con la resignación: dado que la fuerza domina, concluye que debe dominar. El realismo auténtico no renuncia a cambiar el mundo: comienza por ver con claridad los intereses, los miedos, las limitaciones y las relaciones de poder, precisamente para calcular qué es posible lograr y con qué pasos. No reduce la política a la moralidad, pero tampoco la entrega a la violencia: busca modos viables para que la paz sea más que una palabra, es decir, instituciones creíbles, garantías verificables, negociaciones pacientes, prevención de conflictos y protección de los civiles.

218. Sano realismo indigemus qui tam idealismum politicum quam cynismum vitet. Est enim idealismus qui, ad propriam mundi visionem servandam, facta seligit, deformat, renominat, et in finem in realitate vivit propriis convictionibus accommodata. E contrario est realismus degeneratus qui constatationem cum resignatione confundit: cum vis dominetur, concludit eam dominari debere. Realismus authenticus non renuntiat mundo mutando. Incipit clare videndo utilitates, timores, impedimenta et virium relationes, praecise ad aestimandum quid obtineri possit et quibus gradibus. Politicam non reducit ad moralem, sed neque eam violentiae tradit. Vias praticabiles quaerit ut pax magis quam verbum sit, scilicet credibiles institutiones, verificabiles garantias, patientes negotiationes, conflictuum praeventionem et civium tutelam.

Relanzar el diálogo

Dialogum repetere

219. Para construir la civilización del amor debemos ejercitar el diálogo. Este es el principal instrumento de la convivencia entre las personas y entre los pueblos, y es la alternativa al conflicto abierto. Ya lo recordaba Pío XII en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, cuando afirmaba que con la paz no se pierde nada, mientras que con la guerra todo se puede perder, y que los hombres deben volver a dialogar, porque un diálogo sincero y perseverante abre siempre la posibilidad de una solución honorable. [196]

219. Ad civilizationem amoris aedificandam, dialogum exercere debemus. Est principale instrumentum convictus inter personas et populos, et alternativa conflictui aperto. Pius XII iam id admonebat in vigilia Secundi Belli Mundialis, cum affirmaret nihil amitti cum pace, dum omnia amitti possunt cum bello, et homines iterum debere inter se loqui, quia sincera et perseverans confrontatio semper aperit possibilitatem honorabilis solutionis. [196]

220. El diálogo es una dimensión ordinaria de la vida humana, y no se refiere únicamente a las relaciones entre los estados. Se trata de adquirir una actitud para construir lazos de fraternidad, hechos de escucha, de miradas sinceras, de tiempo dedicado, incluso de tiempo perdido juntos. Porque, si experimentamos el encuentro auténtico con el otro, el diferente, el extranjero, el migrante, se vuelve incluso mucho más difícil siquiera imaginar la guerra.

220. Dialogus pars integralis est vitae humanae et non solum relationes inter Status respicit. Agitur de acquirenda attitudine quae permittat vincula fraternitatis texere fundata in auscultatione, sinceris aspectibus, tempore dato, immo etiam tempore simul amisso. Multo enim difficilius fit vel imaginari bellum si experientiam authentici occursus cum altero facimus, illo qui diversus est, peregrino, migrante.

221. A nivel político, es urgente pasar de la “cultura del poder” a una auténtica “cultura de la negociación”, en la que el diálogo y las relaciones diplomáticas se conviertan en la vía habitual para afrontar los conflictos, tal como deseaba Giorgio La Pira: «Al método de la guerra habrá que sustituirlo por el método de la paz: el método de la negociación, del encuentro, de la convergencia; ¡es decir, el método auténticamente humano!». [197] La conciencia de un destino común de los pueblos exige que la cultura de la negociación se convierta cada vez más en un compromiso compartido, político y cultural, capaz de alejar gradualmente a la humanidad de la espiral de la violencia.

221. In plano politico, urget transire a “cultura potentiae” ad veram “culturam negotiationis” in qua dialogus et relationes diplomaticae fiant ordinaria via ad conflictus tractandos, sicut Georgius La Pira optabat: «Necesse erit methodum belli substituere methodo pacis: methodo negotiationis, occursus, convergentiae, scilicet methodo vere humana!». [197] Conscientia communis fati populorum exigit ut “cultura negotiationis” fiat semper magis commune munus, politicum et culturale, capax humanitatem gradatim a spirali violentiae elongandi.

222. A quienes tienen el honor y la responsabilidad de gobernar, quisiera repetir unas palabras que dije al inicio de mi Pontificado: «Los pueblos quieren la paz y yo, con el corazón en la mano, digo a los responsables de los pueblos: ¡encontrémonos, dialoguemos, negociemos! La guerra nunca es inevitable, las armas pueden y deben callar, porque no resuelven los problemas, sino que los aumentan; porque pasarán a la historia quienes siembran la paz, no quienes cosechan víctimas; porque los demás no son ante todo enemigos, sino seres humanos: no son malos a quienes odiar, sino personas con quienes hablar. Rechacemos las visiones maniqueas típicas de los relatos violentos, que dividen el mundo entre buenos y malos». [198]

222. Eis qui honorem et responsabilitatem habent gubernandi, vellem repetere quaedam verba quae initio mei Pontificatus pronuntiavi: «Populi pacem volunt et, manu in corde, dico populorum responsabilibus: occurramus, dialogemus, negotiemur! Bellum numquam inevitabile est, arma possunt et debent silere, quia problemata non solvunt, sed exasperant; ii qui pacem seminant ad posteritatem transibunt, non qui victimas faciunt; alii non sunt primum hostes, sed homines: non improbi odio dignos, sed personae cum quibus loquendum est. Fugiamus manichaeas visiones typicas narrationum violentarum quae mundum inter bonos et malos dividunt». [198]

223. Al rechazar la lógica de la violencia, el diálogo entre las religiones tiene un papel decisivo, porque en el centro de los grandes caminos espirituales se encuentra un mensaje de paz. [199] Quien utiliza el nombre de Dios para legitimar el terrorismo, la violencia o la guerra traiciona su rostro; luchar en nombre de la religión significa, en realidad, golpear a la religión misma. [200] El “espíritu de Asís”, promovido por san Juan Pablo II y continuado en el compromiso del Papa Francisco —por ejemplo, en el diálogo con el Gran Imán de al-Azhar—, muestra que los creyentes pueden volver a beber de las fuentes más auténticas de sus tradiciones espirituales, donde no hay lugar para el odio sacralizado.

223. Logicam violentiae reiciendo, dialogus interreligiosus partes decretorias agit, quia in corde magnorum spiritualium itinerum pacis nuntius reperitur. [199] Qui Dei nomine utuntur ad terrorismum, violentiam aut bellum iustificandum eius vultum prodit: certare in nomine religionis significat, reapse, ipsam religionem violare. [200] “Spiritus Assisii”, a sancto Ioanne Paulo II suscitatus et a Papae Francisci opera prosecutus – verbi gratia in dialogo cum Magno Imam de al-Azhar –, ostendit credentes posse iterum haurire ex authenticioribus fontibus suarum spiritualium traditionum, ubi non est locus pro odio sacralizato.

La necesidad de la diplomacia y el multilateralismo

Necessitas diplomatiae et multilateralismi

224. En las relaciones internacionales, el diálogo es el instrumento insustituible de la diplomacia para prevenir los conflictos y restablecer los lazos de confianza. Frente a las comunicaciones impulsivas, las retóricas agresivas y las lógicas de poder que marcan nuestro tiempo, «la vocación de la diplomacia es aquella de favorecer el diálogo con todos, incluidos los interlocutores que se consideran más “incómodos” o que no se estiman legítimos para negociar», [201] utilizando hasta el extremo la humildad y la paciencia para recuperar los más tenues signos de buena voluntad de las partes en conflicto, a fin de iniciar una pacificación.

224. In relationibus internationalibus, dialogus est insubstituibile instrumentum diplomatiae ad conflictus praevertendos et fiduciae vincula retexenda. Coram impulsivis communicationibus, rhetoricis aggressivis et logicis potentiae quae nostram aetatem signant, «vocatio diplomatiae est dialogum cum omnibus fovere, etiam cum interlocutoribus magis “molestis” habitis aut qui non considerantur legitimi ad negotiandum» [201] cum extrema humilitate et patientia ad refoveda tenuissima vincula bonae voluntatis inter partes conflictu divisas, ut pacificatio incohetur.

225. También el ciberespacio se ha convertido en terreno de enfrentamiento: los ataques informáticos, la manipulación de datos y las campañas de influencia orquestadas con la ayuda de la IA pueden desestabilizar países enteros, incluso antes de que se llegue a un enfrentamiento armado abierto. En este ámbito, además, la atribución de responsabilidades es a menudo incierta: cuando no está claro quién ha atacado, crece el riesgo de reacciones desproporcionadas, errores de evaluación y espirales de escalada. Por eso hace falta una diplomacia capaz de operar también en este nuevo entorno, negociando reglas compartidas sobre el uso de las tecnologías digitales, protegiendo a los civiles y a los más vulnerables de formas de violencia invisibles, pero no por ello menos reales.

225. Cyberspatium quoque factum est confrontationis terrenum. Oppugnationes informaticae, datorum manipulatio et campaniae desinformationis intellegentia artificiali instructae integras nationes destabilizare possunt antequam ad apertum conflictum armatum perveniant. In hoc campo, attributio responsabilitatum saepe incerta est. Cum non clare scitur quis percusserit, periculum reactionum disproportionatarum, erratorum iudiciorum et spiralium escalationum augetur. Quapropter diplomatia opus est quae etiam in hac nova ambientia operari possit, communes regulas de usu technologiarum digitalium negotians, cives et personas magis vulnerabiles tuens contra formas violentiae invisibiles sed non minus reales.

226. Las organizaciones internacionales, en particular la ONU, siguen siendo instrumentos esenciales para promover una civilización del amor, al apoyar el diálogo entre las naciones, la solución pacífica de los conflictos, el desarrollo integral de los pueblos, la protección de las personas más vulnerables, el desarme y el cuidado de la creación. A través de estas instancias, la comunidad internacional puede tratar de reducir las desigualdades, defender los derechos de los refugiados y de las minorías, liberar recursos destinados al armamento para destinarlos a la promoción humana y proteger la Casa común. La Santa Sede apoya y acompaña este compromiso, aunque reconoce que la actual debilidad de la ONU y del sistema político internacional revela la necesidad de reformas profundas: no se trata sólo de ajustes técnicos, porque la crisis de convicciones y de valores afecta también a los fundamentos éticos de la vida de las naciones y dificulta orientar el multilateralismo hacia el verdadero bien común. [202]

226. Internationales ordinationes, praesertim ONU, manent essentialia instrumenta ad promovendam civilizationem amoris, sustinendo dialogum inter nationes, conflictuum pacificam compositionem, integralem populorum progressum, magis vulnerabilium personarum tutelam, exarmationem et creationis custodiam. Per haec instrumenta, communitas internationalis quaerere potest inaequalitates minuere, profugorum et minoritatum iura defendere, resources ab armamentis liberare ad humanam promotionem et Communis Domus tutelam destinandas. Sancta Sedes hoc munus sustinet et comitatur, agnoscens praesentem debilitatem ONU et systematis politici internationalis revelare necessitatem profundarum reformationum. Non agitur solum de adaptationibus technicis, cum crisis convictionum et valorum etiam ethicas fundationes vitae nationum afficiat et difficiliorem reddat multilateralismum ad verum bonum commune dirigere. [202]

227. En el contexto internacional, la diplomacia de la Santa Sede asume el principio evangélico de la misericordia como criterio concreto de la acción política. Es una de las formas en que la Santa Sede se pone al servicio de la humanidad, llamando a las conciencias a la caridad y a la verdad, defendiendo la dignidad de cada persona y haciéndose voz de los pobres, de los migrantes y de las víctimas de las guerras. De este modo, la diplomacia pontificia expresa la catolicidad de la Iglesia y contribuye a la construcción de una civilización del amor en la que también las nuevas tecnologías estén orientadas al bien común.

227. In contextu internationali, diplomatia Sanctae Sedis ex evangelico misericordiae principio criterium concretum politicae actionis facit. Est una ex viis quibus Sancta Sedes humanitati servit, conscientias ad caritatem et veritatem appellans, uniuscuiusque personae dignitatem defendens et seipsam faciens vocem pauperum, migrantium et victimarum bellorum. Pontificia diplomatia ita exprimit catholicitatem Ecclesiae et confert aedificationi civilizationis amoris intra quam etiam novae technologiae ad bonum commune diriguntur.

Orar y esperar

Orare et sperare

228. Estas vías de compromiso se nutren de la oración y la alimentan. Para nosotros, en efecto, la paz, ante todo, «proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente». [203] Es un don entregado por Jesús a sus discípulos el día de Pascua: «¡La paz esté con ustedes! Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante». [204] Con estas palabras saludé a la Iglesia y al mundo el día de mi elección a la Sede de Pedro, y deseo repetirlas para invitar a todos a pedir este don. No nos cansemos de orar por la paz y de comprometernos a hacerla realidad en nuestras relaciones y en la sociedad.

228. Hae operis lineae oratione aluntur et eam vicissim alunt. Nobis enim pax «venit a Deo, Deo qui omnes incondicionate amat». [203] Est donum quod Iesus suis discipulis tradidit die Paschae: «Pax vobis! Est pax Christi resuscitati, pax exarmata et pax exarmans, humilis et perseverans». [204] His verbis Ecclesiam et mundum salutavi die mei electionis ad Sedem Petri, et velim ea repetere ut unumquemque invitem hoc donum petere. Ne defatigemur orare pro pace et nos impendere ad eam in nostris relationibus et in societate realizandam.

Conclusión

Conclusion

229. «Que cada cual se fije bien de qué manera construye» ( 1 Co 3,10): son palabras de san Pablo, que exhorta a los cristianos de Corinto a custodiar la unidad. Amadísimos hermanos y hermanas, nos hemos interrogado sobre el mundo que estamos construyendo, preguntándonos qué significa custodiar a la persona humana en el tiempo de la IA. Al final de este camino, deseo entregarles un itinerario de vida cristiana sobrio y exigente con el cual vivir este cambio de época a la luz del Evangelio. Es un camino que nace de la contemplación del designio de Dios, vive la unidad eclesial nutriéndose de la Palabra y de la Eucaristía, construye el bien en el mundo y ora junto con la Virgen María.

229. « Videat unusquisque quomodo superaedificet » (1 Cor 3, 10): haec sunt verba sancti Pauli Christianos Corinthios adhortantis ut unitatem servarent. Carissimi fratres et sorores, de mundo quem aedificamus nos interrogavimus, quaerentes quid significet personam humanam tueri aetate intellegentiae artificialis. In fine huius itineris, vobis proponere cupio rationem vitae christianae sobriam et exigentem, qua hanc commutationem aetatis sub luce Evangelii vivamus. Est iter quod ex contemplatione consilii Dei oritur, unitatem ecclesialem vivit ex Verbo et Eucharistia nutritum, mundum in bonum aedificat et cum Virgine Maria orat.

El Verbo se hizo carne

Verbum caro factum est

230. En un mundo atravesado por tantas maniobras que apuntan a conquistar mercados y espacios de influencia, a menudo revestidas de retórica tranquilizadora y construcciones ideológicas seductoras, nuestro corazón siente la necesidad de descubrir un proyecto diferente, sabio y benévolo, semejante al que María contempla en el Magníficat , cuando proclama que la misericordia de Dios se extiende de generación en generación sobre aquellos que le temen. [205] Este designio de misericordia atraviesa la historia también hoy, dentro de los cambios más rápidos y frenéticos marcados por los algoritmos y las redes globales, y se convierte en la brújula para orientar una existencia evangélica en la era digital.

230. In mundo in quo multiplicantur machinationes ad mercatus et ambitus influxus capiendos, saepe rhetoricis securitatem praebentibus et ideologicis constructionibus blandientibus involutae, cor nostrum sentit necessitatem detegendi consilium diversum, sapiens et benignum, simile ei quod Maria in Magnificat contemplatur, cum proclamat misericordiam Dei a progenie in progenies super timentes eum extendi. [205] Hoc consilium misericordiae historiam etiam hodie pertransit, in medio mutationum celerrimarum et turbulentissimarum algorithmis et retibus mundialibus signatarum, et fit acus magnetica existentiae evangelicae in aetate digitali.

231. En el centro está el misterio de la Encarnación: el Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros. La carne del Hijo, pobre y vulnerable, evoca la carne de tantos hermanos y hermanas despojados de su dignidad y reducidos al silencio. [206] Y a través de esta cercanía, el don de la paz entra en el mundo de modo paradójico: como el poder de llegar a ser hijos de Dios, que se aviva cuando nos dejamos conmover por el llanto de los pequeños, por la fragilidad de los ancianos, por el silencio de las víctimas, por el esfuerzo de quienes luchan contra el mal que no querrían hacer. [207] En esta carne herida y amada, el Padre nos muestra la verdadera humanidad de una vida que se realiza en la apertura y en la comunión, hasta el punto de hacernos desear que su voluntad se cumpla en la tierra como en el cielo. [208]

231. In corde mysterium Incarnationis collocatur: Verbum caro factum est et tabernaculum suum inter nos fixit. Caro Filii, pauper et vulnerabilis, illam tot fratrum et sororum in memoriam revocat dignitate spoliatorum et ad silentium redactorum. [206] Per hanc propinquitatem, donum pacis in mundum modo paradoxali ingreditur: tamquam potestas filios Dei fieri, potestas quae excitatur cum nos a fletibus parvulorum, a fragilitate senum, a silentio victimarum, a labore eorum qui contra malum quod facere nollent pugnant, tangi sinimus. [207] In hac carne vulnerata et amata, Pater nobis veram humanitatem vitae ostendit quae in apertione et communione adimpletionem invenit, usque dum desideremus voluntatem eius fieri sicut in caelo et in terra. [208]

232. En las promesas del transhumanismo y de algunas corrientes posthumanistas, que persiguen una humanidad potenciada y casi desencarnada, reconocemos un deseo que nos interpela: la necesidad de una vida más plena, menos expuesta a la fragilidad y al sufrimiento. Pero la Encarnación abre un camino diferente. Mientras las ideologías antiguas y nuevas empujan al hombre a la superación técnica del límite y a elevarse por encima de los demás para afianzar un dominio, el misterio del Hijo de Dios que entra en nuestra condición narra un movimiento opuesto: el Dios vivo que desciende a nuestra historia para liberarnos de toda esclavitud, [209] asume nuestra debilidad y la transforma en lugar de salvación. No hay un momento ni una condición humana que no sea digno de Dios: «De manera que tenemos, como nos enseña nuestra fe y dilucidamos en nuestros misterios, a Dios que nace en la cuna, un Dios que vive y viaja por Judea, un Dios que muere en la cruz y un Dios muerto y sepultado». [210] El futuro de la humanidad encuentra así su criterio en la capacidad de acoger este modo divino de hacerse cercano, de compartir el peso del mundo, de transformar las relaciones desde dentro. ¡Qué maravilla!, «este hombre es Dios, y Dios-Hombre pasa por estos escalones, ¡los santifica y deifica en sí mismo!». [211] Lo que salva al hombre es el amor divino que desciende hasta el punto más frágil de su historia y la regenera desde lo profundo.

232. In promissionibus transhumanismi et quorundam motuum posthumanisticorum, qui humanitatem emendatam et quasi incorpoream sectantur, desiderium agnoscimus quod nos tangit: necessitatem vitae plenioris, minus limitibus et fragilitati expositae. Incarnatio tamen viam diversam aperit. Dum ideologiae antiquae et novae hominem ad limitis transgressionem technicam impellunt et ut super alios dominationem affirmando se efferat, mysterium Filii Dei qui in condicionem nostram intrat motum oppositum describit: Deus vivus in historiam nostram descendit ut nos ab omni servitute liberet, [209] infirmitatem nostram in se suscipit et in locum salutis transformat. Non est momentum aut condicio humani quae Deo indigna sit: « Secundum doctrinam fidei nostrae, in mysteriis nostris adoramus Deum in praesepio nascentem, Deum viventem et per Iudaeam peregrinantem, Deum in cruce morientem, Deum in sepulcro mortuum ». [210] Futurum humanitatis ita criterium suum invenit in facultate accipiendi hunc divinum modum sese propinquum faciendi, pondus mundi participandi, relationes ab intus transformandi. « O mirabile […] quod homo sit Deus et hic Deus-homo per omnes hos gradus transeat, omnes hos status sustineat eosque nobilitet, sanctificet, in seipso deificet! ». [211] Quod hominem salvat, est amor divinus qui ad punctum fragilissimum eius historiae descendit eamque ab intimo regenerat.

233. Por eso, como creyente entre creyentes, invito a contemplar en el rostro del Hijo una magnífica humanidad que también ilumina la época de la IA. En Cristo comprendemos que el hombre está llamado a ser colaborador en la obra de la creación, y no espectador resignado ante los procesos tecnológicos que limitan su libertad y su responsabilidad. [212] La dignidad que el Espíritu Santo esculpe en cada uno de nosotros se reconoce también en la capacidad de reflexionar críticamente, de elegir y amar gratuitamente, y de establecer relaciones auténticas. Ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien. Incluso cuando las máquinas sobresalen en eficiencia, el centro de la historia sigue siendo un rostro humano que exige ser contemplado. Este rostro humano es la plenitud hacia la que camina la historia. Es el misterio de la recapitulación, la certeza de que el Padre ha establecido recapitular en Cristo ―única Cabeza― todas las cosas, las del cielo y las de la tierra (cf. Ef 1,10). En este designio, nada de lo que es verdaderamente humano se perderá, sino que todo será purificado y reunido en Aquel que recoge cada fragmento de vida, cada lágrima y cada auténtica conquista humana para sustraerlos de la nada y entregarlos, redimidos, al Padre.

233. Quapropter, ut credens inter credentes, hortor ut in vultu Filii magnificam humanitatem contemplemini quae etiam aetatem IA illuminat. In Christo intellegimus hominem vocari ut sit cooperator in opere creationis, potius quam spectator resignatus coram processibus technologicis libertatem eius et responsabilitatem coartantibus. [212] Dignitas quam Spiritus Sanctus in unoquoque nostrum sculpit etiam in facultate agnoscitur critice cogitandi, eligendi et gratuito amandi, in relationes authenticas intrandi. Nullum systema computandi, quamvis sophisticatum, cor generat quod se donat, neque conscientiam quae bonum discernit. Etiam cum machinae efficientia praestent, centrum historiae manet vultus humanus qui aspici postulat. Hic vultus humanus est plenitudo ad quam historia procedit. Est mysterium recapitulationis, certitudo Patrem decrevisse ad Christum, unicum Caput, omnia revocare, quae in caelis et quae in terra (cf. Eph 1, 10). In hoc consilio, nihil quod authentice humanum est perdetur, sed omne purificabitur et reunietur in Eo qui omne fragmentum vitae, omnem lacrimam et omnem authenticam conquisitionem humanam colligit ut eas a nihilo eripiat et redemptas Patri reddat.

Un solo cuerpo en Cristo

Unum corpus in Christo

234. La espiritualidad que necesitamos es una espiritualidad eucarística, es decir, una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor. La Encarnación y la Pascua revelan a Dios que entra en nuestra condición humana y la transfigura en el don de sí mismo. Este don permanece presente y operante en la Eucaristía, en la cual el Señor se comunica y reúne a la Iglesia, para que su entrega se convierta en principio de unidad y fuente de vida nueva. De esta comunión nace también la solidaridad cristiana, porque la «unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que él se entrega». [213] Como explica san Agustín a los nuevos cristianos de su Iglesia, el pan y el vino sobre el altar son el sacramento de la unidad de los fieles en Cristo: «Lo que vemos tiene aspecto corporal; lo que entendemos, fruto espiritual. Por tanto, si quieres entender el cuerpo de Cristo, escucha al Apóstol que dice a los fieles: Vosotros sois el cuerpo de Cristo y sus miembros ( 1 Co 12,27). En consecuencia, si vosotros sois el cuerpo de Cristo y sus miembros, sobre la mesa del Señor está puesto el misterio que vosotros mismos sois: recibís el misterio que sois vosotros. A eso que sois, respondéis “Amén”, y al responder (así) lo rubricáis. Escuchas, pues: “Cuerpo de Cristo”, y respondes: “Amén”. Sé miembro del cuerpo de Cristo, para que tu “Amén” responda a la verdad». [214]

234. Spiritualitas qua indigemus est spiritualitas eucharistica, id est spiritualitas unitatis ecclesialis in caritate. Incarnatio et Pascha revelant Deum qui in condicionem nostram humanam ingreditur eamque dono sui transfigurat. Hoc donum praesens et operans manet in Eucharistia ubi Dominus se communicat et Ecclesiam congregat, ut oblatio eius principium unitatis et fons vitae novae fiat. Ex hac communione nascitur etiam solidarietas christiana, quia « unio cum Christo est simul unio cum omnibus quibus se donat ». [213] Sicut sanctus Augustinus novis Christianis Ecclesiae suae explicat, panis et vinum super altare sunt sacramentum unitatis fidelium in Christo: « Quod videtis species corporalis est, quod autem intellegitis fructus spiritualis est. Si vultis intellegere quid sit corpus Christi, audite Apostolum, qui dicit fidelibus: Vos estis corpus Christi et membra de membro (1 Cor 12, 17). Si ergo vos estis corpus Christi et membra, mysterium vestrum in mensa Domini positum est, mysterium vestrum accipitis. Ad id quod estis, “Amen” respondetis, et hoc respondendo subscribitis. Audis enim: “Corpus Christi”, et respondes: “Amen”. Esto membrum corporis Christi, ut verum sit Amen ». [214]

235. El “Amén” que decimos en la liturgia, el Cuerpo que comemos y la Sangre que bebemos, dan forma a toda nuestra vida. La Eucaristía «es elencuentro personalísimo con el Señor y, sin embargo, nunca es un mero acto de devoción individual». [215] En ella se muestra visiblemente que nosotros «somos la Iglesia de Cristo, somos sus miembros, su cuerpo. Somos hermanos y hermanas en Él. Y en Cristo, aun siendo muchos y diferentes, somos uno: “ In Illo uno unum ”». [216] La Eucaristía nos mueve a la justicia y al compartir, con una atención preferencial hacia quienes sufren el peso de la pobreza y de la marginación. Y mientras las nuevas redes económicas y tecnológicas pueden generar exclusión, aislamiento y dependencias, la Iglesia, alimentada por la Eucaristía, está llamada a hacer visible otro tipo de medida, custodiando los vínculos, devolviendo la voz a los invisibles y orientando los procesos hacia la dignidad de las personas.

235. « Amen » quod in liturgia pronuntiamus, Corpus quod manducamus et Sanguis quem bibimus totam vitam nostram fingunt. Eucharistia « est occursus personalissimus cum Domino et tamen numquam est tantum actus singularis devotionis ». [215] In ea manifeste apparet nos « esse Ecclesiam Christi, esse membra eius, corpus eius. Sumus fratres et sorores in Eo. Et in Christo, etsi multi et diversi sumus, unum sumus: “In Illo uno unum” ». [216] Eucharistia nos aperit ad iustitiam et communicationem, cum attentione praeferentiali erga eos qui pondus paupertatis et marginalizationis ferunt. Et dum nova retia oeconomica et technologica exclusionem, isolationem et dependentias gignere possunt, Ecclesia Eucharistia nutrita vocatur ut aliam mensuram visibilem reddat, vincula servando, vocem invisibilibus restituendo et processus ad dignitatem personarum dirigendo.

La obra de nuestro tiempo

Officina aetatis nostrae

236. La espiritualidad que deseo entregar es la del “arquitecto sabio” que, animado por la esperanza en el Reino de Dios, se compromete a construir el bien en el mundo (cf. 1 Co 3,10). Como escribí al comienzo de esta reflexión, [217] hoy nuestra edificación debe tener como fundamento la relación con Dios, como norma la aceptación del límite humano en cuanto realidad natural y positiva, y como estilo la corresponsabilidad y el lenguaje evangélico. Al final del camino, el proyecto de una civilización del amor se perfila más claramente y la obra se muestra ya iniciada, sobre todo gracias a tantas piedras vivas sólidamente unidas en Cristo, la piedra angular (cf. 1 P 2,4-6). En esta obra estamos llamados a asumir un papel activo, sin refugiarnos en el espiritualismo ni en nuestros pequeños mundos: debemos ser fieles a la verdad, invertir en la educación, cuidar las relaciones, y amar la justicia y la paz.

236. Spiritualitas quam transmittere cupio est illa “sapientis architecti” qui, spe Regni Dei habitatus, se applicat ad mundum in bonum aedificandum (cf. 1 Cor 3, 10). Sicut in initio huius meditationis scripsi, [217] opus nostrum aedificationis hodie fundamentum habere debet relationem cum Deo, regulam acceptationem limitis humani tamquam realitatis naturalis et positivae, stilum coresponsabilitatem et linguam evangelicam. In fine huius itineris, propositum civilisationis amoris clarius delineatur; et officina iam incepta videtur, praesertim propter tot lapides vivos Christo, lapidi angulari, firmiter unitos (cf. 1 Petr 2, 4-6). In hoc opere, vocamur ut partes activas suscipiamus, sine spiritualismo aut in parvis mundis nostris refugium quaerentes: debemus veritati fideles esse, in educationem investire, relationes curare, iustitiam et pacem amare.

237. ¡Permanezcamos fieles a la verdad! Viviendo inmersos en flujos incesantes de información, opiniones e imágenes, sabemos lo fácil que es influir en decisiones y preferencias a través de algoritmos cada vez más sofisticados. [218] En este escenario es importante custodiar un corazón que ama la verdad, que desea lo justo más que los contenidos de mayor atractivo, que busca la sabiduría más que el impacto inmediato. La verdad que no debemos perder es la de Dios y la del ser humano, tal como Cristo nos la ha revelado. Es necesario abandonar una visión del hombre individualista y técnica, como si la realidad fuera solamente materia para modelar con base en intereses egoístas, tanto individuales como de grupo. [219] Cultivemos en cambio lo que el Papa Francisco ha definido como un «antropocentrismo situado», [220] que reconoce al ser humano como criatura inserta en una trama de relaciones con los demás seres vivos y con la totalidad de la creación. La fidelidad a la verdad exige integrar las posibilidades que ofrece la técnica en un camino de sabiduría, capaz de custodiar juntos la dignidad de cada persona y el futuro de nuestra Casa común.

237. Veritati fideles maneamus! Dum vivimus inundati a fluxu incessante informationum, opinionum et imaginum, scimus quam facile sit decisiones et praeferentias dirigere algorithmis semper sophisticatioribus. [218] In hoc contextu, magni momenti est cor servare quod veritatem amat et quod iustum est desiderat potius quam contenta magis allicientia, cor quod sapientiam quaerit potius quam effectus immediatos. Veritas quam non amittere debemus est illa quae Deum et hominem respicit, sicut Christus nobis revelavit. Convenit relinquere visionem individualisticam et technicam hominis, quasi realitas esset tantum materia secundum interesses egoisticos, tam individuales quam collectivos, formanda. [219] Colamus potius id quod Papa Franciscus definivit « anthropocentrismum situatum », [220] qui hominem agnoscit ut creaturam in rete relationum cum aliis viventibus et cum tota creatione insertam. Fidelitas veritati exigit ut possibilitates a technologia oblatas in itinere sapientiae integremus, capace tam dignitatem cuiuscumque personae quam futurum Domus communis nostrae tuendi.

238. ¡Invirtamos en la educación que empieza por nosotros mismos! Todos necesitamos formarnos para vivir en el mundo digital de manera humana, como parte integrante de la educación en la fe y en la vida virtuosa del Evangelio. Debemos educarnos para considerar el mundo digital como un nuevo continente por evangelizar, que requiere misioneros generosos y maduros en la fe. De modo particular, además, se necesitan adultos que redescubran su vocación de artesanos de la educación, dispuestos a un trabajo diario, paciente y sostenido por amplias y compartidas alianzas educativas. Acompañar a los niños y jóvenes para que utilicen las tecnologías como espacio de relación responsable, ayudándoles a reconocer los riesgos y a elegir lo que hace crecer la libertad interior, representa hoy una forma concreta de caridad y de salvaguardia de su dignidad. Educar a las nuevas generaciones para que logren creer que la evolución de las tecnologías no sigue un camino inevitable, sino que puede estar orientada por la responsabilidad personal y colectiva, constituye uno de los servicios más valiosos al bien común.

238. In educationem investiamus, quae a nobis ipsis incipit! Omnes opus habemus ut nos formemus ad digitale humano modo vivendum, tamquam partem integralem educationis ad fidem et ad bene vivendum ex Evangelio. Debemus nos formare ad mundum digitalem considerandum tamquam continentem novum evangelizandum, qui missionariis generosis et in fide maturis indiget. Particularius, opus est adultis qui vocationem suam artificum educationis redetegant, parati ad laborem quotidianum et patientem, sustentati a foederibus educationis latis et participatis. Comitari pueros et iuvenes in technologiis utendis tamquam spatio relationis responsabilis, eos adiuvando ut pericula agnoscant et eligant id quod libertatem interiorem crescere facit, hodie est forma concreta caritatis et tutelae eorum dignitatis. Educare novas generationes ad credendum technologiarum evolutionem non sequi iter inevitabile, sed posse a responsabilitate personali et collectiva dirigi, constituit unum ex servitiis pretiosissimis bono communi.

239. ¡Cuidemos las relaciones! En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad. Invito a salvaguardar los espacios y los momentos en que la presencia física sigue siendo decisiva: la mesa compartida, la comunidad cristiana que se reúne, la visita a quien está solo, el servicio a los pobres. Son signos de una humanidad que sigue creyendo que cada cuerpo es templo del Espíritu y casa de Dios, y precisamente esta alianza entre gloria y fragilidad se convierte en criterio para evaluar los modelos antropológicos propuestos por la cultura actual.

239. Curam relationum nostrarum habeamus! In aetate quae omne accelerare et omne fragmentare tendit, caro humana pergit postulare ut manibus tenerum capacibus, mentibus attentis et bonis verbis curetur et agnoscatur. Cultura digitalis nexus multiplicat et novas occursus possibilitates praebet; tamen cor humanum servat necessitatem propinquitatis insubstituibilem. Hortor ut loca et momenta serventur ubi praesentia physica decisiva manet: mensa communicata, communitas christiana quae congregatur, visitatio eorum qui soli sunt, servitium pauperibus. Haec sunt signa humanitatis quae pergit credere unumquodque corpus esse templum Spiritus et habitaculum Dei, et haec ipsa alligantia inter gloriam et fragilitatem fit criterium ad existimanda exemplaria anthropologica a cultura hodierna proposita.

240. ¡Amemos la justicia y la paz! Las mismas tecnologías que facilitan la comunicación y el acceso a los recursos pueden sustentar modelos que explotan a los más vulnerables, alimentan nuevas esclavitudes y transforman el conflicto en oportunidad de lucro. Cada decisión técnica o económica se convierte en un punto de discernimiento espiritual, una ocasión para verificar si los avances de la IA abren espacios de justicia y participación o concentran la riqueza y el poder en manos de unos pocos. Invito a mirar con lucidez las redes de producción digital, las condiciones de trabajo ocultas detrás de nuestros dispositivos, los mecanismos que se aprovechan de la manipulación y la guerra y, al mismo tiempo, a buscar vías concretas para hacer crecer la equidad, la participación y el cuidado de la creación. «La esperanza que anunciamos […] viene del cielo, pero para generar aquí abajo una historia nueva»: precisamente por esto quien cree se compromete para que, en lugar de las desigualdades, haya más justicia y para que «en vez de la industria de la guerra se afirme la artesanía de la paz». [221]

240. Iustitiam et pacem amemus! Eaedem technologiae quae communicationem et accessum ad copias faciliores reddunt, possunt exemplaria sustinere quae fragilissimos exploitant, novas formas servitutis alunt et conflictus in occasiones lucri transformant. Unaquaeque electio technologica vel oeconomica fit locus discernimenti spiritualis, occasio verificandi utrum progressus IA spatia iustitiae et participationis aperiat an divitias et potestatem in manibus paucorum concentret. Hortor ut lucide observentur filierae productionis digitalis, condiciones laboris post instrumenta nostra latentes, mechanismi qui ex manipulatione et bello lucrum extorquent; et simul, ut viae concretae quaerantur ad aequitatem, participationem et curam creationis augendam. Spes quam annuntiamus de caelo venit “ad generandum, hic, historiam novam”. Ideo qui credit operam dat ut loco inaequalitatum maior iustitia statuatur et ut « industria belli artificio pacis cedat ». [221]

241. Mirando al mañana, deseo evocar la imagen de Nehemías, que al comienzo de este itinerario elegimos como compañero y guía. Nehemías escucha el grito de una ciudad herida, lleva ese dolor a la oración, discierne ante Dios, pide ayuda, obtiene permiso para ponerse en marcha, organiza el trabajo, afronta resistencias internas y externas y, ladrillo tras ladrillo, reconstruye con el pueblo las murallas de Jerusalén. En él reconozco una parábola luminosa de nuestra vocación a ser, en el tiempo de la transformación digital, no espectadores resignados a las fracturas sociales y culturales, ni simples comentaristas de las ruinas, sino mujeres y hombres que entran en las obras de la historia ―laboratorios de investigación, empresas tecnológicas, escuelas, medios de comunicación, instituciones, comunidades locales― para levantar lo que se ha derrumbado y proteger lo que está expuesto. Como Nehemías, también nosotros estamos llamados a unir escucha y valentía, oración y responsabilidad, para que la ciudad de los hombres se vuelva más habitable, incluso cuando las lógicas tecnocráticas y los intereses partidistas parecen prevalecer.

241. Futurum prospicientes, imaginem Nehemiae revocare cupio quam in initio huius itineris ut comitem et figuram referentiae elegimus. Nehemias clamorem civitatis vulneratae audit, hunc dolorem in orationem portat, coram Deo discernit, auxilium petit, licentiam abeundi obtinet, laborem ordinat, resistentiis internis et externis occurrit et, lapis post lapidem, cum populo muros Hierusalem reaedificat. In eo video parabolam luminosam vocationis nostrae ut simus, aetate transformationis digitalis, non spectatores resignati coram fracturis socialibus et culturalibus, neque tantum commentatores ruinarum, sed mulieres et viri qui in officinas historiae intrant – laboratoria investigationis, societates technologicas, scholas, instrumenta communicationis socialis, instituta, communitates locales – ut erigant quod corruit et tueantur quod expositum est. Sicut Nehemias, etiam nos vocati sumus ad coniungenda auditum et fortitudinem, orationem et responsabilitatem, ut civitas hominum habitabilior fiat, etiam cum logicae technocraticae et interesses partium praevalere videntur.

242. La imagen de la reconstrucción de Jerusalén evoca la promesa del Nuevo Testamento, de la ciudad santa que nos es dada ante todo como un don. En el Apocalipsis, la nueva Jerusalén desciende hacia nosotros como don para todo el Pueblo de Dios, «embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo» ( Ap 21,2). Los muros de Jerusalén ya no son fortificaciones para la defensa, sino adornos preciosos de la Esposa del Cordero. Sus puertas, que Nehemías protegía con tanta atención, se mantienen permanentemente abiertas a todas las naciones. La presencia de Dios ofrece a todos luz y vida. La ciudad es un nuevo Edén, con su agua viva donada a los sedientos y con su árbol de la vida, cuyas hojas sirven «para curar a los pueblos» ( Ap 22,2). En espera de su plenitud, esta visión está ante nosotros como una exhortación, un llamado a superar nuestras divisiones y a trabajar juntos: este es el camino de Jesucristo, ayer, hoy y siempre.

242. Imago reaedificationis Hierusalem evocat promissionem Novi Testamenti, civitatis sanctae quae nobis primum tamquam donum datur. In Apocalypsi, nova Hierusalem ad nos descendit tamquam donum pro toto populo Dei, « parata sicut sponsa ornata viro suo » (Apoc 21, 2). Muri Hierusalem iam non sunt munimenta defensiva, sed ornamenta pretiosa Sponsae Agni. Portae eius, quas Nehemias tanto studio custodiebat, omnibus gentibus perpetuo apertae manent. Praesentia Dei unicuique lucem et vitam offert. Civitas est novus Eden, cum aqua viva sitientibus data et ligno vitae, cuius folia « ad sanitatem gentium » sunt (Apoc 22, 2). In exspectatione adimpletionis suae, haec visio nobis se praesentat tamquam exhortatio, vocatio ad superandas divisiones nostras et ad operandum simul: haec est via Iesu Christi, heri, hodie et in saecula.

El canto de la esperanza: el “Magníficat”

Canticum spei: Magnificat

243. El cuarto punto de este programa de vida cristiana —después de la fe que contempla el designio de amor del Padre, la caridad que nos une en un único cuerpo eclesial y la esperanza que sostiene nuestra acción en el mundo— es la oración. El cántico de María acompaña nuestro compromiso. Ante Isabel, que le anuncia que se ha convertido en la madre del Señor, María prorrumpe en un himno de alabanza y de alegría: su alma proclama la grandeza del Señor y su espíritu exulta en Dios su Salvador, porque Él eligió a una joven pobre y pequeña para su plan de salvación. De repente, María ve toda la historia con los ojos de este descubrimiento. Nada ha cambiado a su alrededor: la situación sociopolítica de su época sigue siendo la misma, con los romanos que dominan su tierra y su pueblo dividido y humillado. Sin embargo, todo ha cambiado dentro de ella, y eso le permite ver lo invisible. Dios ya ha hecho proezas con el poder de su brazo, ya ha dispersado a los soberbios, ha derrotado a los poderosos, ha elevado a los humildes, ha colmado de bienes a los hambrientos y ha despedido a los ricos con las manos vacías. Él ya ha auxiliado a Israel, su siervo. Dios «se pone de parte de los últimos. Su proyecto a menudo está oculto bajo el terreno opaco de las vicisitudes humanas, en las que triunfan “los soberbios, los poderosos y los ricos”. Con todo, está previsto que su fuerza secreta se revele al final». [222]

243. Quartum punctum huius programmatis vitae christianae, post fidem quae consilium amoris Patris contemplatur, caritatem quae nos in unum corpus ecclesiale coniungit et spem quae actionem nostram in mundo sustinet, est oratio. Canticum Mariae nostrum officium comitatur. Coram Elisabeth quae ei annuntiat eam factam esse matrem Domini, Maria hymnum laudis et gaudii erumpere sinit. Anima eius magnificat Dominum et spiritus eius exsultat in Deo salutari suo, quia ad consilium salutis elegit puellam pauperem et humilem. Subito Maria totam historiam per prisma huius detectionis videt. Nihil circa eam mutatum est: status socio-politicus aetatis suae idem manet, cum Romanis terram eius dominantibus et populo eius diviso et humiliato. Et tamen omne in ea mutatum est, quod ei permittit ut invisibilia videat. Deus iam potentiam brachii sui ostendit, iam superbos dispersit, potentes deposuit, humiles exaltavit, esurientes bonis implevit et divites inanes dimisit. Iam Israel servum suum suscepit. Deus « partes ultimorum suscipit. Habet propositum quod saepe sub specie obscura eventuum humanorum latet, qui vident triumphare “superbos, potentes et divites”. Et tamen vis eius secreta destinata est ut in fine reveletur ». [222]

244. La Virgen María no sólo nos enseña a ver la obra invisible de Dios, sino que dirige también nuestra mirada «a los puntos de fractura de la humanidad, allí donde se produce la distorsión del mundo, en el contraste entre humildes y poderosos, entre pobres y ricos, entre sacios y hambrientos», enseñándonos «a adquirir un punto de vista diferente para mirar el mundo desde abajo, con los ojos de quien sufre, no con la óptica de los potentes; para ver la historia con la mirada de los pequeños y no con la perspectiva de los poderosos; para interpretar los acontecimientos de la historia desde el punto de vista de la viuda, del huérfano, del extranjero, del niño herido, del exiliado, del fugitivo». [223] De esta manera, la Virgen se convierte en «poetisa y profetisa de la redención», porque de sus labios brota «el himno más fuerte e innovador que jamás se haya pronunciado, el Magníficat; es ella quien revela el diseño transformador de la economía cristiana, el resultado histórico y social, que aún hoy deriva del cristianismo su origen y su fuerza». [224]

244. Virgo Maria non solum nos docet videre opus invisibile Dei, sed etiam dirigit aspectum nostrum « ad puncta fracturae humanitatis, ubi distortio mundi fit, in contrastu inter humiles et potentes, inter pauperes et divites, inter satiatos et esurientes », nos docens « adoptare punctum visionis diversum ad mundum ab infra aspiciendum, oculis eorum qui patiuntur, et non aspectu magnorum; ad historiam aspiciendam oculis parvulorum et non perspectiva potentium; ad eventus historiae interpretandos ex puncto visionis viduae, orphani, peregrini, pueri vulnerati, exsulis, fugitivi ». [223] Ita Virgo fit « poetria et prophetissa redemptionis », quia ex labiis eius scaturit « hymnus potentissimus et novissimus qui umquam pronuntiatus est, Magnificat; ipsa est quae revelat consilium transformans oeconomiae christianae, exitum historicum et socialem qui adhuc hodie ex christianismo originem suam et vim suam trahit ». [224]

245. Con la misma fe de María, convirtámonos en tejedores de esperanza en nuestro mundo, compartiendo lo que somos y lo que tenemos, para que la presencia de Jesús crezca entre nosotros y su Reino tome forma. En la fidelidad humilde de cada día, también el tiempo de la IA puede ser un paso en el que el Espíritu haga madurar la civilización del amor en nuestras vidas; el Señor sigue haciendo nuevas todas las cosas y mantiene abierta para cada época la posibilidad de convertirse en historia de salvación a la luz de la Encarnación. Encomiendo este deseo a la Madre de Cristo, a la mujer del Magníficat , para que acompañe nuestros pasos en el presente que cambia y custodie en cada uno de nosotros la confianza en el Evangelio, de modo que podamos testimoniar la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios.

245. Eadem fide qua Maria, fiamus textores spei in mundo nostro, communicantes id quod sumus et id quod habemus, ut praesentia Iesu in medio nostri crescat et Regnum eius formam accipiat. In humili fidelitate cuiusque diei, etiam aetas IA fieri potest transitus per quem Spiritus civilisationem amoris in vita nostra maturescere facit. Dominus pergit omnia nova facere et apertam servat, pro unaquaque aetate, possibilitatem fiendi historiam salutis sub luce Incarnationis. Hoc desiderium Matri Christi committo, mulieri Magnificat, ut gressus nostros in hoc praesenti in mutatione comitetur et in unoquoque nostrum fiduciam in Evangelio servet, ut testimonium reddere possimus pulchritudini magnificae humanitatis a Deo habitatae.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 15 de mayo del año 2026, segundo de mi Pontificado .

Datum Romae, apud Sanctum Petrum, die XV mensis Maii anno MMXXVI, Pontificatus Nostri secundo.

Notas

  1. [1] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes , 22: AAS 58 (1966), 1042.
  2. [2] Cf. ibíd ., 11: AAS 58 (1966), 1033-1034.
  3. [3] Id., Const. dogm. Lumen gentium , 1: AAS 57 (1965), 5.
  4. [4] Cf. León XIII,Carta enc. Rerum novarum (15 mayo 1891), 22: ASS 23 (1890-1891), 653.
  5. [5] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 69: AAS 101 (2009), 702.
  6. [6] Francisco, Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 104: AAS 107 (2015), 888.
  7. [7] Ibíd .
  8. [8] S. Agustín, Confesiones , I, 1, 1: CCSL 27, Turnhout 1981, 1.
  9. [9] Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 183: AAS 105 (2013), 1097.
  10. [10] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes , 36: AAS 58 (1966), 1054; cf. id., Decr. Apostolicam actuositatem , 7: AAS 58 (1966), 843-844.
  11. [11] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes , 44: AAS 58 (1966), 1065.
  12. [12] Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 257: AAS 105 (2013), 1123.
  13. [13] S. Juan Pablo II, Carta ap. en forma de “Motu proprio” Socialium scientiarum (1 enero 1994): AAS 86 (1994), 209.
  14. [14] Francisco, Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 61: AAS 107 (2015), 871.
  15. [15] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 41: AAS 80 (1988), 570-572.
  16. [16] Id., Carta ap. Tertio millennio adveniente (10 noviembre 1994), 35: AAS 87 (1995), 27.
  17. [17] Discurso a la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice (17 mayo 2025): AAS 117 (2025), 696.
  18. [18] Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 222: AAS 105 (2013), 1111.
  19. [19] Cf. ibíd . , 236: AAS 105 (2013), 1115; id., Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 215: AAS 112 (2020), 1045-1046.
  20. [20] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium , 13: AAS 57 (1965), 17.
  21. [21] S. Pablo VI, Carta ap. Octogesima adveniens (14 mayo 1971), 4: AAS 63 (1971), 403.
  22. [22] Cf. Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 243: AAS 105 (2013), 1118.
  23. [23] Cf. Pío XII, Exhort. ap. Menti Nostrae (23 septiembre 1950): AAS 42 (1950), 657-702.
  24. [24] S. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 5: AAS 83 (1991), 799.
  25. [25] Pío XI, Carta enc. Quadragesimo anno (15 mayo 1931), 39: AAS 23 (1931), 189; cf. Pío XII, Radiomensaje en el 50° aniversario de la “Rerum novarum” : AAS 33 (1941), 198.
  26. [26] Cf. id., Discurso al Sacro Colegio de Cardenales y a la Prelatura Romana (24 diciembre 1940): AAS 33 (1941), 13.
  27. [27] Cf. S. Juan XXIII, Carta enc. Mater et magistra (15 mayo 1961), 2-3: AAS 53 (1961), 402.
  28. [28] Cf. id . , Carta enc. Pacem in terris (11 abril 1963), 163: AAS 55 (1963), 301.
  29. [29] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes , 26: AAS 58 (1966), 1046-1047.
  30. [30] Cf. id., Decl. Dignitatis humanae , 2: AAS 58 (1966), 930-931.
  31. [31] S. Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 14: AAS 59 (1967), 264.
  32. [32] Ibíd ., 87: AAS 59 (1967), 299.
  33. [33] Cf. id., Carta ap. Octogesima adveniens (14 mayo 1971), 4-7: AAS 63 (1971), 404-406.
  34. [34] S. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 36: AAS 80 (1988), 561.
  35. [35] Cf. id., Carta enc. Laborem exercens (14 septiembre 1981), 19: AAS 73 (1981), 625-629.
  36. [36] Cf. ibíd . , 10: AAS 73 (1981), 600-602.
  37. [37] Cf. id., Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 14: AAS 80 (1988), 526-528.
  38. [38] Cf. ibíd . , 16: AAS 80 (1988), 531.
  39. [39] Cf. ibíd . , 31-33: AAS 80 (1988), 555-559.
  40. [40] Cf. id., Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 46: AAS 83 (1991), 850-851.
  41. [41] Cf. ibíd . , 42: AAS 83 (1991), 845-846.
  42. [42] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 21: AAS 101 (2009), 656.
  43. [43] Cf. ibíd . , 22: AAS 101 (2009), 657.
  44. [44] Cf. ibíd . , 24: AAS 101 (2009), 658-659.
  45. [45] Cf. ibíd . , 36: AAS 101 (2009), 671-672.
  46. [46] Ibíd . , 2: AAS 101 (2009), 642.
  47. [47] Cf. Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 198: AAS 105 (2013), 1103.
  48. [48] Id., Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 49: AAS 107 (2015), 866.
  49. [49] Id., Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 127: AAS 112 (2020), 1013.
  50. [50] Id., Carta enc. Dilexit nos (24 octubre 2024), 167: AAS 116 (2024), 1421.
  51. [51] Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 32.
  52. [52] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes , 24: AAS 58 (1966), 1045.
  53. [53] Ibíd . , 22: AAS 58 (1966), 1042.
  54. [54] Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 38.
  55. [55] S. Juan Pablo II, Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 14: AAS 71 (1979), 284.
  56. [56] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 11: AAS 101 (2009), 647-648.
  57. [57] S. Juan Pablo II, Carta enc. Veritatis splendor (6 agosto 1993), 31: AAS 85 (1993), 1159.
  58. [58] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes , 26: AAS 58 (1966), 1046-1047.
  59. [59] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 11: AAS 83 (1991), 806-807.
  60. [60] Cf. Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Decl. Dignitas infinita (2 abril 2024), 7: AAS 116 (2024), 592-593.
  61. [61] Cf. ibíd . , 8: AAS 116 (2024), 593-594.
  62. [62] Ibíd . , 1: AAS 116 (2024), 589-590.
  63. [63] Cf. S. Juan Pablo II, Ángelus (Osnabrück, 16 noviembre 1980): L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, 23 noviembre 1980, 9.
  64. [64] Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 152.
  65. [65] Cf. S. Juan Pablo II, Discurso a la 50ª Asamblea General de las Naciones Unidas (5 octubre 1995), 2: L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, 13 octubre 1995, 7.
  66. [66] Id., Discurso a la 34ª Asamblea General de las Naciones Unidas (2 octubre 1979), 7: AAS 71 (1979), 1148.
  67. [67] Id., Mensaje para la 32ª Jornada Mundial de la Paz (1 enero 1999), 3: AAS 91 (1999), 379.
  68. [68] Cf. S. Juan XXIII, Carta enc. Pacem in terris (11 abril 1963), 5: AAS 55 (1963), 259.
  69. [69] S. Pablo VI, Mensaje a la Conferencia Internacional de los Derechos del Hombre (15 abril 1968): AAS 60 (1968), 285.
  70. [70] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Evangelium vitae (25 marzo 1995), 2: AAS 87 (1995), 402.
  71. [71] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes , 27: AAS 58 (1966), 1047-1048; S. Juan Pablo II, Carta enc. Veritatis splendor (6 agosto 1993), 80: AAS 85 (1993), 1197-1198; Id., Carta enc. Evangelium vitae (25 marzo 1995), 7-28: AAS 87 (1995), 408-427.
  72. [72] Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 208: AAS 112 (2020), 1043.
  73. [73] Cf. ibíd . , 209: AAS 112 (2020), 1043-1044.
  74. [74] Ibíd . , 23: AAS 112 (2020), 977. Cf. id., Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 212: AAS 105 (2013), 1108.
  75. [75] Benedicto XVI, Exhort. ap. Sacramentum caritatis (22 febrero 2007), 83: AAS 99 (2007), 169.
  76. [76] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes , 26: AAS 58 (1966), 1046-1047.
  77. [77] Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 164.
  78. [78] Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 235: AAS 105 (2013), 1115.
  79. [79] Id., Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 105: AAS 112 (2020), 1005.
  80. [80] S. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 38: AAS 80 (1988), 564.
  81. [81] Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 220: AAS 105 (2013), 1110.
  82. [82] Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 169.
  83. [83] Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 16: AAS 112 (2020), 974.
  84. [84] Cf. S. Juan Pablo II, Discurso a la 50ª Asamblea General de las Naciones Unidas (5 octubre 1995), 8: L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, 13 octubre 1995, 8.
  85. [85] Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 171.
  86. [86] S. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 31: AAS 83 (1991), 831.
  87. [87] Id., Homilía durante la Misa celebrada para los agricultores en Recife, Brasil (7 julio 1980), 4: AAS 72 (1980), 926.
  88. [88] Id., Carta enc. Laborem exercens (14 septiembre 1981), 19: AAS 73 (1981), 626.
  89. [89] Francisco, Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 93: AAS 107 (2015), 884; cf. id., Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 120: AAS 112 (2020), 1010.
  90. [90] Id., Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 189: AAS 105 (2013), 1099.
  91. [91] Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 187.
  92. [92] Cf. León XIII, Carta enc. Rerum novarum (15 mayo 1891), 26: ASS 23 (1890-1891), 656.
  93. [93] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 11: AAS 83 (1991), 806-807.
  94. [94] Cf. ibíd .
  95. [95] Cf. ibíd . , 48: AAS 83 (1991), 852-854.
  96. [96] Cf. Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 169: AAS 112 (2020), 1028.
  97. [97] Cf. ibíd . , 168: AAS 112 (2020), 1027-1028.
  98. [98] Cf. S. Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 17: AAS 59 (1967), 265-266.
  99. [99] Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 32 y 54: AAS 112 (2020), 980 y 988.
  100. [100] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 58: AAS 101 (2009), 693-694.
  101. [101] Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 116: AAS 112 (2020), 1009.
  102. [102] S. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 38: AAS 80 (1988), 564.
  103. [103] Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 116: AAS 112 (2020), 1009.
  104. [104] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 48: AAS 101 (2009), 685.
  105. [105] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes , 25: AAS 58 (1966), 1045-1046.
  106. [106] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 42: AAS 80 (1988), 572-574.
  107. [107] Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 53: AAS 105 (2013), 1042.
  108. [108] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc . Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 36-37: AAS 80 (1988), 561-564.
  109. [109] Francisco, Mensaje para la 110ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (29 septiembre 2024): AAS 116 (2024), 735.
  110. [110] S. Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 14: AAS 59 (1967), 264.
  111. [111] Cf. ibíd ., 17: AAS 59 (1967), 265-266; Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 125-127: AAS 112 (2020), 1012-1013.
  112. [112] Cf. S. Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 14: AAS 59 (1967), 264; Benedicto XVI, Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede (8 enero 2007): AAS 99 (2007), 73; Francisco, Discurso en el III Foro de los pueblos indígenas convocado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (15 febrero 2017): AAS 109 (2017), 244-245.
  113. [113] Documento Final de la Segunda Sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (26 octubre 2024), 17.
  114. [114] Cf. ibíd ., 11.
  115. [115] Cf. ibíd ., 103-108.
  116. [116] Cf. ibíd . , 100-101.
  117. [117] Cf. Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 94: AAS 112 (2020), 1001.
  118. [118] Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 53.
  119. [119] Cf. Francisco, Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 106-109: AAS 107 (2015), 889-891.
  120. [120] R. Guardini, El ocaso de la edad moderna , Madrid 1963, 111.
  121. [121] S. Pablo VI, Discurso en el 25º aniversario de la FAO (16 noviembre 1970): AAS 62 (1970), 833.
  122. [122] Cf. Francisco, Discurso al Consejo para un capitalismo inclusivo (11 noviembre 2019): L’Osservatore Romano , 11-12 noviembre 2019, 8.
  123. [123] Cf. Dicasterio para la Doctrina de la Fe – Dicasterio para la Cultura y la Educación, Nota Antiqua et nova (14 enero 2025): AAS 117 (2025), 159-210; Francisco, Mensaje para la 57ª Jornada Mundial de la Paz (8 diciembre 2023): AAS 116 (2024), 54-64; Id., Mensaje para la 58ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (24 enero 2024): AAS 116 (2024), 261-266; Id., Discurso en la Sesión del G7 sobre la inteligencia artificial. “Un instrumento fascinante y tremendo” (14 junio 2024): AAS 116 (2024), 866-875; Comisión Teológica Internacional, Quo vadis, humanitas? Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad (9 febrero 2026); Mensaje para la 60ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (24 enero 2026): L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, febrero 2026, 63-67.
  124. [124] Cf. Dicasterio para la Doctrina de la Fe – Dicasterio para la Cultura y la Educación, Nota Antiqua et nova (14 enero 2025), 96: AAS 117 (2025), 201.
  125. [125] Francisco, Discurso en los “Minerva Dialogues” organizados por el Dicasterio para la Cultura y la Educación (27 marzo 2023): AAS 115 (2023), 465.
  126. [126] Cf. Dicasterio para la Doctrina de la Fe – Dicasterio para la Cultura y la Educación, Nota Antiqua et nova (14 enero 2025), 41: AAS 117 (2025), 178.
  127. [127] Cf. ibíd . , 44-45: AAS 117 (2025), 179-180.
  128. [128] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 40: AAS 83 (1991), 843.
  129. [129] Cf. Comisión Teológica Internacional, Quo vadis, humanitas? Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad (9 febrero 2026), 63.
  130. [130] Cf. S. Pablo VI, Discurso en el 25º aniversario de la FAO (16 noviembre 1970): AAS 62 (1970), 833.
  131. [131] Comisión Teológica Internacional, Quo vadis, humanitas? Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad (9 febrero 2026), 3.
  132. [132] «Si el corazón está devaluado también se devalúa lo que significa hablar desde el corazón, actuar con corazón, madurar y cuidar el corazón. Cuando no se aprecia lo específico del corazón perdemos las respuestas que la sola inteligencia no puede dar, perdemos el encuentro con los demás, perdemos la poesía. Y nos perdemos la historia y nuestras historias, porque la verdadera aventura personal es la que se construye desde el corazón. Al final de la vida contará sólo eso»: Francisco, Carta enc. Dilexit nos (24 octubre 2024), 11: AAS 116 (2024), 1372.
  133. [133] V. Frankl, El hombre en busca de sentido , Barcelona 1991, 74.
  134. [134] Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologiae , I-II, q. 112, a. 1, co.; q. 114, a. 5, co.: ed. Leonina, VII, Roma 1892, 323 y 349.
  135. [135] Cf. ibíd. , q. 114, a. 1, co.: ed. Leonina, VII, 344.
  136. [136] Cf. id., Super Boetium De Trinitate , q. 1, a. 2, ad 3: ed. Leonina, L, Roma 1992, 96; Summa Theologiae , I, q. 7, a. 1, ad 3: ed. Leonina, IV, Roma 1888, 72.
  137. [137] Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 8: AAS 105 (2013), 1022.
  138. [138] S. Juan Pablo II, Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 15: AAS 71 (1979), 286-287.
  139. [139] S. Agustín, La ciudad de Dios , XIV, 28: CCSL 48, Turnhout 1955, 451.
  140. [140] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 34: AAS 101 (2009), 668-669.
  141. [141] S. Juan Pablo II, Carta enc. Veritatis splendor (6 agosto 1993), 32: AAS 85 (1993), 1159.
  142. [142] Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 207: AAS 112 (2020), 1043.
  143. [143] H. Arendt, Los orígenes del totalitarismo , Madrid 2014, 634.
  144. [144] Discurso a los representantes de los medios de comunicación (12 mayo 2025): AAS 117 (2025), 682.
  145. [145] Benedicto XVI, Mensaje para la 47ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (24 enero 2013): AAS 105 (2013), 183.
  146. [146] Francisco, Discurso con motivo de la concesión de la insignia de la Orden de Piano al Sr. Philip Pullella y a la Sra. Valentina Alazraki (13 noviembre 2021): L’Osservatore Romano , 13 noviembre 2021, 12.
  147. [147] Cf. Platón, Carta VII , 344b-c, Madrid 1970, 92.
  148. [148] Cf. Discurso en la Conferencia “La dignidad de los niños y adolescentes en la era de la IA” (13 noviembre 2025): L’Osservatore Romano , 13 noviembre 2025, 3.
  149. [149] Cf. Discurso al Consejo Asesor de la RCS Academy (7 noviembre 2025): L’Osservatore Romano , 7 noviembre 2025, 4.
  150. [150] S. Juan Pablo II, Carta enc. Laborem exercens (14 septiembre 1981), 3: AAS 73 (1981), 584.
  151. [151] Cf. Francisco, Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 128: AAS 107 (2015), 898.
  152. [152] Dicasterio para la Doctrina de la Fe – Dicasterio para la Cultura y la Educación, Nota Antiqua et nova (14 enero 2025), 67: AAS 117 (2025), 188-189.
  153. [153] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Laborem exercens (14 septiembre 1981), 18: AAS 73 (1981), 622-625.
  154. [154] Cf. Francisco, Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 109: AAS 107 (2015), 891.
  155. [155] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 32: AAS 101 (2009), 666.
  156. [156] Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 268.
  157. [157] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 64: AAS 101 (2009), 698.
  158. [158] Cf. Francisco, Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 129: AAS 107 (2015), 899.
  159. [159] Cf. ibíd .
  160. [160] Cf. id., Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 108: AAS 112 (2020), 1006.
  161. [161] Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe – Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Oeconomicae et pecuniariae quaestiones. Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero (6 enero 2018), 6: AAS 110 (2018), 772.
  162. [162] Francisco, Discurso al personal del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) (14 febrero 2019): AAS 111 (2019), 309. Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 22: AAS 101 (2009), 657.
  163. [163] Cf. ibíd . , 36: AAS 101 (2009), 671-672.
  164. [164] Cf. Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 204: AAS 105 (2013), 1105-1106.
  165. [165] Cf. S. Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 87: AAS 59 (1967), 299.
  166. [166] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 39: AAS 83 (1991), 841.
  167. [167] Cf.Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 211.
  168. [168] Cf. S. Juan Pablo II, Carta Gratissimam sane (2 febrero 1994), 17: AAS 86 (1994), 903-906.
  169. [169] Cf. Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, Hijos e Hijas de la Luz: Plan Pastoral para el Ministerio con Jóvenes Adultos (12 noviembre 1996), Washington D.C. 1996, I, 3.
  170. [170] Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia , 290.
  171. [171] Cf. ibíd . , 214.
  172. [172] Cf. Francisco, Mensaje para la 48ª Jornada Mundial de la Paz (8 diciembre 2014), 4: AAS 107 (2015), 70-71.
  173. [173] Cf. Comisión Teológica Internacional, Memoria y reconciliación. La Iglesia y las culpas del pasado (7 marzo 2000), V. 3, Madrid 2000, 67-68.
  174. [174] Como en las Bulas Sicut dudum (13 enero 1435) y Etsi suscepti (9 enero 1442) de Eugenio IV, y en las Bulas Dum diversas (18 junio 1452) y Romanus Pontifex (8 enero 1455) de Nicolás V. Las presiones políticas, y en ocasiones también las económicas, prevalecieron sobre las exigencias evangélicas. La evangelización se vio así frecuentemente doblegada o malinterpretada según las injerencias de los poderes temporales, relativizando la incompatibilidad de la esclavitud con la conciencia cristiana.
  175. [175] Cf. León XIII, Carta enc. In plurimis (5 mayo 1888): Acta Leonis XIII , VIII, Roma 1889, 169-192. Considérese que aún en 1866, el Santo Oficio distinguía entre los aspectos inmorales y morales de la servidumbre, sin condenarla por completo: Roma, Archivo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Instr. 1293 : Instrucción del Santo Oficio sobre diversas dudas planteadas por Monseñor Massaia, Vicario apostólico en el país de los Galla , abril 1866, respuesta a la pregunta n. 15.
  176. [176] Cf. S. Juan Pablo II, Bula Incarnationis mysterium (29 noviembre 1998), 11: AAS 91 (1999), 139-141.
  177. [177] Cf. S. Pablo VI, Regina caeli (17 mayo 1970): Insegnamenti di Paolo VI , VIII, Ciudad del Vaticano 1971, 506.
  178. [178] Cf. Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 183: AAS 112 (2020), 1033-1034.
  179. [179] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes , 26: AAS 58 (1966), 1046-1047.
  180. [180] S. Pablo VI, Discurso a la 20ª Asamblea General de las Naciones Unidas (4 octubre 1965): AAS 57 (1965), 881.
  181. [181] Organización de las Naciones Unidas, Carta de las Naciones Unidas (26 junio 1945), San Francisco 1945, Preámbulo.
  182. [182] Cf. Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 258: AAS 112 (2020), 1061: «De hecho, en las últimas décadas todas las guerras han sido pretendidamente “justificadas”. El Catecismo de la Iglesia Católica habla de la posibilidad de una legítima defensa mediante la fuerza militar, que supone demostrar que se den algunas “condiciones rigurosas de legitimidad moral”. Pero fácilmente se cae en una interpretación demasiado amplia de este posible derecho. Así se quieren justificar indebidamente aun ataques “preventivos” o acciones bélicas que difícilmente no entrañen “males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar”»; cf. Catecismo de la Iglesia Católica , 2309.
  183. [183] Cf. Dicasterio para la Doctrina de la Fe – Dicasterio para la Cultura y la Educación, Nota Antiqua et nova (14 enero 2025), 99: AAS 117 (2025), 202-203.
  184. [184] Cf. ibíd . , 103: AAS 117 (2025), 204.
  185. [185] Cf. Discurso en la Asamblea Plenaria de la Reunión de las Obras para la Ayuda a las Iglesias Orientales (ROACO) (26 junio 2025): AAS 117 (2025), 847-849.
  186. [186] Cf. Francisco, Mensaje para la 53ª Jornada Mundial de la Paz (8 diciembre 2019): AAS 112 (2020), 54-61.
  187. [187] J.R.R. Tolkien, El señor de los anillos , III: El retorno del rey , Barcelona 1991, 194.
  188. [188] Discurso a los representantes de los medios de comunicación (12 mayo 2025): AAS 117 (2025), 682.
  189. [189] Ibíd .
  190. [190] S. Juan Pablo II, Mensaje para la 31ª Jornada Mundial de la Paz (1 enero 1998), 1: AAS 90 (1998), 147.
  191. [191] S. Agustín, Comentarios a los Salmos , 84, 12: CCSL 39, Turnhout 1956, 1172-1173.
  192. [192] Cf. Francisco, Carta enc. Dilexit nos (24 octubre 2024), 22: AAS 116 (2024), 1375-1376.
  193. [193] Cf. id., Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 115: AAS 112 (2020), 1008-1009.
  194. [194] Cf. ibíd . , 261: AAS 112 (2020), 1062.
  195. [195] Cf. S. Pablo VI, Discurso a la 20ª Asamblea General de las Naciones Unidas (4 octubre 1965): AAS 57 (1965), 878-879.
  196. [196] Cf. Pío XII, Radiomensaje dirigido a los gobernantes y a los pueblos ante el inminente peligro de la guerra (24 agosto 1939): AAS 31 (1939), 334.
  197. [197] G. La Pira, Reflexiones sobre el Concilio . Discurso del Prof. Giorgio La Pira, Alcalde de Florencia, a las Guides de France (Roma, 4 septiembre 1962), Florencia 1962, 6.
  198. [198] Discurso en el Jubileo de las Iglesias Orientales (14 mayo 2025): AAS 117 (2025), 686.
  199. [199] Cf. Francisco, Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 271: AAS 112 (2020), 1066.
  200. [200] Cf. id., Llamamiento de paz en Asís para la Jornada Mundial de Oración por la Paz. “Sed de paz. Religiones y culturas en diálogo” (20 septiembre 2016): AAS 108 (2016), 1124.
  201. [201] Id., Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede para la presentación de las felicitaciones de año nuevo (9 enero 2025): AAS 117 (2025), 110.
  202. [202] Cf. id., Discurso en la 38ª Sesión de la FAO ( 20 junio 2013): AAS 105 (2013), 616-617.
  203. [203] Primera Bendición “Urbi et Orbi” (8 mayo 2025): AAS 117 (2025), 660.
  204. [204] Ibíd .
  205. [205] Cf. Homilía en las Primeras Vísperas de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios (31 diciembre 2025): L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, enero 2026, 26-27.
  206. [206] Cf. Homilía de la Misa del día en la Solemnidad de la Natividad del Señor (25 diciembre 2025): L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, enero 2026, 17-18.
  207. [207] Cf. ibíd .
  208. [208] Cf. Ángelus en la Solemnidad de la Epifanía (6 enero 2026): L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, enero 2026, 34-35.
  209. [209] Cf. Homilía de la Santa Misa de la noche en la Solemnidad de la Natividad del Señor (24 diciembre 2025): L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, enero 2026, 14-16.
  210. [210] P. de Bérulle, Discursos y elevaciones: Discursos sobre el estado y las grandezas de Jesús, Elevación sobre la gracia de Dios en Magdalena, Escritos breves , Madrid 2003, 77.
  211. [211] Ibíd.
  212. [212] Cf. Discurso en la Conferencia “Inteligencia artificial y cuidado de la Casa común” (5 diciembre 2025): L’Osservatore Romano , 5 diciembre 2025, 2.
  213. [213] Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est (25 diciembre 2005), 14: AAS 98 (2006), 228.
  214. [214] S. Agustín, Sermón 272, Alocución a los neófitos : PL 38, París 1865, col. 1247.
  215. [215] Benedicto XVI, Homilía en la Misa de la Cena del Señor (21 abril 2011): AAS 103 (2011), 321.
  216. [216] Discurso a la Curia Romana en ocasión del saludo de Navidad (22 diciembre 2025): L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, enero 2026, 10.
  217. [217] Cf. supra , nn. 11-14.
  218. [218] Cf. Discurso en la Conferencia “La dignidad de los niños y adolescentes en la era de la IA” (13 noviembre 2025): L’Osservatore Romano , 13 noviembre 2025, 3.
  219. [219] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 34: AAS 101 (2009), 668-670.
  220. [220] Francisco, Exhort. ap. Laudate Deum (4 octubre 2023), 67: AAS 115 (2023), 1059.
  221. [221] Ángelus en la Solemnidad de la Epifanía (6 enero 2026): L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, enero 2026, 34-35.
  222. [222] Benedicto XVI, Catequesis (15 febrero 2006): L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, 7-17 febrero 2006, 12.
  223. [223] Meditación del Rosario por la paz durante el Jubileo de la Espiritualidad Mariana (11 octubre 2025): L’Osservatore Romano , ed. en lengua española, noviembre 2025, 19-20.
  224. [224] S. Pablo VI, Homilía en el Santuario mariano de Nuestra Señora de Bonaria (24 abril 1970): AAS 62 (1970), 301.
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